Israel en la historia y las profecías

Lewis Sperry Chafer


A. ISRAEL EN RELACION CON LAS DISPENSACIONES


La historia de Israel empieza en Génesis 12 con el llamamiento de Abraham y es un tema de gran importancia del Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento, en los Evangelios y Hechos, se da luz adicional acerca del estado de Israel en el primer siglo, con otras alusiones históricas y proféticas en el resto del Nuevo Testamento.

Israel está envuelto en todas las dispensaciones, comenzando con la dispensación de la promesa (véase "Las dispensaciones"). En la dispensación de la promesa, el pacto con Abraham establece una base amplia para todos los tratos de Dios con Israel en las generaciones siguientes. La dispensación de la ley, que comienza con Éxodo 19, es la dispensación más importante del Antiguo Testamento y condiciona la vida de Israel hasta su cumplimiento en la cruz. La mayor parte de la historia escrita de Israel se relaciona con la dispensación de la ley.

En la dispensación de la gracia, Israel comparte con los gentiles los privilegios de la gracia en la salvación y como regla de vida. En la dispensación futura del reino, Israel nuevamente asume un papel prominente en la posesión de la tierra prometida y en la sujeción a Cristo como su rey. Aunque es desproporcionadamente pequeño en comparación con los gentiles, Israel juega un papel prominente en toda la historia del mundo desde Abraham hasta el fin.

B. ISRAEL EN RELACION CON LOS PACTOS

Los pactos bíblicos están íntimamente relacionados con las dispensaciones. Israel tiene un papel de importancia en cada uno de los pactos bíblicos, comenzando con el pacto de Abraham en Génesis 12 (véase “Los pactos").

Los cinco pactos son los factores principales en la historia y profecía de Israel. Como señalamos anteriormente, el pacto con Abraham es la base del programa de Israel. El pacto mosaico condiciona la vida de Israel en la dispensación de la ley y se relaciona con todo el Antiguo Testamento a partir de Éxodo 19. El pacto palestino tiene que ver particularmente con la posesión de la tierra por Israel, y el desposeimiento de ella, aunque anuncia la torna de posesión permanente en el reino milenial. El pacto davídico condiciona la relación de Israel con el reinado de David y anuncia proféticamente el reinado futuro de Cristo sobre la tierra en el milenio, con David resucitado actuando como su príncipe real. El nuevo pacto profetizado en el Antiguo Testamento relaciona a Israel con las bendiciones del reino y reemplaza y contrasta con el pacto mosaico.

C. LA HISTORIA VETEROTESTAMENTARIA DE ISRAEL

Aunque la historia de Israel empieza propiamente con Jacob, que recibió el nombre de Israel, la historia de Israel normalmente incluye la vida de Abraham e Isaac, abuelo y padre de Jacob, respectivamente. Abraham, que residía originalmente en Ur de los caldeos, fue con su padre hacia el noroeste unos 1.600 Kms. a Harán y allí llegó a ser un rico ganadero. A la muerte de su padre, en obediencia a Dios, Abraham con su esposa Sara y. su sobrino Lot llegaron a la tierra prometida, otros 1.600 Kms. hacia el sudoeste de Harán. En la tierra prometida Dios comenzó tener sus tratos con Abraham. Dios había prometido a Abraham, en el importante pacto abrahámico, que llegaría a ser un gran hombre, que llegaría a ser padre de una gran nación y que por medio de su posteridad sería bendito todo el mundo. Como vimos previamente en el estudio del pacto abrahámico. Estas promesas han sido literalmente cumplidas. Después que Abraham y Sara eran demasiado viejos para tener hijos, nació Isaac milagrosamente. Luego, a su debido tiempo; nacieron Jacob y Esaú e Isaac y Rebeca, siendo el menor de los mellizos, "Jacob", el escogido por Dios para ser cabeza de la nación de Israel. El relato de las vidas de Abraham, Isaac y Jacob Ocupa los capítulos 12 á 50 de Génesis y evidentemente es importante para Dios en forma especial si tomamos en cuenta que todo el relato de la creación ocupa solo dos capítulos (1 y 2) y toda la historia de la caída en el pecado sólo ocupa un capítulo (Gn. 3). Desde el punto de vista divino, la historia de Israel es la clave de la historia como un todo En concordancia con la profecía dicha a Abraham en Génesis 15:13-14, Israel descendió a Egipto, en tiempos de hambre El camino había sido preparado por José, que había llegado a ser una gran autoridad en Egipto. Jacob y su familia fueron bien recibidos en la tierra de Egipto, donde fueron cuidados durante toda la vida de José.

