<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023</id><updated>2012-02-16T00:01:22.390-05:00</updated><category term='COSTUMBRES MATRIMONIALES EN EL AT'/><category term='LAS DISPENSACIONES'/><category term='COMO ORABA JESÚS'/><category term='DIOS EL HIJO: SU PREEXISTENCIA'/><category term='EL ESPIRITU SANTO'/><category term='LA SANTIFICACIÓN'/><category term='EL SÁBADO Y EL DÍA DEL SEÑOR'/><category term='DIOS EL HIJO: SU ENCARNACIÓN'/><category term='LOS PERSAS E ISRAEL'/><category term='LOS PACTOS DE DIOS'/><category term='EL ESPIRITU SANTO: SU REGENERACIÓN'/><category term='JUICIO A ISRAEL Y LAS NACIONES'/><category term='LA 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Estudios Bíblicos</title><subtitle type='html'>Estudios de teología cristiana reformada.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' 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(Lucas 11:1, Versión Reina Valera Actualizada)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús era motivo de continuo asombro para sus propios discípulos. La vida junto a él resultaba una interminable experiencia de gozo y de perplejidad y ellos estaban continuamente intentando explicarse a Jesús a su propia satisfacción. Habían viajado con él a lo largo y ancho de la tierra de Israel y había sido como una gran campaña militar. Presenciaron incursiones en contra de los oscuros poderes de la enfermedad, la muerte y la desesperación, por toda la tierra y los discípulos no pudieron olvidar las poderosas demostraciones de su poder. Recordaban la gratitud reflejada en los ojos de los que habían estado inválidos, ciegos, enfermos, mudos y sordos, así como de los afligidos, de los que habían sido sanados y liberados, enviados de vuelta junto a sus seres amados. Estaban continuamente asombrados por la sabiduría de la que Jesús hacía gala, contemplándole siempre fijamente, preguntándose cuál sería el secreto de su sabiduría y de su poder. Cuando él comía, dormía, enseñaba y viajaba, ellos le observaban sin cesar y aquí Lucas nos dice, que Jesús estaba orando y cuando hubo acabado, uno de ellos le habló. Los discípulos le estaban observando y al hacerlo de repente uno de ellos, cuyo nombre no se menciona, cayó en la cuenta, en su corazón, de que de algún modo aquel asombroso poder de Jesús estaba relacionado con su vida de oración. Cuando hubo acabado, uno de ellos, hablando en nombre de todos los discípulos le dijo: "Señor, enséñanos a orar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es una petición muy significativa porque, sin duda, estos discípulos debían ser hombres de oración y cuando le dijeron: "Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos no estaban dando a entender que Juan poseyese una escuela con un ministerio superior. No estaban diciendo: "En ese ministerio ambulante que Juan lleva a cabo ofrece un curso acerca de la oración, pero tú aún no nos has dicho nada al respecto. Lo que querían decir era "hubo un tiempo en que algunos de nosotros fuimos discípulos de Juan y él nos enseñaba cómo orar, pero Señor, te hemos estado observando, y vemos que eres un maestro de la oración. Ahora bien, del mismo modo que hubo un tiempo en que Juan nos enseñó a orar, ¿podrías tu impartirnos esa enseñanza y descubrirnos los secretos de cómo orar? Porque al observarte, nos hemos dado cuenta de que, de algún modo, la maravilla y el misterio de tu carácter tienen están relacionados con tu vida de oración y ha hecho que seamos conscientes de que sabemos realmente muy poco acerca de la oración. Señor, ¿podrías enseñarnos cómo orar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hay una oración por encima de cualquier otra, por la que sienta profundo anhelo en mi propio corazón, es que cada uno de nosotros en la Iglesia Peninsula Bible podamos llegar a ese punto en el que, con toda sencillez y profundamente conscientes de nuestra gran necesidad en este sentido, clamemos como lo hizo este discípulo, con urgencia, y digamos: "Señor, enséñanos a orar. Porque el hecho crudo y duro es que realmente no tenemos ni idea de cómo orar, ni como individuos ni corporalmente, como iglesia y la prueba de que no sabemos hacerlo está en la gran cantidad de personas que tenemos a nuestro alrededor que desfallecen. En nuestros anteriores estudios acerca de la oración, nos encontramos con las palabras de nuestro Señor, en el sentido de que es preciso que los hombres oren y no desmayen. Es decir, o bien oramos o desmayamos, una de dos. El dijo que la vida acontece de tal manera que los hombres o bien descubren el poderoso ministerio de la oración o se dejan arrastrar por el desanimo y la frustración de una vida débil, carente de todo poder, inútil y sin fruto. Y la evidencia de que las personas no están orando la hallamos en el desfallecimiento que abunda entre nosotros, el desanimo, la ansiedad, el temor, la culpabilidad y desesperación, en ese patético ir a tientas, a la deriva, que hallamos en muchas vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que existen honrosas excepciones, en este sentido, y le doy gracias a Dios por ellas, y que hay algunos entre nosotros que hemos aprendido algo acerca del fortaleciente ministerio de la oración en la vida individual, algo perfectamente evidente. Hay aquellos que poseen un gozo y un brillo en su existencia que resulta imposible negar, que se enfrentan con cada circunstancia con ese triunfo imponente e irresistible, que caracteriza la auténtica fe cristiana, y el ministerio de la oración es muy evidente en sus vidas, pero debemos admitir que también son muchos los que se sienten desfallecer, tanto entre la juventud como entre las personas de más edad y esto demuestra una considerable falta de la auténtica oración. Existe una extraña resistencia a participar activamente en lo relacionado con el ministerio y el servicio, un temor a atrevernos a hacerlo y a arriesgar nuestras vidas en alguna empresa o un ministerio que precise un compromiso por nuestra parte. Existe un patético esfuerzo por defendernos a nosotros mismos, en este sentido, por excusar nuestra falta de deseo, por no estar dispuestos. Una vez más, existen honrosas excepciones también en este caso, y le doy gracias a Dios por ellas, pero entre nosotros la falta de oración sigue siendo evidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prueba de que no oramos como un cuerpo, como iglesia, es el débil rendimiento en este sentido. Debo confesar que no lo entiendo, pero parece existir una conspiración silenciosa por evitar las reuniones de oración. Estoy hablando con toda sinceridad, pero hay algo que debo añadir a fin de aclarar que no es mi intención, ni mucho menos, herir a nadie. No es mi intención machacaros, acusar o criticar severamente a nadie desde el púlpito. No pretendo crear una especie de asistencia obligatoria a las reuniones de oración, aunque en ocasiones he sentido el deseo de hacerlo, pero debo afrontar un hecho ineludible y es que si, en este sentido de vital importancia, nosotros los que somos cristianos estamos fallando, es sencillamente porque aún no hemos visto lo que es la oración y el papel que representa en la vida cristiana. De algún modo el enemigo ha cegado nuestros sentidos y ha empañado nuestros ojos, para que no podamos ver esto con toda claridad. Es con la esperanza de que estos mensajes puedan ayudar a cubrir esa falta y aclarar esta necesidad, por lo que he creado esta serie acerca de la oración. Me gustaría pedir que cada uno de nosotros se uniese a este discípulo, al que no se menciona por nombre, que clamemos con desesperación, con verdadero anhelo, con nuestras vidas carentes de poder, y que digamos: "Señor, enséñanos a orar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo que resulta inmediatamente evidente. Cuando pronunciamos estas palabras, con corazones sinceros, hemos dado ya el primer y el más importante paso por descubrir el poder de la oración. Cuando decimos "enséñanos a orar lo estamos haciendo por un sentido de necesidad y la oración no es otra cosa que la expresión de la necesidad humana a un Padre anhelante. La oración es el clamor de un hijo amado a un Padre, que tiene un corazón de padre, que está dispuesto a derramar todo cuanto tiene para darnos, y cuando hacemos esta oración: "Señor, enséñanos a orar estamos clamando por un sentido de necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegue el momento examinaremos lo que dijo nuestro Señor a estos discípulos en respuesta a su petición, pero por el momento baste con preguntar: "¿qué es lo que vieron ellos en la vida de Jesús como para que hiciese brotar ese clamor de sus corazones? ¿Qué fue lo que les impresionó al contemplar a Jesús orando y lo que les convenció de que su vida de oración, su asombroso poder y sabiduría estaban de algún modo relacionados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar fueron testigos de que, en el caso de Jesús, la oración era una necesidad. Era algo más que una costumbre ocasional por su parte, era una costumbre de toda la vida, era una actitud de mente y corazón, era el ambiente en el que vivía, era el aire mismo que respiraba. Todo cuanto hacia tenía su origen en la oración y oraba literalmente sin cesar. El apóstol Pablo nos anima a orar sin cesar y al contemplar estos discípulos a Jesús vieron que oraba, efectivamente, sin cesar. Es evidente que no siempre era una oración formal, que no se arrodillaba cada vez, aunque lo hacía en ocasiones. No se ponía en pie, con la cabeza inclinada, en una actitud de oración continua. De haberlo hecho, como es natural, no habría conseguido hacer nada, pero lo sorprendente es que pudo mantener una vida de oración en medio de un ministerio increíblemente activo y resulta realmente asombrosa la cantidad de cosas que pudo llevar a cabo en tres años. Se vio sometido, como muchos de nosotros, a una vida de increíble presión y de continuas interrupciones y nunca se propuso hacer algo sin que le interrumpiesen. Al llevar a cabo su ministerio tuvo que enfrentarse con una creciente oposición, continuamente acosado y haciendo constantemente frente a la resistencia al curso que estaba llevando, incluso por parte de sus propios discípulos. Pero, en medio de una vida increíblemente ocupada y de tremenda presión y continuas interrupciones, estaba en constante oración. Estaba orando en espíritu al mismo tiempo que sus manos estaban ocupadas sanando, daba gracias mientras partía el pan y alimentaba a los cinco mil. Junto al sepulcro de Lázaro dio gracias al Padre abiertamente, antes de pronunciar aquellas palabras "¡Lázaro, ven fuera! (Juan 11:43), con una dramática manifestación de poder. Cuando vinieron los griegos, queriendo ver a Jesús, le dieron el mensaje y su respuesta inmediata fue una de oración "Padre dijo, "glorifica tu nombre (Juan 12:28a). Había una continua sensación de anticipación por su parte, sabiendo que el Padre estaría obrando por medio de él y, por lo tanto, estaba todo el tiempo en actitud de oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el secreto de la oración y de una vida de oración. Es practicar esta constante actitud de expectativa, que significa que no estamos nunca demasiado lejos del pensamiento de que Dios está obrando en nosotros tanto el deseo como la capacidad para hacer su buena voluntad. Como es lógico, esto es algo que pudo hacer porque creía en lo que predicaba y decía continuamente "el Hijo no puede hacer nada de sí mismo (Juan 5:19). Esas no eran (sencillamente) palabras y no estaba pronunciando frases piadosas, como hacemos nosotros con frecuencia. No estaba intentando causar una buena impresión a los que le rodeaban, sino que estaba diciendo algo que los dejó asombrados, pero a pesar de ello, lo dijo de corazón "el Hijo no puede hacer nada de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nunca dejo de asombrarme ante esta afirmación tan chocante. Piense el lector en el Hijo de Dios, el Hombre perfecto, el hombre que cumplía continua y adecuadamente toda la expectativa de Dios para con los hombres, que era un continuo deleite para el corazón del Padre, que hacía siempre lo que le complacía y, pregúntese a sí mismo, ¿hasta qué punto contribuyó, como hombre, al extraordinario programa de su poder y sabiduría, que ocuparon tres años de ministerio? La respuesta es nada, ¡absolutamente nada! No hizo nada porque "el Hijo no puede hacer nada de sí mismo. El afirmó repetidamente que eso era cierto. "el Padre que mora en mí hace sus obras (Juan 14:19b). Y de este sentido consciente y constante de la necesidad surgió la continua actitud de oración, una continua expectativa de que si había algo que era preciso llevar a cabo el Padre lo haría. Eso era, precisamente, lo que se hallaba en el fondo de su asombrosa vida de oración y lo que revela que para él la oración era una absoluta necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He ahí nuestro problema, pues adoptamos una inexplicable actitud de autosuficiencia. Ya sé que hay momentos en que somos muy conscientes de nuestra incapacidad y de nuestra necesidad y estamos dispuestos a orar. Cuando usted se siente deprimido o se encuentra ante una circunstancia que le exige demasiado o se siente abrumado por una catástrofe inesperada, su primera reacción, la que se produce de manera automática, es la oración. ¿Por qué? Porque tiene usted sentido de su necesidad, sabe que necesita ayuda y la oración es la reacción inmediata en esos momentos, pero pensamos que esta es una acción de emergencia, reservada para esas ocasiones en que nos encontramos bajo una gran presión o estrés porque durante el resto de nuestra vida nos sentimos perfectamente competentes y nos decimos: "hay muchas cosas que puedo hacer por mi mismo. Oraré cuando necesite ayuda, pero el resto del tiempo me las puedo arreglar solo. El secreto de la vida de Jesús es que nunca dijo eso y no se le ocurrió pensarlo ni una sola vez. Nunca se dijo a sí mismo: "mi capacitación, mis antecedentes, mis conocimientos, la habilidad que me ha dado Dios como hombre, me hacen que sea competente para hacer ciertas cosas por mi mismo, pero para el resto dependeré del Padre. No, él dijo: "el Hijo no puede hacer nada de sí mismo. ¡Absolutamente nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión nuestro Señor le estaba hablando a una gran multitud. Mientras hablaba la multitud le apretaba en la orilla del lago y resultó tan numerosa que ya no se le veía ni oía con facilidad. Entonces se volvió a Pedro, que estaba sentado en la barca a la orilla del mar, y le dijo que remase un poco hacia el interior. Jesús subió a la barca, Pedro remó unos cuantos metros hacia adentro, donde al Señor se le podía ver y oir mejor, y continuó hablando. Imagínese de qué modo debió reaccionar Pedro en esa situación. Por fin podía hacer algo por su Señor, era su barca y el Señor era su invitado. Pedro lo sintió, consciente de que podía hacer algo por el Mesías. El Señor había hecho tanto por él que, sin duda, Pedro debió de regocijarse por esa oportunidad de hacer algo que el Mesías necesitaba y sin lo cual no podría haber llevado a cabo su ministerio, pero cuando nuestro Señor acabó su discurso ese día y mandó dispersar a la multitud, había algo mas que tenía que hacer con Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvió hacia él y le dijo: "Boga mar adentro (Lucas 5:4), es decir, boga hacia la parte mas profunda del lago y cuando Pedro remó hasta el centro del lago el Señor le dijo: "echad vuestras redes para pescar (Lucas 5:4b) Pedro le miró sorprendido y hasta nos podemos imaginar esa expresión de incredulidad en su rostro y oír el tono condescendiente en su voz al decirle: "Maestro, toda la noche hemos esforzándonos y no hemos pescado nada. (Lucas 5:5) Es evidente que lo que estaba pensando debió ser algo como: "Señor, sé que eres un gran maestro y no hay duda de que sabes hablar mucho mejor que yo a los hombres, eres un hombre extraordinario y de gran poder, posees una increíble sabiduría y evidentemente conoces los secretos acerca de los cuales nosotros nada sabemos, pero Señor, cuando se trata de la pesca estás hablando con todo un experto. Si quieres saber algo acerca de la pesca con mucho gusto te enseñaré. Después de todo, Señor, me he criado en este lago, he estado aquí toda mi vida. Sé dónde hay peces y donde no hay, sé donde pican y donde no pican. Señor, he estado pescando toda la noche y no he cogido absolutamente nada. Mira, Señor, sigue mi consejo, tú dedícate a predicar y déjame a mí la pesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el Señor le contestó: "Pedro, echa la red y sacarás. Algo en su tono debió ser irresistible porque Pedro le respondió: "por tu palabra echaré la red. De modo que la echó al agua y recogió una gran cantidad de peces, de tal manera que la red comenzó a romperse al intentar meter el pescado en la barca. Al meter Pedro todo aquel pescado en el fondo de la barquita, encontrándose allí, en pie, con el pescado hasta la altura de sus rodillas, alzó la vista a su Señor con doloroso asombro y le dijo: "¡Apártate de mi, Señor, porque soy un hombre pecador! (Lucas 5:8) ¿Qué quiso decir? Lo que quería decir era: "Señor, ya entiendo lo que quieres decir, me doy cuenta de que incluso en aquellos aspectos de mi vida en los que me siento perfectamente competente, te necesito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe duda alguna de que eso es, precisamente, lo que nos está enseñando nuestro Señor. Es algo que debemos aprender, que no hay ninguna actividad en la vida que no requiera la oración, es un sentido de expectativa ante lo que Dios está obrando. ¿No fue acaso eso lo que sintió este discípulo (puede que incluso fuese Pedro) al contemplar al Señor orando? Sabía que para sí mismo, la oración no era otra cosa que una opción y oraba cuando le parecía, cuando lo consideraba necesario, pensando que la oración había sido diseñada solo para casos de emergencia, para los "grandes problemas de la vida. ¿No necesitamos comenzar precisamente ahí? Esta llamada telefónica que me dispongo a hacer, no podré hacerla bien a menos que la encomiende en oración. No tendrá nunca el efecto que debiera tener a menos que mi corazón mire a Dios y diga: "habla por medio de mi en esta situación. Esta carta que estoy a punto de escribir, esto que estoy escribiendo a máquina, ¿cómo podré hacerlo bien, cómo podré realizar mi ministerio a menos que te mire a ti, Señor, para que lo hagas por medio de mi? "El Hijo no puede hacer nada de sí mismo. (Juan 5:19) Esta entrevista que voy a realizar, este plano que tengo que hacer para mis estudios, este informe que debo entregar mañana, esta habitación que estoy barriendo, este camino que debo seguir, este juego en el que me dispongo a participar. Todas ellas son interminables necesidades de las que brota la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien le preguntó a una querida hermana, que trabajaba como criada, cuál era su método de oración y respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No sé nada acerca de un método, sencillamente oro de la siguiente manera: cuando lavo la ropa oro diciendo: Señor, lava mi corazón y déjalo bien limpio., Cuando plancho, le digo: Señor, dale un planchazo a todos esos problemas que yo no soy capaz de resolver., Cuando barro el suelo, le digo: Señor, barre todos los rincones de mi vida, de la misma manera que barro yo este suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la verdadera oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda cosa que vio este discípulo en Jesús fue que la oración no solo era necesaria, sino que era además algo perfectamente natural; no había la mas mínima lucha por su parte a la hora de orar, no tenía que obligarse a sí mismo porque para él la oración no era un acto de autodisciplina o de obligación. Para él no fue nunca una obligación, sino un deleite. Ahora bien, eso no significa que nuestro Señor no necesitase tiempo para orar, ni que no tuviese que hacer tiempo para la oración en su programa. Tenía que tomar decisiones entre otras cosas que exigían que les dedicase un tiempo y que amenazaban con privarle de ese tiempo para la oración. En algunas ocasiones pasaba horas y hasta noches enteras en oración. Ocasionalmente, cuando las multitudes resultaban demasiado numerosas y le exigían demasiado se escabullía. Lucas deja constancia de este hecho en el evangelio de su mismo nombre, contando que se reunió una gran multitud con el fin de escucharle, pero él se apartó y se fue a un lugar desierto a orar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cabe duda alguna de que habría ocasiones en las que se sentiría cansado y presionado y el orar no le resultaría la cosa más fácil del mundo en esas circunstancias. Una vez, estando en el huerto de Getsemaní debió sentirse, al igual que sus discípulos, cansado y soñoliento, emocionalmente y físicamente agotado, pero mientras ellos dormían, él oraba, como si aparentemente para nuestro Señor no fuese un problema. No experimentó ningún sentimiento de desgana ni sintió que fuese un requisito con el que tuviese que cumplir. No da la impresión de que en ninguna ocasión tuviese que obligarse a sí mismo a dejar otra cosa que estuviese haciendo a fin de poder orar. ¿Por qué no? Porque, una vez más, sus acciones tenían su origen en un sentido irresistible de necesidad. Sencillamente se enfrentaba con el hecho de que sin esta relación lo que hacía sería una pérdida de tiempo y aunque dedicase horas enteras a la actividad, no lograría nada y, de ese sentido profundo y urgente de continua necesidad, de su plena consciencia de que no era mas que un canal vacio, una vasija mediante la cual el Padre realizaba la obra, surgió esta continua oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ese punto es al que tenemos que llegar, ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Lo que precisamos es tener un sentido de la necesidad! Si le ofrecemos un bocadillo a un hombre que acaba de llenarse con una abundante comida tendrá usted que valerse de su más refinado arte de persuasión para conseguir que lo acepte y si lo coge lo hará solo por educación y en cuanto usted le dé la espalda se deshará de él detrás del sofá. ¿Por qué? Porque no tiene la menor sensación de necesidad. Aunque pueda sentirse obligado a aceptarlo, no lo quiere en realidad y no tiene el menor valor para él, pero intente ofrecerle un bocadillo a un adolescente hambriento. ¡Y tendrá usted que preparar un segundo antes de que coja el primero! De modo que la oración de Jesús era tan necesario como el alimento e igualmente natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones para él no era otra cosa que acción de gracias. Tenemos una oración así en el capítulo 10 de Lucas, versículo 21:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu Santo y dijo: "Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce quien es el Hijo, sino el Padre; ni quien es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. (Lucas 10:21-22)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estaba siempre dando gracias, siempre estaba diciendo: "Gracias, Padre. Gracias por las circunstancias en las que me has colocado, gracias por lo que has planeado hacer al respecto, gracias por la victoria que obtendremos por medio de las circunstancias, gracias por las necesidades que están siendo suplidas. Al partir el pan para alimentar a los cinco mil elevó los ojos al cielo y dijo: "gracias, Padre (Mat. 14:19). Durante la Ultima Cena, mientras estaba reunido con los suyos, en el aposento alto, tomó la copa y cuando hubo dado gracias dijo: "tomad, comed (Mat. 26:26; Mar. 14:22) y a lo largo de toda su vida la oración fue una expresión de gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras ocasiones la oración era su manera de pedir consejo al Padre. Cuando se dispuso a escoger a sus discípulos se nos dice que pasó toda la noche anterior en oración. ¿Qué estaba haciendo? Estaba buscando y recibiendo iluminación y guía de parte del Padre. Sabía que su propia sabiduría era inadecuada para esta labor, de modo que se expuso sencillamente al consejo del Padre, y juntos repasaron la lista y hablaron acerca de cada uno de aquellos hombres. Mientras hablaba con el Padre acerca de ellos sintió una profunda convicción en su corazón y se dijo "este es el escogido y cuando hubo acabado escogió a los doce, incluyendo a Judas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oración representaba con frecuencia intercesión para Jesús. Tenemos el gran relato sobre ello en Juan 17, esa poderosa oración mediante la cual pidió por cada uno de los once apóstoles y por medio de ellos por toda la iglesia en todas las épocas. "Pero no ruego solamente por estos dijo, "sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra de ellos. (Juan 17:20) Oró por Pedro en su hora de desilusión y derrota, cuando se le hundió el mundo, en aquellas oscuras noches en que negó al Señor, durante las cuales salió y oró amargamente. El Señor le había conocido con anterioridad y le había dicho: "Pedro, yo he rogado por ti, para que tu fe no falle. (Lucas 22:32). Tanto Judas como Pedro negaron a su Señor aquella noche, pero la diferencia fundamental entre Judas y Pedro era que el Mesías había orado por Pedro, además de que oraba por los niños e intercedía por ellos ante el Padre. Y finalmente, su gran oración de intercesión la pronunció en la cruz sangrienta con los brazos extendidos, orando mientras atravesaban su carne con los clavos. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. (Lucas 23:34).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, la oración era, sobre todo, comunión para Jesús. Oró estando en el Monte de la Transfiguración y, mientras sus discípulos le contemplaban, fue repentinamente transfigurado ante ellos. Mientras oraba, su rostro se transformó y sus vestiduras se volvieron blancas y resplandecientes. Mediante la oración experimentaba una comunión tan rica que la gloria del Padre, que moraba en él, atravesó la tienda en la que se ocultaba y, como dice Juan: "vimos su gloria, como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oró estando en el huerto de Getsemaní y experimentó una verdadera comunión en una hora de profunda angustia de corazón, al fin de la cual apareció el ángel que le fortaleció y le sostuvo en medio de las presiones que estaba afrontando. Siguiendo el curso de la vida de oración de Jesús podemos ver lo que vio este discípulo, cuyo nombre no se menciona. Para él todo era tan necesario, tan sencillo y tan natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ¿por qué nosotros nos debatimos de tal modo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué, de repente estamos tan ocupados, cuando se menciona el tema de la reunión de oración? ¿Por qué estamos piadosamente a favor de la oración en general, pero nos resistimos perversamente cuando se la menciona en concreto? Es posible que hasta en estos momentos el enemigo nos esté transmitiendo en voz baja dos ideas muy astutas acerca de la oración:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. ¿Acaso no nos está diciendo, al menos a algunos de nosotros: "claro que Jesús oraba de ese modo, pero acaso esperas tú vivir como él lo hizo? ¿Crees en serio que puedes alcanzar el nivel que alcanzó el Hijo de Dios? ¿Acaso no es evidente que semejante clase de vida esté muy por encima de ti? Después de todo, tú no eres más que un cristiano sencillo y corriente. Aquí en Peninsula, en 1964, veinte siglos después de que Jesús orase, ¿crees tú que puedes orar de ese modo? De la misma manera que el resto de las cosas que nos dice el demonio, esta es una asquerosa mentira, porque el Señor Jesús dice: "Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, (Juan 6:57). "Como me ha enviado el Padre, así también yo os envió a vosotros. (Juan 20:21b). De igual modo que él vivía conforme a la fortaleza de su Padre, nosotros debemos vivir conforme a la fortaleza del Hijo, manteniendo exactamente la misma clase de relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. El enemigo nos está diciendo de nuevo: "Bueno, la verdad es que Jesús oraba como lo hacía porque tenía una sensación continua de necesidad. Ya sabes que es fácil orar cuando se tiene una necesidad, así que ora cuando te sientas necesitado, pero no te molestes en hacerlo, a menos que experimentes esa sensación de necesidad. Una vez mas esa es una indicación engañosa, que suena muy piadosa, pero que en realidad incorpora lo que se ha convertido en una extendida filosofía sobre la oración, que consiste en decir que es preciso seguir nuestros sentimientos. O, en otras palabras, no te molestes en caminar por fe. La fe depende de los hechos, y el hecho que Dios nos revela es que, tanto si sentimos la necesidad como si no la sentimos, estamos necesitados. Tanto si nos damos cuenta como si no, tanto si nos sentimos autosuficiente como si no es así, no lo somos. Estamos continuamente necesitados y debemos de contar por el momento y constantemente, con la vida del Señor Jesús que mora en nosotros para darnos la fortaleza necesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es, como hemos estado sugiriendo hasta aquí, que estamos siempre necesitados, tanto si somos conscientes de ellos como si no. Cuando pensamos que todo va bien, que no necesitamos la ayuda de Dios y que tenemos la vida bajo control, somos víctimas de un engaño satánico, de una fantasía, de una imaginación que al final nos traicionará y nos sumirá en la confusión. Lo cierto es que la vida solo está bajo control cuando nuestra actitud es como lo era la de Jesús, es decir, de continua necesidad y de constante expectación. Dios es siempre igual, y sobre esa gran roca inconmovible de fe descansa continuamente y está continuamente buscando un suministro continuo. Nosotros debemos de estar continuamente tomando porque él está continuamente dando. El dar es su obra y la nuestra recibir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, la oración debe ser nuestra vida y nuestra respiración, de modo que nadie necesite animarnos a orar ya como nadie tendría que animarnos a que respiremos o a que comamos. Sabemos que debemos de orar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace aproximadamente una semana me encontraba en el Lincoln Memorial en Washington D.C., que es mi lugar favorito en Washington. Leí una vez más esas asombrosas palabras grabadas en las paredes del Memorial, del discurso de Gettysburg, que pronuncio Lincoln y en el otro lado, su segundo discurso inaugural. Las palabras del segundo discurso inaugural me conmovieron profundamente y produjeron un gran impacto en mí porque se parecen mas a las palabras de un sermón que a las de un discurso político. Hay muchas referencias a Dios, en su breve esfera de acción. Me hizo recordar que cuando Lincoln llegó a la presidencia no era cristiano, él mismo lo dijo. Pero al caer sobre él el terrible peso de su responsabilidad y al sentir en su corazón el sufrimiento de la guerra, dijo al pronunciar su discurso en Gettysburg, que al caminar entre las sepulturas de los soldados, fue de repente consciente de que necesitaba un Salvador. Más adelante dio testimonio personal, diciendo que fue precisamente allí cuando se convirtió. Lincoln aprendió a orar, y para él el propósito de la oración no era conseguir que Dios hiciese lo que el hombre quisiese, sino colocar al hombre en el lugar en el que pudiese descubrir los propósitos de Dios y experimentar la fortaleza de depender de los brazos eternos. Lincoln dejó este testimonio acerca de la oración. Dijo: "Muchas veces he sentido la necesidad de caer de rodillas ante la poderosa convicción que no tenía ningún otro lugar a donde ir. Mediante la fortaleza de esa continua confianza en Dios, se convirtió en uno de los más grandes presidentes de la nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre, ¿qué podemos decir en esta hora, sino clamar como lo hicieron los discípulos: "Señor, enséñanos a orar. Muéstranos nuestra necesidad. Arranca este velo de nuestros ojos que nos hace creer que somos autosuficientes. Libéranos de este engaño satánico, de esta extendida filosofía de que nuestro conocimiento, nuestros estudios, nuestro adiestramiento pueden ser unos antecedentes adecuados para llevar a cabo nuestra actividad. Danos mas bien, este sentido consciente de dependencia, haz que nos demos cuenta de que nada de lo que podamos hacer tendrá ningún valor aparte de la dependencia en ti, que lo que no es oro, plata ni piedras preciosas no es mas que madera, paja y hojarasca. En el nombre de Jesús, amen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Ray C. Stedman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Título: Como oraba Jesús&lt;br /&gt;Serie: Estudios sobre la Oración en el Nuevo Testamento&lt;br /&gt;Pasaje de las Escripturas: Lucas 11:1&lt;br /&gt;Mensaje Nº: 3 Nº Catálogo: 58&lt;br /&gt;Fecha: 23 de Febrero, 1964&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Copyright © 1995 Discovery Publishing un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Este archivo de datos es propiedad exclusiva de Discovery Publishing, un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Solo puede copiarse en su totalidad con el fin de circularlo gratis. Todas las copias de este archivo de datos deben llevar la notificación de derechos de autor arriba mencionados. No se puede copiar en parte, editar, revisar ni copiar con el fin de vender o incorporar a ninguna publicación comercial, grabación, retransmisión, representaciones, muestras o ningún otro producto para la venta estos archivos de datos, sin el permiso escrito de Discovery Publishing. Para solicitar dicha autorización se deberá hacer por escrito dirigiéndose a Discovery Publishing, 3505 Middlefield Rd. Palo Alto, California 94306-3695. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-4895916861376305311?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/4895916861376305311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=4895916861376305311' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/4895916861376305311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/4895916861376305311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2011/10/como-oraba-jesus.html' title='Como oraba Jesús'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-6920482879330568070</id><published>2011-10-27T09:23:00.000-05:00</published><updated>2011-10-27T09:25:11.957-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LA HUMILDAD EN LA ORACIÓN'/><title type='text'>La humildad en la oración</title><content type='html'>Cuando se menciona el libro de Daniel a la mayoría de los cristianos, se le prenden sus oídos porque creen que se va a hablar acerca de profecía. Daniel es un gran libro de profecía, de los últimos días, del hombre de pecado, el anticristo, de lo que va a pasar cuando Rusia invada a Israel, etc. Todo el mundo se éxito cuando uno estudia este libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente es muy negativo--especialmente para cristianos nuevos--poner mucho énfasis en asuntos proféticos. Es una tendencia natural, supongo, pero es algo que debilita, porque los asuntos proféticos son realmente un tipo de curso graduado en teología, no un curso para principiante. Cuando yo era un joven cristiano, en mis años veinte, me dieron un libro muy grande llamado Verdad Dispensacional de Clarence Larkin. Este libro estaba lleno con toda clase de mapas, diagramas y representaciones de como Dios iba a obrar, ¡todo esto muy grandemente y maravillosamente preparado! Yo lo devoré, pero he tenido que reproducirlo y revisar la gran mayoría a la luz de las Escrituras. Solo cuando uno entiende los movimientos de Dios como es revelado en el resto de la Escritura uno puede de verdad comenzar a entender lo que estos pasajes predictivos están diciendo. Es bueno recordar eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora continuando con nuestra serie de oración del Antiguo Testamento, vamos a ir a un pasaje que trata del mismo profeta Daniel, y lo que Dios le reveló. Esta sección está atada a un gran pasaje profético, pero viene como respuesta a la oración maravillosa que Daniel oró. En este tiempo, Daniel era viejo de edad, alrededor de noventa años de edad. El había servido tras muchos cambios de la dinastía de el reino de Babilonia, siendo el primer ministro virtual del reino bajo tres reyes sucesivos. Detrás de su gran carrera, él está ahora mirando hacia la vida pasada. Como nos dice el recuento en los primeros versos, él está leyendo en las Escrituras para encontrar lo que Dios va a hacer. Daniel 9:1-3:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los Medos, el cual fue puesto por rey sobre el reino de los Caldeos; En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años, del cual habló Jehová al profeta Jeremías, que había de concluir la asolación de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro al Señor Dios, buscándole en oración y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza. {Dan 9:1-3}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel nos dice que el oró esta oración en el primer año del rey Darío, el general de la ciudad de Babilonia. Darío era medo que sirvió bajo el emperador Cirio el Grande. Así que en el primer año del reino de Darío como rey de la provincia de Babilonia, Daniel revela esto en las Escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los estudiosos dan la fecha de esta época alrededor del año 537 A.C. De acuerdo a la cronología de las Escrituras, en el 605 A.C., casi setenta años antes, el rey Nabucodonosor dirigió un gran ejército en contra de los egipcios en una batalla crítica de la historia, la batalla de Karkemis, peleada en las costas de el río Éufrates. Allí los egipcios fueron derrotados de su posición como uno los poderes militares más grandes de la época. Nabucodonosor continuó y capturó a Jerusalén en ese mismo año, tomando cautivo algunos príncipes reales de la casa de Israel, entre ellos Daniel y tres de sus amigos, que nos son conocidos por sus nombres babilonios que eran Sadrach, Mesach y Abed-nego. Todo esto sucedió como setenta años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, Daniel estaba leyendo del libro de Jeremía el profeta, y dijo estas palabras del libro de Jeremías, capítulo 29.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para tornaros á este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. {Jer 29:10-11}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas palabras debieron haber animado a Daniel, porque el realizó que el tiempo el apropiado. Han pasado casi setenta años, y aún no había señal de que los israelitas en Babilonia estuvieran interesados en regresar a Israel. Fueron tratados con gran respeto por los babilonios, quienes le cedieron grandes libertades. De hecho, sabemos de otros recuentos de que se habían establecidos y habían comenzado negocios. Habían sido mantenedores de ovejas en la tierra de Israel, pero se convirtieron en mantenedores de comercios en Babilonia. Algunos de ellos comenzaron negocios--¡Macy’s, Gimbel’s, El Emporio y otras tiendas grandes se estaban beneficiando ya de estos tiempos!--así que esta gente no estaba interesada en regresar a las desolaciones ruinas y de Israel. Por esta razón, Daniel y algunos de sus acompañantes ayunaron y se cubrieron con ropas de tela de sacos, en la manera hebrea de expresar su dolor, y comenzaron a orar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, a veces no vemos el hecho de que Dios les dijo que hicieran esto mismo. Si leen en la profecía de Jeremías en el próximo verso nos dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me invocaréis, é iréis y oraréis á mí, y yo os oiré: Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado de vosotros, dice Jehová, y tornaré vuestra cautividad, y os juntaré de todas las gentes, y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice ser llevados. { Jer 29:12-14}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es un mensaje de gran ayuda para nosotros en nuestra propia vida de oración, porque aunque Dios anuncia lo que él va a hacer, él también indica claramente de que una forma que él lo va a hacer es a través de la oración; que cuando su pueblo ora, él va a cumplir lo que ya ha dicho que va a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encuentro que mucha gente está confundida con este asunto. Ellos leen en sus biblias lo que Dios ha dicho que va a hacer y se dicen a si mismo, "Bien, Dios lo va a hacer. No hay nada que hacer para mi, así que me siento a esperar y observar que suceda. Entonces cuando nada sucede piensan que Dios no es fiel a su promesa. Pero Dios no es que no sea fiel a su promesa, sino, es porque el hombre no ha respondido la parte que Dios le ha dado. Una de las cosas que hemos estado aprendiendo en esta serie es que la oración es la forma de envolvernos en el programa que él ha establecido hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos que rechazar la noción de que la oración es una forma por la que Dios nos ha dado para que él haga el trabajo por nosotros. La mayoría de nosotros piensa de la oración de esa manera. Sentimos que tenemos necesidades, y queremos que algo sea hecho--algo que encontramos que esta fuera de nuestro alcance para manejar con nuestras prácticas de manipulación y confiamos en las promesas de Dios. Venimos delante de él y decimos, "Tú dices que harás cualquier cosa que pidamos, ahora, esto es lo que yo quiero que hagas." En ese enfoque estamos diciendo realmente que Dios es un tipo de mozo celestial; que cuando oprimimos el botón de la oración él va a aparecer y toma las órdenes de lo que queremos que él haga. Pero eso es totalmente una falta de entendimiento de la naturaleza y el propósito de la oración. Oración es la manera en que Dios nos envuelve en lo que él tiene la intención de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oración es tan importante en su posición que él nos dice que va a retrasar lo que él va a hacer hasta que comencemos a responder en oración, o nos deja a nosotros y motiva a otra persona a orar. El el libro de Santiago leemos, "Tu no recibes, porque no pides." {Sant 4:2b}. Santiago continua diciendo que aún cuando pides no lo haces correctamente, porque buscas que tus propias necesidades sean satisfechas. Pero aquí se nos recuerda que la oración es parte del plan de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora esto es cierto también con relación a las promesas de los últimos días. Debemos orar para que Dios bendiga a Israel y abra sus ojos en su tierra, y ore para que los propósitos de Dios sean cumplidos en los reinos de la tierra. Como creyentes tenemos parte en los planes de Dios. Por lo tanto cuando Daniel leyó esto en libro de Jeremías, él obedeció lo que Dios dijo, y comenzó a orar con todo su corazón buscando el rostro de Dios en esta gran oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es una de las oraciones más sobresalientes registradas en las Escrituras. Veamos como Daniel comenzó. La primer cosa que él hizo--y esto es siempre la forma correcta para hacer en la oración--es observar al Dios a quién él estaba orando. Oigan estas palabras en el verso 4:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y oré á Jehová mi Dios, y confesé, y dije: Ahora Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; {Dan 9:4}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No comieses contigo mismo o con tus problemas. Jesús nos enseñó que la manera de orar es comenzar con Dios: "Nuestro Padre que estás en los cielos, santificado sea tu nombre" {Mat 6:9, Luc 11:2}. Daniel comienza enfocando en la naturaleza y el carácter de Dios, y ve dos cosas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, Dios es un grande y temible. Esas palabras suenan temerosas para nosotros porque no pensamos de esa manera de Dios a menudo. Pero Daniel ha aprendido algo de la naturaleza majestuosa de Dios, de su poder, su sabiduría y su poder soberano sobre todas las naciones de la tierra. Si deseas que tu opinión de Dios sea aclarado en relación a este tema, te recomiendo que leas las profecías de Isaías. Allí verás que Ser asombroso es Dios. Esto es también la opinión de Daniel de Él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero noten muy cuidadosamente que Daniel conecta esto con la compasión de gracia y amor de Dios. El ve a Dios como un Ser de majestuosa asombrosa, y un Ser de amor tierno y compasión infinito. Eso es lo que Dios es, pero muchos de nosotros se inclinan a un lado o al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de nosotros ve a Dios como un Ser de gran majestad y poder y nos vemos como saltamontes en sus ojos, y que de Él no se esperaría que tuviera ningún interés en nuestros asuntos. Hay gente que ora con esa mentalidad: "O, tu Dios grande y temible que te sientas en la cima del universo," dicen ellos. Uno se maravilla si alguna vez van a llegar a llamarle Padre y pedirle algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por otro lado, podemos ser de una manera que se pasa de la confianza. Recuerdo una estrella de cine algunos años atrás que dijo, "Dios es un juguete viviente." Dios no es eso. Él es un Padre tierno y compasivo con un gran corazón de Padre y amor de Padre para con nosotros, y debemos de verle de esa manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estás dos áreas de Dios son correctas. Que maravillosamente Daniel combina estas dos--la grandeza de Dios, y las misericordias tiernas de Dios--en una visión real de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo conmigo una cita de una carta que recibí de Lambert Dolphin esta navidad, un ex-miembro de nuestra congregación. (Mucho de ustedes saben la presión intensa que él ha pasado en años recientes.) Fue de gran choque para mi estos dos párrafos en la carta en la cuál él describe lo que Dios ha sido para él:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la mañana del 5 de Julio de 1979, Dios vino a mí. No dije que yo vine a él, porque fue él quién intervino. [Esto fue en un tiempo que él estaba alejado de Dios.] Estaba manejando hacia el trabajo cuando tuve una visión temerosa de la parte de atrás de Dios, [El se refiere a Éxodo 33, cuando Moisés vio la parte de atrás de Dios.] Dios estaba furioso, y yo sabía de ese juicio, la obra extraña de Dios había comenzado en mi vida. Creo que este fue mi primer encuentro real con la santidad de Dios. Fui aplastado como la cáscara de un huevo, y tirado completamente fuera de balance en una experiencia psicótica. Recuerdo vivamente todo detalle. De ese día en adelante, Dios ha sido no tan solo real pero temible. Pero aún vino a mí la esperanza en esa misma hora y mi vida comenzó a cambiar por completo en una manera profunda. Arrepentimiento--eso es, verse uno mismo en una posición diferente y cambiar el comportamiento como resultado--es muy doloroso, pero finalmente necesario para todo cristiano. Actualmente, creo que debemos arrepentirnos diariamente para que Dios nos molde y nos forme menos violentamente y traumáticamente que lo que sea necesario. Desde Julio pasado, Dios ha hecho una manifestación vez tras vez con imágines y experiencias de su santidad trascendental; y a lo largo de el asombro temeroso ha venido cuerdas de gracia y limpieza profunda interna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es la clase de Dios que oramos. Estas cualidades son reflejadas en una forma hermosa en la oración de Daniel. Ahora hay tres elementos que quiero llamar su atención en esta oración:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero, y muy evidente es la confesión de su pecado. Daniel comienza inmediatamente confesando. Pero lo asombroso es que este hombre, de acuerdo al registro, no ha tenido pecado en contra de él. En ninguna ocasión en las Escrituras se nos dice que Daniel hizo algo malo. Ahora yo estoy seguro que él hizo cosas malas. Ciertamente, el pecado debió haber sido parte de su vida, porque las Escrituras nos dice que no hay ningún hombre sin pecado, pero el registro no nos da un recuento de ello. Pero, oigan como Daniel se identifica con el pecado de su pueblo. Verso 5:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios. {Dan 9:5}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí aparecen listados cinco descripciones diferentes de hacer lo malo: hemos pecado; hemos hecho iniquidad; hemos obrado impíamente; hemos sido rebeldes; nos hemos apartados de tus mandamientos y de tu juicio. Además verso 6:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hemos obedecido á tus siervos los profetas, {Dan 9:6a}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es, echando hacia un lado la palabra de Dios. Recuerdan cuantas veces Jesús le dijo a los grupo que él se dirigió, "Aquel que tiene oído para oír, déjelo oír." Daniel lo reconoce, no hemos oído a tus siervos los profetas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"que en tu nombre hablaron á nuestros reyes, y á nuestros príncipes, á nuestros padres, y á todo el pueblo de la tierra." {Dan 9:6b}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después dice en el verso 13:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"y no hemos rogado á la faz de Jehová nuestro Dios," {Dan 9:13b}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel confiesa su propio pecado y el pecado de su pueblo en esta forma específica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos pecado;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hemos oído;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hemos rebelado y no obedecimos;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hemos rogado a la faz de Jehová nuestro Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, esto señala algo que es ignorado en nuestras oraciones. ¿Cuántas veces incluimos en ellas la confesión honesta de pecado de puro corazón? No hay quizás algo que sea más difícil y duro para nosotros que el admitir que estábamos equivocados. Todos nosotros por naturaleza somos como la gente en el libro de Jueces, de quienes dice, "Todos hicieron lo que era correcto bajo sus ojos," {Jue 17:6, 21:25}. Cuando te miras a ti mismo siempre te ves sin faltas, ¿no es así? Pero cuando tienes una medida por la cual compararte es cuando en verdad puedes verte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy convencido que esto es porque Dios nos deja padecer de mal aliento; es su forma grafica de enseñarnos que hay algo en nosotros, que no podemos ver o detectar nosotros mismos, que es muy desagradable y difícil de vivir con ello. ¿No es asombroso que cuando tienes mal aliento no lo sabes hasta que la gente comienza a evadirte? El otro día en el dentista yo sentí lástima por él, porque tiene que mirar dentro de las bocas de tanta gente que sus alientos se le hace muy difícil de trabajar. ¿No es asombroso lo difícil que es decírselo a alguien? No nos atrevemos mencionárselo a nuestros amigos más cercanos. Si alguien nos dice que tenemos mal aliento, nos sentimos asolados y humillados. Esto es un retrato grafico de este problema de estar a la defensiva y sin la disposición de ver algo malo en nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, por eso es que es difícil el confesar pecados, pero al hacerlo es aún honesto y algo real. Dios no nos pide que confesemos nuestros pecados porque él trata de humillarnos o penalizarnos o para ponernos tristes. Sino que Él nos lo pide porque nos engañamos nosotros mismos, somos deshonestos con nosotros mismos, no somos realistas acerca de nuestras vidas, y él es el realista final. Dios siempre maneja las cosas exactamente de la forma real que son y él dice que no hay forma que podamos ser ayudados hasta que comencemos a hacer lo mismo. El nos pide, por lo tanto, que comencemos reconociendo las áreas que hemos fallado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que tenemos las Escrituras. La palabra de Dios es como un espejo. Muchos de nosotros, sin embargo tendemos a ignorarlas Escrituras porque sabemos que esto es cierto. Si miras en la palabra de Dios, en el espejo de la Palabra, vas a ver muy pronto en la forma que te ves, y no es siempre agradable. Otras personas vienen a nuestras vidas por esa razón. Como no podemos vernos de la forma en que real somos, Dios en su gracia pone a alguien en nuestra vida para ayudarnos a vernos nosotros mismos. Podemos ayudarles en la misma forma también. Esa es la gloria completa en las relaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esta razón es que es muy tonto el resistir lo que otros te están diciendo. Si alguien te dice algo que no es agradable, puedes que creas que viene desde un punto de vista torcido, y puedes estar correcto. Pero, cuando media docena de personas te dicen la misma cosa, tú debes comenzar a prestar atención, porque te están diciendo algo que es verdad y que no puedes ver. Hasta que no comiences a verte a ti mismo en la realidad, estás viviendo en un mundo de fantasía, dañando todo lo que tocas por qué no ves la realidad, nos ves lo que hay realmente. Lo que más puede ayudarnos en nuestra vida de oración, por lo tanto es tomar un momento al comienzo de nuestra oración para encarar lo que la palabra de Dios nos dice que está mal en nuestras vidas--falta de amor, brusquedad, actitud sarcástica, nuestra tendencia de defendernos y menospreciar a otros. Esto es donde Daniel comienza. Todo esto es resumido en una gran palabra que es encontrada en la Escritura, la palabra "arrepentirse." Cuando nos arrepentimos comenzamos a arreglar las cosas en nuestra vida: comenzamos a actuar honestamente con nosotros mismos y con los demás. Pero tenemos dificultad haciendo esto a veces por la forma en que pensamos de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel hace notar algo importante en su oración, donde el continua en el medio de su confesión reconociendo algo más acerca de Dios. Verso 7:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy á todo hombre de Judá, y á los moradores de Jerusalén, y á todo Israel, á los de cerca y á los de lejos, en todas las tierras á donde los has echado á causa de su rebelión con que contra ti se rebelaron. {Dan 9:7}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es un reconocimiento de que Dios está correcto en lo que ha hecho. Nosotros como humanos, dice Daniel hemos fallado. La señal de esto es que estamos "confundidos." Actualmente, la palabra significa frustrados--nada nos va bien en nuestra vida, hacemos planes y se caen, estamos constantemente encontrándonos frustrados. Esas son siempre señales de que tenemos una perspectiva errónea de la vida, de que no vemos las cosas claramente, que nuestra visión ha sido cegada y confundida por actitudes erróneas de nosotros mismos. El resultado es "confusión de rostro", y Daniel lo reconoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, alguna de la calamidades pronosticadas que la palabra de Dios dijo que le sucedería a Israel si se desviaban de él le han venido encima. La Biblia nos dice cosas así también a nosotros. En el sermón del monte, Jesús dijo de que debíamos hacer las paces con nuestro adversario pronto mientras estamos con él en el camino para que seamos enviados a los que "atormentan" (esa es la palabra que él usa), y no saldremos libre hasta que hayamos pagado hasta el último centavo {Mat 5:25-26}. Esta palabra "tormentos," se refiere a un sentido de culpabilidad, confusión y frustración. Jesús está diciendo que si no encaramos las acusaciones que son ciertas de nuestra conducta y comportamiento seremos entregados a los tormentos internos que quitarán nuestra paz mental y robará nuestro sueño en la noche; seremos molestados por neurosis, psicosis y otras manifestaciones neuróticas; tendremos el estomago revuelto y se convertirán en úlceras. Tendremos todos estos "tormentos" porque no enfrentamos la verdaderamente la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero noten lo que Daniel dice acerca de Dios: "Tuya es la justicia, Señor."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez dice él en el verso 14,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veló por tanto Jehová sobre el mal, y trájolo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que hizo {Dan 9:14a}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de los obstáculos mayores en la oración es que la mayoría de nosotros están enojados con Dios. No nos gusta lo que Dios nos ha hecho; pensamos que hemos sido tratados injustamente. ¿Cuántos de nosotros hemos sido cogidos en una manera u otra diciendo, "Señor por qué me estás haciendo esto? Por qué me estás tratando en esta forma? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? Todo eso es una forma sutil de echarle la culpa a Dios, diciendo que él no es justo. Esto es algo que nunca debemos decirle a Dios. Dios no puede ser injusto, él no puede mentir, no nos engaña, no puede ser injusto con nosotros, no puede estar sin amor hacia nosotros. Su naturaleza es amorosa. Por lo tanto lo que él hace es amoroso, y lo que él nos da es también amoroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerden que esta oración fue expresada por un hombre que fue una vez príncipe de la casa real de Israel. Daniel debió haber tenido planes, sueños, y proyectos para lo que él quisiera ser cuando alcanzara su herencia. Pero todo estos planes fueron interrumpidos duramente por una invasión del ejército extranjero. Él fue tomado cautivo y llevado a Babilonia. Allí, en un país extranjero, con todos sus planes rotos en pedazos, Daniel comenzó a aprender a caminar como un hombre justo en medio de gente pagana. El tuvo que observar a sus tres amigos ser tirados en el horno de fuego porque se mantuvieron en la verdad en el medio de una gran presión. Cuando fue primer ministro del reino, Daniel mismo fue atrapado por algunos de sus enemigos y tirado a la guarida de los leones. Todo esto fueron circunstancias por la cual creeríamos que tuvo que sucederle a Daniel y se hiciera las siguientes preguntas, "¿Donde está Dios? ¿Por qué él deja que me sucedan a mi estas cosas?" y decir como decimos a menudo, "No es justo. Yo he sido fiel a Dios y he obedecido su palabra, pero él deja que esto me pase."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Has dicho alguna vez algo semejante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Daniel aprendió que Dios nunca hace algo incorrecto. Es él quién tiene que ajustarse a Dios. Lo que Dios está haciendo viene de un corazón de amor y sabiduría, que nunca tiene coraje y odio para nosotros. ¡Qué tremenda lección de la oración es esta! Es fácil de confesar tu pecado a un Dios que reconoces como justo, que no murmura, quejándose y argumentando de que Dios te ha engañado o privarte de algunas bendiciones bien merecidas en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Daniel está listo ahora para pedirle a Dios que actué, así que vienen sus suplicas. Verso 15:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste nombre cual en este día; hemos pecado, impíamente hemos hecho. Oh Señor, según todas tus justicias, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén,.. {Dan 9:15-16a}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí Daniel va al grano. Él está diciendo realmente, "Señor quita la maldición de Jerusalén. Deja que esa ciudad sea restaurada de acuerdo a tus promesas hechas a Jeremías que después de setenta años tú lo harías. Ahora Señor mueve a la gente. Haz que esto suceda. Muévelos de nuevo y quita la maldición de esta gran ciudad."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después Daniel continúa en el verso 17:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. {Dan 9:17}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oración de Daniel fue específicamente por la restauración de la ciudad y el templo y santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora noten la forma audaz en que Daniel termina su oración, Verso 19:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y haz; no pongas dilación, por amor de ti mismo, Dios mío: porque tu nombre es llamado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo. {Dan 9:19}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que pongamos nuestras vidas correcta delante del Señor, cuando tomamos nuestra posición adecuada delante del Dios de toda la tierra, entonces, como dicen las Escrituras, "cuando nos humillamos delante de el poderoso nombre de Dios, vamos a ser exaltados." Esa es la promesa. Dios comienza a trabajar allí. Podemos entonces venir con audacia a pedirle grandes cosas que son necesarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a mirar rápidamente a los resultados. Verso 20:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun estaba hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; Aun estaba hablando en oración [aún no había terminado con la oración], y aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con presteza, me tocó como á la hora del sacrificio de la tarde. É hízome entender, y habló conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para hacerte entender la declaración. Al principio de tus ruegos salió la palabra [al mismo principio de tu oración], y yo he venido para enseñártela, porque tú eres varón de deseos. Entiende pues la palabra, y entiende la visión. {Dan 9:20-23}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces sigue lo que quizás es la profecía más importante de toda la Biblia. Es llamada la profecía de las setenta semanas de años, eso es, 490 años que iban a ser marcados para el cumplimiento de las promesas de Dios a Israel. Estos años cubren desde el principio de la construcción de las murallas de Jerusalén hasta los tiempos de Jesús, después toma un gran salto (como casi todos los estudiosos bíblicos están de acuerdo) a un periodo final de siete años cuando el Señor últimamente regresará y establezca su pueblo y su ciudad en el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo el tiempo de entrar en este tópico ahora, pero noten algo: En el verso 24 la profesía concierne a la ciudad de Jerusalén y "al lugar santo," el cuál es el templo, así que esa oración de Daniel fue contestada, y más que contestada. Esta es la manera en que Dios obra. El comenzó a conmover a Zerubabel, Esra y Nehemías, y a otros quienes fueron llamados a dirigir la expedición de regreso a la tierra de Israel en contestación directa a la oración de Daniel. Pero lejos de eso, en una mayor dimensión que la que Daniel pudo haber visto, fue la promesa de Dios de que el trataría con el pecado de todo el mundo en el lugar mas santo, en Jerusalén, a través de la presencia del Mesías, de quién esta profecía habla, y la construcción de la ciudad (la nueva Jerusalén, el nuevo santuario, "la habitación de Dios y el Espíritu--la iglesia). El cumplimiento mayor de esta oración es la iglesia misma, que es ahora edificada por Dios en esta época, para que la oración de Daniel fuera mucho mayor de lo que él pudo haber realizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo espero que esto nos motive a recordar que la humildad es la clave para tocar el corazón de Dios. Al humillarnos nosotros mismos correctamente delante de él, removemos todos los obstáculos de la oración. Dios va a actuar en formas mucho mayor de lo que podamos pedir o soñar, y el cumplimiento continuará, quizás por siglos todavía por venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago dijo estas palabras, que les dejo para terminar: "La oración ferviente de el hombre justo puede mucho" {Sant 5:16}, como una traducción lo pone, "deja salir un tremendo poder." Eso es lo que hizo la oración de Daniel, y es lo que nuestra oración puede también hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre nuestro, confesamos a tí que somos niños en este asunto de la oración; solo estamos apenas aprendiendo a como balbucir las palabras. Pero tu gran corazón de Padre nos exhorta, ofrece enseñarnos y guiarnos. Danos Señor, para que podamos cesar esta murmuración y quejas mundanas, y recordemos que ha sido enviada a nosotros de tu mano amorosa como un reto para que vivamos una vida recta en medio de ello. Lo pedimos en el nombre de Jesús, Amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Ray C. Stedman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Título: La Humildad en la Oración&lt;br /&gt;Serie: Estudios de la Oración del Antiguo Testamento&lt;br /&gt;Pasaje: Daniel 9:1-23&lt;br /&gt;Mensaje No: 8&lt;br /&gt;Número de Catálogo: 3742&lt;br /&gt;Fecha: Fecha no determinada del otoño de 1980 a la primavera de 1981&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Copyright © 1995 Discovery Publishing un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Este archivo de datos es propiedad exclusiva de Discovery Publishing, un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Solo puede copiarse en su totalidad con el fin de circularlo gratis. Todas las copias de este archivo de datos deben llevar la notificación de derechos de autor arriba mencionados. No se puede copiar en parte, editar, revisar ni copiar con el fin de vender o incorporar a ninguna publicación comercial, grabación, retransmisión, representaciones, muestras o ningún otro producto para la venta estos archivos de datos, sin el permiso escrito de Discovery Publishing. Para solicitar dicha autorización se deberá hacer por escrito dirigiéndose a Discovery Publishing, 3505 MiddlefiÉld Rd. Palo Alto, California 94306-3695. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-6920482879330568070?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/6920482879330568070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=6920482879330568070' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/6920482879330568070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/6920482879330568070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2011/10/la-humildad-en-la-oracion.html' title='La humildad en la oración'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-780573634403269949</id><published>2011-10-27T09:18:00.002-05:00</published><updated>2011-10-27T09:22:45.499-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EL PRINCIPIO DE LA ORACIÓN'/><title type='text'>El principio de la oración</title><content type='html'>En esta mañana quiero comenzar con ustedes una serie que trata de el tema de la oración, tomando el desarrollo de esta serie mayormente del Antiguo Testamento la verdad y enseñanza en relación a la oración. Nuestro método seguirá siendo en forma expositora- -entendiendo lo que quiere decir cada pasaje pero será centralizado en el tema de la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago esto porque siento la gran necesidad en mi propia vida en esta área. Yo quiero entender más del ministerio, el poder, y la necesidad de la oración. Yo siento que esta carencia es un problema común en la mayoría de los Cristianos. De hecho, yo quiero preguntarle a ustedes que indiquen levantando su mano si usted siente que carece en algo en su vida de oración. Bueno, con ese voto unánime, procederemos entonces a el tema de la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero comenzar con lo que yo creo es la primera oración en la biblia, se encuentra en Génesis 3 en la conversación entre Adán y Eva cuando se estaban escondiendo del Señor Dios, y le escucharon caminando en el jardín en el fresco del día. Ahora, hay palabras de parte de Dios al hombre antes de este acontecimiento en Génesis, pero este es el primer diálogo entre Dios y el hombre registrado en las Escrituras. Es esencial, por lo tanto, el ver al diálogo como una parte necesaria en la oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oración, básicamente, es simplemente una conversación con Dios. Siempre hay dos personas representadas en la verdadera oración, usted y Dios y nadie más. Otros pueden estar presente, como en este relato donde habían dos personas y Dios. Pueden haber doscientas personas, o, como aquí en esta mañana, muchos cientos de personas presentes, pero la oración verdadera es siempre una conversación directa entre un ser humano y Dios mismo. Hay muchos tipos de oración que podríamos hablar y vamos a hablar acerca de ellas en el transcurso de estos estudios. Vamos a ver intercesión, acción de gracias, súplica, y varias formas de petición, etc., pero es fundamental en todas es que es simplemente una conversación, un diálogo entre un individuo y Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que Jesús tenía en mente en su gran enseñanza de la oración en el Sermón del Monte. El dijo: Cuando ustedes oren·" (Fíjense que él no dijo si ustedes oran. Él lo toma por sentado que, en la vida Cristiana va a ver oración. Oración, como dice en un himno, es "él respiro natural del Cristiano." No podemos vivir sin ella. Entonces que vamos a orar en ocasiones; no hay duda al respecto.) Jesús dijo, " Cuando ores, ve a tu ropero y cierra la puerta, y ora a tu Padre que está en secreto." En la frase "cierra la puerta," el no quiere decir literalmente que tenemos que orar en roperos. Yo estoy seguro que si tratamos de hacer eso nos sentiríamos tan sofocados que no podríamos respirar, y la oración no podría durar por mucho tiempo. Además, no siempre hay roperos disponibles. Jesús está hablando en una forma metafórica, diciendo, " Cierra todo lo demás. Cuando ores no dejes que otras cosas interfieran. No estés envuelto en otros pensamientos o personas, sino que hables solamente con Dios mismo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo encuentro interesante el escuchar a otras personas orar. A veces puedes oír cosas asombrosas. Cuando oyes puedes detectar a menudo que la gente no piensa acerca de Dios tanto como están pensando acerca de la gente que están escuchando a su oración. Conozco a un gran hombre, siempre que ora, casi sin variación empieza dirigiendo la oración a Dios, pero está tan consciente de otras personas que le escuchan que comienza a predicarle a ellos en la oración. ¿Han escuchado alguna vez algo como esto? Este hombre comenzó, "Nuestro Padre Celestial, te damos gracias que podemos ver delante de tí. Sabemos que Dios es un Dios que escucha la oración y que aquellos que vienen a Dios en oración serán bendecidos por Él." Ante que se dé cuenta él ha comenzado no a hablarle a Dios pero hablándole a aquellos que están presente acerca de Dios. Eso no es oración. Oración es conversación, simple y directa, entre usted y Dios mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que pueden ver en el comienzo de este recuento en la Biblia. Génesis 3:8-9a:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto al aire del día: y escondióse el hombre y su mujer de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Y llamó Jehová Dios al hombre, y le dijo {Gen 3:8-9a RVA)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso es el comienzo de la oración. Es sugerido aquí, y yo creo que es en una forma deliberada, que esto era algo común en las vidas de Adán y Eva. Es de notar que la primera oración registrada fue después de la caída. Aún el relato sugiere claramente que la oración había sido una delicia continua y bendición para Adán Y Eva, y fué parte de su vida diaria. Esto deja ver que es una acción común de parte de Dios. El viene al jardín en el fresco del día a conversar con los dos que son creación de sus manos, y juntos hablaron en el jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estamos seguro como Dios se le apareció a ellos. No se nos dice en las Escrituras, pero aparentemente el se apareció como otro ser humano. Es notable, que de hecho, es que en una manera sutil al menos, esto proyecta la encarnación, cuando Dios mismo vendría hacerse hombre-- no meramente como hombre sino actualmente como uno de nosotros y todo el énfasis que ha significado en términos de la oración desde la encarnación de nuestro Señor Jesús. Pero aquí, aparentemente, Dios aparece como hombre porque ellos le oyeron caminado en el jardín. El sonido de sus pasos le recordó a Adán y Eva que el tiempo había llegado para tener su conversación diaria e intercambio con Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, la cosa más notable en este incidente, es que la iniciativa para empezar la oración comienza con Dios. Es el Señor quién viene al jardín. Es el Señor que llama al hombre. Oración, entonces, comienza con Dios. En muchas maneras, esa es la verdad mayor acerca de la oración que podamos aprender de este incidente, porque a través de toda las Escrituras esa verdad es fundamental en toda oración que es expresada de aquí en adelante. Así que siempre debemos leer las Escrituras desde ese punto de vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas enseñanzas falsas han salido donde proyectan como algo que el hombre hace a Dios. En los mensajes que he escuchado con relación a la oración, a veces, se ve como si fuera el hombre quién rescata a Dios de una dificultad orando al tiempo adecuado. Más adelante en el relato en Génesis, donde Abraham está suplicando a Dios por las ciudades de Sodoma y Gomorra después de Dios haber anunciado que él iba a destruirlas por su maldad, suena como si Abraham se levantara y dijese, "Señor, de seguro que tu no vas a hacer eso! Ese no es tu manera de ser. ¿Tu no destruyes el justo con el pecador, o si?" {Gen 18:23-25}. Entonces Abraham procede a cuestionar a Dios en cuanto a cuantas personas justas se requería que hubiera en una ciudad para poder salvarla. El comienza con 50, después 45, y va reduciendo en cincos hasta que va sintiéndose más atrevido y comienza con diez. Finalmente el termina con diez personas, y consigue que Dios acepte que si hubiera diez personas justas en las ciudades el Señor les librará. Yo he escuchado mensajes en ese pasaje que suena como si Abraham fuera más compasivo que Dios, como si Dios tiene ira y es vengativo y ha perdido su temperamento y está dispuesto a destruir estas ciudades pero Abraham interviene y pone un alto en él y dice, "Ahora cógelo con calma. No vayas muy de prisa aquí. En esta ciudad hay personas justas."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero leemos incorrectamente este recuento si lo vemos de esa forma. El hombre nunca es más compasivo que Dios. La compasión nace de Dios y se deja ver en los seres humanos solamente cuando es implantado por el Espíritu de Dios. "Aquel que ama," dice Juan, "es nacido de Dios," {1 Jn 4:7}. Usted no puede sentir compasión y misericordia y piedad sin ser primero movido por el Espíritu de Dios. Es siempre un error, pensar que somos llamados en el acto de oración para hacer algo por Dios, o que estamos siendo llamados a perseverar en la oración a tal grado que, como dice el dicho, "ora por medio de" y persuade a un Dios renuente a hacer o no hacer algo que el ha puesto su corazón. Eso no es oración. Oración, es como en el primer instante en el Jardín del Edén, comienza con Dios. Es Dios quién llama. Es Dios quién ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De seguro que eso es lo que ese gran verso en Romanos 8 nos enseña: " Nosotros no sabemos qué orar como se debe," {Rom 8:26}. ¿ Se ha sentido de esa manera ÷ abrumado por una situación, sin poder casi analizar la razón, no sabiendo todos los factores envueltos, sintiendo su corazón dolido, y sin saber qué cosa pedir? No sabemos como orar como se supone, pero el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades, el Apóstol Pablo dice, y comienza el Espíritu a orar a través de nosotros para que nuestro corazón se convierta en el lugar de oración de Dios mismo. El Espíritu de Dios ora al Padre, y el quién conoce la mente del Espíritu atiende y actúa de acuerdo a lo que el Espíritu ora, usándonos como instrumentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la proyección correcta de la oración comienza con Dios. Eso es porque, cuando sentimos la necesidad o el deseo de orar, o de establecer un hábito disciplinado de orar, es Dios quien ha comenzado eso. El ha plantado ese deseo en nosotros y como resultado respondemos. Yo espero que recordemos esto ya que es la primera gran verdad que aprendemos en las Escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noten también que la oración habitual de Adán y Eva tenían con Dios, en contraste con esta escena, fue aparentemente una conversación relajada, informal y sin restricción. Ahora, el pecado ha entrado. La pareja culpable se esconde en los arbustos, reconociendo su desnudez, sintiendo la culpa de lo que habían hecho. Pero el mismo relato implica que esto es algo diferente y nuevo, que lo opuesto a esta conducta fue verdadero antes de la introducción de la maldad, que ellos vendrían saltando y riendo ante la presencia de Dios de saludar a su Amigo amado al momento que el venía al jardín a platicar con ellos acerca de todo lo que tuvieran en sus corazones. Esto es una indicación de lo que usted puede encontrar en la oración en el resto de las Escrituras, especialmente lo que Jesús nos enseñó acerca de la oración. No venimos a un solemne, juez severo; venimos a un Padre amante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han habido ocasiones en mi ministerio aquí como pastor, durante estos 30 años, cuando he sido tratado ocasionalmente con mucho respeto, especialmente cuando viajo fuera de aquí ustedes saben que no hay honor para un profeta en su propia tierra! Eso no es verdad en mí, pero algunas veces yo recibo mas honra cuando viajo al extranjero. La gente me llama "Doctor" Stedman. Ellos hablan con una gran reverencia y respeto que es obvio, y eso está bien, en cierta forma. Pero saben ustedes que cuando mis hijos eran pequeños nunca me trataron de esa forma. Cuando yo venía a la casa de un día aquí en la iglesia, ellos no venían al garaje y decían, "Oh su gran majestad pastor de la Iglesia de Península, bienvenido a almorzar a la casa!" Ellos me conocían mejor que eso. Ellos estaban mas relacionado íntimamente conmigo que eso. Ellos corrían y brincaban a mis brazos y me decían lo que habían hecho en el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es el retrato que Jesús proyecta de la verdadera oración; y eso es lo que ustedes ven, por implicación en el Jardín del Edén. El hecho de que esto ocurrió en el fresco del día es indicación de que fue un tiempo relajado y sin presión. Su trabajo, o cualquier cosa que estuviesen haciendo, fue terminado y ellos podían sentirse relajados y refrescados. Con una soda 7-Up en la mano, yo estoy seguro que ellos caminaron por el jardín, hablando con su querido Amigo en una conversación íntima y sin restricción acerca de cualquier cosa que estuviese en sus corazones. Eso es la oración, esa manifestación ingenua de estar en una forma relajada en la presencia de un Amigo fiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora noten algo más es este recuento. El pecado ha entrado ya, y Adán y Eva se estaban escondiendo de Dios. Toda la informalidad se había acabado, reemplazada con miedo, sentido de culpa, y reacios a venir a su presencia. Pero Dios mismo otra vez toma la iniciativa de corregir esa condición. El comienza a hacerles preguntas a Adán y Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, es muy, muy importante entender esto, porque es evidente en este recuento hay un golfo de separación entre el hombre y Dios, y es Dios quién emprende conectar el puente de ese golfo. Hay ocasiones en nuestra vida de oración cuando también sentimos ese sentir de que un golfo nos separa de Dios. Tenemos miedo o estamos muy cansados, o desinteresados para venir a él. Lo que me ánima en este recuento es que Dios mismo asume la responsabilidad de cambiar eso. Él lo hace en la oración al hacer las preguntas. Prosigue con las siguientes preguntas que salen de sus labios divinos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Dónde estás, Adán?" {Gen 3:9b}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Quién te dijo que estabas desnudo?" {Gen 3:11a}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Que es lo que has hecho? {Gen 3:13a}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy importante, de hecho, entender que Dios no hace estas preguntas porque el no sabe las respuestas. El conoce todas las respuestas a las preguntas antes de hacerlas. Él nunca hace una pregunta para su beneficio propio; no hay recuento en las Escrituras de preguntas hechas para satisfacer la curiosidad de Dios. Jesús estaba siempre haciendo preguntas a sus discípulos, no porque el no sabía la respuesta, sino porque las preguntas requerían una investigación, una búsqueda de parte del individuo, y él mismo aprendería algo en la búsqueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdan ese gran pasaje en el libro de Job, cuando en el capítulo 38, Dios llama a Job y le dice, "Levántate ahora y ciñe tus hombros como un hombre y contéstame," {Job 38:3}. Él le recuerda a Job que él ha estado preguntando por ese privilegio por mucho tiempo, diciendo, "Si solamente tuviera la oportunidad de hablar con Dios. Tengo una preguntas que me gustaría hacerle acerca de lo que él me está haciendo a mí." Ahora Dios le dice, "Esta bien Job, está es tu oportunidad. Aquí estoy. Pero déjame hacerte algunas preguntas para saber tus credenciales, para ver si puedes jugar en mi liga." Entonces comienza la serie de preguntas científicas más notables que se hayan preguntado a un ser humano en la faz de la tierra. Pero Job no pudo contestar ninguna de ellas. Finalmente, el es encontrado de cara en el polvo, clamando, "Yo me aborrezco, me arrepiento en el polvo y la ceniza," {Job 42:6}. Dios entonces comienza a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo parecido está pasando en el Jardín del Edén. Aquí están Adán y Eva escondiéndose. No quieren conocer a Dios, hablar con él, o verle, pero Dios mismo les llama, y gentilmente, sin rudeza, comienza a hacerles algunas preguntas. Su primer pregunta es bien importante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Dónde estás?" {Gen 3:9a}. No sé de ninguna pregunta más importante en la vida que esa. Dios está enseñándonos por medio de esto que, en esta tierra maldecida por el pecado en que los seres humanos tienen que morar, es importante que frecuentemente nos preguntemos, "¿Adonde estoy yo?" y evaluemos que está pasando en nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien que nunca hubiese estado aquí anteriormente y se dirigiera a nuestro servicio hoy pero se perdió buscando el lugar y llama a alguien por teléfono aquí, y dice, "No sé cómo llegar allá. ¿Me podrían ayudar?" ¿cuál sería la primer pregunta que se le haría? Seguro que sería, "¿Dónde estás tu?" La primer cosa que el hombre o mujer, niño o niña deben hacerse asi mismo es, "¿Dónde estoy?" ¿Donde estoy en esta jornada en esta vida? ¿Qué me ha pasado? ¿Estoy cerca del cumplimiento de mis sueños que tenía hace un año atrás, o estoy más lejos y estoy encontrando que están desapareciendo en la distancia rápidamente? ¿Estoy cerca del objetivo, el ideal, o lo que quiero ser como hombre o mujer ahora comparado con algunos años en el pasado? ¿Dónde estoy yo?" Esa es la primer pregunta importante que debemos hacernos frecuentemente. Qué maravilloso es que Dios enseña al hombre esto acerca de si mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán tuvo problemas con la respuesta. "¿Dónde estoy?" Bueno, aquí estoy Señor, aquí en los arbustos, sintiendo vergüenza y desnudo y alejado de tí." Él tuvo que haber realizado en su corazón que no estaba donde estuvo el día anterior. El comienza, quizás por primera vez, a entender la enormidad de lo que le ha pasado a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he visto hombres y mujeres muchas veces pasar a través de esto; y ustedes también. Todas las dificultades de nuestra vida tienden a hacer la voz de Dios gritándonos, "¿Dónde estás? ¿Ha estado usted hace poco acostado en un hospital, por accidente o enfermedad, y allí en el silencio del cuarto del hospital cuando nadie está presente y usted tiene algún tiempo para pensar, y la pregunta surge en su corazón, "¿Dónde estoy?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adán tartamudea la contestación a la pregunta (Verso 10),&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;· "Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. {Gen 3:10}&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda pregunta es de igual significado: "¿Quién te dijo que estabas desnudo?" {Gen 3:11a}.