Los centenares de años que los israelitas vivieron en Egipto terminaron desastrosamente cuando hubo un cambio de dinastía y con ello se acabó su situación de privilegio pasando a ser esclavos. En su esclavitud clamaron al Señor; y el Señor levantó a Moisés y Josué para que, sacándolos de la tierra de Egipto, los condujesen a la tierra prometida, Aunque Israel traicionó a Dios en Cades-Barnea. (Nm. 14) y ellos vagaron durante, cuarenta años en el desierto como consecuencia, finalmente. Dios los capacitó para conquistar la .tierra que estaba al lado, oriental del Jordán, y después de la muerte de Moisés pudieran cruzar el Jordán y conquistar gran parte de la tierra prometida.

El regreso a la tierra prometida y su establecimiento como nación prosperó a través de la vida dé Josué, pero Israel se apartó de Dios y cayó en un espiral descendente como lo relata el libro de Jueces Entonces Dios levantó al profeta Samuel, que en gran medida restauró espiritualmente a Israel y echó las bases de las glorias que el reino tendría bajo Saúl, David y Salomón. Aunque Saúl fracasó como primer rey de Israel, su sucesor David, cómo un gran guerrero, pudo conquistar mucho terreno perteneciente a la tierra prometida.

Salomón, el hijo de David, extendió su influencia hasta que puso bajo tributo la mayor parte de la tierra originalmente mencionada a Abraham, desde el río de Egipto hasta el río Eufrates.

Su violación del mandato de Dios de no tener muchas esposas y de no depender de los caballos para su poderío militar (Dt. 17:16-17) preparó el camino para la división del reino y para la rápida declinación del poderío de Israel después de él. Los hijos de Salomón fueron criados mayormente por mujeres paganas que no tenían ninguna simpatía por la ley de Dios.

Poco después de la muerte de Salomón se retiraron las diez tribus del Norte (Israel) y tuvieron una sucesión de reyes impíos. El juicio de Dios cayó sobre ellos en la cautividad asiria en el año 721 a.C. Las dos tribus restantes del sur (Judá), aunque tuvieron algunos reyes piadosos, siguieron el mismo camino descendente y fueron llevados cautivos por los babilonios en el año 605 a.C.

Al finalizar los 70 años de cautiverio babilónico, en concordancia con la promesa escrita en Jeremías 29:10, Israel pudo nuevamente regresar a la tierra. El libro de Esdras relata el regreso del pueblo y sus luchas de veinte años por reconstruir el templo, y Nehemías completa la historia con la reconstrucción de los muros de Jerusalén y. de la ciudad misma como un siglo más tarde. Sin embargo, cuando Israel regresó a su tierra, no siguió al Señor y cayó bajo el dominio de medos y persas durante 200 años; luego se vio envuelto en una guerra entre Siria y Egipto después de la muerte de Alejandro el Grande en el año 323 a.C.

Mientras tanto, el poder de. Roma comenzó a expandirse con la conquista de Sicilia en el año 242 a.C. Jerusalén misma fue sometida por el general romano Pompeyo en el año 63 a.C.

Israel fue cruelmente tratado por los romanos, que llevaron a. cientos de miles de judíos como esclavos. Finalmente, bajo la autoridad romana fue crucificado Jesucristo, y más tarde (70 d.C.) fue destruida la ciudad de Jerusalén, e Israel se vio esparcido por todo el mundo y alejado de su tierra. Sólo en el siglo xx Israel comenzó a regresar a su tierra y volvió a formar una entidad nacional, para llegar a ser un estado reconocido en 1948.