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es una pregunta muy perceptiva. Dios implica, "Yo no te lo dije, pero en algún sitio tu has aprendido esto. Tu nunca lo supiste antes." Es interesante imaginarse esta escena. Aquí están Adán y Eva jugueteando alrededor del jardín, disfrutándose, y haciendo su trabajo, totalmente desnudos, completamente ignorantes de las implicaciones de lo que pasa, ignorantes de que son candidatos de un señalamiento en algún lugar! Ahora, de momento, sin ninguna señal visible de cambio, están llenos de vergüenza por este suceso. La pregunta de Dios implica, "Alguien te dijo eso. Tu no lo encontraste tu mismo porque ha sido verdad por mucho tiempo y tu no lo sabías. Alguien ha estado hablándote." De hecho, él único otro presente que apareció aquí en esta escena es la serpiente. El debió haberle dicho que estaban desnudos. Así que Dios el Señor en su misericordia y compasión guió a esta pareja a un entendimiento que hay una necesidad tremenda en la vida de discernir de las voces que escuchamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos nosotros también prestar atención a esta alerta. Hay muchas voces gritándonos todo el tiempo. Prendan la televisión y escuchen los anuncios comerciales. Las voces supuestamente silenciosas están gritándonos constantemente, "Tú necesitas esto. Tú no lo tienes. Tú estás necesitado. Tú necesitas este enjuagador de boca para que puedas resolver situaciones sociales. Tú necesitas este crucero lujoso por el Caribe porque te lo mereces. Alguien te está previniendo de hacerlo. Si puedes sobrepasar los obstáculos que se han presentado en tu camino quizás por personas que no tienen la intención tu puedes ganar lo que estás necesitando ahora y puedes tener la felicidad que estás buscando." Eso viene todo el tiempo, ¿no es así? Ese grupo de voces que nos dice, "Tú estás desnudo. Tú no tienes nada. Tú has sido engañado. Si solo tuvieras esto encontrarías lo que estás buscando." Aquí, en la oración, El Señor es capaz de disipar esta ilusión, de removerla de los ojos y enseñarles que otra voz y no la de él está hablándole a ellos. No sé de nada que sea más importante hoy día que entender que hay voces en este mundo que debemos rechazar. Hay ruegos que se nos hacen continuamente que debemos echar a un lado. No debemos oírles. Debemos cerrar nuestros oídos a ellas porque son las voces de otro y no del Señor nuestro Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Dios le hace la tercera pregunta. "¿Que esto que han hecho?" {Gen 3:13a}. En respuesta Adán y Eva comienzan el juego antiguo de pasar la responsabilidad. Adán lo tomó como un hombre o le echó la culpa a su esposa! Eva lo tomó como una mujer ö le echó la culpa a los vecinos! Escondido en cada una de sus respuestas, está la implicación, "Es tu culpa, Dios." La mujer que me diste. Ella me dio la fruta y yo la comí. "La serpiente que dejaste en el jardín me sedujo y la comí. Los comentaristas hacen de esto un asunto grande y lo hacen justamente. Este es el comienzo de la tendencia natural de cada uno de nosotros de minimizar el sentido de nuestra culpa, de culpar a otros por lo que hemos hecho. Pero, de alguna manera yo creo que eso pierde el sentido de lo que este pasaje está diciendo, porque, en cada caso, ambos Adán y Eva son reducidos a tres palabras pequeñas que son de gran significado aquí. Ambas, terminan su efecto débil de justificarse con estas palabras de reconocimiento, "y yo comí," {Gen 3:12b, 3:13b}. Ahí está la responsabilidad que ellos reconocen que es de ellos. Ellos hicieron la decisión final. Ellos están tratando de encontrar excusas por la presión que estaban, pero últimamente han llegado al lugar donde lo reconocen, "Si lo hicimos. Comimos de la fruta que nos era prohibida."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces todo cambia al instante. Dios ahora no los está probando; no hay más preguntas. Él asume el papel de abogado defensor. Él cambia ahora y enfoca en la serpiente y comienza a maldecirle, anunciándole ciertas consecuencias inevitables que seguirían al hombre y la mujer por su selección errónea. Sin embargo, Dios anuncia que el estaría con ellos en el asunto; el irá a través de la herida y tristeza con ellos. La escena termina con el Señor Dios mismo diseñando tiernamente de la piel de animales para vestir a Adán y Eva en su desnudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es un recuento precioso del perdón de Dios. La gran lección para nosotros es que fue el acto de oración, el comienzo de un diálogo, doloroso como haya sido, que permitió al Señor Dios romper con la falta de entendimiento y confusión de su situación y ayudarles a ver adonde estaban en realidad y a aceptar su gracia perdonadora y amor restaurador. Eso es lo que es la oración. Es una forma de traernos otra vez a una relación con el Señor nuestro Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, una palabra más acerca de esto. Este recuento indica la razón de nuestra poca disposición para orar. Somos como Adán Y Eva, a veces con miedo a Dios, o pensamos que el no nos cuenta o no nos ayuda, entonces ¿cuál es el uso de venir a él en oración? En nuestra confusión y aturdimiento, muchas veces, nos encontramos renuentes a orar. Esa fué la situación de Adán y Eva aquí. Su negativismo se puede ver en la entrada del enemigo en sus vidas. Estoy seguro que esto explica porque a veces encontramos difícil orar; no nos sentimos inclinados a orar. Pero la cosa maravillosa es que si traemos ese problema al Señor el nos ayudará , como este recuento indica, es su deleite de desenlazar los enredos que nuestros pecados han hecho, a ayudarnos a ver la realidad detrás de la confusión en que vivimos, y traernos de nuevo al lugar de reconocimiento y restauración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a dejar el recuento aquí por ahora y confiar que hayamos aprendido como El Señor y Dios es en su gracia y que glorioso es la relación de intimidad y amistad que podamos obtener en él, sin importar los obstáculos a la oración que cada uno de nosotros confronta y vive a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Padre nuestro, gracias por este recuento precioso, por la gloria del hecho que tú tienes en control para ayudarnos en nuestras limitaciones, sabiendo que fallamos en orar; y somos débiles en eso. Hay ocasiones cuando nos escondemos como lo hicieron Adán y Eva. Gracias por esa voz que rehúsa dejarnos, pero que gentilmente nos llama para enfrentar con nuestras limitaciones y prepararnos para encontrar el lugar de lavamiento y perdón y restauración. Oramos para que podamos aprender más acerca de la oración en el transcurso que seguimos este recuento en las escrituras. Enséñanos Señor, a poner en práctica este gran privilegio y gozarlo como fue la intención de ser gozado. Te damos gracias en el nombre de Jesús. Amén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por: Ray Stedman&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Título: El Principio de la Oración&lt;br /&gt;Serie: Estudios de la Oración del Antiguo Testamento&lt;br /&gt;Pasaje: Génesis 3:8-13&lt;br /&gt;Mensaje No: 1&lt;br /&gt;Número de Catálogo: 3735&lt;br /&gt;Fecha: 5 de Octubre de 1980&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Copyright © 1995 Discovery Publishing un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Este archivo de datos es propiedad exclusiva de Discovery Publishing, un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Solo puede copiarse en su totalidad con el fin de circularlo gratis. Todas las copias de este archivo de datos deben llevar la notificación de derechos de autor arriba mencionados. No se puede copiar en parte, editar, revisar ni copiar con el fin de vender o incorporar a ninguna publicación comercial, grabación, retransmisión, representaciones, muestras o ningún otro producto para la venta estos archivos de datos, sin el permiso escrito de Discovery Publishing. Para solicitar dicha autorización se deberá hacer por escrito dirigiéndose a Discovery Publishing, 3505 Middlefield Rd. Palo Alto, California 94306-3695&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-780573634403269949?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/780573634403269949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=780573634403269949' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/780573634403269949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/780573634403269949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2011/10/el-principio-de-la-oracion.html' title='El principio de la oración'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-8713469938294068958</id><published>2011-09-25T20:06:00.000-05:00</published><updated>2011-09-25T14:19:12.053-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LA VERDADERA ORACIÓN DEL SEÑOR'/><title type='text'>La verdadera oración del Señor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;por Ray C. Stedman&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Si se pidiese a un cierto número de creyentes que repitiesen la Oración del Padre nuestro alguno posiblemente la empezaría diciendo: "ahora me acuesto a dormir, pero la mayoría dirían "Padre nuestro que estás en los cielos porque ésta es la que ha sido universalmente denominada La Oración del Señor. Pero no es, ni mucho menos, la oración del Señor, sino la oración de los discípulos. Es la oración que el Señor nos dio para que nosotros la hiciésemos, pero la verdadera oración del Señor se encuentra en Juan 17 y ha sido denominada "la oración santísima del Nuevo Testamento, porque bajo la sombra de la cruz, nuestro Señor se reúne con los discípulos en el Aposento Alto y en presencia de ellos ora con ellos al Padre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No he leído nunca este pasaje sin un sentido de admiración y temor reverente y en eso puede haber un considerable peligro, porque si nos acercamos a este pasaje con un sentido de su majestad y belleza, nuestro propio sentido de temor reverente tiende a alejarnos del mensaje de esta gran oración. Nos perdemos su mensaje porque tememos explorar la profundidad de lo que está diciendo el Señor, pero si ha sido esa su experiencia, como yo confieso que ha sido la mía, vamos totalmente en contra del propósito por la cual el Señor la ideó cuando hizo esta oración, puesto que él la hizo deliberadamente en voz alta, en presencia de sus discípulos, debido a que deseaba que ellos la oyesen, porque las relaciones básicas que expresa en esta oración entre él y el Padre son además las relaciones que deberían existir entre Jesús y nosotros. ¡Hay un sentido muy real en el que todo aquel que cree en Jesús el Mesías puede hacer esta oración! Esta oración fue diseñada con el fin de enseñarnos cómo orar, y el sentido de temor reverente que pudiese alejarnos de ella y reservarla solo para los labios de Jesús es algo contrario a su intención y hace que nosotros nos perdamos todo el valor que tiene esta oración.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los tres primeros versículos de esta oración destacan el trasfondo del cual brota esta oración, en una situación de peligro y de muerte. Fue pronunciada unos momentos antes de que Jesús se fuese del Aposento Alto y de que descendiese, con sus discípulos, al oscuro valle de Cedrón, cruzando la cordillera del Monte de los Olivos. Ascendiendo allí en la oscuridad de la noche y halló el camino hasta el Huerto de Getsemaní y una vez allí, se alejó durante un corto tiempo de sus discípulos, orando y pronunciando aquella desesperada oración de Getsemaní, la oración que hizo que brotase sangre de su cuerpo, que caía al suelo en grandes gotas, y pasó a un tiempo de misteriosa y terrible angustia. Estando en ese huerto, Judas vino con la guardia, que le cogió prisionero y le condujeron a la corte de Pilatos y posteriormente a la cruz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Al hacer esta oración estaba contemplando la sombra de la cruz. Los discípulos estaban reprimidos y aterrorizados, plenamente conscientes de que algo andaba mal, que Jesús les iba a abandonar. Les había dicho que les iba a dejar y los corazones de ellos estaban dominados por el temor y la ansiedad, pero en su oración no se expresa ni una palabra de temor, de debilidad ni de nerviosismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Tengo en mi biblioteca una copia de la oración que pronunció Martin Lutero antes de que se presentase ante el Emperador del Santo Imperio Romano en la Ciudad de Worms, para responder a los cargos que se habían presentado en su contra, por causa de los cuales su vida estaba en juego. Es un prolongado, vago y repetitivo clamor de debilidad impotente, mediante el cual Lutero sencillamente se abandona una y otra vez en Dios como su fortaleza y grita atemorizado y angustiado, pero esta oración de Jesús es totalmente diferente. En lugar de ser un clamor de debilidad o una súplica de ayuda, esta oración comienza con la poderosa conciencia de una oportunidad a la que se anticipa:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Jesús habló de estas cosas, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado. (Juan 17:1a)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"La hora ha llegado. Con estas palabras Jesús espera con anhelo y con evidente anticipación el momento de la oportunidad ilimitada que tiene ante sí. No cabe duda alguna de que estas palabras "la hora ha llegado significan mucho más que la frase que empleamos cuando nos enfrentamos con el final de la vida "me ha llegado la hora. Lo que queremos decir mediante estas palabras es que se nos ha acabado el tiempo y ha llegado el fin de nuestra vida. El Dr. J. Vernon McGee contó en cierta ocasión el caso de un hombre que había estado estudiando la doctrina de la predestinación y se había sentido tan fascinado por la idea de la protección soberana de Dios, en cualquier y en toda la circunstancia, que le dijo al Dr. McGee: "¿sabe una cosa? Estoy convencido de que Dios me guarda, pase lo que pase, de modo que aunque me plantase en medio del más intenso tráfico al mediodía, si no ha llegado mi hora, estaría perfectamente a salvo. El Dr. McGee le contestó de manera muy característica diciéndole: "¡Bueno, si se planta usted en medio del tráfico al mediodía, hermano, su hora ha llegado!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El usar una frase como "me ha llegado la hora es una expresión de resignación, pero no es esa la postura que adopta Jesús. A lo que se refiere aquí es a la realización. Está hablando del momento que había estado esperando durante toda su vida, la hora de unas posibilidades ilimitadas, la hora que durante tanto tiempo ha esperado. En toda la constancia que ha quedado en los Evangelios se refiere continuamente a dicha hora: en el principio de Juan tenemos el relato del primer milagro en Cana de Galilea, cuando convirtió el agua en vino. Estando allí se le acercó su madre y le dijo: "Hijo, no tienen vino y su respuesta fue: "¿Qué tiene que ver eso conmigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. (Juan 2:3-4). Lo que quiso decir fue que, aunque haría lo que su madre le había sugerido, no tendría los resultados que ella había estado esperando, porque aún no había llegado la hora, no era el momento oportuno. Jesús les dijo repetidamente a los discípulos que: "todavía no había llegado su hora (Juan 7:30; 8:20). Estaba esperando el momento en que abundaría la oportunidad y en aquellos momentos, al ir a la cruz, elevó sus ojos al cielo y dijo: "Padre, la hora ha llegado. Con esas palabras lo que quiere decir es que había llegado la hora en la que todo por lo que había vivido se cumpliría.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esa era la anticipación que se basaba en el principio, como dijo él, de que: "a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:24). Ese era el motivo por el que su hora no había llegado antes, porque Jesús sabía que la obra de Dios no se realiza nunca aparte del principio de la muerte, que todo cuanto él hiciese mediante poderosos milagros y poderosas palabras, todo el maravilloso poder de su ministerio entre los hombres carecería de toda efectividad hasta que no pasase por la experiencia de renunciar a todo cuanto él era. Hasta que lo hiciese, nada perdurable permanecería. Jesús sabía que mas allá de la cruz se encontraba la gloria de Dios. Hebreos dice que "por el gozo que tenía sufrió la cruz, menospreciando el oprobio (Heb. 12:2) de la misma manera, sabiendo que mas allá de ella se hallaba el gozo que le estaba esperando. Más allá de la cruz está la gloria, pero la cruz es el único camino para llegar hasta allí. Todo su ministerio, toda su vida, carecerían de la menor efectividad hasta que se cumpliese este principio de la muerte, a menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo, no logrará nunca nada mas, ¡porque no puede! Solamente si muere llevará mucho fruto. Mas allá de la renuncia a sus derechos estaba la posesión del privilegio, más allá del acto de obediencia estaba la bendición como algo real.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que he dicho que también nosotros debemos de hacer esta oración, porque estamos siempre enfrentándonos con horas como estas en nuestra vida. Tanto en el caso de los asuntos importantes como en los insignificantes llegamos al momento en el que debemos decir, como lo hizo Jesús: "Padre, la hora ha llegado, la hora en la que tengo que tomar una decisión entre sí aferrarme a mi vida por mí mismo, actuando de manera egoísta, como lo he estado haciendo hasta aquí o si renunciaré a ella y, pasaré a lo que es aparentemente muerte, aferrándome a la esperanza, la gloria y la realización que se encuentra más allá. Siempre nos estamos enfrentando con horas así. Las llamamos decepciones, demoras, tal vez tragedias. Las consideramos como invasiones de nuestra vida privada, a nuestro derecho a vivir nuestras propias vidas. Pero si las vemos como lo hizo Jesús, reconoceremos que cada momento así es una hora de gran posibilidad en la que, si actuamos conforme al principio de entregarnos a nosotros mismos, descubriremos que hay una puerta abierta a un reino de servicio, bendición y gloria tan amplio que resulta casi inimaginable. Eso es precisamente lo que quiso decir Jesús con las palabras "la hora ha llegado. Era un momento de oportunidades sin límite.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Luego pasa de esto a otra palabra y dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti, así como le diste autoridad sobre todo hombre, para que dé vida eterna a todos los que le has dado. (Juan 17:1b-2).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero estas palabras revelan que habla plenamente consciente de una relación adecuada. Si examina usted cuidadosamente estos versículos se dará cuenta de que existe una maravillosa interacción de personalidades. El Padre le da al Hijo a fin de que el Hijo, a su vez, le pueda devolver al Padre. No se trata del acto de dar una sola vez, mediante el cual el Padre le concedió autoridad sobre toda carne al Hijo, sino una entrega continua. El Padre, dice, está continuamente concediéndole al Hijo la autoridad sobre toda carne. ¿Por qué? Para que el Hijo pueda continuamente devolverle al Padre los hombres que el Padre le ha dado, para que puedan ser suyos. Y lo que está expresando aquí, con este maravilloso lenguaje, es sencillamente que todo su ministerio es una manifestación del poder adecuado para hacer frente a cualquier exigencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Padre le concedió autoridad, pero ¿para qué? Nos dice que para que pudiese concederle la vida eterna a quien quiera que el Padre le hubiese dado, a fin de suplir la necesidad de cualquier persona que viniese a él. Los que son enviados al Padre, atraídos a él, acudirán ante su presencia. Quienquiera que sea, dice Jesús, mora en él, gracias al don del Padre y todo cuanto es necesario para hacer frente a la exigencia de esa persona, él es suficiente para hacer frente a cualquiera de ellas, sea la que fuere.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Esta semana en Newport Beach, estuve en una reunión social en un precioso hogar. Se acercó a mí un hombre y agarrándome de la mano me llevó hacia un rincón y me dijo: "quiero hablar con usted. He asistido a los desayunos de oración todas las mañanas esta semana y quiero hacerle algunas preguntas. Como es natural, me sentí encantado y le animé a que me contase algo sobre sí mismo. Era un hombre que tenía lo que podría describir como un rostro trágico. En él se dibujaban profundas arrugas, señal de una honda tragedia y no tardé en averiguar cuál había sido. Me contó que hacía solo unos meses que su hijo de diecisiete años se había suicidado y lo que eso había representado para su esposa y para él. Al charlar me dijo: "Sé que esta semana he escuchado algo que debe ser la respuesta. No puedo negar que todo lo que he estado escuchando durante esta semana en las vidas de estos hombres es real. Hay algo aquí y yo lo quiero, deseo venir al Mesías, pero no puedo. Yo le contesté: "¿por qué no? y me dijo: "No siento la libertad para hacerlo hasta que pueda acudir a él con total honestidad y sinceridad. Me quedan muchas dudas, cierto resentimiento y amargura acerca de lo que nos ha sucedido y por eso no creo que pueda venir a él. Entonces le respondí: "Mi querido amigo, si no cree usted que pueda acudir a él honestamente, hágalo deshonestamente y dígaselo así al Señor, porque la invitación del evangelio dice: "El que tenga sed, venga eso es todo "venga. (Apoc. 22:17).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En Jesús, el Mesías, tenemos la respuesta adecuada a cualquier problema. Usted no tiene la respuesta, pero no tiene que tenerla, él sí la tiene. Preséntele el problema a él, sea cual fuere, duda, incredulidad, falta de honradez, temor, amargura, ansiedad, preocupación, sea lo que fuere, Jesús dijo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados y yo os haré descansar. (Mat. 11:28).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y también dijo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mi viene, jamás lo echaré fuera. (Juan 6:37).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir? Esa es la maravillosa relación que tuvo cuando estuvo aquí en la tierra, pues el Padre le estaba concediendo siempre autoridad sobre toda carne, sobre cada una de las personas que acudían a él, como respuesta adecuada a cada necesidad, para que él a su vez, al hacer frente a dicha necesidad, pudiese devolver ese hombre al Padre, habiéndole recibido como un don del Padre mismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Reconoce usted que nosotros tenemos actualmente la misma relación que el Señor Jesús tuvo con su Padre? La semana pasada escuchamos sus palabras:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"El que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. (Juan 14:12b).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Todo cuanto está diciendo es que, gracias al hecho de que la vida de Jesús el Mesías mora en nosotros, él está dispuesto a concedernos continuamente la autoridad sobre toda carne, sea cual fuere la necesidad. Sea cual fuere la exigencia que nos presente la vida, sea cual fuere el problema urgente que aparezca en nuestra vida, que nos agobie, él es suficiente para que le hagamos frente, a fin de que podamos devolverle el gozo, el regocijo, la gloria y la acción de gracias de nuestro corazón.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El Mayor Ian Thomas os ha recordado: "debemos tener lo que él es a fin de poder hacer lo que él hizo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ese es el secreto del cristianismo vital. Incluso en esta hora de peligro, de muerte y de tinieblas, cuando la cruz presiona con todo su perpleja confusión al Señor Jesús, él ora al Padre y le dice: "Gracias, Padre. Ha llegado la hora, la hora que representará la mayor bendición que el mundo ha visto jamás, la hora que yo he estado esperando, para la cual he vivido, y sé que, al enfrentarme con ella, tengo una relación adecuada que es totalmente capaz de hacer frente a las exigencias de esta hora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Además hay una tercera cosa que introduce en esta oración. Un tercer ímpetu tras dicha oración es el desvelar una posibilidad abundante:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado. (Juan 17:3).&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Si un creyente desea dar un testimonio dice: "Tengo vida eterna. ¿Qué quiere decir? ¿Qué es la vida eterna? Tiene vida eterna, dice usted, pero ¿qué es la vida eterna? ¿Diría usted: "lo que quiere decir es vivir para siempre.? ¿Es eso lo que representa realmente la vida eterna? ¿No es, acaso, otra cosa que la existencia eterna que sigue para siempre? ¿Es una vida fácil la que pasaremos en la eternidad, tocando el arpa, es eso la vida eterna? ¿Es caminar físicamente por calles de oro?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No, la definición está justamente aquí. Jesús dice que esto es la vida eterna. ¿Qué es? "Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado. ¡Esa es la vida eterna! La vida eterna no es cantidad, es calidad. Es conocer a una persona. Cuando se para usted a pensar en ello, es lo único que hace que la vida valga la pena ¿no es cierto? ¿Qué es el matrimonio? ¿Son tres comidas al día, es bañar a los niños, ver la televisión, irse a dormir, levantarse para ir al trabajo por la mañana y volver de nuevo? No, el matrimonio es conocer a otra persona, esa es la esencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Han transcurrido ya veinte años desde que siendo joven, visité una iglesia en Montana y sentado un domingo por la noche inolvidable, y desde las alturas olímpicas desde las que estaba sentado, vi a una joven rubia con el cabello largo, muy rubio, cantando un solo. Tenía la voz más angelical que jamás había escuchado. Me dije a mi mismo, con la impetuosidad característica de la juventud: " he ahí la muchacha con la que quiero casarme. Pero me sentí dominado por un sentimiento de profunda frustración, porque sabía que a la mañana siguiente tenía planeado salir para Chicago para vivir allí. Cuando se despidió la reunión, me encontré con la muchacha a la puerta de la iglesia, a la que solo hacía un par de días que me habían presentado, y le pregunté si podía escribirme con ella. Creo que se quedó muy sorprendida pero dijo que "sí y después de llegar a Chicago empecé a escribirle. Le estuve escribiendo de vez en cuando, durante una serie de años, unos cinco o seis años. Por fin, me encontré en Hawaii escribiendo aún a la misma muchacha. Me llevó todo ese tiempo convencerla de que viniese a Hawaii y allí nos casamos. Había estado intentando llegar a conocerla por correspondencia durante todos esos años, pero no la conocía muy bien, a pesar de lo cual cuando nos casamos empezamos a conocernos mejor, y todo el gozo del matrimonio consiste para mi en conocer a la otra persona.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Aquellos matrimonios que no poseen este elemento se desintegran y no son otra cosa que una experiencia aburrida y frustrante. Es el conocer a una persona lo que añade la riqueza a la vida. Es por eso que la vida eterna es el conocimiento de la Persona eterna, la intimidad de la comunión y el compañerismo con la Persona de Dios. "Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cuáles son los resultados de un conocimiento así? Ya sea entre humanos o entre el hombre y Dios, son siempre los mismos, excepto que en el caso de conocer a Dios trascienden las fronteras de lo infinito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lo primero es el gozo, la vida se convierte en un disfrute. El conocer a otra persona significa el fin de la soledad. Implica contar con un corazón que te comprende, una persona a la que le podemos contar nuestros problemas, que compartirá además nuestras alegrías y nuestras tristezas. No hay nada semejante en la vida. En eso consiste el conocer a Dios, en la plenitud de ese gozo, en la riqueza de las experiencias.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero más que disfrute, representa una expansión. ¿Ha observado usted alguna vez que una persona que se retrae de los demás, que vive como un ermitaño, ya sea en aislamiento real o mostrándose retraído e inaccesible, lleva también una vida muy estrecha? Su vida está limitada por costumbres determinadas por un lado y actitudes inalterables por el otro y esa es toda su vida, una estrecha tumba a la que le han quitado los dos lados, pero cuando conocemos a otras personas, y especialmente cuando conocemos a Dios, ensanchamos los horizontes de nuestra existencia, añadimos amplitud además de longitud. Descubrimos que el conocimiento de Dios amplia toda la perspectiva de la vida, hasta que empezamos a vivir por primera vez. Este es el testimonio de muchos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas semanas estuve en la frontera canadiense hablando a un grupo de jóvenes adultos en una conferencia especial. Tras concluir una de las reuniones se me acercó un joven. Me enteré después que hacía poco que se había convertido, era un joven que había sido piloto de pruebas y había llevado una existencia bastante salvaje. Después de un mensaje en el que había estado hablando acerca del conocimiento de Dios, me dijo: "¿sabe una cosa? Al hablar sobre Dios no hace usted que suene como si se hallase en algún lugar distante, en alguna parte. Escuchándole pude ver que Dios... (y se quedó como buscando la palabra apropiada) Dios... ¡Dios mola cantidad! Posiblemente me quedé un tanto extrañado, de modo que añadió: "Bueno, ya sabe lo que quiero decir. ¡Dios está al corriente de la movida, mola un rato! Entonces entendí de inmediato que no pretendía ser irreverente, ni mucho menos, al hablar de ese modo. Lo que quería decir era que Dios es real y se interesa por la vida, que ha venido para ampliar nuestros horizontes y si no nos rendimos ante El descubrimos que la vida se está constantemente volviendo mas y mas estrecha, como un canal restringido, que no tiene suficiente anchura ni mucho menos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El conocer a una persona añade deleite y expansión, pero sobre todo, enriquecimiento, porque la vida no solo debe tener longitud y anchura, sino que debe tener además profundidad. Cuando conocemos a Dios por medio de Jesús el Mesías (porque no hay ninguna otra manera para llegar al conocimiento de Dios, excepto a través de Jesús el Mesías, puesto que él mismo dijo: "Nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre. Nadie conoce bien al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar (Mat. 11:27) al participar en la comunión y la obediencia a Jesús el Mesías, descubrimos que él enriquece nuestra vida en todas sus dimensiones y se convierte en una vida cálida y fulgurante en nuestro interior, y tal vez por primera vez comenzamos a experimentar la vida como se pretendía que fuese.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Una vez mas esta semana me senté con un hombre creyente, que era uno de los miembros de un grupo que había estado tras la planificación de las reuniones que se celebraron la semana pasada en Newport Beach. Estábamos comiendo juntos al mediodía y me contó la historia de su vida, cómo se hizo cristiano. Me contó cómo había ido tras los éxitos habituales en la vida y los había alcanzado de manera impresionante. Tenía todo el dinero que necesitaba, tenía una familia estupenda, poseía todos los atributos normales de la vida y descubrí más adelante, hablando con otros, que era la viva imagen de la virilidad a los ojos de otros hombres. Le conté, con el propósito de animarle, lo que otros me habían dicho acerca de él. Le dije: "¿a qué es debido eso? Se le llenaron los ojos de lágrimas al decirme: "Le diré por qué. Si es verdad, es porque cuando tenía cuarenta y uno años de edad descubrí a Jesús el Mesías y le doy gracias a Dios porque a los cuarenta y un años aprendí por primera vez los auténticos valores de la vida me dijo. "Me he sentido impresionado con esto de manera especial porque mi padre se hizo creyente solo cinco días antes de morir, pero esos últimos cinco días fueron los días más maravillosos de su vida. Me siento sencillamente agradecido porque, aunque mi padre solo entendió los auténticos valores de la vida durante cinco días, a mí se me ha permitido, durante una serie de años, darme cuenta de lo que es la vida exactamente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que da como resultado el conocimiento de Dios. Pablo dice: "todo es vuestro, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir, todo es vuestro y vosotros de Cristo y Cristo de Dios. (1ª Cor. 3:21-23). ¡Qué magnífico panorama! ¡Qué fabulosas posibilidades y potencial dependen de esta sencilla relación con Jesús el Mesías!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, esta es la pregunta que quiero hacerle:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Está usted orando con esa clase de entendimiento, gracias a esa clase de relación? ¿Está usted esforzándose por lograrlo?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Cree usted realmente que estas son las posibilidades que Dios está dispuesto a ofrecerle en su vida?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿O se siente usted satisfecho, como lo estamos muchos de nosotros, con seguir adelante, sea como sea semana tras interminable semana, haciendo las mismas cosas aburridas de siempre, con las mismas actitudes que adoptan las personas mundanas que nos rodean, sin que exista nada visiblemente diferente en nuestras vidas?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Eso es lo que nuestro Señor nos plantea en esta oración. Ante la hora más trágica en la historia de la humanidad no hay en su oración ni el más mínimo nerviosismo o de derrota, sino sencillamente una actitud de descanso en aquello que ha sido característico de su vida todo el tiempo y que manifiesta sencillamente que está al alcance de todo aquel que cree en él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Oración&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Padre nuestro, ¡qué mendigos tan patéticos somos, cuando poseemos riquezas tan maravillosas y que poco las disfrutamos! Señor, derriba las barreras de nuestra incredulidad. Detennos para que no podamos restar importancia a todo lo que oímos. Impide que hagamos algo tan terrible como es volver a la "vida normal, como acostumbramos a llamarla, y que sigamos siendo la misma aburrida persona que éramos antes. Dios, ayúdanos a ver que en Jesús el Mesías hay vida, luz, libertad, abundancia y haz que tengamos verdadera hambre y sed de ellas. Lo pedimos en Su nombre, amen.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Copyright © 1995 Discovery Publishing un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Este archivo de datos es propiedad exclusiva de Discovery Publishing, un ministerio de la Iglesia Peninsula Bible. Solo puede copiarse en su totalidad con el fin de circularlo gratis. Todas las copias de este archivo de datos deben llevar la notificación de derechos de autor arriba mencionados. No se puede copiar en parte, editar, revisar ni copiar con el fin de vender o incorporar a ninguna publicación comercial, grabación, retransmisión, representaciones, muestras o ningún otro producto para la venta estos archivos de datos, sin el permiso escrito de Discovery Publishing. Para solicitar dicha autorización se deberá hacer por escrito dirigiéndose a Discovery Publishing, 3505 Middlefield Rd. Palo Alto, California 94306-3695.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-8713469938294068958?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/8713469938294068958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=8713469938294068958' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8713469938294068958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8713469938294068958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/08/la-verdadera-oracion-del-senor.html' title='La verdadera oración del Señor'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-798372718504522484</id><published>2011-09-25T18:53:00.000-05:00</published><updated>2011-09-25T14:21:05.326-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EL DIEZMO BÍBLICO'/><title type='text'>Conceptos errados: El diezmo como impuesto</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;Por Virgilio Zaballos&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El punto de vista sobre este tema tiene su base en los principios del Reino de Dios, sobre el fundamento de las Sagradas Escrituras, tal y como lo entiende el autor, haciéndose responsable único de aquellos aspectos en los cuales haya otras interpretaciones; y va dirigido en primer lugar a todos aquellos creyentes, nacidos de nuevo, y que forman parte del Cuerpo de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy asombrado del énfasis desmedido que se pone en los últimos años en la predicación del diezmo, y lo que me deja estupefacto del todo es la terminología que se usa al hacerlo, la imposición legalista, y la obligatoriedad de practicarlo como panacea de la bendición de Dios en el campo económico. Como suele ser habitual en la naturaleza humana, todo lo que se impone por ley acaba siendo repelente y atrae un rechazo a la autoridad que lo ejecuta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos dice que el diezmo es anterior a la ley de Moisés, porque Abraham dio los diezmos a Melquisedec antes de ser formulada la ley en el Sinaí, sin embargo yo no veo que el padre de la fe llevara cada fin de mes los diezmos al sacerdote de Salem, sino que lo hizo una sola vez como respuesta a una situación concreta. Para muchos acaba siendo una verdadera carga difícil de llevar que les oprime en lugar de dar al Señor con alegría, porque Dios ama al dador alegre. Esta realidad tampoco produce ningún beneficio en el cumplidor del diezmo porque se hace por imposición, no por fe y convicción, y todo lo que no proviene de fe es pecado (Romanos, 14:23).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en diferentes doctrinas “bíblicas”, tenemos dos predicaciones distintas sobre un mismo tema. Unos predican el diezmo como actual y otros no creen que sea una práctica para nosotros. Los primeros tienen sus textos favoritos para asentar sus tesis y los otros se centran en otros versículos para decir lo contrario. ¿Qué hacemos entonces? Como dijo el apóstol: “Examinadlo todo y retened lo bueno”. Por mi parte me gustaría poder compartir algunas meditaciones al respecto y dejar a cada uno que viva y actúe por su propia convicción de fe. En este tema entran en juego componentes de gran sensibilidad porque afectan a un terreno delicado, donde hay piedras de tropiezo en ambos extremos y que tiene una gran trascendencia en la realidad eclesiástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Algunas consideraciones iniciales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oí hablar del diezmo al poco tiempo de convertirme, no en una predicación, sino en una conversación entre hermanos. Puse oído y como no entendía bien el término logré informarme por mi cuenta de qué trataba aquello de diezmar. Cuando supe que era aportar el diez por ciento de todos mis ingresos para la obra de Dios comencé a practicarlo con verdadera pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de todos estos años mi mujer y yo hemos dado el diezmo, a menudo con satisfacción y otras por simple rutina religiosa; aunque debo decir que no me he ajustado a todas las directrices legalistas proclamadas desde el púlpito, y he incluido cambios en nuestra forma de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir también que después de muchos años de practicar el diezmo no nos hemos hecho ricos, nuestras necesidades básicas siempre han estado cubiertas, gracias a Dios, y vivimos sin grandes lujos, mas bien de forma austera, trabajando los dos para sacar adelante a nuestra familia con tres hijos en edad escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace algún tiempo comencé a inquietarme por esta práctica en cuanto a sembrar en terrenos equivocados, dadas las formas de sistema religioso que han tomado algunas iglesias locales, con líderes dominantes que aprovechan el control económico como uno de los pilares de su gobierno sobre la grey de Dios. He tenido que replantearme este asunto, meditar en ello, estudiar las Escrituras y confrontar mis esquemas mentales al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;El diezmo y el sistema religioso&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imponer la obligatoriedad del diezmo viene a ser como un impuesto religioso necesario para mantener el sistema jerárquico que predomina actualmente en muchas iglesias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menudo se pide que los hermanos pongan el nombre en su sobre de diezmo, lo que proporciona un control farisaico sobre los creyentes. De esta forma el líder y pocos más tienen información sensible que pronto conduce a la hipocresía, haciéndolo para ser visto y anotado en el registro de la iglesia como una categoría especial: los que dan el diezmo. Este camino conduce irremediablemente a un evangelio de obras. La sutileza de pedir a los hermanos que pongan su nombre en el sobre con el fin de que el pastor pueda orar por ellos para que puedan recibir la bendición de Dios al hacerlo, no deja de ser una artimaña que se aleja de la vida de fe para levantar un mediador que canalice la bendición de Dios. Además no concuerda con la enseñanza de Jesús de que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda. Es una manera infantil de tratar a los creyentes. Algunos de nuestros métodos para conseguir fondos son tan vergonzosos que están produciendo deshonra y rechazo al evangelio. La presión y coacción sobre los creyentes para conseguir que den el diezmo tiene su base, generalmente, en el temor y la ansiedad por las finanzas de la iglesia. Actuar por temor lleva en si mismo castigo (1 Juan, 4:18), y se pierde el resultado de dar con alegría y fe basada en el amor y no el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: El justo por su fe vivirá (Romanos, 1:17). Si no actuamos por fe no podemos agradar a Dios (Hebreos, 11:6) y por ello no recibiremos el galardón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;La gran pregunta&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Debemos diezmar como se hacía bajo la ley o no? ¿El diezmo es para hoy o era solamente para los que vivían bajo la ley de Moisés?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está claro que el diezmo pertenece a la ley, dado para mantener a la tribu de Leví que fue escogida para dedicarse al sacerdocio, y no recibieron herencia de la tierra. Si queremos levantar un sacerdocio jerárquico al estilo del Sinaí entonces necesitamos los diezmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si decimos que el diezmo es anterior a la ley y por tanto debemos aplicarlo hoy, también debemos circuncidarnos porque la circuncisión fue dada a Abraham como señal de la promesa y por tanto antes de la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se usa el pasaje de Hebreos 7 y el sacerdocio de Melquisedec como argumento para apoyar la práctica del diezmo pensamos en lo siguiente: Ese diezmo fue dado una sola vez; el sacerdocio de Melquisedec, figura de Cristo como nuestro sumo sacerdote, pertenece a un nivel celestial y no terrenal, es un sacerdocio inmutable y no sometido a los rituales y el sistema centrado en el templo de Jerusalén. El sacerdocio según el orden de Aarón pertenece a un sistema de sacrificios repetitivos para obtener el favor y el perdón de Dios; mientras que el sacerdocio según el orden de Melquisedec, figura del sacerdocio inmutable de Cristo, pertenece a un nivel superior donde no hay necesidad de ofrecer sacrificios continuos, sino que con una sola ofrenda, hecha una vez y para siempre, quitó los pecados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra de Jesús nos libra del viejo sistema religioso repetitivo por el que nunca alcanzamos una conciencia limpia de obras muertas, su sangre nos limpia para siempre y nos introduce a una nueva dimensión de comunión y vida en el Espíritu de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando se predica la obligatoriedad de dar el diezmo como ley nos adentramos en una parte del sistema religioso que nos mantiene en la repetición de obras para obtener la ayuda oportuna. Ese formato pertenece al viejo régimen de la letra y no al nuevo del Espíritu. Ampliaremos más adelante todo esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si enseñamos la práctica del diezmo como requisito para la bendición de Dios, hemos entrado en una dinámica de obras que no tiene fin, porque si cumplimos una parte de la ley y dejamos otras sin cumplir no alcanzaremos el favor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho trasgresor de la ley. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. (Santiago, 2)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ese camino anulamos la obra única y acabada de Cristo para obtener la redención, o mas bien regresamos a las obras de la ley para ser justificados, y el apóstol nos dice que “si lo que destruí lo vuelvo a edificar, trasgresor me hago” (Gálatas, 2:18).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado resulta caprichoso escoger algunas obras de la ley y dejar otras. Hemos sido redimidos de la maldición de la ley (Gálatas, 3:13), Jesús se hizo maldición por nosotros para librarnos de la condenación de la ley, porque nos era imposible cumplirla en su totalidad. El apóstol Pedro lo expresó así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Ahora, pues, ¿porqué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos (Hechos, 15)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imponer el diezmo por ley deriva irremediablemente en condenación, “porque todos los que dependen de las obras de ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas” (Gálatas, 3:10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, lo que venimos diciendo no significa que no seamos generosos o que eludamos nuestra responsabilidad con la iglesia local, iremos viendo esta parte mas ampliamente a medida que avancemos en el tema. Dios ama al dador alegre, y el que siembra generosamente recibirá una cosecha generosa. No solo en dinero, sino en todo lo que compartimos con los demás: Tiempo, comprensión, amabilidad, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos los conceptos y argumentos que se suelen usar más a menudo para justificar el impuesto del diezmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Argumentos y conceptos clásicos sobre el diezmo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos a ver algunos de los razonamientos que se hacen a la hora de enfatizar la imposición ineludible de dar el diezmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Traed todos los diezmos al alfolí.&lt;/span&gt; ¿Qué es el alfolí? En la versión evangélica que oímos a menudo en ciertos púlpitos se trata de la iglesia local donde nos congregamos; el pastor, que actúa como “sumo sacerdote” o levita, recibe los diezmos y los administra, en algunos casos bajo la supervisión de un consejo y en otros como bien le parece. La mayoría de los amados hermanos llevan su dinero confiados en el buen hacer de los líderes, creyendo que lo hacen para el Señor y olvidándose de todo lo demás. Han sido enseñados que esa parte de sus ingresos pertenecen a Dios, es “su impuesto” y como tal no tienen nada más que decir. En algunas iglesias locales se hace cada año una reunión informativa para dar a conocer la economía y otros asuntos de carácter administrativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos que esta es una manera simple de interpretar la palabra alfolí, es una “exégesis” de andar por casa, de fácil comprensión en un sistema religioso relacionado con un lugar, un pastor y una congregación habituada a la rutina eclesiástica. Sin embargo, “alfolí es un término derivado del árabe, con que nuestra Reina-Valera llama al hórreo o granero, era el reservorio para los diezmos, anejo al templo, y a cargo de los levitas” (comentario Bíblico de Matthew Henry). Lo cual pone de manifiesto, una vez más, que hemos asumido el sistema veterotestamentario como parte del evangelio de la gracia. Lo aplicamos literalmente en este caso y nos quedamos tan a gusto. Claro, parece encajar como un guante en nuestros propósitos de simplificar las cosas y hacerlas entender y exigir como bíblicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si decimos que los diezmos pertenecen al Señor y debemos traerlos al alfolí, que es la iglesia donde nos congregamos, ¿dónde queda el noventa por ciento restantes? ¿A quién pertenece? Se deduce que con el resto hacemos lo que mejor nos parece, si somos generosos daremos alguna ofrenda extra para los pobres o cualquier otra necesidad, pero eso ya es voluntario y no contiene la carga de obligatoriedad que se le aplica al diezmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta forma de partir y trocear nuestras vidas no aparece en la enseñanza del apóstol Pablo. Se nos enseña que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo son de Dios, que hemos sido comprados por precio, que no somos nuestros, que si vivimos para el Señor vivimos y si morimos para el Señor morimos, así que vivamos o muramos del Señor somos. Se nos enseña que cuando venga el Espíritu Santo él nos guiará a toda verdad, también a la de saber cuando y donde debemos invertir nuestro dinero, pero la ley de los diezmos ya deja establecido este asunto y no hay lugar para la dirección del Espíritu de Dios, de tal forma que apagamos la voz de nuestro interior porque otra voz ha tomado su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una canción que se canta en muchas iglesias, que es realmente bonita y pegadiza en su melodía y entonación pero que enseña a fraccionar nuestras vidas en su mensaje. Dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center" align="justify"&gt;Traemos hoy ante tu altar nuestras coronas&lt;br /&gt;Queremos darte lo mejor de nuestras vidas,&lt;br /&gt;Te entregaré mi amor entero,&lt;br /&gt;los sueños que logré alcanzar.&lt;br /&gt;Te daré lo mejor de mi vida,&lt;br /&gt;Te daré lo mejor cada día,&lt;br /&gt;Será mucho más que una canción&lt;br /&gt;Mi obediencia en mi mejor adoración&lt;br /&gt;Traemos hoy ante tu altar nuestras coronas&lt;br /&gt;Queremos darte lo mejor de nuestras vidas&lt;br /&gt;Traemos sólo las primicias&lt;br /&gt;Pues tú mereces lo mejor&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Y yo me pregunto: Si traemos al Señor solo lo mejor ¿Qué hacemos con el resto de nosotros? ¿Dónde quedan nuestros pecados para ser lavados en la sangre del Cordero? Eso no lo podemos traer al Señor porque es lo peor de nosotros y entonces ¿A dónde lo llevamos? Si le damos al Señor solo lo mejor ¿Dónde está la rendición incondicional de todo nuestro ser para ponerlo bajo el señorío de Cristo?. De este tipo de mensajes se deduce que hay una parte de nosotros que queda fuera de nuestra comunión con Dios, es el lado oscuro, el desván de nuestro carácter, la habitación que no enseñamos a nadie porque es indecente y de mal gusto, osea, hemos entrado en la práctica de vivir de las apariencias, poner la mejor cara en los cultos, esforzarnos un poco, total son dos horas y poco mas, para luego vivir lejos de la realidad de estar unidos con Cristo en la vida y en la muerte. Todo un despropósito. Sin embargo nos gusta tanto la música, la entonación, el ritmo musical de la canción que no importa el mensaje, lo que importa es que nos conmueve, nos riza el cabello y eso es suficiente para la superficialidad de una vida cristiana mediocre, parcial y de apariencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un ejemplo de los muchos que tenemos a la hora de cantar canciones que forman una teología basada en el emocionalismo más que en la verdad, en conceptos del pacto de la ley más que en el evangelio de la gracia. Esa mezcla nos conduce a la confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión diré que deducir que el alfolí es la iglesia local es una interpretación interesada para adaptarla a nuestro sistema religioso. Ni siquiera los judíos actualmente dan el diezmo puesto que entienden que destruido el templo de Jerusalén el diezmo carece de lugar ya que no existe el sistema sacerdotal centrado en los sacrificios, por ello tienen otra forma de recoger ofrendas en la sinagoga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso, el templo de Dios lo forman los redimidos por la sangre del Cordero, no es un templo de piedra, ni es un alfolí de ladrillos. Pero al hacer énfasis en un lugar donde llevamos nuestros diezmos volvemos a levantar otro templo, es decir, el lugar de culto, por mucho que nos esforcemos luego en enseñar que la casa de Dios somos nosotros, una casa espiritual y un sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios. Nuestra entrega a Dios tiene que ver también con la economía, el dar con generosidad, pero no por sistema sino con alegría porque Dios ama al dador alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;No dar el diezmo es robar a Dios. &lt;/span&gt;Esta frase lapidaria es una de las denuncias que aparecen en el libro de Malaquías, pero no es la única, especialmente dirigidas a la clase sacerdotal, aunque cuando se mencionan los diezmos se amplía el mensaje a la nación entera. Este texto del profeta Malaquías es el preferido de aquellos que quieren imponer el diezmo con la amenaza de quedar bajo maldición sino cumples con ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algún tiempo recibí una carta sobre este asunto, y quisiera compartir contigo la respuesta que envié a este hermano. Su nombre está omitido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mi nombre es…, escribo desde Londres y deseo saber si las maldiciones que habla Malaquías por no diezmar en el antiguo testamento están vigentes para nuestros días, es decir, ¿si una persona no diezma puede entrar en maldición? Gracias por su ayuda. Bendiciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta fue mi respuesta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apreciado hermano en la fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si eso fuera así entonces toda la revelación de la justicia de Dios por la fe, es decir, la justificación en Cristo mediante la fe sería anulada y el evangelio que predicó el apóstol Pablo no era cierto. Está escrito que "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, para que la bendición de Abraham nos alcanzase" (Gálatas, 3:13-14).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, si ponemos como base de la bendición la ley de Moisés, tendríamos un conflicto interminable, porque si diezmamos pero no guardamos el sábado o no somos circuncidados incurriríamos en maldición también. De lo contrario estaríamos haciendo diferencias entre guardar unas cosas y no otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que preguntarse ¿por qué ese énfasis en cumplir con los diezmos y no con otros aspectos de la ley? La obligatoriedad de dar el diezmo se ha convertido hoy día en ley y por tanto, un requisito para obtener la aprobación de la iglesia institucional, osea, la justificación por obras, osea, otro evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los días del apóstol Pablo el conflicto era sobre la circuncisión, de tal forma que circuncidarse llegó a ser vital para la salvación. El apóstol de los gentiles luchó contra esa deformación de la verdad que le había sido revelada, y lo hizo con verdadera pasión y vehemencia, porque se daba cuenta que estaba en juego la verdad que nos hace libres y no esclavos de un sistema religioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestros días la economía ocupa un papel preponderante, las iglesias viven desafíos tremendos para mantener los presupuestos elevadísimos, en algunos casos, de ahí la presión continua para que los fieles, los creyentes, cumplamos con la "obligatoriedad de dar el diezmo" llegando a maldecir a los que no lo dan, poniendo una carga pesada sobre muchos amados hermanos con débil conciencia. Pero el evangelio de la gracia de Dios no es poner cargas, sino liberar de las cargas a los oprimidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, si un hermano piensa que dar el diezmo es una forma de manifestar su fidelidad a Dios, que lo haga, no que lo imponga, que lo haga en fe, con alegría, no por obligación ni por las amenazas de ser maldecido. Si nuestra bendición tiene la base de dar o no dar el diezmo ¿para qué murió Cristo? Efesios capitulo uno y versículo tres dice claramente que Dios ya nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Cuando ponemos las obras como base de nuestra bendición estamos operando bajo el fundamento de la ley, el antiguo régimen, no bajo el Nuevo Pacto del Espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprendo perfectamente y sé la presión que se ejerce en muchos púlpitos de nuestras iglesias occidentales presionando a los hermanos en la obligatoriedad de los diezmos, y también sé que muchos han quedado defraudados por ese énfasis desmedido. A libertad nos llamó el Señor no a servidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, usar el texto de Malaquías para amenazar con maldiciones a los que no dan el diezmo me parece una distorsión de la verdad completa que aparece en la totalidad de las Sagradas Escrituras. Sé de muchas iglesias que no enseñan el diezmo y dan con alegría para la obra de Dios y no me consta que estén bajo maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovecho para enviarte un saludo cordial en Cristo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIRGILIO ZABALLOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;La superstición del diezmo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los énfasis que se suele hacer a la hora de reclamar el pago de los diezmos es que así te colocas en el lugar donde Dios puede bendecir tu vida económica. Este mensaje es muy atractivo, aunque puede llevar a muchos a pensar en términos de echar a la lotería, o poner mesa a la diosa fortuna. Me explico. No cabe duda que todo lo que el hombre sembrare eso también segará, pero cuando ponemos como base de la provisión de Dios el que demos los diezmos estamos azuzando la superstición innata del hombre religioso, de esa forma con una mentalidad pragmática deducimos que merecemos el premio porque hemos hecho la obra de “echar el boleto”. Una vez más ese camino nos conduce al evangelio de obras, donde la práctica del diezmo suplanta el fundamento de la redención como base de la bendición de Dios. La provisión de Dios es Cristo, y la obra de expiación hecha en el monte de Dios nos proveerá para todas nuestra necesidades. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto (Génesis, 22.14).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Corintios, 8:9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para afianzar esta práctica damos lugar a testimonios en los que algunas personas cuentan como antes de dar el diezmo vivían en pobreza, y desde que comenzaron a darlo la economía les va de maravilla, osea, les ha tocado la lotería y de esa forma tenemos el mensaje para la multitud de oyentes de que practicar el diezmo es la clave para la prosperidad. Glorificamos las obras y nuestros ojos se van detrás de ciertas prácticas en lugar de poner la mirada en el Autor y consumador de nuestra fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mensaje en negativo dice que si no damos el diezmo Dios nos castigará, no seremos buenos cristianos, seremos creyentes de segunda categoría y el pastor no estará contento con nosotros, por lo tanto no contaremos con su apoyo. Además, estamos en serio peligro de perder nuestro puesto de trabajo y el diablo podrá zarandearnos como él quiera, seremos derrotados y con razón, así pues, le ponemos base a ser entregados en manos de Satanás por no cumplir con el requisito de los diezmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto puede resultar exagerado y alarmista pero es el resultado de una enseñanza que pone como fundamento de nuestra provisión las obras de la ley en lugar de levantar a Cristo como la Roca que nos sostiene. El diezmo viene a suplantar a Jesús como proveedor para todas nuestras necesidades; hemos inventado otro camino, levantamos un ídolo y decimos: Estos son vuestros dioses que os sacaron de Egipto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el pecado de Jeroboam, un nuevo sistema religioso para no tener que pasar por Jerusalén y llegar a la cruz del Calvario donde nuestra expiación y redención ha sido realizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pecado de Jeroboam levanta otros lugares de culto, inventa otros sacrificios, y pone sacerdotes a su antojo, pero su origen está fundado sobre la soberbia del poder y el temor de perderlo, por ello le dice al pueblo: Estos son tus dioses que te sacaron de Egipto, no hace falta ir a Jerusalén, tenemos otros dos lugares más cercanos, uno en Be-tel y el otro en Dan, allí podréis ir y conseguir el favor de Dios. De esta forma eliminamos la cruz de Cristo, el mensaje de la cruz se diluye y se hace más asequible al pueblo para que puedan creer y vivir cómodamente, ser prosperados en todo y nadar en la abundancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este pecado y falsificación de la verdad tiene apariencia de piedad, apariencia de ser bíblico, y una vez que lo institucionalizamos anula la palabra original de Dios y se transmite de generación en generación con la fuerza de la tradición religiosa. Así ocurrió con el pecado de Jeroboam que se estableció en las siguientes generaciones como parte del verdadero culto, hasta que el juicio de Dios les alcanzó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imposición del diezmo ha venido a ser uno de los pilares de ese nuevo sistema eclesiástico, que es preciso enfatizar, para mantener el edificio que estamos levantando a mayor gloria del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Con esto quiero decir que los que dan el diezmo están cometiendo el pecado de Jeroboam?, no, no estoy diciendo eso, estoy tratando de discernir hacia donde nos conducen ciertas prácticas elevadas a la categoría de imposición legalista; además de decir que el fundamento de nuestra fe y provisión ya está puesto, el cual es Cristo, y si alguno pone otro fundamento la obra se quemará y no recibirá recompensa (1 Corintios, 3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos en su afán por imponer y asegurarse el cobro de los diezmos llegan a extremos verdaderamente sectarios, como es el caso de la llamada iglesia Universal del reino de Dios, y que enseña lo siguiente: “los diezmos y las ofrendas son tan sagrados, tan santos como la Palabra de Dios. Los diezmos significan fidelidad y las ofrendas el amor del siervo hacia el Señor. No se pueden disociar los diezmos y las ofrendas de la obra redentora del Señor Jesús; significan, en verdad, la sangre de los salvos en favor de aquellos que necesitan de la salvación”. Aquí tenemos un ejemplo más de como se pueden retorcer las Escrituras con el fin de conseguir fondos para mantener la idea de que se está predicando el evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Principios del Reino sobre la economía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de considerar algunos de los principios sobre el tema de la economía en el Reino de Dios, que son comunes y aplicables a otros temas, diré que si quieres apartar el diezmo como una disciplina personal para no caer en el otro extremo, el de la escasez y la falta de generosidad a la hora de compartir con otros, hazlo, pero eso no te hace mas acepto delante de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las disciplinas son buenas para no caer en la pereza y la negligencia, el apóstol Pablo dice que tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne, por tanto, ni porque comamos, o hagamos cualquier otra cosa, seremos mas aceptos ante Dios, el que nos justifica es Dios, en base a la obra perfecta y acabada de Jesús en la cruz del Calvario (Col.2:20-23) (1 Co.8:8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decir esto puede resultar arriesgado para quienes buscan la ocasión de vivir con una liberalidad extrema apoyándose en la gracia, pero es el núcleo del evangelio de Jesús. El evangelio puede ser deformado en un extremo o en el otro, pero Dios conoce a los que son suyos y que se aparte de iniquidad todo aquel que invoca el Nombre del Señor. Y tampoco se trata de justificar el legalismo con la idea de ayudar la condición humana caída, porque en Cristo somos nuevas criaturas y el poder de la resurrección debe estar actuando en quienes han resucitado con Cristo para buscar las cosas de arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, dicho esto, aunque comprendo que se puede ampliar mucho más y que pueden quedar cabos sin atar, para no alargarme demasiado me centraré en los principios básicos que rigen la obra de Dios sobre la economía en la vida de los redimidos por la sangre del Cordero, los nacidos de nuevo y que andan en novedad de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe. Como está escrito: el justo por la fe vivirá. La fe es una convicción interior que nos guía a vivir de una manera determinada. Todo lo que hacemos como hijos de Dios tiene o debe tener este sello, porque sin fe es imposible agradar a Dios, es necesario creer que hay Dios y que es galardonador de los que le buscan. La fe o convicción se nutre de la palabra viviente de Dios poniendo en nuestras conciencias la certeza de actuar de una manera o dejar de hacerlo de otra. Ese espíritu de fe nos ha sido dado por Dios, en una medida apropiada, para obrar por amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe nos puede mover a hacer inversiones económicas de diversos tipos en función del movimiento de nuestro corazón, porque la fe es del corazón, no de las necesidades apremiantes que se nos presentan en muchos cultos y programas de radio y televisión. Saber escoger correctamente donde y cuando debemos poner nuestro dinero es un arte que necesita la dirección del Espíritu de Dios. Creo personalmente que a la práctica del diezmo se le puede aplicar la palabra del apóstol Pablo cuando dice: “¿Tienes tu fe? Tenla para contigo delante de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bienaventurado el que no se condena a si mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Ro, 14:22.23). En este caso tiene que ver con la comida, que también está regulada por la ley de Moisés. Alguien puede tener la convicción de no comer ciertos alimentos, aunque está escrito que el comer una cosa u otra no nos hace mejores ni peores, porque la oración santifica todos los alimentos. En el caso del diezmo algunos habituados hasta ahora a dar el diezmo pueden mantener esa convicción dentro de la esfera de su fe, si así lo desean, no para imponerla a los que han sido enseñados de otra forma, y su fe se ha desarrollado de distinta manera en el tema de la economía, es un asunto del corazón no de las apariencias, “tenla para contigo delante de Dios” y no juzgues o condenes al que tiene otra convicción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habrá otros que se sienten obligados por la imposición de su pastor en esta materia aunque no tengan la convicción, en ese caso deben escoger si obedecer la enseñanza del líder o someterse a su conciencia, sabiendo que todo lo que no procede de fe, de la convicción interior del corazón, es pecado. Algunos aprovecharán estos principios para desarrollar una falta de generosidad, de todos modos es mejor tener a los hermanos contentos a la hora de dar sus ofrendas que obligados por ley sobre lo que no están persuadidos. Resumo citando las palabras de Pablo en otro dilema expuesto en su carta a los corintios, “Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor. “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Co.16:14). “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Ro. 13:10). Si somos movidos por fe y amor no tendremos dificultades para comprender las necesidades que tiene una iglesia local en el terreno económico y seremos responsables al respecto. Es más bienaventurado dar que recibir; y compartir con otros de lo que tenemos es una de las dichas de la vida cristiana. Creo que la mayoría de los hermanos no tienen problemas con este asunto, las luchas se presentan cuando desde el liderazgo se ejerce presión, coacción, culpabilidad, manipulación (incluso de las Escrituras), juicio y condenación para asegurarse la entrada de los ingresos necesarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro conflicto es cuando se proyectan gastos elevadísimos dirigidos especialmente a programas en lugar de las necesidades reales de las personas. Se justifican los presupuestos con la idea de anunciar el evangelio, aunque en muchos casos se trata de manías de grandeza y de competencia con otras iglesias para ser más grandes, más vistosos, tener mayor reputación e influencia. Algunos predicadores estrella de la televisión atraen tanto protagonismo hacia ellos mismos que avergüenzan a los mismos creyentes y defraudan el evangelio de Jesús. Por no hablar de las ingentes cantidades de dinero que se invierten en la construcción de edificios suntuosos para competir con las catedrales de la Edad Media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús dijo que no quedaría piedra sobre piedra, pero el amor permanece para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida en el Espíritu. Esta clase de vida no está regulada por la ley sino por la unión con Cristo. No se puede controlar sino que depende del movimiento de las aguas vivas en nuestro espíritu. Cuando esta clase de vida falla, se estanca y paraliza, entonces el sistema religioso viene a ocupar su lugar con sus normas, dogmas, disciplinas, hábitos y tradiciones. Una vez que ha ocupado su lugar ya no quiere desalojarlo, sino establecerse, y así tenemos la rutina religiosa como base esencial de lo que llamamos vida cristiana. El líder ejercerá de sumo sacerdote y mediador, además de ser la voz de la conciencia para determinar lo que hay que hacer en cada momento, lo que está bien y lo que está mal. De esta forma hemos anulado la vida del Espíritu de Dios y ha sido suplantada por un sistema eclesiástico que vuelve a decir: “Estos son vuestros dioses que os sacaron de Egipto”, hagamos fiesta, apoyemos nuestro programa y así llegaremos a la tierra de provisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amados de Dios, nuestra inversión económica también depende de andar en el Espíritu, no de la rutina establecida. Debemos estar despiertos espiritualmente para saber donde y a quién debemos dar, ser sensibles a la voz de Dios en nuestro espíritu para sembrar en los campos que nos indique el Espíritu de Dios, y al hacerlo siempre será con generosidad y alegría, porque Dios ama al dador alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos movemos en el Espíritu en esta área no estamos pensando en el premio sino en la obediencia. El gozo no está en dar 1 euro o 100 euros, sino en obedecer la voz de Dios en nuestros corazones. La obediencia trae bendición y gozo y más obediencia y más sensibilidad a nuestro espíritu para actuar en nuevas oportunidades para dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando establecemos un límite en nuestras ofrendas o diezmos nos costará salir de esos parámetros y seguir al Espíritu. Nos acomodamos al hábito y perdemos la frescura de la vida de fe. No tengo nada en contra de los buenos hábitos, personalmente soy metódico y organizado, me gusta planificar las cosas, pero procuro dejar siempre la puerta de la flexibilidad abierta para estar atento al hombre interior, el del corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La generosidad. “El que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” (1 Co.9:6-8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón redimido por la abundante riqueza de Cristo y su entrega como substituto en la cruz del Calvario, ha recibido un impacto tan fuerte de generosidad y entrega que manifestará una buena dosis de esa generosidad hacia los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La generosidad no es doblegarse a la manipulación emocional para sacar beneficio, muchos aprovechan el amor que se les supone a los cristianos para engañar y obtener dinero fácil. La generosidad va unida al discernimiento para no errar el blanco. Eso no excluye que muchos de nosotros en algún momento hayamos sido engañados por personas que parecían sinceras en sus peticiones y luego se demuestra que eran unos farsantes. En cualquier caso aprendemos con la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señorío de Cristo. La vida cristiana es el resultado de la invocación del Nombre de Jesús sobre nuestras vidas, “todo aquel que invocare el Nombre del Señor será salvo”. Esa invocación nos coloca bajo el dominio y el señorío de Cristo, pasamos a ser suyos, su propiedad, somos un espíritu con él, por tanto, toda nuestra vida queda sujeta a él, hemos muerto con Cristo, sepultados y resucitados con él para andar en novedad de vida. Ya no somos nuestros, somos propiedad de Dios. No hay división, ni áreas diversas, todo nuestro ser le pertenece, espíritu, alma y cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viviendo bajo su señorío somos mayordomos de lo que Dios nos ha dado para administrar, y se requiere de los administradores que sean hallados fieles. La economía es una parte más de nuestra vida que debe estar bajo la dirección del Espíritu de Cristo, por ello no deberíamos despilfarrar, ni ser negligentes o deudores, sino sondear en nuestro espíritu cual es la voluntad de Dios en cada ocasión para hacer buen uso de los recursos materiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los que quieren enriquecerse. Uno de los indicativos de esta generación es el afán desmedido por el enriquecimiento, el materialismo, el hedonismo, la cultura del placer. Somos grandes consumidores de recursos y para ello necesitamos grandes cantidades de dinero, de ahí que vivamos muy preocupados y afanados por conseguir riquezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo de iglesia más llamativa de nuestros días es la que ofrece una imagen ostentosa y rica, que está ocupada especialmente en conseguir grandes logros que sean vistos a larga distancia, “levantar torres que lleguen al cielo” y atraigan la mirada de la sociedad para quedar hechizados ante su grandeza y despliegue de poder. Es el estilo de la iglesia de Laodicea, rica, autosuficiente y orgullosa de sus logros pero ante Dios ciega, desventurada y desnuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apóstol de los gentiles lo dijo así: “Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (1 Timote, 6:9). En nuestros días parece haber en ciertas iglesias una carrera desenfrenada por el amor al dinero ¿cómo se sabe esto? por la cantidad de tiempo que se dedica a predicar sobre prosperidad, diezmos, economía, programas necesitados de grandes exigencias monetarias de los creyentes, se alardea de un nivel de vida elevado como signo de la bendición de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El deseo por las riquezas pone lazos, nos atrapa en pensamientos codiciosos, nos hace necios y nos hunde en vidas destructivas. La vida familiar se desmorona, un elevadísimo número de los niños que nacen son hijos de fornicación, nacen fuera del ámbito familiar como fruto de la promiscuidad sexual, el aborto pretende frenar esos embarazos, el divorcio cuanto antes mejor, el adulterio se comprende en muchos casos, pero el afán por las riquezas supera cualquier otro esfuerzo en nuestras vidas. Queremos comprar el cariño de nuestros hijos con juguetes de todo tipo pero vivir lejos de su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús nos enseñó a hacer tesoros en el cielo donde no llegan los ladrones, Y que el afán y la ansiedad por las necesidades materiales es una práctica relacionada con los gentiles que viven lejos del Reino. Tristemente en muchos casos nos dejamos arrastrar por la misma corriente de esos esquemas de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Los pobres, huérfanos, viudas y extranjeros.&lt;/span&gt; La iglesia primitiva tuvo muy en cuenta las necesidades de los más desfavorecidos. Una de las primeras elecciones que llevaron a cabo no fue para dar un título sino para encargar un trabajo, el trabajo de ocuparse de las necesidades de las viudas. Escogieron a siete personas que estaban llenas del Espíritu Santo, de fe y sabiduría, tal era la capacitación que buscaron en ellas para encomendarles el trabajo social de atender la distribución diaria de las viudas, que habían quedado un tanto desatendidas por el crecimiento y la persecución de la iglesia (Hechos, 6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros normalmente le ponemos un título a las personas y luego les pedimos que actúen en función del título, o el ministerio (que ha venido a ser un título) dado; pero en Hechos seis no aparece ni siquiera el término diácono, solo aparece como título del capítulo pero no aparece en el texto, curioso. Para nosotros son los siete diáconos, pero no se les llama diáconos; al hablar mas adelante de Felipe se le menciona como uno de los siete, nada más. Es una curiosidad para reseñar la mentalidad predominante que hemos asumido por los nombramientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los inicios de la iglesia primitiva se desarrolló una comunión que incluía compartir todas las cosas, eran de un corazón y un alma y nadie alardeaba de sus posesiones, sino que las ponían a disposición de la comunidad, por ello no había ningún necesitado porque se compartía según la necesidad de cada uno. Vendían sus propiedades y ponían el precio a los pies de los apóstoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles (Hechos, 4). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al respecto de estas experiencias de los amados hermanos del primer siglo quiero decir dos cosas. La primera es que curiosamente no se trataba de dar el diezmo, sino la totalidad de los ingresos obtenidos por la venta de sus propiedades. La segunda es que mas adelante parece que esta forma de “comunismo” no dio resultado porque la iglesia de Jerusalén experimentó una gran necesidad y fueron los hermanos de otros lugares quienes les socorrieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que quiero resaltar es que tenían una gran sensibilidad por las necesidades de las personas y no por los programas; la comunión giraba alrededor de las personas y sus múltiples necesidades. Se me dirá que en ese tiempo no había un Estado que se encargaba de la seguridad social como en nuestros días, a lo que respondo que precisamente buena parte de nuestro actual sistema social está basado en la influencia que el cristianismo ha tenido en la cultura occidental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También tenemos en el Nuevo Testamento la constatación de la gran ofrenda que administraron Pablo y Bernabé para los hermanos de Jerusalén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo (Hechos, 11). Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales. sí que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España (Romanos, 15).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las necesidades de los pobres ocupan un porcentaje mínimo en los presupuestos de las iglesias de nuestros días. Hay maravillosas excepciones y ejemplos verdaderamente admirables de entrega y compasión por los desamparados, los cuales merecen toda nuestra admiración y reconocimiento. Sin embargo, predomina la indiferencia por la obra social, y la economía de las iglesias queda engullida en proyectos de otra índole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de los ejemplos dignos de mención y que conozco en parte son REMAR, la fundación DCI y el trabajo de ENSIMISIÓN. La labor que hace desde hace mas de veinte años en las naciones menos favorecidas, con sus sombras, que las tiene, y sus luces que alumbran en los lugares mas tenebrosos de la tierra, tienen mi respeto y admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fundación DCI es un trabajo silencioso pero eficaz que comenzaron los amados hermanos Les Norman y Pilar Remón en los años ochenta, y que se ha extendido a los países menos desarrollados de la tierra. Con pocos recursos han sido capaces de coordinar, con colaboradores nacionales, un esfuerzo por alimentar a los pobres, canalizar mini créditos para ayudar en trabajos que produzcan recursos de auto-abastecimiento, además de compartir gratuitamente los materiales para levantar Escuelas de Misión en lugares donde no hay posibilidades de acceder a Institutos Bíblicos, mediante una enseñanza práctica que está obteniendo un éxito increíble a través de Internet, y por supuesto El Diario Misionero, una herramienta para poner en contacto a muchos hermanos en situaciones muy precarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte EMSIMISIÓN es un grupo de médicos y otros profesionales cristianos que ponen a disposición de los pobres sus recursos humanos y técnicos. Pagando sus propios gastos de viaje realizan trabajos de medicina, en Burquina Faso especialmente, uno de los países mas pobres del mundo, realizan operaciones quirúrgicas gratuitas, construyen pozos de agua para el mantenimiento de los cultivos y les llevan el evangelio de la gracia y el amor de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a Dios por estos amados hermanos y muchos otros que con gran sensibilidad y misericordia, agradecidos por la bondad recibida en la persona de Jesús, entregan sus propias vidas para mitigar un poco el dolor de los pobres, los huérfanos, las viudas y los extranjeros. La gracia de Dios sigue siendo administrada en su multiforme abundancia por aquellos que la recibieron del Dador de todas las cosas. A El sea toda la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Algunas consideraciones finales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tetzel, el más famoso predicador de indulgencias en la Edad Media, pregonaba que en el mismo instante que sonaba la moneda en el cofre el alma salía del purgatorio. Las 95 tesis que Martín Lutero clavó en la catedral de Wittenberg, el 31 de Octubre de 1517, iban dirigidas especialmente contra el uso y abuso que se estaba llevando a cabo con la recogida de dinero, a través sobre todo de las indulgencias, para hacer la capilla Sixtina en Roma. Ese hecho se considera el inicio de la Reforma Protestante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, muchos de los pregoneros que usan los medios de comunicación para reclamar dinero a espuertas no están muy lejos de aquel mensaje medieval. Se ofrecen oraciones por tus ofrendas, te garantizan todo tipo de para bienes económicos por tu ofrenda generosa, se dice que tu fidelidad al diezmo hará de ti un cristiano feliz y próspero, osea, la ley de la oferta y la demanda, una forma mas de mercantilismo al mas puro estilo babilónico. Sí, no nos escandalicemos, la característica básica de la gran ramera en Apocalipsis es que ha enriquecido a muchos con sus mercaderías, lee el capítulo 18 de Revelación y lo verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos medios de comunicación, especialmente la llamada televisión cristiana, se han convertido en verdaderas pirañas de la economía, devoran y vuelven a devorar los recursos de muchos hermanos en nombre del evangelio, pero los frutos no son los deseados. Como en todas las cosas hay excepciones, honrosas, dignas de elogio, gracias a Dios por ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El apóstol Pablo dice que no son los hijos quienes deben atesorar (proveer) para los padres, sino los padres para los hijos, y mostró el ejemplo diciendo que “ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos, 20).