D. LA HISTORIA DE ISRAEL Y EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECIA

La historia del Antiguo Testamento en gran parte es cumplimiento de las grandes profecías de las Escrituras. Centenares de profecías se han cumplido literalmente. De acuerdo con las profecías dadas a Abraham, Israel llegó a ser una gran nación. El Antiguo Testamento predijo tres expulsiones de Israel de la tierra y las tres se cumplieron: 1) en su descenso a Egipto, la esclavitud y liberación subsecuentes, y el regreso a la tierra; 2) las cautividades en Asiria y Babilonia que sacaron a Israel una vez más de su tierra, con su subsiguiente regreso de Babilonia una vez pasados 70 años; y 3) su nueva expulsión una vez más después de la destrucción de Jerusalén el año 70 de esta era. El extenso movimiento de Israel poseyendo la tierra y siendo desposeído de ella formó gran parte de su fondo histórico (Gn. 15:13-16; Dt. 28:62-67; Jer. 25:11, 12; véanse también Lv. 26:3-46; Dt. 30:1-3; Neh. 1:8; Sal. 106:1-48; Jer. 9:16; 18:15-17; Ez. 2:14, 15; 20:23; 22:15; Stg.1:1).

Son importantes para la historia de Israel las profecías dadas acerca del carácter y el destino de los hijos de Jacob (Gn. 49:1-28). En el Antiguo Testamento se dan numerosas otras profecías acerca de los tratos de Dios con las doce tribus de Israel.
Otro tema importante de la profecía y su cumplimiento se relaciona con el reino de David.

De acuerdo con el pacto davídico el trono es prometido a David y su simiente para siempre (2 S. 7:16; Sal. 89:35-36; Jer. 33:21; Dn. 7:14). Las promesas de bendición y de maldición se cumplieron literalmente en los tratos de Dios con Saúl, David, Salomón y los reinos que les sucedieron en Judá e Israel.

E. LA PROFECIA DE LOS 490 AÑOS DE ISRAEL

Una de las profecías importantes dadas por medio de Daniel está en Daniel 9:24-27. Aquí, de acuerdo con la información dada por el ángel Gabriel a Daniel, "setenta semanas" o setenta sietes (490 años) iban a comprender la historia futura de Israel. Se le dijo a Daniel: "Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos" (9:24).

La profecía iba a comenzar con el mandamiento de restaurar y reconstruir a Jerusalén (Dn.9:25), y 483 años de un total de los 490 años iban a ser cumplidos antes de la venida del Mesías Príncipe. Aunque los eruditos han diferido grandemente en la interpretación de este pasaje, probablemente el mejor punto de vista sea comenzar este período de 490 años con el tiempo de la reconstrucción de Jerusalén por Nehemías el año 445 a.C. Entonces culminaría aproximadamente el año 32 d.C., aproximadamente en la fecha en que Cristo murió en la cruz.

Estudios recientes han ubicado la muerte de Cristo en el año 33, aunque otros intérpretes dan el año 30 o aun fechas anteriores.

Según la profecía de Daniel, después de quitársele la vida al Mesías, lo que ocurriría cumplidos los 483 años, pero ciertamente antes de los últimos siete años de la profecía, Jerusalén misma sería destruida (Dn. 9:26). Esto fue cumplido históricamente en la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.

Está implícito en la profecía de Daniel que hay un período considerable entre el fin de los 483 años, o las 69 semanas, y el comienzo de los últimos siete años o septuagésima semana, puesto que incluye dos sucesos separados por 40 años. La última semana se iba a caracterizar por un pacto que se hace con un príncipe futuro relacionado con el pueblo que destruyó la ciudad. Como el pueblo que destruyó la ciudad fue el pueblo romano, "el príncipe que ha de venir" (Dn. 9:26) será precisamente un gobernador del imperio romano resucitado. Muchos intérpretes miran esto como un suceso aún futuro que ocurrirá después que la iglesia haya sido arrebatada.

Este gobernador futuro hará un pacto de siete años con el pueblo de Israel, como se describe en Daniel 9:27. El pacto será quebrantado a la mitad de la semana, y los últimos tres años y medio serán de persecución y tribulación para Israel.

Este período es tema de extensas profecías en Apocalipsis capítulos 6 a 18 y termina con la segunda venida de Cristo en Apocalipsis 19. Es de especial interés la predicción de que este príncipe que ha de venir hará cesar el sacrificio y la ofrenda y ‘hará desolación en el templo.

Esto implica un futuro templo en Jerusalén y una reiniciación del sistema mosaico de sacrificios por los judíos ortodoxos en el período que precede a la segunda venida de Cristo.

Es significativo que los primeros 483 años se hayan ya cumplido. Jerusalén fue reedificada en los primeros 49 años, como se indica en Daniel 9:25. El Mesías fue ejecutado después de 483 años. Los sucesos de la última semana aún están en el futuro y proporcionan una cronología para el tiempo del fin que lleva hasta la segunda venida de Cristo.