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy muchos se auto-titulan apóstoles pero ignoran esta parte del apostolado. Hay demasiadas personas dispuestas a vivir del evangelio como recurso a una vida fácil; reclamar el pago de los diezmos parece ser una manera cómoda de establecer una forma de vida que excluye el aprendizaje de un oficio para cubrir las necesidades familiares. En muchos casos los verdaderos llamados del Señor pasan todo tipo de privaciones porque no hay recursos para ellos, como no exigen ni coaccionan, no reciben. En esto el dicho es cierto: “El que no llora…”. Aunque sus peticiones van dirigidas al trono de la gracia para recibir la ayuda oportuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la iglesia primitiva no se hacía ese énfasis en los diezmos. Hubo una ocasión inmejorable para haber zanjado la cuestión de una vez, fue en el Concilio de Jerusalén y que se narra en Hechos 15. Cuando llegaron a las conclusiones, después de múltiples intervenciones, determinaron escribir una carta a los hermanos de las iglesias gentiles en estos términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo. Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud. Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hch. 15).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Que curioso! Ninguna referencia a la obligatoriedad de imponer el diezmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Jesús censura en Mateo, 23:23 la actitud de los fariseos que diezman la menta, el eneldo y el comino, olvidándose lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia, y la fe, y luego dice, “esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”, lo hace en el contexto de la ley de Moisés, se dirige a judíos que viven bajo el régimen viejo de la letra. Y no hay mas textos en el Nuevo Testamento para apoyar la doctrina de los diezmos, excepto en Hebreos 7 que ya hemos comentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con este trasfondo, me pregunto ¿por qué ha venido a ser la predicación de imponer el diezmo uno de los pilares esenciales del mensaje que se predica? La respuesta que me doy a mismo es que hemos vuelto a levantar, en buena medida, el antiguo edificio religioso, el legalismo rancio, el viejo régimen de la letra, y para sostenerlo necesitamos la obligatoriedad del impuesto religioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo sistema eclesiástico se revuelve contra los que piensa que lo amenazan y busca la manera de “matarlos”. Así ocurrió con Jesús. Una de las acusaciones que permitió llevarlo a la cruz fue que destruiría el viejo templo y levantaría uno nuevo en tres días, aunque el hablaba del templo de su cuerpo. Así está escrito:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo... Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! (Mateo, 26).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengamos cuidado no sea que creyendo edificar la iglesia de Dios estemos levantando un edificio espurio, como tantos lugares altos que se levantaron en la antigüedad. Para finalizar, y con la intención de que no haya equívocos en cuanto a mi posición en este tema, diré que estoy en contra de imponer el diezmo como si fuera un impuesto obligado por ley para los creyentes, pero estoy a favor de apoyar en todos los sentidos a aquellos amados hermanos que hacen una buena labor de edificación del pueblo de Dios, y de tenerlos en alta estima por causa de la obra que realizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en contra de la presión y la coacción para presionar a los hermanos con cargas pesadas de llevar, pero estoy a favor de la generosidad con los que padecen necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en contra de imperios económicos eclesiásticos que enriquecen a unos pocos esquilmando a la grey de Dios, pero estoy a favor de invertir generosamente en la extensión del Reino a todas las naciones a través de hombres y mujeres íntegros, de fe y amor por los perdidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tu tienes la práctica de dar el diezmo sigue haciéndolo, pero sitúalo en sus justos términos, no es una demanda para conseguir el favor y la aceptación de Dios, tal vez será una forma de disciplina en tu dar, pero recuerda que todo tu ser y todo lo que tienes es propiedad de Dios. Sigue al Espíritu y se abierto para saber cuándo, donde y cuánto debes sembrar con libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo en pedir a Dios para todas nuestras necesidades, y que El suple de múltiples maneras todo lo que nos falta en cada momento para llevar a cabo la misión que nos ha encomendado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© Editado gratuitamente por La Fundación DCI, Inglaterra &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.dci.org.uk/"&gt;http://www.dci.org.uk/&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-798372718504522484?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/798372718504522484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=798372718504522484' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/798372718504522484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/798372718504522484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/06/conceptos-errados-el-diezmo-como.html' title='Conceptos errados: El diezmo como impuesto'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-7700231424713329621</id><published>2011-09-25T17:17:00.000-05:00</published><updated>2011-09-25T14:25:27.262-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ROMANOS-INTRODUCCIÓN'/><title type='text'>Introducción a Romanos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;I. ¿CUÁNDO Y DÓNDE SE ESCRIBIÓ?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta de Pablo a los Romanos fue escrita durante su tercer viaje misionero, desde Corinto (Hechos 20:2-3; también I Cor. 16: 5-7). El permaneció allí por tres meses antes de hacer un viaje entre las iglesias, de camino a Jerusalén. Compara Hechos 20:3-21 con Romanos 15:22-25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer viaje misionero se encuentra en Hechos 13 – 15:35. El segundo en Hechos 15:36 – 18:22. El tercero en Hechos 18:33 – 28:31. Pablo había estado muy ocupado en su esfuerzo misionero. Duró más de diez años antes de escribirles a los romanos, un pueblo que no había visitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;II. ¿A QUIÉN FUE ESCRITA?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta epístola fue escrita a los creyentes. Romanos 1:6-7 “Llamados a ser de Jesucristo,” “Amados de Dios, llamados a ser santos.” Parece ser menos personal que sus otras cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se sabe con certeza cómo empezó la iglesia en Roma, pero sí se sabe que eran predominantemente gentiles, (Romanos 1:5-6, 13-16; 11:13; 15:15-16) y que su fe era muy conocida (1:8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la lista de nombres registrados en Romanos 16:3-16 encontramos colaboradores de Pablo que formaban discípulos, que iban y venían de Roma. Eran convertidos a Cristo que llevaban las buenas nuevas del Evangelio de Jesucristo con ellos, y por lo tanto, creemos que ellos formaron parte importante en la organización de la Iglesia en Roma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo se emocionaba mucho al verles. (1:10-13; 15:22-23; ver Hechos 19:21 y 23:11). Pablo eventualmente fue a Roma, pero como prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;III. POSICIÓN DE LA EPÍSTOLA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La epístola a los Romanos no fue la primera en escribirse. La precedieron I y II de Tesalonicenses, I y II de Corintios y Gálatas; sin embargo en la Palabra de Dios, Romanos aparece como la primera de las epístolas en orden divino y canónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El creyente necesitaba conocer la doctrina expuesta en romanos y establecerse en ella, para poder alcanzar una completa comprensión y apreciar las demás epístolas que le siguen. Las epístolas de Pablo son “inspiradas por Dios y son útiles para enseñar, para redargüir, para corregir , para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (II Tim. 3:16-17). Para comprender este pasaje hay que conocer el lugar, la posición doctrinal y las enseñanzas de las epístolas paulinas. La “Doctrina” de Romanos es necesaria para entender el por qué de la “Reprensión a los Corintios” y “La corrección a los Gálatas“. Romanos contiene los hechos A, B y C de la fe y la práctica de la vida Cristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;IV. ENSEÑANZA DE LA EPÍSTOLA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es conocido que Romanos no es solo un “Tratado Teológico,” sino también la epístola más “doctrinal” de Pablo. Gálatas es a menudo estudiada junto con Romanos, puesto que ambas epístolas acentúan la doctrina de la redención y justificación por fe, en el contexto de la “Justicia de Dios.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada a la importancia que los judíos ponían en el ceremonialismo, su incredulidad y la triste condición en Galacia, Pablo enfatiza que la justificación es solo por fe, y que cualquier añadidura a este Evangelio de salvación por gracia, desvirtúa la gloria de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los creyentes que se mencionan en esta epístola, tenían amistad con Dios, y entre ellos, por causa del “Evangelio de Dios” (1:1-6). Más adelante, en la tercera epístola, Pablo nos presenta lo que Él llama “Mi Evangelio” (Romanos 16:25-26). Este es un mensaje de “Buenas Nuevas” escondido desde la antigüedad y dado por revelación al Apóstol Pablo, que nos dice cómo un pecador puede ser salvo, y lo que Dios hace con él -en esta dispensación de gracia- después de que es salvo. Esta es la razón por la que debemos estudiar las epístolas de Pablo como un grupo distinto de escritos, porque ellas nos llevan de una “Nación” (Israel) a las “naciones,” de la “tierra judía” a la “tierra Celestial,” del “Reino” al “Cuerpo de Cristo,” de la “verdad dada por profecía y promesa” a la “verdad escondida por edades y generaciones,” y de “la confirmación” a la “revelación.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enseñanza de Pablo se oponía enérgicamente a la de los judaizantes, aquellos judíos que se habían convertido al Cristianismo, y que insistían en que los gentiles cristianos debían circuncidarse y guardar las Leyes de Moisés. Estos judíos rechazaron las enseñanzas de Pablo, confundieron a los convertidos, e incluso atacaron a Pablo físicamente. Pablo defiende su doctrina en el libro de Romanos de una forma firme; establece bases con profundas verdades, y revela que la salvación dada al hombre es una demostración de la sabiduría de Dios vindicada en la historia. El tema de la epístola se revela en la introducción (Capítulo 1:16-17); es la “Justicia de Dios.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;V. PALABRAS CLAVES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta epístola, las siguientes palabras tiene gran significado: “Ley” aparece 78 veces; “Todos” 71 veces; “Justicia (Rectitud)” 66 veces; “Fe” 62 veces; “Pecado” 60; “Muerte” 42; “En Cristo” 33; “Carne” 20; “Acusar” 19; y “Prohibido por Dios” 19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta epístola encontramos no menos que 70 anotaciones directas del Antiguo Testamento. Provienen de alrededor de 14 libros del Antiguo Testamento, pero los libros de Salmos e Isaías encabezan la lista. Hay más referencias al Antiguo Testamento en Romanos, que en “todas” las otras epístolas juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta epístola hay no menos de 219 palabras que no se encuentran en las otras epístolas de Pablo, y 94 que no pueden encontrarse en ninguna otra parte del Nuevo Testamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VI. ANÁLISIS DE LA EPÍSTOLA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparecen 3 divisiones principales en esta epístola. Si las comprendemos bien, no tendremos confusión. Los Capítulos 1 al 8 son Doctrinales. Los Capítulos 9 al 11 son Dispensacionales y los Capítulos 12 al 16 son Prácticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;VII. BOSQUEJO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. DOCTRINAL: EL EVANGELIO DE DIOS (Caps. 1-8)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Introducción al Evangelio (1:1-15)&lt;br /&gt;B. Definición del Evangelio (1:16-17)&lt;br /&gt;C. La necesidad universal del Evangelio (1:18-3:20)&lt;br /&gt;D. La base y las condiciones del Evangelio (3:21-31)&lt;br /&gt;E. la armonía del Evangelio con el Antiguo Testamento (Cap. 4)&lt;br /&gt;F. Los beneficios prácticos del evangelio (5:1-11)&lt;br /&gt;G. El triunfo de la obra de Cristo sobre el pecado de Adán (5:12-21)&lt;br /&gt;H. El camino del Evangelio para una vida santa (Cap. 6)&lt;br /&gt;I. El puesto de la ley en la vida del creyente (Cap. 7)&lt;br /&gt;J. El Espíritu Santo como poder para una vida santa (Cap. 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. DISPENSACIONAL: EL EVANGELIO E ISRAEL (Caps. 9-11)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. El pasado de Israel (Cap. 9)&lt;br /&gt;B. El presente de Israel (cap. 10)&lt;br /&gt;C. El futuro de Israel (Cap. 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. SOBRE LA CONDUCTA: VIVIENDO EL EVANGELIO (Caps. 12-16)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A. Con consagración personal (12:1-2)&lt;br /&gt;B. Con el servicio por medio de dones espirituales (12:3-8)&lt;br /&gt;C. En relación con la sociedad (12:9-21)&lt;br /&gt;D. En relación con el gobierno (13:1-7)&lt;br /&gt;E. En relación con el futuro (13:8-14)&lt;br /&gt;F. En relación con otros creyentes (14:1-15:13)&lt;br /&gt;G. En los planes de Pablo (15:14-33)&lt;br /&gt;H. Con un aprecio y reconocimiento por los demás (Cap. 16) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Seminario Bíblico AFE&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-7700231424713329621?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/7700231424713329621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=7700231424713329621' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/7700231424713329621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/7700231424713329621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/09/introduccion-romanos.html' title='Introducción a Romanos'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-8706456611632401689</id><published>2011-09-25T13:55:00.000-05:00</published><updated>2011-09-25T14:23:13.255-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USOS Y COSTUMBRES DE LAS TIERRAS BIBLICAS'/><title type='text'>Usos y costumbres de las tierras bíblicas</title><content type='html'>por Fred H. Wight&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La Biblia fue escrita por orientales. Es fácil que los occidentales pasen por alto el hecho de que las Escrituras tuvieron su origen en el Oriente, y que cada uno de los escritores era en realidad oriental. En vista de esto, se puede afirmar que la Biblia es un libro oriental, en un sentido verdadero. A pesar de esto, muchos leerán las Escrituras con el prejuicio de sus propios usos y costumbres occidentales, en lugar de interpretarlas desde el punto de vista oriental.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Es necesario conocer los usos y costumbres orientales para entender la Biblia. Muchos pasajes de las Escrituras difíciles de entender para el occidental, se explicarán fácilmente mediante el conocimiento de las costumbres y los modos de las tierras bíblicas. Por otro lado, el ignorar este tema será privarse del dominio completo de la Biblia, en sus dos Testamentos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El estudio de los modales y costumbres de los árabes de las tierras bíblicas es de gran valor. Por muchos años los árabes eran los custodios de Palestina. En el siglo siete, un ejército de árabes se separó de Arabia e invadió el Oriente Cercano. Llevaron consigo los hábitos de una vida heredada de generaciones sin contar, antes de ellos. Ya que han vivido en estas tierras hasta la fecha, han venido a ser los conservadores de los modales y costumbres de los tiempos bíblicos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;A través de los siglos, las costumbres árabes han seguido casi sin cambiar. Hay tres clases de árabes en estas tierras. Primero está el nómada o árabe beduino, que es pastor y vive en tiendas. Segundo está el peón o árabe fellahin (labriego), que es agricultor, y comúnmente vive en una casa campesina de un solo cuarto. Tercero está el citadino o árabe belladin, que regularmente tiene sus negocios establecidos en las ciudades. El árabe belladin ha estado en contacto con la civilización occidental más que las otras clases, y por tanto su vida ha sufrido un mayor grado de modificación. Por otro lado, el árabe labriego ha cambiado sus costumbres sólo un poco, y el nómada casi nada. A través de los siglos, los árabes lo han considerado moralmente malo cambiar sus costumbres antiguas. Por esta razón los usos v costumbres de los árabes de las tierras bíblicas son muy parecidos a los de los judíos de tiempos bíblicos. Hay algunas excepciones a esta regla, y la mayor parte tiene que ver con las observancias religiosas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Fuentes de información acerca de los usos y costumbres de los árabes de las tierras bíblicas. Por la información sobre los hábitos de vida de los árabes del Oriente Cercano, estamos en deuda con los nativos de aquellas tierras, y con los residentes de largo tiempo, misio­neros, eruditos y viajeros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;¿ Y qué acerca de las costumbres de los judíos que han vuelto a la nueva nación de Israel? Las costumbres de los judíos que ahora están volviendo de varias partes del mundo a la tierra de sus padres, no serán de gran valor para este estudio, porque son principalmente las de las tierras de donde proceden, lo que significa mayormente costumbres occidentales. Puede haber unos pocos de los israelíes recién llegados y algunos de los que han vivido largo tiempo en la tierra, que conservan los hábitos de antaño; pero los que así los conser­van, forman una minoría muy pequeña.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Otra fuente de información sobre los usos y costumbres de tiempos bíblicos son los historiadores que han escrito sobre el tiempo de Cristo o de los apóstoles. Con frecuencia han proporcionado información sobre la manera de vivir en aquellos días, y también de días más anteriores. Además, los descubrimientos de los arqueólogos han sido una fuente valiosa de conocimientos sobre el terna. Las cosas descubiertas por la pala, tales como la cerámica, varios artículos de mueblería, restos de casas viejas, inscripciones, y cosas semejantes, frecuentemente revelan los secretos de cómo vivían y se portaban los antiguos. Civilizaciones antiguas, perdidas para el resto del mundo por muchos siglos, se han revelado a los hombres mediante el trabajo de los excavadores en las tierras bíblicas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MORADORES DE TIENDAS DE CAMPAÑA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;El vivir en tiendas es de origen muy antiguo según la Biblia. Se remonta hasta antes de los días de Abrahán. En las Sagradas Escrituras encontramos la primera referencia a esa vida en Génesis 4:20, cuando se refiere a un hombre llamado Jabal, que "fue el padre de los que habitaron en tiendas". Después del diluvio se dice en las Sagradas "Dios engrandezca a Japhet, y habite en sus tiendas de Sem" (Génesis 9:27).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob pasaron la mayor parte de su vida en tiendas en la tierra de Canaán y sus alrededores. Se dice de Abraham que "levantó su tienda" cerca de Bethel (Gén. 12:8). De Isaac se dice que "levantó su tienda" en el Valle de Gerar (Gén. 26:17). Y de Jacob, que "levantó su tienda" frente a la ciudad de Sichem, (Gén. 33:18).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Los hijos de Israel vivieron en tiendas durante su peregrinación por el desierto durante cuarenta años. De ellos dice Moisés "los hijos de Israel asentarán en tiendas, cada uno en su escuadrón" (Núm. 1:52). Refiriéndose a Balaam, dice: "alzando sus ojos vio a Israel alojado por sus tribus" (Núm. 24:2).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Por muchos años después que Israel entró a poseer la Tierra Prometida aún vivían en sus tiendas. Al rey David le fue dicho en sus días: "El arca, e Israel, y Judá están debajo de tiendas" (2 Sám. 11:11), lo que indica que la mayoría de las gentes moraban en tiendas. En tiempos de las diez tribus comandadas por Jeroboam el grito que se oía era "Israel, a tus estancias" (1 Reyes 12:16).&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Cuando las tribus se reunían en lugares pequeños como Gilgal y Silo, siempre llevaban consigo sus tiendas. Y cuando el templo fue terminado en Jerusalén, y el pueblo hacía sus peregrinaciones para ir a la celebración de las fiestas del Señor, algunos millares de ellos dormían en tiendas que levantaban en las laderas de las montañas que rodean la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;Como los judíos de antaño, los nómadas o árabes beduinos de Palestina, y especialmente de la Transjordania, por siglos han morado en sus tiendas, y su manera de vivir es bastante parecida a la de las gentes de la Biblia. De ahí que un estudio de la estructura de las tiendas de las tierras bíblicas de hoy día, arrojará mucha luz sobre la manera de vivir de los hombres de los primitivos tiempos bíblicos. Con tal estudio estaremos capacitados para imaginarnos el fondo para entender la vida y las contribuciones de esos hombres de épocas pasadas.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_d3mQ8sEUh3g/SpwUFYt-qPI/AAAAAAAAAFQ/bPkgTooRBfU/s1600-h/tiempo14.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" lk="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_d3mQ8sEUh3g/SpwUFYt-qPI/AAAAAAAAAFQ/bPkgTooRBfU/s400/tiempo14.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MATERIAL DE LA TIENDA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La habitación de los beduinos es su tienda, la que es fabricada con telas de pelo negro. Se llama beit sha'ar, "casa de pelo". Se fabrica con una tela basta, y sirve para proteger a la familia de los vientos fríos del invierno. En el verano, los lados de la tienda se levantan, y sirve entonces como sombra.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La tela de pelo de cabra usada para hacer estas tiendas es porosa, cuando está seca; pero con las primeras lluvias de la estación se aprieta el tejido de manera que se convierte en impermeable.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;En el libro del Cantar de Cantares de Salomón se habla de estas tiendas de pelo negro de cabra cuando leemos: "Morena soy, oh hijas de Jerusalén... como las cabañas de Cedar" (Cant. 1:5).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Para fabricar las tiendas de los beduinos se usa el mismo material llamado cilicio en los días de la Biblia. Debemos recordar que el cilicio oriental no se parece al cotense occidental, sino que es un material hecho de pelo de cabra espinoso y basto.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El apóstol Juan al comparar las tinieblas a este cilicio, dice: "el sol se puso negro como saco de cilicio" (Apoc. 6:12). En tiempos bíblicos se usaba el saco de cilicio para demostrar la tristeza (Gén. 37:34; 2 Sam. 3:31); como signo de humillación (1 Reyes 29:1); como signo de arrepentimiento (Dan. 9:3; Jonás 3:5).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CAMPAMENTOS DE TIENDAS Y MODO DE LEVANTARLAS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Si los árabes beduinos viven juntos como tribu o clan, como casi siempre lo hacen, o si más de una familia vive con ellos, entonces sus tiendas no se levantan en racimo confuso, sino en un círculo grande para que cuando menos sus ganados puedan quedar protegidos dentro del círculo. Al lado de la tienda del jefe y a su cabecera, se coloca hincada en tierra una lanza grande como emblema de su autoridad (1 Sam. 26:7). Su tienda, por lo general, es de mayores dimensiones que la de los demás.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Dice la Biblia que algunos de los hijos de Ismael vivían en campamentos de tiendas (Gén. 25:16). El número de las tiendas que constituían el campamento de Abrahán debe haber sido grande, porque en la guerra que sostuvo con la federación de reyes, los cuales se habían llevado cautivo a su sobrino Lot, se dice que Abrahán tenía a sus órdenes trescientos dieciocho soldados entrenados y nacidos en su casa (Gén. 14:14). El arreglo de sus tiendas sin duda file como el del más rico beduino de nuestros días.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La parte principal, encima de la tienda del beduino, se compone de un gran toldo que se sostiene por postes, y las extremidades de la tela de la tienda se estiran con cuerdas que se atan a estacas hincadas en la tierra. Fue una de estas estacas de la tienda la que usó Jael para matar a Sísara (Jueces 4:21).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ARREGLO INTERIOR DE UNA TIENDA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La tienda oriental es comúnmente de forma oblonga y consta de dos y algunas veces de tres apartamentos divididos por cortinas de pelo de cabra. La entrada conduce al departamento de los hombres, el que también sirve de sala de recepción; mas allá está el departamento de las mujeres y los niños. Algunas veces hay un tercer apartamento para los criados o el ganado.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;En el departamento interior, que está encortinado, están las mujeres, no visibles desde la sala de recepción, pero pueden ellas oír todo lo que sucede en esa sala. Así fue como Sara en su departamento oyó lo que el ángel dijo a Abrahán en la sala de recepción (Gen. 18:10-15). Hay casos en que son necesarias tiendas separadas para las mujeres. Se necesitaron varias tiendas para alojar a la gran familia de Jacob. Se hace referencia a la tienda de Jacob, a la tienda de Lea, a la de Raquel y a la tienda de las dos criadas (Gén. 31:33).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;AMUEBLADO INTERIOR DE LAS TIENDAS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La tienda de un pastor está siempre sujeta a continuos cambios, como lo indica Ezequías en su canto de gratitud después de la recuperación de su salud (Isa. 38:12). El amueblado de una tienda debe incluir sólo lo necesario. El piso se cubre con alfombras, y por la noche se usa la ropa de cama, la que se compone de esteras o carpetas, sobre las cuales se duerme. Los mantos usados durante el día les sirven por la noche de colchas. Se pueden poner en derredor de los postes de en medio sacos de grano. Deben encontrarse a la mano en la tienda un molino de mano y el mortero en que se muele el grano. Colgados de los postes estarán los sacos de piel para el agua y demás líquidos. También habrá una cubeta de cuero para sacar el agua del pozo que se encuentra cerca, y un cántaro que usan las mujeres para llevar el agua. Los utensilios de cocina no son muchos, pero incluyen botes, bandejas y vasijas. Con las fuentes para servir se incluirán esteras y platos más grandes, así como tazas para beber. Una lámpara de las primitivas quemando aceite de oliva se usará para iluminar la tienda por las noches. Si la familia tiene la dicha de contar con un camello, entonces se usará la fornitura para sentarse en el interior de la tienda, de la manera como Raquel hizo cuando su padre buscaba sus dioses en su tienda (Gén. 31:34) -Pocas cosas además de las enumeradas arriba se necesitan para la vida sencilla de los moradores de tiendas.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El fogón queda, por supuesto, sobre el piso. Se cava un pozo en el piso donde se pueda encender el fuego, poniéndose en derredor de él varias piedras y los utensilios de cocina se ponen sobre ellas, por encima del fuego. Uno de estos fogones está dentro de la tienda y otro estará fuera, cerca del departamento de las mujeres. En tiempo de verano se cocinan los alimentos mejor fuera que dentro de la tienda.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;REMENDANDO LA TIENDA Y AGRANDANDOLA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Es muy raro que se hagan nuevas tiendas entre los beduinos. Cuando esto llega a acontecer es cuando un novio y su novia ponen su casa aparte de la de sus padres, y esto ocurre muy raramente.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El procedimiento a seguir es acumular la trasquila de una cabra durante un año o más, y con ello se hace una tira más de tela para añadirla a la vieja tienda. Las mujeres hacen este trabajo. La parte del techo de la tienda más averiado se corta, y la nueva tira de tela la reemplaza. La tira vieja se usa como cortina. CadA año nuevas tiras de tela se ponen en lugar de las averiadas, y esta "casa de pelo" se pasa de padre a hijo aun cuando no esté completamente nueva o completamente vieja, en cualquier tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Cuando la familia que vive en una tienda crece o se hace rica y desea agrandaría, lo hace añadiéndole secciones, de la misma manera que un occidental añade un cuarto a su casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Pero la diferencia es que en lugar de hacer una tienda nueva, continúa añadiéndole secciones. Isaías tenía este proceso en mente al comparar la prosperidad profética de Israel a una tienda beduina. "Ensancha el sitio de tu cabaña y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa: alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas" (Isa. 54:2).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CARACTER DE LA VIDA EN LAS TIENDAS&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;El occidental aún no puede apreciar el carácter peregrino del oriental que mora en tiendas. Un viajero entre estos nómadas decía de ellos lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;"La tienda de un árabe es su hogar; pero la palabra "hogar" para el no tiene el significado que tiene para nosotros. De nuestra idea del hogar no tiene ningún concepto. Su hogar es el pequeño paraje donde levanta su tienda y donde su ganado se reúne por la noche; su país, la tierra de sus padres; es el pequeño distrito sobre el que vaga en verano".&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Recordemos que Abrahán, Isaac y Jacob fueron peregrinos en la Tierra Prometida. "Por fe (Abrahán) habitó (fue morador de tiendas) en la tierra prometida, como en tierra ajena... con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa" (Heb. 11:9). Y el autor de Hebreos dice además de estos profetas, "Murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra" (Heb. 11:13).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;La vida de las tiendas con su sencillez, y todo el tiempo que se pasa fuera de ellas, tiene un encanto real para aquellos que están avezados a ella. La mayoría de sus moradores no vivirían de otra manera si se les diese a escoger. Y como los antecesores de los judíos fueron moradores de tiendas, sus descendientes consideran esa vida en un espíritu de verdadera dignidad. Esto explica las numerosas referencias a la vida en las tiendas en su poesía sagrada y en la profecía (cf. Sal. 84:1-10; Cant. 1:5; Jer. 4:20, etc.).&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-8706456611632401689?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/8706456611632401689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=8706456611632401689' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8706456611632401689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8706456611632401689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/08/usos-y-costumbres-de-las-tierras.html' title='Usos y costumbres de las tierras bíblicas'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_d3mQ8sEUh3g/SpwUFYt-qPI/AAAAAAAAAFQ/bPkgTooRBfU/s72-c/tiempo14.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-7277930832148190036</id><published>2011-09-25T11:12:00.000-05:00</published><updated>2011-09-25T14:17:46.636-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LOS CINCO PUNTOS DEL CALVINISMO'/><title type='text'>Los Cinco puntos del Calvinismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Prefacio:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Difícilmente hay otra palabra que despierte tanta sospecha, desconfianza y aun animosidad entre quienes profesan el cristianismo, como la palabra Calvinismo. Y sin embargo, el rechazo que brota contra este sistema y contra todos aquellos que lo abrazan y lo predican, es un celo que no es conforme a ciencia. El siguiente artículo ha sido escrito con la esperanza de que mucho del insulto que ha sido arrojado sobre el sistema de teología calvinista sea retirado; y de que la verdad de esta gran enseñanza, la cual fue la columna vertebral de nuestros padres en la fe, y fortaleza de la iglesia en una época mucho más gloriosa que la nuestra, pueda ser vista con claridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Introducción&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Debemos iniciar en Holanda, en el año de 1610. Jacobo Arminio, un profesor holandés, muere, y sus enseñanzas son formuladas por sus seguidores, conocidos como "arminianos," en cinco puntos principales de doctrina. Hasta ese momento, las iglesias de Holanda, en común con la mayoría de las iglesias protestantes de Europa, habían adoptado las Confesiones de Fe de Bélgica y de Heidelberg, las cuales se apegan a las enseñanzas Reformadas (es decir, calvinistas). Sin embargo, los arminianos querían cambiar esta posición, y presentaron sus cinco puntos en la forma de una queja o protesta ante la Corte holandesa. Los cinco puntos del arminianismo eran los siguientes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El libre albedrío o la capacidad humana. Este punto enseñaba que el hombre, aunque afectado por la caída de Adán, tenía la capacidad espiritual de escoger el bien espiritual, y era capaz de ejercitar la fe en Dios, a fin de recibir el Evangelio, y de este modo obtener por sí mismo la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La elección condicional. Este punto enseñaba que Dios puso Sus manos sobre todos aquellos individuos que sabía, o preveía, que iban a responder al Evangelio. Dios eligió a aquellas personas que Él vio que querrían ser salvadas por medio de su libre albedrío, a pesar de su estado natural caído; por supuesto que, de conformidad al primer punto del arminianismo, este estado no era de caída total o de depravación total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La redención universal o expiación general. Este punto enseñaba que Cristo murió para salvar a todos los hombres; pero sólo de un modo potencial. La muerte de Cristo hizo posible que Dios perdonara a los pecadores, pero únicamente a condición que ellos creyeran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. La obra del Espíritu Santo en la regeneración está limitada por la voluntad humana. Este punto enseñaba que el Espíritu Santo, cuando comienza la obra de traer a una persona a Cristo, puede ser eficazmente resistido y Sus propósitos frustrados. No podría impartir vida a menos que el pecador quisiera voluntariamente que esta vida le fuera impartida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. La caída de la gracia. Este punto enseñaba que un hombre salvo, podría final y definitivamente perder la salvación. Esto es, por supuesto, el resultado lógico y natural de todo el sistema. Es decir, si el hombre debe tomar la iniciativa en su salvación, es él quien debe retener la responsabilidad del resultado final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco puntos del arminianismo fueron presentados al Estado y fue convocado un Sínodo Nacional de la Iglesia para reunirse en Dort, en el año de 1618, para examinar las enseñanzas de Arminio, a la luz de las Escrituras. El Sínodo de Dort sostuvo 154 sesiones durante un período de siete meses, pero al final no se pudo encontrar ninguna base sobre la cual reconciliar el puno de vista arminiano, con lo expuesto en la Palabra de Dios. Entonces, el Sínodo de Dort formuló sus cinco puntos del Calvinismo, para contrarrestar al sistema arminiano, afirmando así la postura sostenida por la Reforma, y formulada por el teólogo francés Juan Calvino. Algunas veces estos puntos son presentados en forma de un acróstico, usando la palabra "TULIP" (en inglés), como sigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;T Total Depravity (Depravación Total)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;U Unconditional Election (Elección Incondicional)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L Limited Atonement (Redención Limitada o Particular)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I Irresistible Calling (Llamamiento Eficaz o Irresistible)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P Perseverance of the Saints (Perseverancia de los Santos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede verse con facilidad, estos cinco puntos están en completa oposición a los cinco puntos del Arminianismo. El hombre es totalmente incapaz de salvarse a sí mismo, porque está "totalmente" caído, a causa de la caída en el huerto del Edén. Y si es incapaz de salvarse a sí mismo, entonces Dios debe salvarle. Y si Dios debe salvarle, entonces Dios debe ser libre para salvar a los que Él quiera. Si Dios ha decretado salvar a los que Él quiere, entonces, es por éstos por quienes Cristo hizo expiación en la cruz. Y Si Cristo murió por ellos, entonces el Espíritu Santo les llamará eficazmente a la salvación. Entonces, si la salvación ha venido desde el principio de Dios, también el fin vendrá de Él, y así los creyentes perseverarán para el gozo eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos son los así llamados Cinco Puntos del Calvinismo. Vamos a proceder ahora a examinarlos con más detalle, puesto que están basados firmemente en la Palabra de Dios; y fueron sostenidos tenazmente por nuestros antepasados "en la fe que ha sido una vez dada a los santos." Y por aquella fe estamos dispuestos a contender con valor. Veremos la verdad a la cual se refirió Charles Haddon Spurgeon, cuando declaró: "No es ninguna novedad, entonces, lo que estoy predicando; no es una nueva doctrina. Amo proclamar aquellas grandes doctrinas antiguas apodadas Calvinismo, pero que son verdaderamente la verdad revelada de Dios, tal como es en Cristo Jesús."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. LA DEPRAVACIÓN TOTAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al considerar el primero de los cinco puntos principales del Calvinismo, ciertamente lo que debería impresionarnos es el hecho que este sistema comienza con algo que debe ser fundamental en el asunto de la salvación, es decir, la correcta valoración de la condición espiritual de la persona que ha de ser salvada. Si tenemos puntos de vista deficientes o superficiales acerca del pecado, entonces estaremos sujetos a tener puntos de vista equivocados en relación a los medios necesarios para la salvación del pecador. Si creemos que la caída del hombre en el huerto del Edén, fue solamente algo parcial, entonces muy probablemente estaremos satisfechos con una salvación atribuible parcialmente al hombre, y parcialmente a Dios. Cuán sensatas son las palabras de J. C. Ryle en este punto: "Hay muy pocos errores y falsas doctrinas," dice, "cuyos principios no puedan ser atribuidos a un punto de vista defectuoso acerca de la corrupción de la naturaleza humana. Errores en el diagnóstico de una enfermedad, siempre traerán consigo fallas en la administración del remedio. Igualmente, conceptos equivocados acerca de la corrupción de la naturaleza humana, traerán siempre equivocaciones acerca del gran antídoto y cura de tal corrupción."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Completamente conscientes de la situación, los teólogos de la Reforma y todos aquellos que formularon las enseñanzas reformadas en estos cinco puntos en el Sínodo de Dort, con recomendaciones basadas firmemente en las Escrituras, declararon que el estado natural del hombre es un estado de depravación total y, por lo tanto, hay una incapacidad total por parte del hombre para ganar o para contribuir a su propia salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando los calvinistas hablan de depravación total, no quieren decir que todo hombre sea malo hasta el límite de su maldad, ni que el hombre sea incapaz de reconocer la voluntad de Dios; ni tampoco que sea incapaz de hacer algún bien a sus semejantes, o aun de rendir una lealtad externa en la adoración a Dios. Lo que quieren decir es que, cuando el hombre cayó en el huerto del Edén, cayó en su "totalidad." Es decir, que la personalidad completa del hombre ha sido afectada por la caída, y el pecado se extendió a todas sus facultades: la voluntad, la mente y los afectos o las emociones. Creemos que la verdad que afirmamos es la enseñanza irrefutable de la Palabra de Dios. Los siguientes pasajes de la Escritura representan una selección de algunos pasajes que confirman la enseñanza calvinista de la depravación total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Biblia enseña con absoluta claridad que el hombre, por naturaleza, está MUERTO: ". . . como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Romanos 5:12). La Biblia nos enseña que los hombres son ESCLAVOS: "Que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él." (2 Timoteo 2:25-26). La Biblia enseña que los hombres están CIEGOS Y SORDOS: "Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan" (Marcos 4:11-12). La Biblia nos enseña que el hombre natural (no regenerado), CARECE DE ENTENDIMIENTO ESPIRITUAL: "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." (1 Corintios 2:14). La Biblia habla del hombre como siendo NATURALMENTE PECAMINOSO: 1) Por nacimiento: "He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre." (Salmo 51:5). 2) Por práctica: "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal." (Génesis 6:5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es entonces el estado natural del hombre. Por tanto, debemos preguntarnos ahora: ¿Pueden LOS MUERTOS resucitarse a sí mismos? ¿Pueden LOS ESCLAVOS liberarse a sí mismos? ¿Pueden LOS CIEGOS darse la vista a sí mismos o LOS SORDOS el oído? ¿Pueden los que CARECEN DE ENTENDIMIENTO ESPIRITUAL enseñarse a sí mismos? ¿Pueden los que están INCLINADOS NATURALMENTE AL PECADO, cambiarse a sí mismos? ¡Ciertamente no pueden! "¿Quién hará limpio a lo inmundo?" pregunta Job. Y él mismo responde: "Nadie." (Job 14:4). Del mismo modo, el profeta Jeremías pregunta: "¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas?" Y concluye "Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal?" (Jeremías 13:23).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podría la Palabra de Dios mostrar más claramente con base en esto, que la depravación humana es total, y que nuestra incapacidad para desear o procurar la salvación es también total? Este cuadro es una descripción de un muerto; un muerto espiritual. Somos como Lázaro en su sepulcro; estamos atados de pies y manos; y la corrupción se ha esparcido por completo en nosotros. Tal como no había ningún indicio de vida en el cuerpo muerto de Lázaro, así tampoco no hay ninguna chispa de receptividad interna en nuestros corazones. Pero el Señor realiza el milagro en ambos casos, el muerto físicamente, y el muerto espiritualmente. Porque la Escritura dice de Él: "Y él os dio vida. . ." nos hizo vivir a aquellos que estábamos "muertos en nuestros delitos y pecados." (Efesios 2:1). La salvación, pues, por su propia naturaleza, debe ser "del Señor."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro rechazo o aceptación de la verdad bíblica que enseña que la condición del hombre por naturaleza es la depravación total, determinará en gran medida nuestra actitud hacia el siguiente punto analizado en el Sínodo de Dort. La elección incondicional es correctamente expuesta en la Confesión Bautista de Fe de 1689, la cual citamos enseguida como un resumen útil. La elección incondicional es también sostenida, casi en términos idénticos, en la Confesión de Fe de Westminster, en los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra, y en las principales confesiones de casi todas las iglesias que tienen raíces históricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A aquellos de la humanidad que están predestinados para vida," dice la Confesión Bautista, "Dios (antes de la fundación del mundo, según su propósito eterno e inmutable y el consejo secreto y el beneplácito de Su voluntad), los ha escogido en Cristo para gloria eterna, meramente por Su libre gracia y amor, sin que Le moviera a ello ninguna cosa en la criatura, como condición o causa." (Capítulo 3, Artículo 5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La doctrina de la elección incondicional se desprende en forma natural y lógica de la doctrina de la depravación total. Es decir, si el hombre está de hecho muerto, cautivo en el pecado, ciego, sordo, sin entendimiento espiritual e inclinado naturalmente al pecado, entonces, el remedio para solucionar toda esta condición, debe encontrarse fuera del hombre mismo, esto es, en Dios. En el punto anterior hicimos la pregunta: ¿Puede el hombre resucitarse a sí mismo? Y la respuesta inevitable es: por supuesto que no. Sin embargo, si algunos hombres y mujeres son resucitados de su muerte espiritual, (nacidos de nuevo es el término usado por el Evangelio de Juan), y puesto que ellos no son capaces de llevar a cabo esta obra por sí mismos, entonces debemos concluir que fue Dios quien los resucitó espiritualmente. Por otro lado, puesto que muchos hombres y mujeres no han sido nacidos de nuevo o vivificados, de la misma manera debemos concluir que es debido a que Dios no los ha resucitado. Si el hombre es incapaz de salvarse a sí mismo, ya que la caída en Adán fue una caída total, y si sólo Dios puede salvar, y si no todos son salvados, entonces la conclusión debe ser que Dios no ha elegido salvar a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no es una filosofía ciega, sino que es algo extractado de, edificado sobre, sustentado por, y revelado en las Escrituras de Dios. El tema es tan vasto como el océano mismo; nosotros hemos citado sólo unos cuantos versículos claves y Escrituras que nos sirven de guía en este portentoso mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de la Biblia es la historia de la elección incondicional. Es extraño que quienes se oponen a esta doctrina, no puedan reconocer esto. Algunos creyentes tienen dificultad en creer que Dios pudiera pasar por alto a algunos y escoger a otros; y sin embargo, no tienen dificultad aparente en creer que Dios llamó a Abraham para que saliera del pueblo pagano de Ur de los Caldeos, y dejara a los demás en su paganismo. ¿Por qué escogería Dios a la nación de Israel como Su "pueblo especial"? No tenemos necesidad de especular al respecto, porque el libro de Deuteronomio nos da la respuesta: "No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó. . ." (Deuteronomio 7: 7-8). (Nota del traductor: la versión King James en inglés traduce: "El Señor no ha puesto su amor sobre vosotros, ni los ha escogido, debido a que vosotros fuerais más numerosos que todos los pueblos; pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos. Sino porque el Señor os amó. . ."). ¿Por qué escogería Dios, haciendo completamente de lado las leyes familiares de Israel, al hijo más joven de Jacob, en lugar del primogénito Esaú? Otra vez debemos remitirnos a "la ley y el testimonio." La Escritura dice: "(pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí." (Romanos 9:11-13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál fue la doctrina que Jesús predicó en la sinagoga de Nazaret, sino la doctrina de la elección incondicional? "Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio." (Lucas 4:25-27). Nosotros conocemos el resultado de que nuestro Señor predicara este mensaje: "Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle." (Lucas 4:28-29).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de espacio nos impide hacer una descripción detallada de la soberanía de Dios al escoger a Su pueblo; pero la verdad es clara: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros. . ." (Juan 15:16); "¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?" (Romanos 9:21); y ". . . a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia. . ." (Romanos 9:15), y "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo. . . habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad." (Efesios 1:4-5), y así sigue el testimonio de las Escrituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconocemos que hay una 'clase de elección' que es sostenida por muchos creyentes hoy en día. Hablando en términos generales, esta elección se basa en Romanos 8:29 "Porque a los que antes conoció, también los predestinó, etc. . ." La idea de esta elección es más o menos como sigue: Dios, dicen, previó a todos aquellos que iban a aceptar a Cristo, y de este modo Él los eligió para vida eterna. En oposición a este punto, nosotros señalamos que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- La presciencia de Dios es descrita en las Escrituras en conexión con las personas y no con ninguna acción que la gente haya realizado. La Escritura dice: "Porque a los que antes conoció. . ." Y otra vez Dios habla de este modo a través de Amós: "A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra. . ." (Amós 3:2). Esto quiere decir que, sin tomar en cuenta ninguna acción, buena o mala, realizada por ellos, Dios los "conoció" en el sentido de que "los amó" y "los escogió" para que fueran Suyos. Es de este modo que Él conoce previamente a Sus elegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Es inútil decir que Dios nos eligió debido a que Él vio algo que nosotros haríamos, es decir, aceptar a Su Hijo. No somos escogidos debido a que realicemos la buena obra de 'aceptar' a Cristo, sino que somos escogidos para hacernos capaces de "aceptarle." "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." (Efesios 2:10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Tampoco sirve decir que Dios previó a todos aquellos que creerían y que por esto los escogió. Hechos 13:48 deja esto muy claro: "y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna." La elección no se debe a nuestra fe, sino que nuestra fe se debe a que somos elegidos, debido a que somos "ordenados para vida eterna."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- De igual manera, decir que ejercitamos la fe cuando aceptamos a Cristo, y que Dios previó esta fe, y por lo tanto, nos eligió, solamente nos conduce un paso más hacia atrás, porque ¿de dónde obtuvimos esa fe, para poder ejercitarla? Las Escrituras nos dan la respuesta, afirmando que la fe es un don de Dios y no de nosotros mismos: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios." (Efesios 2:8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, en lugar de argumentar en contra de estas cosas, deberíamos estar haciendo lo que el Espíritu Santo nos manda a través del apóstol Pedro: "Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección. . ." (2 Pedro 1:10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. LA EXPIACIÓN LIMITADA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta doctrina no solamente nos trae al tema central de los cinco puntos, sino también a la realidad central del Evangelio, esto es, al propósito de la muerte de Cristo en la cruz. Esto no es accidental. Los teólogos que asumieron la tarea de defender las verdades de la Reforma Protestante, en contra de los ataques del partido arminiano, fueron siguiendo una línea bíblicamente lógica en sus formulaciones, habiendo llegado así al eje mismo de la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo, ellos habían preguntado: ¿quién ha de ser salvado? La respuesta fue 'el hombre.' Pero las enseñanzas bíblicas a este respecto mostraban que el hombre, en su estado natural, es totalmente incapaz de salvarse a sí mismo. Así nosotros tenemos la enseñanza de la Biblia acerca del hombre, resumida bajo el encabezado general de depravación total, o incapacidad total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo, puesto que algunos hombres y mujeres son indudablemente salvados, entonces debe haber sido Dios mismo Quien los salvó, en distinción del resto de la raza humana. Esta es la elección: "para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese. . ." (Romanos 9:11). Sin embargo, como dice Spurgeon, esta elección sólo "marcó la casa donde la salvación llegaría." Todavía se requería de una completa, perfecta y satisfactoria expiación por los pecados de los elegidos; así Dios podría ser, no sólo un Salvador, sino un Dios justo y Salvador. Esta expiación, como todos nosotros reconocemos, fue consumada a través de la sumisión voluntaria de Cristo a la muerte en la cruz, donde Él sufrió bajo la justicia de este Dios justo, y obtuvo la salvación que Él como Salvador había ordenado. En la cruz, entonces, y sin duda todos nosotros aceptamos esto, Cristo llevó el castigo y obtuvo la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surge una pregunta ahora: ¿el castigo de quiénes llevó Cristo? Y ¿la salvación de quiénes obtuvo? Hay tres opciones que podemos examinar, para considerar este punto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Cristo murió para salvar a todos los hombres sin distinción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Cristo murió para no salvar a nadie en particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- Cristo murió para salvar a un cierto número.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer punto es sostenido por los llamados 'universalistas.' Dicen que Cristo murió para salvar a todos los hombres y de esta manera ellos, por lógica, suponen que todos los hombres serán salvados. Si Cristo ha pagado la deuda del pecado, ha salvado, ha rescatado y ha dado Su vida por todos los hombres, entonces todos los hombres serán salvados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo punto de vista es el llamado "arminiano," que sostiene que Cristo obtuvo una salvación potencial para todos los hombres. Cristo murió en la cruz, según este punto de vista, pero aunque Él pagó la deuda de nuestro pecado, Su obra en la cruz no llega a ser eficaz hasta que el hombre 'decide por Cristo' y de este modo es salvado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tercer punto de vista acerca de la expiación, es el llamado Calvinista, y dice que Cristo murió positiva y eficazmente para salvar a un cierto número de pecadores merecedores del infierno, sobre quienes el Padre ya había puesto Su libre y soberano amor electivo. El Hijo paga solamente la deuda de estos elegidos, satisface la justicia del Padre por ellos, les imputa Su propia justicia a éstos y así, están completos en Él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, la muerte de Cristo sólo pudo haber sido por una de estas tres razones: para salvar a todos; para no salvar a nadie en particular; o para salvar a un cierto número. El tercer punto de vista es el que sostienen los calvinistas y generalmente es llamado expiación limitada, o redención particular. Cristo murió para salvar a un número específico de pecadores; esto es, por aquellos que el Padre ". . . escogió en él antes de la fundación del mundo." (Efesios 1:4); por aquellos que el Padre le había dado del mundo, todos aquellos "que me diste; porque tuyos son." (Juan 17:9); aquellos por quienes Él mismo dijo que derramaría Su sangre: "porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados." (Mateo 26:28).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros afirmamos que ésta es la postura que realmente hace justicia al propósito de Cristo al venir a esta tierra para morir en la cruz. ". . . y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1:21). No a los judíos, ciertamente, porque los judíos no fueron salvados como un pueblo. Jesús "amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella." (Efesios 5:25). "El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación." (Romanos 4:25). ¿De quiénes habla el Espíritu Santo cuando dice nuestros, nuestra? ¿Acaso está hablando del mundo? Si es así, entonces los universalistas tienen la razón, porque Cristo fue entregado 'por los delitos del mundo' y 'resucitado para la justificación del mundo;' y así el mundo queda justificado delante de Dios. "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados." (1 Corintios 15:22). Esto sólo puede significar que toda la posteridad de Adán muere en Adán, como de hecho muere, porque "así la muerte pasó a todos los hombres." (Romanos 5:12). Pero toda la posteridad de Cristo, es decir, la iglesia por la cual Él mismo se entregó, es vivificada en Él. ¿Por qué es esto así? Ciertamente es así, porque ¡Él se dio a Sí mismo por ellos! "Por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con los pecados de ellos." (Isaías 53:11, RVA). Y cuando Él consumó esto, estando colgado en la cruz, dice Isaías en aquel gran capítulo 53 de su profecía, que "Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho. . ." (Isaías 53:11). El trabajo de Su alma al derramarla y ofrecerla por nuestros pecados, producirá hijos espirituales para la alabanza de Su nombre, y Él será satisfecho, cuando vea esta obra consumada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estamos pasando por alto el hecho que hay algunas Escrituras que se refieren al 'mundo,' y muchas personas las han tomado como su punto de partida en la cuestión de la redención. Sin embargo, cuando comparamos la Escritura con la Escritura, vemos que el uso de la palabra 'mundo' no implica necesariamente a 'cada hombre y cada mujer en el mundo.' Los fariseos dijeron de Jesús: "Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él." (Juan 12:19); sin embargo, no todas las personas iban tras de Cristo. La expresión significa "toda clase de persona," normalmente para referirse juntamente a judíos y gentiles. (Nota del traductor: vea Romanos 11:11-12 y note cuidadosamente el uso intercambiable de las palabras "gentiles y mundo." Para un estudio más a fondo de este tema recomendamos la lectura del libro "Vida por Su Muerte," del doctor John Owen). La pregunta siempre debe ser la intención Divina: ¿tuvo Dios la intención de salvar a todos los hombres o no? Si Él no intentó salvar a todos los hombres sin excepción, sino solamente a los elegidos, entonces la obra de Cristo en la cruz fue un éxito glorioso y estamos en lo correcto al creer que "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí. . ." (Juan 6:37). Por otro lado, si la intención de Dios fue salvar al mundo entero, entonces la expiación de Cristo ha sido un gran fracaso, porque un vasto número de hombres no ha sido salvado. ¡Cristo pagó nuestra deuda! ¿La deuda de quién? ¿La deuda del mundo, o de los elegidos? Ciertamente, si un hombre ha sido rescatado por un redentor, entonces la ley que él ha quebrantado debe quedar satisfecha, en razón de la obra o del pago que el fiador hizo en su beneficio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Tú has mi libertad logrado,&lt;br /&gt;Y gratuitamente en mi lugar padeciste&lt;br /&gt;La completa ira Divina;&lt;br /&gt;Pago doble por Dios no será demandado,&lt;br /&gt;De la mano sangrante de mi Fiador primero,&lt;br /&gt;Y luego, otra vez, de la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;4. LA GRACIA IRRESISTIBLE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, este cuarto punto de la creencia del sistema calvinista, es el resultado lógico de todo lo que hemos visto anteriormente. Si los hombres son incapaces de salvarse a sí mismos debido a su naturaleza caída, y si Dios se ha propuesto salvarlos, y Cristo ha consumado la salvación de ellos, entonces, se deduce por lógica que Dios debe también proveer los medios para llamarles a los beneficios de la salvación que Él ha obtenido para ellos. Sin embargo, el sistema calvinista de teología, aunque profundamente lógico, es mucho más que un mero sistema lógico. Es un sistema de creencia bíblica pura, que se encuentra firmemente apoyado en la Palabra de Dios. Entonces, la doctrina de la gracia irresistible no es un invento de los hombres que redactaron los Cinco Puntos del Calvinismo en el Sínodo de Dort, sino la manifiesta revelación de la santa Palabra de Dios. Por ejemplo, Romanos 8:30 dice: "Y a los que predestinó, a éstos también llamó." Es decir, Dios no sólo elige a los hombres y mujeres para la salvación; Él también llama a todos aquellos que Él ha elegido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué quiere decir "gracia irresistible"? Nosotros sabemos que cuando el Evangelio es predicado en la iglesia, o al aire libre, o a través de la Palabra de Dios leída, no todas las personas hacen caso de su llamado. No todas las personas llegan a ser convencidas de sus pecados y de su necesidad de Cristo. Esto explica el hecho de que hay dos llamamientos. Existe no sólo un llamamiento externo; sino también uno interno. El llamamiento externo puede ser descrito como: "las palabras del predicador," y este llamamiento, cuando es realizado, puede obrar de diferentes maneras, en decenas de diferentes corazones, produciendo diferentes resultados. Sin embargo, hay una cosa que este llamamiento no puede hacer: no efectuará la obra de salvación en el alma pecadora. Para que una obra de salvación sea forjada en el alma, el llamamiento externo debe ir acompañado por el llamamiento interno del Espíritu Santo de Dios, porque es Él quien "convencerá de pecado, de justicia y de juicio." (Juan 16:8). Y cuando el Espíritu Santo llama por Su gracia a un hombre, a una mujer o a una persona joven, este llamamiento es irresistible: es decir, este llamado no puede ser frustrado, porque es la manifestación de la gracia irresistible de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta enseñanza es sustentada una y otra vez en la Palabra de Vida de Dios, como por ejemplo, en los siguientes versículos y pasajes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera." (Juan 6:37). Note que son aquellos que el Padre ha dado a Cristo (los elegidos), los que vendrán a Él; y cuando vienen a Él, no son echados fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- "Nadie puede venir a mí, a menos que el Padre que me envió lo traiga; y yo lo resucitaré en el día final." (Juan 6:44, RVA). Aquí, nuestro Señor está diciendo simplemente que es imposible que los hombres vengan a Él por sí mismos; el Padre debe traerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- "Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí." (Juan 6:45). Los hombres pueden oír el llamamiento externo; pero son aquéllos que han sido enseñados por el Padre, quienes responderán y vendrán a Cristo. Así, con Simón Pedro: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos." (Mateo 16:15-17).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios." (Romanos 8:14).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- "Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia." (Gálatas 1:15).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.- "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable." (1 Pedro 2:9).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7.- "Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo. . ." (1 Pedro 5:10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, una ilustración notable de esta enseñanza de la gracia irresistible o llamamiento eficaz, es el incidente del cual leemos en Hechos 16. El apóstol Pablo predicaba el Evangelio a un grupo de mujeres junto al río, en Filipos; y mientras él estaba hablando: "Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía." (Hechos 16:14). Pablo, el predicador, habló a los oídos de Lidia, y este es el llamamiento externo. Pero el Señor habló al corazón de ella, y este es el llamamiento interno de la gracia irresistible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los arminianos creen que hombres y mujeres tienen la capacidad de resistir el llamado del Evangelio de Dios, y así lo hacen. Por lo tanto, ellos se oponen diciendo que no puede haber tal doctrina de la gracia irresistible de Dios. Nosotros creemos que hombres y mujeres no sólo pueden resistir el Evangelio de Dios, como de hecho lo hacen; sino que también, debido a su naturaleza caída, deben resistir el Evangelio de Dios. Por lo tanto, es necesaria la existencia de una doctrina como la doctrina de la gracia irresistible. En otras palabras, nuestras almas deben ser puestas bajo una influencia más grande que nuestra propia naturaleza, más grande que nuestra resistencia, o de lo contrario estamos destinados a ser condenados para siempre, puesto que "el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios." (1 Corintios 2:14). Hay tres grandes fuerzas que trabajan en la obra de la salvación del hombre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- La voluntad del hombre.&lt;br /&gt;2.- La voluntad del Diablo.&lt;br /&gt;3.- La voluntad de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál de estas tres fuerzas tendrá la victoria? Si la voluntad de Dios no resulta victoriosa en este asunto de la salvación, entonces, resultará victoriosa la voluntad del Diablo, porque él es más fuerte que nosotros. Thomas Watson, un antiguo puritano del siglo XVII, describió el asunto, vívidamente, en las siguientes palabras: "Dios cabalga con fuerza, conquistando en el carro de Su Evangelio. . . Él conquista el orgullo del corazón y hace que la voluntad, la cual se resistía como una fortaleza real contra Él, se rinda y doblegue ante Su gracia; y hace sangrar al corazón de piedra. ¡Oh, este es un poderoso llamamiento! ¿Por qué, entonces, algunos hombres parecen hablar de una persuasión moral? ¿Por qué dicen que en la conversión de un pecador, Dios sólo persuade moralmente y nada más? Si en la conversión, Dios sólo pudiera persuadir moralmente y nada más, entonces Él no pondría mucho más poder en la salvación de los pecadores, de lo que el Diablo hace para su destrucción."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál voluntad obtendrá la victoria? ¿La nuestra? Pero, ¿acaso no se resistía, de hecho, como una fortaleza real en contra del Señor? "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida." (Juan 5:40). ¿Acaso la victoria será de la voluntad del Diablo? Entonces, quién podría ser salvado jamás, puesto que la voluntad suya será siempre más fuerte que la nuestra. Pero, ciertamente, este es el Evangelio, que "uno más fuerte que el fuerte" aparece conquistando y para conquistar, en el carro de Su Evangelio; y Él, efectivamente, conquista a Satanás, como también al hombre débil, todo para la alabanza de Su irresistible gracia. (Vea Lucas 11:21-23).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;5. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS (Los verdaderos creyentes)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, como punto final, la doctrina de la perseverancia de los santos. Con el fin de resumir, vamos a referirnos otra vez a la Confesión Bautista, la cual está de acuerdo en este punto con las otras confesiones históricas de fe. "Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y santificado por Su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de Sus elegidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables. . ." (Confesión Bautista de 1689, Capítulo 17; párrafo 1). Nuevamente vamos a demostrar que esto es exactamente lo que las Escrituras nos enseñan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?. . . Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro." (Romanos 8:29-31; 38-39).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez, tenemos que reconocer el hecho de que, todo lo que los hombres del Sínodo de Dort (y todos aquellos que enseñan de la misma manera), estaban haciendo, era poner dentro de un pequeño esquema, en una forma sistemática, las enseñanzas del Evangelio de la libre y soberana gracia de Dios. Si el hombre no puede salvarse a sí mismo, entonces Dios debe salvarle. Si no todos los hombres son salvos, entonces Dios no ha salvado a todos. Si Cristo ha hecho la satisfacción por pecados, entonces, esta expiación es por los pecados de aquellos que son salvados. Y si Dios se propuso revelar esta salvación en Cristo a los corazones de todos aquellos a quienes Él escogió salvar, entonces, Dios proveerá los medios necesarios y eficaces para realizarlo así. Por lo tanto, si habiendo decretado salvar, habiendo muerto para salvar, y habiendo llamado a la salvación a aquellos que jamás se salvarían por sí mismos; entonces, Él también preservará a aquellos salvados hasta la vida eterna, para la gloria de Su Nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, siguiendo la depravación total, la elección incondicional, la expiación limitada, y el llamamiento eficaz, llegamos a la perseverancia de los santos. "Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." (Filipenses 1:6). La Palabra de Dios contiene múltiples referencias acerca de esta bendita verdad. "Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero." (Juan 6:39). "Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano." (Juan 10:28). "Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida." (Romanos 5:10). "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. . ." (Romanos 8:1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el sello del creyente, que él pertenece a Cristo; que él está perseverando en las cosas de Cristo; que él está procurando tanto más hacer firme su vocación y elección. (Vea 2 Pedro 1:10). El creyente en Cristo puede caer en la tentación, pero el Señor "no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar." (1 Corintios 10:13). Así que el creyente se fortalecerá y seguirá fortaleciéndose cada vez más, en las cosas relacionadas con su salvación, para la gloria de Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los versículos incomparables de Romanos 8:28-29, muestran la lógica en la salvación eterna de Dios; la lógica que el Calvinismo afirma. La salvación que comienza en la mente y el propósito de Dios, debe terminar en el completo cumplimiento de Su inquebrantable propósito de que "aquellos que antes conoció," sean unidos eternamente con su Salvador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CONCLUSIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, en una forma general, esta es la enseñanza que algunas veces es llamada Calvinismo. Lejos de ser una innovación del hombre, esta es la doctrina de la Palabra de Dios, claramente formulada y expuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, seguramente surgirá la pregunta: pero, ¿no estorba la obra evangelística, esta doctrina del Calvinismo? Una rápida mirada a la historia de la Iglesia de Cristo en este mundo, será suficiente para invalidar tal opinión. Porque encontraremos que el Evangelio ha florecido más en los lugares y en los tiempos en que el pueblo de Dios ha sostenido estas doctrinas de gracia cerca de sus corazones. Pensemos en el celo de William Carey, que le condujo desde su taller de zapatos hasta hacer la obra evangelística por Cristo en la India. William Carey era un sólido calvinista, como también lo fue Andrew Fuller, otro bautista que ayudó a formar la Sociedad Bautista Misionera. Considere las siguientes palabras del piadoso David Brainerd, aquel hombre que creyó que los indios pieles rojas, al igual que los hombres blancos, tenían también un alma: "Y entonces tuve dos deseos," escribe Brainerd en su diario, "mi propia santificación, y la salvación de los elegidos de Dios." Uno de los más grandes evangelistas de los tiempos modernos fue el también calvinista George Whitfield; no obstante, su calvinismo nunca frustró o impidió su predicación del Evangelio de Cristo: "Con cuánta pasión divina," se dijo de él, "exhortó a los pecadores a volverse a Cristo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Calvinismo, si podemos usar esta palabra sin que seamos malentendidos, fue también el Evangelio de Robert Murray M'Cheyne, como también lo fue de Andrew Bonar, y William Burns, aquel gran líder del avivamiento y misionero en China. Mártires, Reformadores, líderes de la Iglesia de Cristo en la tierra, cuando hablan del Evangelio que ellos predicaron y por el cual murieron, hablan del Evangelio de la gracia salvadora de Dios para su rebaño elegido. ¿Cómo podría comenzar uno a enumerarlos? Lutero, Calvino, Tyndale, Latimer, Knox, Wishart, Perkins, Rutherford, Bunyan, Owen, Charnock, Goodwin, Clavel, Watson, Henry, Watts, Edwards, Whitefield, Newton, Spurgeon, todos ellos son sólo un puñado del noble ejército de testigos de la verdad de la gracia soberana. ¿Acaso su labor para el Señor sufrió tropiezos por lo que creían? Y, ¿qué es lo que creían? Ellos creían que Dios es el Soberano Señor. Ellos se atrevieron a creer que adoraban y servían a un Rey que hace "todas las cosas según el designio de su voluntad." (Efesios 1:11). Bien dijo el príncipe de los predicadores, Charles Haddon Spurgeon: "He conocido hombres que muerden sus labios y rechinan sus dientes llenos de ira, cuando predico la soberanía de Dios. . . los doctrinarios de hoy admitirán un Dios, pero claro, Él no debe ser un Rey." ¿Acaso podemos decir que Spurgeon estorbó al Evangelio? Y sin embargo, ¡cuántos se han levantado en lucha contra él, a causa de su doctrina! Él diría: "somos menospreciados como 'sectarios' (hipercalvinistas), escasamente algún ministro voltea a vernos o habla favorablemente de nosotros; debido a que sostenemos fuertes convicciones acerca de la soberanía de Dios, y Su elección divina y amor especial hacia Su pueblo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás una palabra del mismo gigante de la iglesia servirá como una exhortación final, para que nos aferremos con firmeza a estas benditas verdades de la Palabra de Dios y las proclamemos con denuedo, para la alabanza de Su nombre. "La antigua verdad que Calvino predicó, que Agustín predicó, que Pablo predicó, es la verdad que yo debo predicar hoy o de lo contrario sería falso a mi conciencia y a mi Dios. Yo no puedo darle forma a la verdad, y no sé cómo limar las asperezas de una doctrina. El Evangelio de John Knox es mi Evangelio; aquel Evangelio que tronó a través de toda Escocia, debe tronar otra vez a través de toda Inglaterra." Amén y Amén. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;por W. J. Seaton&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Pastor de la Iglesia Bautista Reformada de Inverness, Escocia)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-7277930832148190036?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/7277930832148190036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=7277930832148190036' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/7277930832148190036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/7277930832148190036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/los-cinco-puntos-del-calvinismo.html' title='Los Cinco puntos del Calvinismo'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-5843296358911317121</id><published>2010-07-10T00:11:00.004-05:00</published><updated>2010-07-10T10:16:50.728-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SERMONES 1'/><title type='text'>Confesando a Cristo</title><content type='html'>"A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La palabra Griega “confesar” en este pasaje significa pacto, asentir o acuerdo. Jesús está hablando de un acuerdo que tenemos con él. Nuestra parte es confesarlo a él, o representarlo, en nuestro vivir diario. Es vivir por sus promesas de protección y cuidado personal para nosotros. Y testificar de sus maravillosas bendiciones por la manera en que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confesar a Cristo significa más que creer en su divinidad. Es más que declarar que él es el Hijo de Dios, crucificado, sepultado, resucitado y sentado a la derecha del Padre. La Biblia dice que aun los demonios creen eso y tiemblan con este conocimiento. Así que ¿qué es lo que Jesús quiere decir cuando dice que lo confesemos delante de los hombres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A cualquiera, pues, que me confiese…” (10:32 itálicas mías) Al usar la palabra “pues” Jesús está diciendo en esencia, “a la luz de lo que acabo de decir…”, o “Por motivo de lo que acabo de decirles…” ¿Qué fue lo que Cristo les acababa de decir a los que lo escuchaban? El había dicho, “¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el permiso de vuestro Padre” (10:29). Jesús les estaba diciendo, “Piensen en los millones de pájaros en todo el mundo. Ahora piensen en los que existieron desde la creación. Hasta este día, ningún pájaro ha muerto o ha sido atrapado sin que vuestro Padre celestial lo sepa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego él especificó, “Pues aun vuestros cabellos están todos contados” (10:30). Cristo estaba enfatizando, “Dios es tan grande, que él está fuera de vuestra habilidad de comprender. Ustedes nunca podrán alcanzar de comprender cuán detallado es su cuidado de ustedes.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús concluyó diciendo, “Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos” (10:31). El termina resumiendo todo al decir, “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos (10:32). El está diciendo, “Piensen en lo que les acabo de revelar sobre el cuidado del Padre que lo ve todo y lo sabe todo. Ustedes confiesen esta verdad a todo el mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ustedes vivan, respiren y testifiquen que `Dios cuida de mí.`” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crea en el amor que el Padre tiene por usted y acepte su cuidado íntimo. Y deje a un lado todos sus temores y dudas. Viva delante de los hombres con la fe que Dios no lo ha pasado de largo. Confiese a todos, “Sus ojos están sobre el gorrión, y yo sé que él cuida de mí.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AMEN...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-5843296358911317121?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/5843296358911317121/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=5843296358911317121' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5843296358911317121'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5843296358911317121'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2010/07/confesando-cristo.html' title='Confesando a Cristo'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-5628870729099339461</id><published>2010-06-19T21:58:00.003-05:00</published><updated>2010-07-10T10:16:33.056-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='SERMONES 1'/><title type='text'>¿Cómo está el amor en su vida?</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;En los primeros versículos de Filipenses, Pablo expresa su confianza en que el Dios que “comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (1:6). A diferencia de las otras iglesias de Pablo, los filipenses no constituyen un problema para él; ellos son sus colaboradores (1:5; 4:15). No son su campo de acción, sino su fuerza. No son pecadores sin esperanza, sino santos maduros (1:1; 3:15); ellos pertenecen completamente a Dios. De hecho, si estos cristianos macedonios tenían algún problema, quizá haya sido la tendencia de algunos a pensar que, debido a su capacidad espiritual, habían llegado ya al nivel más alto. Pablo, al menos, cree importante recalcar su propia necesidad de progresar: “Quiero conocer a Cristo plenamente y llegar a ser completamente como él...Aún no lo he logrado, ni he alcanzado la meta; pero prosigo para que sea mía, porque Cristo me hizo suyo” (3:10, 12, paráfrasis del autor). El apóstol escribe acerca de su decisión de poner de lado sus éxitos personales, para dedicarse sólo a alcanzar una meta: “El supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (3:4b-14), y pide a los filipenses que hagan lo mismo (v. 15).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oración de Pablo en 1:9-11 no es por inconversos; no es por aquellos que caen en la vida cristiana; no es por creyentes que se ale&amp;shy;jan de Dios, sino por cristianos maduros, ejemplares, a quienes es necesario recordarles que, no importa cuánto hayan progresado en su caminar cristiano, aún no han llegado a la meta. Ya experimentaron la salvación y la santificación, pero la resurrección aún está por delante, y su salvación final depende de la continua fidelidad a Cristo hasta el fin (véase 3:11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, Pablo ora por los filipenses: “Que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprochables para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” (1:9-11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si usted profesa ser cristiano —si Dios por su Espíritu le ha hecho una nueva criatura en Cristo Jesús— y si goza de la experiencia de la entera santificación, entonces la oración de Pablo es por usted. Si es así, me gustaría hacerle una pregunta muy personal: “¿Cómo está el amor en su vida?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no hablo de lo que algunos están pensando. Esa no es la clase de amor por la que oró Pablo. Pero, ya que capté su atención, quisiera que por unos minutos considere conmigo la oración de Pablo respecto al amor de los filipenses: El ora para que el amor de ellos (1) se de&amp;shy;sarrolle, (2) discierna y (3) se demuestre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UN AMOR QUE SE DESARROLLE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pablo no cree necesario definir aquí lo que quiere decir con la palabra “amor”. El significado se mostrará en breve. En el capítulo 2, él exhorta a los filipenses para que adopten el ejemplo de amor que demostró Cristo, quien, aunque tenía la forma de Dios, se despojó a sí mismo, asumió forma humana y fue obediente, aun al punto de morir en la cruz. Sin embargo, los filipenses habían escuchado predicar a Pablo, y aun antes de esta descripción, seguramente sabían lo central que era el amor en su evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, es sorprendente cuán poca enseñanza moral nueva se encuentra en las cartas de Pablo. Hay paralelos claros entre lo que él dice y la enseñanza de los rabinos judíos y de los filósofos estoicos contemporáneos, excepto el énfasis que hace Pablo en el amor. El lugar central del amor en el pensamiento de Pablo es obvio en todas sus cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Gálatas, por ejemplo, afirma que la fe cristiana se expresa por medio del amor (5:6); que toda la ley se cumple en una palabra: amor (v. 14); que el fruto del Espíritu es, ante todo, el amor (v. 22).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, considere la oración de Pablo por su otra iglesia macedonia, los tesalonicenses. Esta oración se asemeja en muchas maneras a la oración por los filipenses. En 1 Tesalonicenses Pablo ora: “Que el Señor los haga crecer y abundar en amor el uno para con el otro y para con todos...para que él fortalezca vuestros corazones en santidad y así sean irreprochables delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos” (3:12-13, paráfrasis del autor). Después, Pablo añade: “Nadie tiene que escribirles acerca del amor; porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros; y verdaderamente ustedes aman a todos sus hermanos creyentes en toda Macedonia. Pero les rogamos, hermanos, que lo hagan más y más” (4:9-10, paráfrasis del autor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Colosenses, dirigiéndose a cristianos que nunca había conoci&amp;shy;do personalmente (véase 1:3-9), Pablo les escribe: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo per&amp;shy;fecto” (3:12-14).