F. PROFECIA ACERCA DE LA VENIDA DEL MESIAS

1 Pedro 1:10-11 señala claramente que los profetas del Antiguo Testamento no pudieron distinguir las dos venidas del Mesías. La era actual era un secreto tan perfecto en los consejos de Dios que, para los profetas, los sucesos que se cumplieron en su primera venida y los que aún tienen que cumplirse en su segunda venida no estaban separados en ninguna forma en lo que se refiere al tiempo de su cumplimiento.

Isaías 61:1-2 es una ilustración de esto. Al leer este pasaje en la sinagoga de Capernaum, Cristo se detuvo repentinamente cuando terminó de leer lo referente a los rasgos que estaban predichos para su primera’ venida (Lc. 4:18-21), sin hacer referencia a los rasgos restantes que habrán de cumplirse cuando El venga otra vez. Del mismo modo, el ángel Gabriel, al anunciar el ministerio de Cristo, combinó como si fueran una sola cosa los hechos que corresponden a la primera y la segunda venidas (Lc. 1:31-33).

Según la profecía del Antiguo Testamento, Cristo iba a venir como un cordero pacífico destinado para el sacrificio (Is. 53:1-12), y como el victorioso y glorioso León de la Tribu de Judá (Is. 11:1-12; Jer. 23:5-6). Considerando estas dos extensas líneas de predicción, no hay que maravillarse de que hubiera perplejidad en la mente de los profetas del Antiguo Testamento en cuanto a "qué tiempo" se cumpliría todo esto (1 P. 1:10-11).

La profecía estipulaba que el Mesías sería de la tribu de Judá (Gn. 49:10), de la casa de David (Is. 11:1; Jer. 33:21), nacido de una virgen (Is. 7:14), en Belén de Judá (Mi. 5:2), que debía sufrir una muerte expiatoria (Is. 53:1-12) por crucifixión (Sal. 22:1-21), resucitar de los muertos (Sal. 16:8-11) y venir a la tierra por segunda vez (Dt. 30:3) en las nubes del cielo (Dn. 7:13). Jesús de Nazaret ha cumplido o cumplirá todas las exigencias de la profecía acerca del Mesías de una manera que ningún otro pretendiente puede hacerlo.

G. PROFECIAS ACERCA DE LA ÚLTIMA DISPERSION Y RESTAURACION DE ISRAEL

De gran importancia en las profecías acerca de Israel son las relacionadas con la dispersión final de Israel y su restauración final. Las cautividades en Asiria del reino del norte y en Babilonia del reino del sur, como castigo por el pecado, dieron como resultado el que toda la casa de Israel fuera llevada fuera de su tierra y a su debido tiempo fuera dispersada entre las naciones de la tierra. Esto fue en cumplimiento de múltiples profecías (Lv. 26:32-39; Dt. 28:63-68; Neh. 1:8; Sal. 44:11; Jer. 9:16; 18:15-17; Ez. 12:14-15; 20:23; 22:15; Stg. 1:1).

En ningún caso se perdería la identidad de Israel como nación aun a través de siglos de dispersión (Jer. 31:36; Mt. 24:34). Rechazaron la oferta divina, la provisión para su restauración y la gloria del reino que haría su Mesías en su primera venida (Mt. 23:37-39); en Cades-barnea, donde fue extendido el tiempo que tendrían que pasar en el desierto (Nm. 14:1-45), el castigo de ellos fue continuo y será continuo hasta que El venga otra vez. En aquella oportunidad El reunirá nuevamente a su pueblo, lo llevará a su tierra y los hará entrar en la gloria y bienaventuranza de todos los pactos y promesas de Jehová acerca de ellos (Dt. 30:1-10; Is. 11:11-12; Jer. 23:3-8; Ez. 37:21-25; Mt. 24:31).

H. PROFECIAS ACERCA DEL TIEMPO DEL FIN

Como se dijo en el breve estudio de Daniel 9:27, Israel tendrá un papel futuro dramático en los sucesos del tiempo del fin que desembocan en la segunda venida de Cristo. Según las Escrituras, hay cuatro movimientos importantes hacia el futuro de Israel en relación con el fin de la era.