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el tiempo lo permitiera, podríamos considerar extensamente el himno de alabanza al amor cristiano que Pablo escribió en 1 Corintios 13. En él, la prosa de Pablo se eleva con las águilas al escribir a una iglesia en la que la mayoría parecía incapaz de elevarse a alturas espirituales. En respuesta a la arrogancia de los corintios, Pablo declara: Sin amor, ningún don espiritual, ningún acto heroico, ni ninguna otra cosa tiene importancia. Sólo el amor perdurable hace la vida soportable. En vez de aceptar por fe, algún día veremos todo claramente. Entonces nuestra esperanza será realidad. Pero el amor durará para siempre. Por lo tanto: “Seguid el amor” (14:1).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos ahora a la oración de Pablo por los filipenses. El pide, en primer lugar, que su amor se desarrolle. Sus palabras no dan a entender que el amor de los filipenses fuera deficiente. Claramente indica que ellos ya aman. No ora para que empiecen a amar, sino para que su amor continúe creciendo aún más y más, hasta que sobrepase toda medida. Pablo no dice todavía a quién o qué tienen que amar. No especifica que deben amarlo más a él, o amarse más los unos a los otros, o amar más a Dios. Simplemente ora para que el amor de ellos se desarrolle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UN AMOR QUE DISCIERNA&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos notar que al orar por un amor que se desarrolle, Pablo no pide que el amor de los filipenses aumente en cantidad, sino que mejore en calidad. “Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprochables para el día de Cristo” (1:9-10). Lo que Pablo espera no es mayor intensidad en su amor; no ora para que tengan más fervor emocional o religioso al amar. Lo que él desea no es un amor más intenso, sino más inteligente. Ora para que su amor se desarrolle de tal modo que se caracterice por un discernimiento cristiano y una discriminación saludable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra preocupación por ser políticamente correctos, necesitamos recordar que no toda discriminación es mala. Una cosa es “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad” basados en prejuicios, no en las personas. Pablo declara que la venida de Cristo invalidó las distinciones basadas en diferencias étnicas, de sexo, o de clase social. Discriminar en este sentido negativo es enteramente ajeno al amor cristiano. Sin embargo, es esencial que el cristiano aprenda a discriminar en el sentido positivo, reconociendo las diferencias que son importantes: entre la verdad y el error, entre la justicia y la injusticia, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo bueno y lo malo, y entre lo mejor y lo excelente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La preocupación de Pablo no es simplemente que los filipenses amen, sino cómo y qué deben amar. Pablo utiliza la misma palabra para “amor” cuando exhorta: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Romanos 13:9; Gálatas 5:14), y cuando expresa con tristeza: “Demas me ha desamparado, amando este mundo” (2 Timoteo 4:10). El amor equivocado, no importa cuán intenso sea, no es una virtud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor cristiano maduro es sensible respecto a lo ético y discierne espiritualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es Sensible Respecto a lo Ético&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la preocupación de Pablo por el amor que discierne, él ora pri&amp;shy;mero para que el amor de los filipenses crezca en “conocimiento”. Pablo constantemente utiliza esta palabra para referirse, no al conocimiento intelectual, sino a la sensibilidad ética. Al hablar de este conocimiento, él quiere decir que ellos cada vez deben estar más familiarizados con la voluntad de Dios: deben saber qué quiere El de ellos y por qué, y deben comprender que la voluntad de Dios para ellos es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2). No habla de la obediencia irracional a una lista de reglas impuestas externamente y que no tienen ningún sentido. Dios quiere que lleguemos a ser cristianos maduros, motivados internamente a hacer lo que es correcto, sin importar las consecuencias, sin importar quién esté mirando. Esta es la prueba de nuestro carácter cristiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin importar las consecuencias. Pablo les recuerda a los filipenses que Dios les ha dado, “a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (1:29). ¿Son los filipenses los únicos cristianos que necesitan aprender que practicar el amor de Dios puede involucrar una cruz? Hoy, como en los días de Pablo, hay quienes profesan ser cristianos, pero cuya ansia de comodidad y seguridad los hace conducirse como “enemigos de la cruz de Cristo” (3:18). Como Pablo les recuerda a los filipenses: “El fin de ellos será la perdición. Su dios es el vientre, su gloria es aquello que debería avergonzarlos, y solo piensan en lo terrenal” (v. 19).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin importar quién esté mirando. ¿Son los filipenses los únicos cristianos que necesitan aprender que la obediencia no se limita a los momentos cuando los apóstoles están presentes (2:12)? Es durante la ausencia de Pablo que él los exhorta a permitir que su salvación se exprese en forma visible y reverente. Esto no es autosalvación, pues “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (2:12-13).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carácter cristiano. La sensibilidad ética comienza sólo cuando Dios transforma y renueva nuestras mentes al rendimos completamente en sacrificio a El (Romanos 12:1-2). “Las inclinaciones indispensables que motivan toda acción humana” son la integración de la razón y la emoción que forma lo que llamamos “carácter” —respuestas en la vida que reflejan “disposiciones habituales”.2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carácter cristiano surge de la convicción de que Dios nos ama sin reserva e incondicionalmente. Juan Wesley escribió: “Del verdadero amor a Dios y [la humanidad] fluye directamente toda gracia cristiana, toda [actitud] santa y feliz; y de estas brota una santidad uniforme” en todas nuestras relaciones humanas. Las acciones santas fluyen de actitudes santas cultivadas “con disciplina práctica”. El amor inteligente no es más mágico ni automático que la habilidad para tocar un concierto de Bach. La entera santificación nos da la “capacidad para expresar (o negarnos a expresar) nuestros deseos e inclinaciones.” Tal vez sepamos qué debemos amar, pero eso no nos ayuda si no escogemos hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor cristiano inteligente es asunto de la cabeza antes que pueda ser asunto del corazón. No es un sentimiento cálido e inexplicable, sino el deseo de hacer la voluntad de Dios sobre cualquier otra cosa. Es la decisión intelectual de seguir el bien y rechazar el mal que afecta a otro. En Romanos, Pablo escribe: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo y seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros” (12;9-10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Discierne Espiritualmente&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor que discierne —por el que Pablo ora— se caracteriza, primero, por el “conocimiento” en el sentido de sensibilidad ética. Segundo, se caracteriza por tener “toda comprensión” (1:9; profundidad de percepción”, NVI), o “toda clase de comprensión espiritual” (paráfrasis del autor). Pablo ora para que los filipenses sepan no sólo qué deben amar, sino cómo poner en acción ese “conocimiento” en las situaciones de la vida real. No ora simplemente para que lleguen a ser expertos en la teoría de la ética: conocer que “esto es bueno” y “aquello es malo”. El discernimiento requiere la experiencia moral que pone en práctica la teoría. No basta que deseemos hacer lo correcto, o que sepamos qué es correcto y qué es incorrecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Necesitamos desarrollar el “sentido espiritual”, para saber cómo apli&amp;shy;car juicios morales al hacer decisiones verdaderamente cristianas.5 Esto es lo difícil: saber cómo expresar mejor el amor cristiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo tanto, Pablo ora para que el amor de los filipenses discier&amp;shy;na cada vez más, de modo que ellos aprueben “lo mejor” (v. 10), o, como lo expresa otra traducción, para que aprueben “las cosas que realmente son importantes”, lo que posee valor inherente. El ora para que las decisiones éticas de ellos no broten de una obediencia ciega, sino que surjan naturalmente de su carácter cristiano transformado y de su lealtad a los valores éticos cristianos. No se necesita un curso de lógica para saber que, si hay cosas que son importantes, hay otras que no lo son. Para esto no hay que pensar mucho. El problema es discernir cuál es cuál.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo sabe bien que los valores cristianos a menudo son diametralmente opuestos a los valores del mundo. El escribe en 2:15 que los filipenses viven en medio de “una generación maligna y perversa”. Nosotros también. Aun los no cristianos reconocen el pecado flagrante cuando lo ven. Como Pablo le dice a los gálatas: “Las obras de la naturaleza pecaminosa son evidentes” (5:19, NVI).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a veces la iglesia y el mundo comparten valores comunes. Pablo les pide a los filipenses: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (4:8). Pero esta no es una lista de valores exclusivamente cristianos. De hecho, parece representar las mejores virtudes que propugnaban los filósofos morales paganos del tiempo de Pablo. El apóstol parece indicar que había “mucho en los puntos de vista paganos que los cristianos podían y debían valorar y retener”. La ética cristiana no puede definirse de manera simple como la antítesis de los valores mundanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cristianos debemos resistir la tentación del extremismo. Es muy fácil mezclarnos con nuestra cultura como camaleones, o mantenernos alejados, sintiéndonos ofendidos por todo. La esperanza de Pablo para los filipenses era que no adoptaran ninguno de esos extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la misma manera debemos resistir la tentación del negativismo. En nuestra preocupación de ser rectos y hacer lo correcto, tal vez caigamos en murmuraciones y discusiones (Filipenses 2:14). Por el contrario, Pablo insta a los filipenses a vivir “irreprochables y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como lumbreras en el mundo, asidos de la palabra de vida” (vv. 15-16).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al escoger siempre lo que realmente es importante en un mundo con valores distorsionados, es inevitable que enfrentemos conflicto y sufrimiento, ya sea físico o sicológico. Los cristianos no tenemos que buscar el sufrimiento como los masoquistas. Pablo no nos llama a actuar en forma tan extraña que lleguemos a merecer la persecución. Por el contrario, nos insta a vivir de tal manera que ganemos “el respeto de los de afuera” (1 Tesalonicenses 4:12, NVI). No obstante, al procurar tal respeto, a veces nos preocupa más lo que piensan las personas que lo que piensa Dios. ¿Quién dijo que sería fácil vivir como cristianos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;UN AMOR QUE SE DEMUESTRE&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo ora para que los filipenses aprueben lo que realmente importa. La palabra “aprobar” tiene un sentido doble. Significa aprobar y probar: descubrir lo que realmente es importante y “simplemente hacerlo”. Por lo tanto, Pablo pide que el amor de los filipenses no sólo se desarrolle y discierna, sino que se demuestre. Nuestro carácter interno se prueba por medio de la conducta externa. El amor no puede permanecer simplemente como un elevado ideal. De la cabeza debe moverse al corazón y luego a las manos. “Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprochables para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” (1:9-11).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oración de Pablo se concentra en dos clases específicas de fruto que Cristo produciría en las vidas de los filipenses: para que fueran “sinceros” e “irreprochables”. Ser “sinceros” indica que sus vidas debían caracterizarse por honestidad, franqueza, veracidad, pureza e integridad. De hecho, la palabra “sinceros” aquí proviene de una palabra compuesta que significa “probado al sol”. Los ideales sublimes deben salir de los confines amistosos de los santuarios y los claustros del mundo académico, y exponerse al escrutinio de la vida pública. Ser “irreprochables” indica que los filipenses no debían caer en su andar cristiano, ni debían causar tropiezo a otro con su conducta. Pablo ora para que, lo que amamos y cómo amamos, nos haga santos e incapaces de hacer daño a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dice en otro lugar en la Escritura, “el fruto de justicia” es “una conducta agradable a Dios”. Mostrar amor cristiano viviendo éticamente significa confirmar, visible y corporalmente, que pertenecemos a Dios. Esta demostración no es simplemente una actuación. Es una expresión auténtica de lo que somos como cristianos. Pablo ora para que la vida de los filipenses pueda producir una cosecha de “justicia”. Restaurar nuestra relación con Dios —justicia— no es el destino de la vida cristiana. Es sólo la entrada. La justicia debe tener frutos, consecuencias. Es posible perder nuestra salvación al no per&amp;shy;mitir que Cristo produzca el fruto de justicia en nuestra vida. Su fruto no es una obra que podamos ofrecer para merecer nuestra salvación. La justicia comienza y termina como un don de Jesucristo. Es completamente obra de El. Sin embargo, debemos darle permiso para que produzca su fruto en nuestra vida y cultive la cosecha que El produce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La justicia comienza con una relación correcta con Dios. Al crecer en esta nueva relación, recibimos poder para vivir en relación correcta con nuestro prójimo. La justificación se demuestra haciendo justicia. La justicia no sólo implica piedad personal, sino también responsabilidad social. No es suficiente no hacer daño o no hacer el mal. Los cristianos hacen el bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La demostración de amor por la que Pablo ora no se asemeja en nada al mensaje de la supuesta calcomanía cristiana que dice: “Si ama a Jesús, toque la bocina”. Si usted ama a Jesús, haga justicia, ame la misericordia, camine humildemente con Dios (Miqueas 6:8). ¡Cualquiera puede tocar la bocina! ¡Lo importante es que demuestre que ama a Dios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, Pablo dice que esta demostración de amor tiene como objeto dar gloria y alabanza a Dios. Jesús dijo: “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16). El bien que el cristiano hace no es publicidad personal sino, en el verdadero sentido de la palabra, adoración: señala el valor supremo de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos reunimos para cantar alabanzas a Dios, para orar jun&amp;shy;tos, para compartir nuestra fe en Cristo, para escuchar la predicación de la Palabra de Dios —esto no es todo lo que constituye la adoración; es sólo la preparación para la verdadera adoración. La verdadera adoración se manifiesta en la vida diaria. O toda la vida cristiana es adoración, y nuestras reuniones de adoración pública formal nos equipan e instruyen para esto, o estas reuniones son absurdas, vacías y un insulto a Dios (véase Amós 5:21-24). La verdadera adoración cristiana consiste en ofrecer nuestra existencia corporal en la esfera del mundo, como sacrificios vivos a Dios, y en servicio a los valores que realmente importan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Esta es mi oración por usted:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que su amor crezca más y más. Que su amor reciba sensibilidad ética y discernimiento espiritual. Que pueda conocer la diferencia entre el bien y el mal, y que siempre escoja lo mejor. Que sea puro y que su conducta no cause que otros hagan mal. Que se encuentre siempre listo para el regreso de Cristo. Que haga todo el bien que pueda, a todos los que pueda, por todo el tiempo que pueda, porque, por la gracia de Dios, usted puede hacerlo. Viva de tal manera que glorifique y alabe a Dios (Filipenses 1:9-11, paráfrasis del autor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio le hice una pregunta personal acerca del amor en su vida. Permítame hacerle ahora una pregunta aún más personal: Si la oración de Pablo fuera contestada en usted, ¿en qué sería diferente su vida?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-5628870729099339461?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/5628870729099339461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=5628870729099339461' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5628870729099339461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5628870729099339461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2010/06/como-esta-el-amor-en-su-vida.html' title='¿Cómo está el amor en su vida?'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-1228431629477262942</id><published>2009-10-04T16:40:00.002-05:00</published><updated>2010-07-10T09:34:56.999-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EVANGELISMO PRÁCTICO'/><title type='text'>4.- El evangelismo personal</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Esta es la forma más eficaz de evangelización, ya que puede ser llevada a cabo, no por una sola persona, el pastor, a una hora y lugar determinado, sino por todos los miembros de la Iglesia en muchos momentos y circunstancias, y a ella nos hemos referido de modo particular en la introducción. Este método puede ser practicado yendo de casa en casa, pero también tratando de entrar en conversación con personas en parques, vehículos de transporte público, o cualquier lugar donde se nota la presencia de gentes ociosas, especialmente en aquellas ciudades pequeñas donde la gente suele salir a la calle en frente de sus casas, en días de fiesta o en tiempo de calor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este último método tiene la ventaja de que a las personas desocupadas, se les evita la molestia de tener que ir a abrir la puerta, que siempre significa una contrariedad si la visita no es de un conocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;El uso de folletos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ambas formas de labor evangelizante, es elemento de primer orden el folleto, breve y económico, que sirve para iniciar la conversación. Es del todo desaconsejable –por cómodo que sea– echar folletos en buzones y debajo de puertas, aun cuando se haya tenido la buena precaución de poner en ellos el sello con la dirección de algún lugar de culto, pues sin el contacto personal es muy raro que el folleto –por bueno que sea– llegue a despertar suficiente interés para que una persona se decida a acudir a un local de culto desconocido. Siempre es mejor que nada, pero sólo puede permitírselo personas que cuenten con recursos propios para comprar los folletos, pues tiene muy poco mérito repartir a manos llenas lo que nada cuesta. Sólo es perdonable este sistema a personas muy celosas para la extensión del Evangelio, pero muy tímidas e incapaces de iniciar una conversación con personas ajenas; y la que tenga este carácter tiene el deber de esforzarse para saber dar un testimonio personal hasta que esté capacitado para poder hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El folleto debe servir en todos los casos como un medio para introducir una conversación y contacto personal. Resulta mucho más aprovechado el coste del folleto si antes de entregarlo se pregunta a la persona:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estaría usted dispuesto a leer este folleto si me permite regalárselo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ocurrirá en un 95 % de los casos es que la persona preguntará: «¿Qué es esto?, o «¿De qué trata? ». Ello dará ocasión a una respuesta de testimonio, que puede ser dada en estos términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata de nuestro porvenir eterno.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata de lo que va a ocurrirnos cuando muramos.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata de la salvación de nuestra alma.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata del amor de Dios.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata de Jesucristo y sus promesas para el más allá de la muerte.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que trata de los problemas de las familias y de los hijos.»&lt;br /&gt;•«Es un folleto evangélico que nos enseña cómo vivir en paz y amor con nuestros prójimos.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas respuestas son adecuadas y aplicables a casi cualquier clase de folleto; o puede también responderse en una frase breve que resuma el contenido del folleto, sobre todo si se trata de los que llevan una breve ilustración anecdótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se limite a decir «es un folleto evangélico», como si usted fuera un repartidor a sueldo, no interesado en el contenido del folleto, diga algo más que dé ocasión a alguna réplica, y quizá a una conversación, con la persona a quien usted ofrezca el folleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy conveniente ir siempre provisto de algunos trataditos evangélicos para entregar a las personas con quienes entramos en relación y han respondido amablemente a cualquier pregunta que hemos tenido que hacerles. Tales incidencias son oportunidades que no debemos dejar escapar, pues el haber tenido antes conversación sobre cualquier tema o cuestión secular nos ofrece una introducción para el obsequio, y una posible conversación ulterior sobre temas espirituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Representa una manifestación de aprecio por el pequeño favor que nos han hecho contestando a nuestra pregunta sobre la dirección de una calle, o sobre cualquier otro tema. Las personas recordarán mejor el motivo de nuestro interés. No parece tanto un acto de propaganda como un reconocimiento a su amabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Una estratagema eficaz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis tácticas, siempre que viajaba en tren por España visitando iglesias, era sacar de mi maletín varios folletos y dejarlos sobre el asiento del compartimento, si no se hallaba totalmente ocupado, y ponerme a leer yo mismo con mucha atención uno de ellos, como si lo desconociera, aunque la mayor parte los había escrito yo mismo. Y cuando me parecía que las miradas de los circunstantes indicaban la pregunta «¿Qué contendrán estos folletos que este señor los está leyendo con tanta afición?» levantaba la mirada y ofrecía un ejemplar a cada persona del compartimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi siempre conseguía ver que algunos –o por lo menos un viajero– lo leía hasta el final, lo cual me&lt;br /&gt;permitía entablar, al fin, una conversación en voz alta con algunas preguntas: ¿Qué le ha parecido? ¿Le ha gustado? o ¿No es bien cierto lo que dice? ¿No cree que vale la pena hacernos las reflexiones que se encuentran en este folleto? Muchas veces la pregunta provocaba un diálogo o discusión en la que tomaban parte varios pasajeros. Otras veces me respondían con monosílabos, pero raramente. Casi siempre originaba una amplia oportunidad de testimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Prudencia sin timidez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, personas religiosas católicas daban su asentimiento y facilitaban una conversación fraternal sobre temas religiosos. En esos casos procuraba enterarme de la estación en que debía bajar la persona o personas católicas; y no en seguida, para evitar que se cerraran y cortaran la conversación con un protestante (lo más común en aquellos tiempos, sobre todo si se trataba de alguien que vestía hábitos), les declaraba mi condición de pastor evangélico. Ya que habían manifestado su complacencia entusiasta ante las afirmaciones evangélicas que yo había hecho, deseaba que antes de bajar supiesen de quién procedía el lenguaje que ellos habían aprobado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras veces la persona se adelantaba a decir: «Me parece que usted es un protestante», lo cual me permitía entrar en el terreno del diálogo controversial expresando con toda cortesía, pero con claridad y firmeza, nuestros puntos de disidencia del dogma católico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber principiado con la controversia me habría sido imposible expresar las grandes verdades de la Redención por Cristo, en las cuales convenimos los católicos y los cristianos evangélicos, ni dar a todos los presentes la impresión favorable a nuestra fe que el método de prudencia hacía posible. Este método de prudencia, multiplicado centenares de veces por pastores y creyentes responsables, durante un siglo, ha contribuido a formar el cambio de opinión que hoy reina en España entre la mayoría de católicos en cuanto a los antes odiados protestantes. Aunque a ello han&lt;br /&gt;contribuido también otros dos factores: las emisiones evangélicas por radio y la nueva táctica del Vaticano en cuanto a los disidentes, derivada del Concilio Vaticano II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo esencial de nuestro mensaje es presentar a Cristo como Salvador completo y suficiente de los pecadores; combatir los errores de otra iglesia es accesorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el interlocutor dirige la conversación hacia algún punto de conflicto, o pregunta nuestra opinión acerca de un tema concreto, hay que responderle con toda verdad y valentía; pero la seguridad de la salvación por Cristo es el tema esencial y principal y el que mejor impresión produce en los catolicorromanos fervorosos; a la vez que despierta una inquietante pregunta en el corazón de los indiferentes, por leve que sea el rescoldo de fe que haya quedado en sus corazones de su educación catoli-corromana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer con los que rehúsan el folleto o lo tiran al suelo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este último caso raramente ocurrirá si nos hemos tomado la sabia precaución de interrogar al receptor antes de soltar el folleto de la mano. Pero en el caso de que eso ocurra a nuestra vista es necesario inclinarse y recoger el folleto del suelo, pues todos los reglamentos municipales ordenan el mantener las calles limpias, y el distribuidor de folletos no tiene que permitir jamás que los agentes de la autoridad puedan reprenderle por tal motivo. Además de demostrar, con ello, su aprecio por el folleto, que puede ser recibido por otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;La prosecución, «follow up», de los contactos personales &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una precaución importante es preguntar a quien manifiesta algún interés especial por el Evangelio su dirección personal, adelantándonos a ofrecerle nuestra tarjeta, y si éste la da tan sólo de palabra procurar recordarla y anotarla, a fin de continuar la labor evangelística por correspondencia. Cada cristiano debería ser un agente evangelizador y, además de dar testimonios espontáneos, continuar enviando, al menos cada tres meses, un nuevo folleto a las personas que se han mostrado receptivas y simpáticas. Si alguna de ellas contesta, procede enviarle una carta personal con las señas de la iglesia más próxima, y los datos oportunos referentes a estaciones de radio, a su alcance, que emiten programas evangélicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente algún lector dirá que un tal sistema requiere mucho trabajo y atención. Pero cualquiera que lo inicie se dará cuenta de que no es insoportable, ya que por desgracia no suelen ser muchas las personas a quienes hablamos del Evangelio que se interesen hasta el punto de estar dispuestos a darnos su dirección, y mucho menos las que contestan haciendo preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sembrar mucho, pero no continuar el «follow-up», siempre que es posible, ¿no es hacer, exactamente, lo que se dice en Job 39:13-17, o sea, demostrar tan poca inteligencia y cuidado espiritual como el avestruz que pone sus huevos en el desierto y luego los olvida? Dejamos la continuación de la obra al poder y atención del Espíritu Santo; decimos que él es poderoso para bendecir el pequeño esfuerzo que hemos hecho al hablar de Cristo a una persona; todo ello está bien si regamos esta siembra con oración, pero aun la oración es un método demasiado fácil si no hacemos nada más para corroborar nuestro testimonio de un ınodo continuado. ¡Vale la pena ahorrar un poco de tiempo del que perdemos en fruslerías para dedicarlo a un servicio tan importante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: right"&gt;por Samuel Vila&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-1228431629477262942?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/1228431629477262942/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=1228431629477262942' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/1228431629477262942'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/1228431629477262942'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/4-el-evangelismo-personal.html' title='4.- El evangelismo personal'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-5376279345162959532</id><published>2009-10-04T02:05:00.002-05:00</published><updated>2010-07-10T09:34:39.077-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EVANGELISMO PRÁCTICO'/><title type='text'>3.- Conferencias en lugares públicos</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Este sistema de evangelismo que parecía un sueño hace bien pocos años en España es hoy posible, como lo ha sido, y lo es, en muchas naciones de Latinoamérica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen muchos locales, de sociedades culturales, u organismos estatales, a los que podemos tener acceso a bajo coste, y a veces incluso gratis, cuando son solicitados para dar una conferencia cultural o una audición musical de canto en coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda conferencia, sea sobre el tema que sea, debe tener un objetivo evangelístico, y ello debe declararse abiertamente en su parte final, ya que de otro modo sería inútil y ociosa su realización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quienes dicen que basta con ser «un medio para darnos a conocer», aunque el tema no sea religioso, pero este objetivo no es suficiente, pues el pueblo nos conoce ya, particularmente en poblaciones pequeñas, y no valdría la pena el esfuerzo si no es para hablar al corazón de la gente y hacerles reflexionar sobre las cosas eternas, aun cuando la invitación sea para un tema cultural. Las películas del Instituto de Ciencia, Moody, terminan siempre con un mensaje espiritual, sea cual sea el tema que traten. Pero tienen lugar muchas conferencias, así como recitales de canto y representaciones dramáticas patrocinadas por iglesias, que se limitan a presentar aspectos cul-turales, y sus promotores parecen avergonzarse de mencionar siquiera el nombre de Dios o hacer alusión a las altas verdades del Evangelio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aún es más inexplicable –como decíamos– la dicotomía que tiene lugar frecuetemente en conferencias y fiestas musicales y dramáticas que celebran algunas iglesias en locales propios, en los cuales proceden exactamente como si se tratara de sociedades laicas, pues creen que deben separar los actos de carácter festivo o cultural de los servicios religiosos, olvidando el mandato del apóstol Pablo (Colosenses 3:17), referido en el anterior capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que en centros ajenos hemos de respetar las reglas establecidas por sus propietarios, no dando un carácter extremadamente religioso a nuestras actuaciones, si las hemos anunciado como de carácter cultural o recreativo. Pero en todos los casos de-bemos dejar la marca y el impacto de nuestra fe hasta donde nos lo permiten los principios y reglas de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos principios son hoy más amplios que en otros tiempos, debido al respeto a las convicciones religiosas diversas que amparan las democracias de una sociedad pluralista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ninguna limitación existe (a no ser la de la propia frialdad espiritual y falta de celo misionero) en las festividades celebradas en locales propios de la iglesia, para no terminarlos con una oración y un insistente anuncio de los actos de culto de la iglesia, por más que la fiesta haya sido anunciada con carácter cultural o musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, diremos que debe existir entre los cristianos evangélicos un estrecho sentimiento de cooperación entre las diversas iglesias que tratan de acercar las almas a Cristo. Por tal razón deben aprovecharse todos los actos públicos en los cuales nos consta que han concurrido personas ajenas a nuestra fe para anunciar los demás esfuerzos evangelizantes a los que el auditorio puede tener fácil acceso, como son programas evangélicos por radio, u otras iglesias ubicadas en diversos lugares de la ciudad. Sólo de este modo se puede demostrar el celo evange-lístico, que no consiste en el propósito de aumentar, exclusivamente, la membresía de la propia iglesia, sino en procurar la salvación de las almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evangelización mediante fiestas musicales Los conciertos corales son especialmente apropiados para la evangelización: En tales actos es indispensable leer antes la letra de los cánticos, a menos que haya habido la posibilidad de repartir copias entre el auditorio. Es muy difícil distinguir y comprender las palabras cantadas por un coro si no se ha procedido antes a su lectura; y si el tiempo y lugar lo permiten, es aún mucho más provechoso hacer alguna consideración de carácter evangelístico antes de la interpretación coral. Estos mensajes intercalados no deben exceder de tres minutos, especialmente si son varias las actuaciones del coro y éste ha de permanecer de pie en los intervalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas pausas tienen tres objetivos a cual más importante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;•Permitir un descanso a los actuantes.&lt;br /&gt;•Que el público pueda relajar su oído, y así apreciar y gozar mejor de la siguiente interpretación.&lt;br /&gt;•Sembrar la semilla del Evangelio en el corazón de los oyentes. El canto es siempre mucho mejor apreciado y gozado cuando pueden ser comprendidas las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un recital de cánticos evangélicos puede ser un verdadero sermón cuando mediante la concertación de piezas se le da una estructura de orden homi-lético, como si fuera una cantata, aun componiéndolo de himnos diferentes. Para ello es necesario poner en primer lugar cantos que expresen el pecado, la tristeza, la soledad, el dolor, es decir, cosas que tengan que ver con el mundo presente; seguidos de otros cantos que se refieran a Jesucristo y su obra redentora, para terminar con otros que expresen la esperanza celestial y el triunfo de la gloria. Este es el gran mérito de la celebérrima cantata «El Mesías» de Hændel, y debería ser la característica de todas las cantatas evangélicas.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;Conciertos musicales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éstos consisten exclusivamente en música instrumental de piano, violín, órgano u orquesta. Sólo las personas expertas en el arte músical pueden hallar sentido y disfrutar intensamente de tales interpretaciones, que para los no expertos son simplemente una serie de acordes más o menos agradables. Muchas de las piezas corales de Bach llevan en sí mismas un sentimiento religioso y espiritual que las caracteriza; pero ello es generalmente desconocido por el público, por figurar los textos originales en el idioma alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, si la interpretación musical va precedida de una introducción explicando algún detalle de la vida del célebre autor, o un comentario basado en el texto original, no sólo puede aumentarse la buena comprensión y deleite de los expertos en música, sino también de los profanos, y así ser, para ambos públicos, un medio de evangelización y comprensión espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desafortunadamente, algunas veces hemos sido testigos de un concierto musical, realizado por algún magnífico ejecutor evangélico, al que han asistido expertos musicales no creyentes, y que ha sido convocado con un propósito evangelístico (por lo menos así se ha declarado a los miembros de la iglesia) en el cual no se ha hecho mención alguna del Evangelio, y su único fruto ha sido la presencia de elementos no evangélicos en un local donde otros días se acostumbra predicar el Evangelio. Sin embargo, los inspirados trozos musicales que expresaban, musicalmente, excelentes&lt;br /&gt;sentimientos cristianos, que podían ser utilizados para dar el mensaje evangélico de palabra, fueron totalmente ignorados, como si se tratara de un concierto secular. Sin embargo se publicó la noticia en la revista denominacional como una labor de evangelización.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;&lt;br /&gt;La evangelización por films cinematográficos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata, quizá, del método moderno más efectivo de evangelización. Es un principio pedagógico bien conocido que queda fijado en la mente doblemente, y con mejor comprensión, lo que entra conjuntamente por dos de los sentidos –el oído y la vista–, que lo que entra por uno solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decíamos en el capítulo anterior, hoy contamos con los films del Instituto Moody, preparados especialmente para la evangelización de escolares adolescentes; aunque pueden también ser usados con provecho ante público de adultos; los de Concordia Films, y otras sociedades misioneras, así como también los films de la Asociación Billy Graham, que, tras una historia interesante, suelen concluir con un sermón del famoso evangelista. Es-tos últimos films apenas necesitan comentario de los presentadores, ya que el sermón de Billy Graham es una exposición tan clara y sencilla del Evangelio que difícilmente puede ser superada. Sin embargo, una breve conclusión por parte de alguien con facilidad de palabra tiene el calor de la presencia personal. Siempre que sea posible, el presentador del programa visual debe ofrecer la oportunidad&lt;br /&gt;de continuar ampliando el conocimiento del Evangelio que ha sido expuesto en la pantalla, anunciando otros medios al alcance del auditorio, como emisiones radiofónicas o cultos regulares en iglesias de la localidad. Nunca debe olvidarse este detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el film ha sido proyectado en una iglesia, lo más oportuno es cerrar el acto con una breve oración. Se trata de una nueva forma de culto, y como tal debe ser considerado. Si se trata de un local público, quizá será necesario abstenerse de este detalle para evitar que los escépticos puedan criticar que han sido invitados a una conferencia y se les ha dado un culto religioso. Pero de invitación a los cultos no puede prescindirse jamás, si el propósito del acto es realmente la evangelización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos dar gracias a Dios por los medios modernos de difusión del Evangelio con que contamos, y aprovecharlos al máximo, según las posibilidades económicas de cada grupo cristiano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-5376279345162959532?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/5376279345162959532/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=5376279345162959532' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5376279345162959532'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5376279345162959532'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/3-conferencias-en-lugares-publicos.html' title='3.- Conferencias en lugares públicos'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-5396449491631105147</id><published>2009-10-04T01:26:00.002-05:00</published><updated>2010-07-10T09:34:12.907-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EVANGELISMO PRÁCTICO'/><title type='text'>2.- El evangelismo en reuniones sociales de la iglesia</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Una oportunidad muy eficaz de evangelización son las fiestas sociales, generalmente preparadas por los jóvenes de la iglesia, poniendo a contribución sus dotes dramáticas, artísticas o musicales, ya que a ellas suele asistir público que no concurre regularmente a los cultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pastores consideran que dichos actos tienen que separarse de los cultos regulares de la iglesia, por tener un carácter festivo, que no con-cierta –dicen– con la seriedad y reverencia de los cultos. Mientras que otras iglesias de espíritu más evangelístico usan dichas ocasiones para llamar a estos invitados a los cultos dominicales, o por lo menos hacerles oír en aquel día algún mensaje evangelístico, breve, que les haga reflexionar sobre las cosas eternas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún programa festivo debe permitirse que ocupe la atención y consuma el tiempo libre de los jóvenes, si no tiene como objetivo principal dar un testimonio evangelístico. Éste puede ser dado por los ejecutantes del programa, por el dirigente del mismo o por el pastor, que siempre, absolutamente siempre, debe ser considerado como el elemento indispensable –y de peso– en todas las actividades juveniles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos oído de labios de algunos pastores palabras tan lamentables y equivocadas como éstas: «Esto lo hacen los jóvenes; yo no me meto en las actividades de ellos, es cosa de la juventud, yo les dejo libres».