1. La profecía dice que Israel será reconstituido como un estado político. A fin de hacer un pacto con el "príncipe que ha de venir", fue necesario que Israel volviera a constituirse nuevamente como un estado político. Ciertamente, esto se cumplió dramáticamente en mayo de 1948 cuando Israel fue reconocido como nación y se le entregó una parte de la tierra prometida como territorio. En los años siguientes sus territorios se han extendido y se ha aumentado su poderío, hasta que Israel hoy día, aunque pequeño en población, es un factor importante en los asuntos mundiales. Este es el preludio de otras profecías que deben ser cumplidas.

2. Según Daniel 9:27, Israel hará un pacto con un príncipe gentil romano, gobernador del Mediterráneo, pacto establecido para un plazo de siete años. Esto introducirá el período del pacto en que Israel tendrá una cierta medida de paz y seguridad. En este período es indudable que muchos judíos más regresarán a la tierra prometida e Israel prosperará financiera y políticamente.

3. Sin embargo, el pacto con Israel será dramáticamente quebrantado a los tres años y medio de promulgado e Israel pasará a ser un pueblo perseguido en lugar de ser favorecido Este es el "tiempo de angustia de Jacob" (Jer. 30:7) y la Gran Tribulación (Dn. 12:1; Mt. 24:21; Ap. 7:14). A este período prestaremos más atención en los dos capítulos siguientes.

4. La gloriosa restauración de Israel en el reino milenial vendrá a continuación de la segunda venida de Cristo y proseguirá a través de mil años de reinado de Cristo en la tierra. La importancia de comprender las cuatro etapas en la restauración de Israel se ve en el hecho de que la primera etapa ya se ha cumplido y que la segunda no ocurrirá probablemente hasta que la iglesia haya sido arrebatada. Se está preparando el escenario para los dramáticos sucesos del tiempo del fin en los cuales Israel tendrá un papel de primerísima importancia.

I. PROFECIA ACERCA DEL REINO MESIANICO Y EL DIA DEL SEÑOR

En lo que respecta a la cantidad de textos bíblicos que lo tratan, no hay tema de la profecía comparable con el del reino mesiánico. Más allá de todos los castigos predichos que han de caer sobre Israel está la gloria que recibirá cuando su pueblo sea reunido nuevamente en su tierra, con bendiciones espirituales inmensurables bajo el glorioso reino de su Rey Mesías. Esta visión fue dada a todos los profetas. Tan cierta y literalmente como Israel, en cumplimiento de la profecía, fue echado de su tierra y se le hizo pasar por sufrimientos durante todos estos siglos, así cierta y literalmente será restaurado para recibir maravillosas bendiciones en una tierra redimida y glorificada (Is. 11 - 12; 24:22 - 27:13; 35:1-10; 52:12; 54-55; 59:20-66:24; Jer. 23:3-8; 31:1-40; 32: 37-41; 33:1-26; Ez. 34:11-31; 36:32 - 37:28; 40:1 - 48:35; Dn. 2: 44, 45; 7:14; Os. 3:4, 5; 13:9-14:9; Jl. 2:28-3:21; Am. 9:11-15; Sof. 3:14-20; Zac. 8:1-22; 14:9-21).

Las predicciones acerca del reino en el Antiguo Testamento son frecuentemente parte de las predicciones del regreso del rey. Cuando estos dos temas se combinan en uno, se denomina "día del Señor", lo que se refiere al período que se extiende desde el arrebatamiento de la iglesia y los juicios que siguen a este suceso sobre la tierra, hasta el fin de su reino milenial (Is. 2:10-22; Zac. 14).

Hay una serie de indicaciones de que el día del Señor comenzará tan pronto como ocurra el arrebatamiento de la iglesia. Los sucesos más importantes del día del Señor, en consecuencia, parecen incluir la gran tribulación y los juicios de Dios que preceden a la segunda venida del Señor, y los juicios que habrá en la segunda venida de Cristo y todo el millar de años que Cristo reinará sobre la tierra.

Puesto que muchas de las grandes profecías no se habían cumplido por el tiempo en que se completó el Antiguo Testamento, la revelación del Nuevo Testamento es esencial para presentar el relato completo y detallado de los diversos cumplimientos del Antiguo Testamento y las muchas profecías que aún quedan por cumplirse. La historia de Israel en la historia y la profecía se ha cumplido en gran parte, pero los grandes sucesos aún están en el futuro. Se está acumulando la evidencia de que el tiempo final cuando Israel vuelva a lo suyo está muy cerca. Los detalles adicionales se dan en los capítulos siguientes.

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