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué significa esto? ¿No forman los jóvenes parte de la iglesia? ¿No usan locales que pertenecen a la congregación? ¿No llevan a cabo sus fiestas o veladas como una actividad en favor de la iglesia? Por otra parte, ¿no serán miembros de la iglesia, en su mayoría, los que compondrán el auditorio el día de la representación? ¿Por qué, pues, esta dicotomía, o separación, entre la iglesia y las actividades de los jóvenes? Que el pastor no quiera entrometerse a dar órdenes en lo que se refiere a los detalles de la fiesta dramática o musical, está muy bien; mejor dicho, debe ser así, y en este sentido es justo y natural que el pastor diga: «Yo les dejo libres». No es de su incumbencia lo que se refiere a tales detalles, pues no puede pedirse que el pastor sea siempre un perito musical ni un maestro en arte dramático, y debe dejar que los jóvenes hagan las cosas a su manera, y actúen libremente los que tienen las habilidades propias, sin pretender mandar en aquello que no entiende por la simple razón de ser el pastor; convirtiéndose así en el mandamás de todas las cosas relacionadas con la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el mandato que hallamos en la Sagrada Escritura: «No teniendo señorío sobre las heredades del Señor, mas siendo ejemplo de la grey» (1ª Pedro 5:3).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el pastor tiene el derecho, a la vez que el deber, de intervenir en todo lo que afecta a la parte espiritual de todas las actividades de los jóvenes. Y como estas actividades deben tener siempre la finalidad de propagar la Buena Nueva del Evangelio, es propio y natural que el pastor tenga siempre que tomar una parte, ciertamente la más importante, en tales actividades. Él debe ser, o bien el presentador de todos los actos, si no hay entre los elementos juveniles un presentador con facilidad de palabra, o –en el caso de haberlo– tener siempre la palabra de conclusión, quizá con un anuncio de los cultos y emisiones de radio que se den en la localidad; y si el acto ha tenido lugar en locales pertenecientes a la iglesia debe concluir siempre con una breve oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se ha celebrado en un local público, no debe ponérsele fin sin una palabra del pastor o del dirigente juvenil que lo identifique como una actividad cultural, pero de tipo evangélico, pues nunca hay por qué ocultar la identidad del grupo actuante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los antiguos tenían el refrán «Todos los caminos conducen a Roma», refiriéndose a la famosa red de carreteras empedradas que los emperadores romanos habían ordenado construir en dirección a Roma desde todas las naciones de Europa subyugadas por sus legiones. Más tarde el adagio se refería al dominio político que los papas habían adquirido sobre toda la cristiandad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los creyentes evangélicos que nos hemos desligado de este poder político-religioso debemos tener como mira ideal que todas nuestras actividades particulares, y mucho más eclesiales, tengan como centro y motivo a Cristo. No podemos ni debemos vivir para otra cosa, si de verdad somos cristianos. «Para mí el vivir es Cristo», decía el apóstol. Glorificar, ensalzar y hacer patente al mundo la obra redentora de Cristo y la luz moral de sus enseñanzas es –y ha de ser– el ideal de nuestra vida. El apóstol Pablo decía: «Todo lo que hagáis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesucristo, dando gracias a Dios Padre por Él» (Colosenses 3:17). Por tal motivo jamás debe hacerse una dicotomía entre lo que llamamos diversión de los jóvenes y los intereses del reino de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, todos los caminos conducen a Cristo si su palabra y sus enseñanzas llenan nuestros corazones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;En representaciones dramáticas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace casi medio siglo teníamos en nuestra iglesia de Terrasa un joven altamente aficionado al arte dramático, nacido y educado en una comarca de Cataluña llamada «El Ampurdán» lindante con los Pirineos, el cual poseía una habilidad especial para describir la vida campesina y costumbres ances-trales de los habitantes de aquella comarca, inventando toda suerte de escenas dramáticas típicas, así como la vida y costumbres de los gitanos, las de los ancianos y de los jóvenes, haciendo vivir tales escenas como si fueran reales. En ocasiones, sus obras de teatro tenían al comienzo algunas escenas muy graciosas que provocaban la risa del público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por carecer de otro local, tenían que ser representadas sobre la espaciosa plataforma de la misma iglesia, en festividades dominicales, y en horas no de culto; pero nunca el numeroso público que en aquellos tiempos abarrotaba el local era despedido sin haber escuchado un mensaje evangélico y, a veces, incluso con llamamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ello buscaba alguna escena o frase de la misma obra representada que diera pie para un breve mensaje final, o bien yo mismo introducía en el drama, con la venia del autor, una escena de arrepentimiento y nueva vida en Cristo por parte de alguno de los personajes de la obra, haciendo así que la parte evangelizante fuera hablada por los propios actores, limitándome a aplicar yo el caso en dos o tres minutos al final, y cerrando el acto con una oración. ¡Más de un alma había sido ganada para Cristo mediante aquel «teatro evangélico», sin escenario adecuado! ¡Cuánto más podrían desarrollar ese evangelismo dramático las iglesias que cuentan hoy con magníficos locales adecuados, dispuestos con un escenario, si el móvil de divertir fuera cambiado por el de «evangelizar»!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;En actuaciones musicales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las actuaciones musicales sirven también eficazmente para el gran objetivo de evangelizar. En los mejores días de nuestra iglesia teníamos un coro que entonaba entre otras músicas evangélicas trozos del «Mesías» de Hændel. Solíamos, entonces, preparar verdaderos sermones cantados, arreglando el orden de los cantos de tal modo que el programa fuera un mensaje de evangelización, alternado entre palabra y canto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaba con el cántico «La Creación», de Haydn, lo que daba oportunidad para un mensaje de cinco minutos sobre la realidad de la existencia de Dios evidenciado por las obras de la Naturaleza, pasando a algún otro cántico que expresara la presencia del pecado en el mundo, luego la obra de la Redención, aprovechando alguno de los cánticos conocidos de Semana Santa, para terminar con otros que tuvieran relación con el gozo o privilegio de la vida cristiana y, finalmente, con la gloria del cielo. Himnos que no faltan en todos los himnarios de las iglesias. O bien dábamos remate con el coro «Aleluya», del «Mesías» de Hændel, si el número de participantes cantores lo hacía posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada cántico era introducido con un breve mensaje relacionando, en un plan homilético, al mensaje anterior y al que le seguía, de modo que lo llamábamos «sermones ilustrados con cánticos».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin necesidad de remontarnos al pasado, podemos señalar que existe hoy día en Barcelona (distrito de la Barceloneta), un coro con un director que es un laico, empresario de albañilería, pero que, además de poseer el necesario talento musical, es un excelente predicador voluntario, con tan admirable facilidad de palabra y celo evangelístico que puede suplir fácilmente –y con toda eficacia– el papel del pastor, permitiendo a éste quedar en el culto de la propia iglesia cuando el coro se desplaza a otros lugares. El público suele escuchar tales mensajes, cantados y explicados a la vez, con mucho más deleite que si se tratara del mejor sermón hablado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este método es más apropiado hoy día que en ningún tiempo del pasado, por estar la gente tan cansada de escuchar sermones y vivir una vida tan ocupada, que difícilmente resiste un sermón largo, como los que solían predicar los ministros del Evangelio en el siglo pasado. Por tal razón, muchos pastores han optado por sermones breves de 15 o 20 minutos; pero resulta lastimosa esta necesaria reducción de los mensajes a que nos ha obligado la vida moderna, pues muchos miembros tienen que hacer un largo desplazamiento para acudir a la iglesia, y puede ocurrirles lo que me decía, hace poco, un miembro antiguo: «Los pastores jóvenes nos dejan hoy día con hambre, porque cuando llega la mejor parte de su mensaje, en lugar de pasar a un segundo punto y a un tercero, con sus divisiones y subdivi-siones tan instructivas, como hacían los predicadores antiguos,terminan abruptamente, para no cansar a los jóvenes, que no tienen en su corazón el deseo de aprender la Palabra de Dios como nosotros lo teníamos a su edad». Afortunadamente, aún hay muchos jóvenes que mantienen tal deseo, pero en muchos casos es cierto el juicio del anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, un sermón evangelístico amenizado con cánticos, música o proyecciones cinematográficas, puede prolongarse una o dos horas sin cansar al público. Naturalmente, no es posible amenizar de tal modo los cultos públicos cada semana, pero al menos tendría que intentarse hacerlo, por alguno de los tres procedimientos citados, una vez al mes.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;El testimonio de los participantes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En muchas agrupaciones juveniles, además del testimonio de boca del dirigente o del pastor, hay momentos de testimonio de los propios participantes, actores, coristas o músicos, quienes explican sus experiencias de conversión. Estos son momentos sagrados en que los que toman la palabra deben sentir su gran responsabilidad y privilegio. Para ello queremos darles los siguientes consejos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.° Evite el tono de timidez. Este escollo suele producirse las primeras veces que el actuante da testimonio, sobre todo si carece de la costumbre y habilidad de hablar en público. Es casi inevitable en tales casos, pero queremos recomendar al lec-tor: Si usted tiene que dar testimonio, hable con decisión; llevando a la mente de sus oyentes la convicción de que habla del fondo de su alma, y no tiene ningún temor ni vergüenza de honrar a su Salvador diciendo lo que Él ha hecho por usted. Primero, refiriéndose a su muerte expia-toria en el Calvario; y cómo, cuando usted creyó en Él, le impartió el poder de lo Alto que regeneró y transformó su vida. Dígalo con un rostro sonriente, con&lt;br /&gt;entusiasmo, y levantando tanto la voz que puedan escucharlo claramente los asistentes de la última fila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.° Evite el tono de rutina. El hecho de haber dado su testimonio muchas veces puede llevarle a la fea costumbre de decir las mismas palabras rápidamente, y en un tono de rutina. Vale más no decir nada, que dar un testimonio de semejante modo. Aprenda su testimonio de memoria, si no tiene facilidad de palabra y teme perturbarse; pero dígalo con entusiasmo, mostrando todo su interés en impresionar a los oyentes. Dígalo como si fuera la primera vez que da testimonio en público. En realidad, puede ser la primera vez para muchos oyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.° Dígalo con plena convicción, para beneficio de las almas. Expréselo como si estuviera contando la historia, no a un auditorio, sino a un solo oyente por cuya salvación usted hubiese orado muchas veces. Un pastor de Inglaterra se lamentaba a un actor de fama de la poca asistencia a los cultos de su iglesia, diciéndole: «¿Cómo es que predicando yo la verdad de Dios, tan pocas personas tienen interés en escucharla, mientras que tantos acuden al teatro a escuchar historias falsas, inventadas por autores humanos?».&lt;br /&gt;A lo que el cómico respondió: «Es que usted explica la verdad como si fuese mentira y yo presento la mentira como si fuera verdad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.° Suprima detalles ociosos. Hay personas que, al contar cualquier suceso o experiencia, entran en detalles que nada tienen que ver con el asunto, y cansan a quien les escucha; pues retardan la exposición de los hechos que realmente tienen interés, así como la conclusión, que todos esperan. Muchos profesionales ocupados: abogados, notarios, médicos, etc., se ven obligados a decir a sus clientes: «Al grano, señor, al grano»; y los jueces muchas veces tienen que ordenar a los testigos que abrevien sus explicaciones, contando únicamente aquellos detalles que tienen que ver de un modo directo con el caso. Lo propio ocurre con muchas personas que toman la palabra en sesiones democráticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nivel de cultura puede medirse, generalmente, por su forma de hablar: Los más simples suelen ser pródigos en detalles innecesarios, que a veces obligan al pre-sidente a llamarlos al orden, mientras que las personas cultas son hábiles para decir las cosas necesarias en palabras mejor escogidas y exactas. Es decir, saben reflejar su pensamiento con mayor precisión y brevedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al dar testimonio de su experiencia de conversión tenga en cuenta que muchos estarán midiendo su grado de inteligencia por la cantidad de palabras que usted emplea, aunque por cortesía se mantengan callados. Dé solamente los detalles indispensables para que sea claro y cohesivo su mensaje. Los hechos concretos –y el ejemplo– son siempre de mayor valor que las largas peroraciones de carácter exhortativo. Deje esta tarea al pastor o al presidente, y usted limítese a contar la experiencia de su conversión de un modo claro y concreto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-5396449491631105147?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/5396449491631105147/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=5396449491631105147' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5396449491631105147'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/5396449491631105147'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/2-el-evangelismo-en-reuniones-sociales.html' title='2.- El evangelismo en reuniones sociales de la iglesia'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-4977637338433433017</id><published>2009-10-04T00:23:00.002-05:00</published><updated>2010-07-10T09:33:53.113-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='EVANGELISMO PRÁCTICO'/><title type='text'>1.- El evangelismo en la iglesia</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;El primer gran motivo de la predicación en la Iglesia es el evangelismo, o sea dar la buena nueva de la salvación que Dios ofrece a los seres humanos mediante la obra redentora de Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todos los mensajes religiosos son evangelísticos. Algunos son de carácter devocional o de edificación para creyentes. Sin embargo, todo sermón predicado en la iglesia debe contener una parte más o menos considerable de mensaje evangelístico, particularmente si el predicador nota entre el público algún rostro desconocido, quizá de familiares o amigos de los miembros, que no acostumbran asistir a los servicios de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos sermones de edificación contienen a la vez elementos de evangelización: Aquellos que exponen los privilegios del cristiano para esta vida o la venidera, inducen al no creyente a pensar que vale la pena ser cristiano. Los sermones que se refieren a los deberes cristianos de carácter moral, y sobre todo aquellos que tratan de mayordomía y que podrían producir un efecto contraproducente en un forastero, necesitan a todas luces algunas palabras de evangelización antes de darlos por concluidos. Un predicador notable decía: «Nunca concluyo un sermón sin haber dado un toque al corazón de los no creyentes, pues no sé si volveré a ver aquellas almas otra vez en la iglesia, o tendré que encontrarlas ante el trono de Dios, acusándome por no haberles dado el mensaje de vida eterna el día de mi oportunidad».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algunas iglesias se predican sermones de carácter puramente ético, que apenas difieren de lo que diría un moralista escéptico o un orador socialista, en un mitin. Carecen totalmente de alusiones y referencias a las promesas de Dios que nos son dadas en las Sagradas Escrituras para la eternidad. Hay pastores modernistas que parecen avergonzarse de hacer la más leve referencia a la vida futura. Tales predicadores deberían ser bastante honrados para declararse abiertamente escépticos; presentar la dimisión de su cargo eclesiástico, y buscarse un empleo secular. Realmente&lt;br /&gt;ha de ser difícil para tales oficiantes del pastorado mantenerse en el continuado conflicto de nadar entre dos aguas, tratando de complacer a los miembros escépticos que no tienen ninguna esperanza para el más allá, y no defraudar a los que creen, y necesitan ver renovadas, y alentadas sus esperanzas con las fieles promesas de la Sagrada Escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El evangelismo consiste en el arte de levantar, primero, en los corazones de aquellos que no creen, dudas acerca de si están o no en la posición correcta en cuanto a Dios y la eternidad, y luego, edificar en sus almas el edificio de la fe en las promesas de Dios hechas por Jesucristo y los apóstoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Evangelio es «Buenas Nuevas» de salvación para la eternidad. Todo lo que no sea esto no es Evangelio. Serán buenos consejos de vida moral, enseñanzas más o menos útiles para el hogar, la familia o la sociedad; pero no es Evangelio en el verdadero sentido de la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esto, cuando el predicador ha expuesto en su mensaje los deberes del cristiano no debe olvidar los posibles oyentes no creyentes, o sea, los que no han nacido de nuevo por la fe genuina en el Hijo de Dios, y debe decir algo, antes de terminar, para levantar en el corazón del nuevo asistente deseos de venir a serlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es necesario que presente de un modo completo y extenso el plan de la salvación, pues ello causaría cansancio a los que ya lo han oído infinidad de veces, alargando indebidamente el mensaje; pero es necesario añadir algo relacionado con las anteriores exhortaciones de edificación y enseñanza para los convertidos, que revele al forastero su necesidad espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede formularse con la consabida frase: «Si alguien no ha aceptado todavía a Cristo como su Salvador personal…» etc., y de ahí unas frases que se refieran a la necesidad de entrar todos los seres humanos en una nueva relación con Dios para que aquellos privilegios antes referidos puedan ser alcanzados por quienes todavía no los poseen. Hay que decir algo que haga pensar al inconverso: ¿Y si fuera verdad lo que está diciendo el predicador y yo me encuentre excluido de tales privilegios? Y esta reflexión induzca al forastero a investigar por sí mismo o a buscar la ayuda&lt;br /&gt;de una iglesia, para llegar a la certidumbre de la fe. Nunca debe omitirse poner al extraño en este dilema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Contenido y extensión de los mensajes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los predicadores modernistas suelen hablar en términos ambiguos para toda clase de oyentes, suprimiendo de su vocabulario los términos de cielo, infierno, redención, expiación, pecado, arrepentimiento, nueva vida en Cristo, etc…, limitándose a declaraciones como: «Todos somos hijos de Dios»; todos tenemos necesidad de superarnos… debemos poner nuestro grano de arena para edificar una sociedad mejor, etc., etc…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En siglos pasados los predicadores hablaban del cielo y del infierno como si acabaran de regresar del otro lado de la muerte. En el presente siglo este lenguaje suele ser objeto de burla, como un lenguaje anticuado, y resulta contraproducente usarlo en la mayoría de los casos, por estar tan extendido el escepticismo en nuestros días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo el mundo duda acerca de los temas que se refieren al más allá. De ahí el gran interés que existe en este tiempo sobre religiones y sectas extrañas. La predicación evangélica moderna, pero sana, debe tener en cuenta esta duda general, y partir de ella, para procurar construir el edificio de la fe. Es prudente declarar, como suele hacerlo con gran frecuencia el famoso evangelista Billy Graham: «La Biblia dice…», como queriendo indicar, no se trata de una afirmación mía, no es la palabra de un hombre ignorante, como lo somos todos los humanos, acerca de los misterios de la vida y del más allá, pero la Biblia dice… «La Biblia declara…», «Cristo dijo…», para que los oyentes saquen sus propias consecuencias de las afirmaciones del predicador basadas sobre la revelación bíblica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos entender que la doctrina evangélica es la misma de siempre, supone aquella «fe transmitida a los santos de una vez por todas», por la cual «debemos contender ardientemente» (Judas v. 3): No fue elaborada poco a poco por la Iglesia en los primeros siglos, como afirman los escritores y predicadores modernistas, haciéndose eco de las infundadas conjeturas de los escritores ateos de los siglos XVII y XVIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prueba de que nuestra fe es la fe auténtica de los apóstoles halla apoyo en el hecho que al lado de los escritos incorporados en el Nuevo Testamento existen otros, reconocidos por todos los eruditos, aun los más ajenos a la fe cristiana, como escritos de fechas anteriores al siglo III, algunos casi de la misma época apostólica, como la Epístola a Bernabé (año 73), las diversas cartas de Ignacio de Antioquía, discípulo de san Juan, escritas por el pastor de aquella iglesia bien conocida en los Hechos de los Apóstoles, cuando se dirigía a su martirio en Roma, por el año 107 al 110; así como la carta de Policarpo, obispo de Smirna, discípulo de san Juan, escrita poco más allá del año 100; las cuales contienen la misma doctrina acerca de la divinidad de Cristo y de su obra redentora, exactamente como la hallamos en los documentos apostólicos llamados canónicos. No tenemos, pues, por qué avergonzarnos de la antigua doctrina de la redención por la muerte expiatoria del Hombre-Dios, Jesucristo, de quien dieron testimonio los apóstoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierto que es un plan inaudito y extraño para la sabiduría humana, no tan sólo en el siglo XX, sino ya en el siglo I, cuando san Pablo escribía: «Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se están perdiendo; pero para nosotros, que somos salvos, es poder de Dios. Pues está escrito destruiré la sabiduría de los sabios y desecharé el entendimiento de los entendidos… puesto que los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado para los judíos ciertamente tropezadero y para los gentiles locura; mas para aquellos que son llamados, así judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios» (1ª Corintios 18:19, 22-24). Y ésta es esencialmente la doctrina del Evangelio, «buena nueva de la gracia de Dios», en el siglo XX, como lo ha sido a través de todos los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Que hay que expresar esta doctrina en un lenguaje moderno para hacerlo inteligible a los hombres de nuestro siglo, procurando que no sean escandalizados por el uso de expresiones y palabras de las que hicieron abuso los predicadores y escritores de la Edad Media? Esto podemos aceptarlo, pero no que se cambie el mensaje y la doctrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya algunos años cuando escribimos el libro &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Pruebas tangibles de la existencia de Dios&lt;/span&gt;, al final de aquellas consideraciones de teología natural que demuestran la existencia de un Ser supremo en la naturaleza, autor de la inmensa sabiduría que se revela en ella; aquel Ser a quien Jesucristo nos enseñó a llamar Padre Celestial, al entrar en la segunda parte del libro para venir a explicar el plan de salvación, en el capítulo que denominamos: Las bases de la fe cristiana, lo explicamos en los siguientes términos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Así pues, al lado del astrónomo y del físico, del químico y del naturalista, del arqueólogo y del historiador, el cristiano puede hoy, más que nunca, mirar los hechos objetivamente y afirmar que la experiencia de la Humanidad ofrece una fuerte presunción en favor de los siguientes supuestos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.° Que existe un Ser supremo, ordenador de las maravillas de la Naturaleza, cuya sabiduría no podemos dejar de reconocer y admirar, por más que ignoremos su íntima esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.° Que el Creador, además de hacerse evidente por las obras de la Naturaleza, no es improbable haya tratado de establecer alguna comunicación con los hombres, según declaran las religiones, ya en los orígenes de la raza o en otras épocas culminantes de la historia humana por Él mismo escogidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.° Que un estudio de todas las religiones, tradiciones y lenguas y de las diversas razas humanas nos demuestra de un modo que no admite dudas, su origen común, por llevar todas ellas vestigios de identidad filológica y de tradición, respecto a hechos que se supone tuvieron lugar en los albores&lt;br /&gt;de la Humanidad, como son la felicidad original y caída del hombre, el diluvio, la torre de Babel, etc.; así como de idénticos principios moral-religiosos, cuya perversión se nota en todas ellas al estudiar su evolución a través de los siglos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.° Que la Biblia, que contiene los libros sagrados de los hebreos y de los cristianos es, según frase del eminente orador Emilio Castelar, “la revelación más pura que de Dios existe”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.° Que Jesucristo es la magna revelación del Ser Creador, a quien, Él tan sólo, nos enseñó a llamar Padre; el Maestro por excelencia y Redentor de los hombres, quien vino a levantarnos de nuestro estado, moralmente degradado, para que vivamos según la voluntad de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.° Que, según una experiencia mil veces manifestada en los pueblos civilizados así como en las razas más salvajes de la tierra, el ser humano que se acerca a Dios en demanda de perdón por los méritos y en el nombre de Jesucristo, y ayuda para vivir según su voluntad, recibe un poder moral&lt;br /&gt;que le habilita para romper totalmente con su pasado, por degradado que hubiese sido, realizando lo que jamás podría efectuar por un mero propósito o determinación propia. El cambio que Jesucristo llama “Nuevo Nacimiento”».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede observarse que en este enunciado no usamos el vocabulario clásico de la fe cristiana copiado&lt;br /&gt;de las cartas de Pablo; pero expresamos la misma doctrina dada a los cristianos del siglo I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos aceptan a Jesucristo como Maestro ideal de la Humanidad, el hombre perfecto y sin igual, el prototipo supremo de la raza; pero sin aceptar su divinidad ni las revelaciones que Él hizo a los hombres acerca de la otra vida y de la redención. Mas en tal caso resulta el inconcebible absurdo de que el hombre más santo y perfecto haya sido el mayor engañador y el causante de muertes alevosas de seguidores suyos que han dado sus vidas en virtud de tales declaraciones. ¿Qué podríamos pensar de un Cristo que dijo «no temáis a los que matan el cuerpo y después no tienen más que hacer…», «el que perdiere su vida por causa de Mí y del Evangelio, éste la salvará», si este Maestro ideal hubiese pronunciado tales palabras sin tener la seguridad absoluta de que hay otra vida tras de la muerte, en la cual tales promesas han de ser cumplidas? (véase Mateo 10:28 y&lt;br /&gt;16:25).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El supuesto de que Él no enseñó verdades de carácter espiritual y eterno, sino solamente principios sociales que sus seguidores transformaron más tarde en ideales religiosos, puede sostenerse aún menos que la primera alegación de que Jesús fuera un engañador, ya que desde los mismos orígenes del cristianismo los creyentes en Jesucristo obraron como si Él hubiera pronunciado tales palabras, dando sus vidas gozosamente, con la esperanza de volverlas a recobrar. Toda la historia del cristianismo confirma esta verdad. Por ésta y muchas otras razones que no caben en los límites de este libro, nuestra fe cristiana se extiende más allá de lo que podemos ver o comprobar, hallándose, empero, firmemente apoyada sobre hechos de indubitable comprobación.»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También pusimos como título del próximo capítulo, que trata de la conversión a Dios y a la nueva vida regenerada del creyente: «El método divino de reparación moral», pero en el texto de dicho capítulo, no nos limitamos a decir que Cristo fue un gran ejemplo para nosotros tanto en su vida como en su muerte, sino que tras el subtítulo de ¿Quién era Jesucristo? explicamos claramente, con ejemplos ilus-trativos, nuestro concepto de Jesucristo como Hijo de Dios, el Creador de las estrellas. Y tras el subtítulo La muerte de Jesucristo como expiación del pecado continuamos explicando el porqué del plan divino de la redención, para exponer a continuación bajo el próximo subtítulo El fenómeno de la conversión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pusimos este último subtítulo como título general del capítulo porque nos pareció mucho más clara y expresiva para el lector moderno la frase El método divino de reparación moral, que La conversión del pecado, expresión muy cierta, bien comprensible y clara para los ya creyentes; pero que al no creyente, de tendencia escéptica, le repugna, por el abuso que ha sido hecho de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, nos decidió a hacerlo así el que la palabra «conversión», en boca o en un escrito de los protestantes, les parecía en aquel tiempo a los católicos –y aún continúa pareciéndoles– cambio de una religión a otra, del catolicismo al protestantismo; y los escépticos consideran que el término pecado es una palabra clerical inventada por los curas para asustar a las beatas. Por esto escogimos como título la frase El método divino de reparación moral, a pesar de que bajo los subtítulos explicamos el antiguo e inmutable evangelio del perdón de los pecados por la aceptación,&lt;br /&gt;mediante la fe, del sacrificio expiatorio de Jesucristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar al lector escéptico tropezar con una frase anticuada en grandes letras, al lado de los argumentos filosóficos-científicos de los capítulos precedentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aconsejamos a los hermanos evangelizantes tener en cuenta los tiempos en que vivimos al explicar el Evangelio a los incrédulos. El apóstol Pablo dice: que se había hecho «todo a todos para ganar a algunos», y observamos esta prudente táctica en su discurso a los intelectuales del Areópago de Atenas. Pero no disimuló ni negó los hechos sobrenaturales del Evangelio para no parecer un judío atrasado, sino que acabó predicando a Jesús con toda valentía al decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Por tanto, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan, por cuanto ha establecido un día en el cual va a juzgar al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos» (Hechos 17:30, 31).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mostrándose del todo consecuente con lo que escribió en el capítulo primero a los Romanos: «Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» (Romanos 1:16).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: right"&gt;por Samuel Vila&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-4977637338433433017?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/4977637338433433017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=4977637338433433017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/4977637338433433017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/4977637338433433017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/1-el-evangelismo-en-la-iglesia.html' title='1.- El evangelismo en la iglesia'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-6060994675782227632</id><published>2009-10-02T09:45:00.001-05:00</published><updated>2009-10-18T10:34:11.118-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='CONFESIÓN DE FE DE WESTMINSTER'/><title type='text'>Confesión de fe de Westminster</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Introducción&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capítulo 1 De Las Santas Escrituras&lt;br /&gt;Capítulo 2 De Dios y De La Santísima Trinidad&lt;br /&gt;Capítulo 3 Del Decreto Eterno De Dios&lt;br /&gt;Capítulo 4 De La Creación&lt;br /&gt;Capítulo 5 De La Providencia&lt;br /&gt;Capítulo 6 De La Caída Del Hombre, Del Pecado Y Su Castigo&lt;br /&gt;Capítulo 7 Del Pacto De Dios Con El Hombre&lt;br /&gt;Capítulo 8 De Cristo, El Mediador&lt;br /&gt;Capítulo 9 Del Libre Albedrío&lt;br /&gt;Capítulo 10 Del Llamamiento Eficaz&lt;br /&gt;Capítulo 11 De La Justificación&lt;br /&gt;Capítulo 12 De La Adopción&lt;br /&gt;Capítulo 13 La Santificación&lt;br /&gt;Capítulo 14 De La Fe Salvadora&lt;br /&gt;Capítulo 15 Del Arrepentimiento Para Vida&lt;br /&gt;Capítulo 16 De Las Buenas Obras&lt;br /&gt;Capítulo 17 De La Perseverancia De Los Santos&lt;br /&gt;Capítulo 18 De La Seguridad De La Gracia Y De La Salvación&lt;br /&gt;Capítulo 19 De La Ley De Dios&lt;br /&gt;Capítulo 20 De La Libertad Cristiana Y De La Libertad De Conciencia&lt;br /&gt;Capítulo 21 De La Adoración Religiosa Y Del Día De Reposo&lt;br /&gt;Capítulo 22 De Los Juramentos Y De Los Votos Lícitos&lt;br /&gt;Capítulo 23 Del Magistrado Civil&lt;br /&gt;Capítulo 24 Del Matrimonio Y Del Divorcio&lt;br /&gt;Capítulo 25 De La Iglesia&lt;br /&gt;Capítulo 26 De La Comunión De Los Santos&lt;br /&gt;Capítulo 27 De Los Sacramentos&lt;br /&gt;Capítulo 28 Del Bautismo&lt;br /&gt;Capítulo 29 De La Cena Del Señor&lt;br /&gt;Capítulo 30 De La Disciplina Eclesiástica&lt;br /&gt;Capítulo 31 De Los Sínodos Y Concilios&lt;br /&gt;Capítulo 32 La Muerte Y La Resurrección&lt;br /&gt;Capítulo 33 Del Juicio Final&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;INTRODUCCION&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;La asamblea de Westminster, constituída por 121 teólogos y 30 laicos de Inglaterra se reunió a partir del 12 de Octubre de 1643 por ordenanza del parlamento inglés, en un salón de la Abadía de Westminster; con el propósito de preparar un fundamento común de la enseñanza de la Palabra de Dios sobre el cual podrían ser unidas las iglesias de Inglaterra, Escocia e Irlanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba formada por episcopales, independientes o congregacionales y presbiterianos, las tres iglesias más importantes de la Gran Bretaña de aquel entonces. La Asamblea se reunió 1,163 veces y concluyó en 1648.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Asamblea General Escocesa adoptó las Normas de Westminster para su Iglesia reemplazando la Confesión Escocesa de 1560 y el Catecismo de Heidelberg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;CAPITULO 1: DE LAS SANTAS ESCRITURAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios de tal manera que los hombres quedan sin excusa, (1) sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación; (2) por lo que le agradó a Dios en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a si mismo y declarar su voluntad a su Iglesia; (3) y además, para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne, malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, (4) por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, (5) y tanto más cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia. (6).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Romanos 2:14,15; Romanos 1:19,20; Salmos 19:1-3; Romanos 1:32 y 2:1 2. 1 Corintios 1:21 y 2:13,14. 3. Hebreos 1:1. 4. Lucas 1:3,4; Romanos 15:4; Mateo 4:4,7,10; Isaías 8:19,20; Proverbios 22:14-21. 5. 2 Timoteo 3:15; 2 Pedro 1:19. 6. Hebreos 1:1,2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Bajo el nombre de "Santas Escrituras" o la Palabra de Dios escrita, se encuentran todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuales son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;ANTIGUO TESTAMENTO &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1)Génesis (2)Éxodo (3)Levítico (4)Números (5)Deuteronomio (6)Josué (7)Jueces (8)Rut (9)1 Samuel (10) 2 Samuel (11) 1 Reyes (12) 2 Reyes (13) 1 Crónicas (14) 2 Crónicas (15) Esdras (16) Nehemías (17) Ester (18) Job (19) Salmos (20) Proverbios (21) Eclesiastés (22) Cantar de los Cantares (23) Isaías (24) Jeremías (25) Lamentaciones (26) Ezequiel (27) Daniel (28) Oseas (29) Joel (30) Amós (31) Abdías (32) Jonás (33) Miqueas (34) Nahum (35) Habacuc (36) Sofonías (37) Hageo (38) Zacarías (39) Malaquías&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;NUEVO TESTAMENTO &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Mateo (2) Marcos (3) Lucas (4) Juan (5) Hechos (6) Romanos (7) 1 Corintios (8) 2 Corintios (9) Gálatas (10) Efesios (11) Filipenses (12) Colosenses (13) 1 Tesalonicenses (14) 2 Tesalonicenses (15) 1 Timoteo (16) 2 Timoteo (17) Tito (18) Filemón (19) Hebreos (20) Santiago (21) 1 Pedro (22) 2 Pedro (23) 1 Juan (24) 2 Juan (25) 3 Juan (26) Judas (27) Apocalipsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y de conducta. (1)&lt;br /&gt;1. Lucas 16:29,31; Efesios 2:20; Apocalipsis 22:18,19; 2 Timoteo 3:16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Los libros comúnmente llamados Apócrifos, por no ser de inspiración divina, no forman parte del Canon de las Santas Escrituras, y por lo tanto no son de autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse sino de la misma manera que otros escritos humanos. (1)&lt;br /&gt;1. 2 Pedro 1:21; Romanos 3:2; Lucas 24:27,44.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. La autoridad de las Santas Escrituras, por la que ellas deben ser creídas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino exclusivamente del testimonio de Dios (quien en si mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas, porque son la Palabra de Dios. (1). 1. 2 Pedro 1:19,21; 2 Timoteo 3:16; 1 Juan 5:9; 1 Tesalonicenses 2:13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. El testimonio de la Iglesia puede movernos e inducirnos a tener para las Santas Escrituras una estimación alta y reverencial; (1) a la vez que el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo (que es el de dar toda gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre y las muchas otras incomparables excelencias y su entera perfección son todos argumentos por los cuales la Biblia demuestra abundantemente que es la Palabra de Dios. Sin embargo, nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina proviene de la obra del Espíritu Santo, quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella. (2) 1. 1 Timoteo 3:15. 2. 1 Juan 2:20,27; Juan 16:13,14; 1 Corintios 2:10,11; Isaías 59:21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia, y, a esta revelación de su voluntad, nada ha de añadirse, ni por nuevas relaciones del Espíritu, ni por las tradiciones de los hombres. (1) Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que se entiendan de una manera salvadora las cosas reveladas en la Palabra, (2) y que hay algunas circunstancias tocantes a la adoración de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, pero guardando siempre las reglas generales de la Palabra que han de observarse siempre. (3) 1. 2 Timoteo 3:15-17; Gálatas 1:8,9; 2 Tes. 2:2. 2. Juan 6:45; 1 Corintios 2:9-12. 3. 1 Corintios 11:13,14, y 14:26,40.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Las cosas contenidas en las Escrituras, no todas son igualmente claras ni se entienden con la misma facilidad por todos; (1) sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no solo los eruditos, sino aún los que no lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios. (2) 1. 2 Pedro 3:16. 2. Salmo 119:105,130.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. El Antiguo Testamento se escribió en hebreo, (que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente), y el Nuevo Testamento en griego, (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma más conocido entre las naciones). En aquellas lenguas fueron inspirados directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos por su cuidado y providencia especiales, (1) y por eso son auténticos. Por esta razón debe apelarse finalmente a los originales en esos idiomas en toda controversia. (2) Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras y gran interés de ellas, a las que según el mandamiento debe leer y escudriñar en el temor de Dios, (3) por lo tanto la Biblia debe ser traducida a la lengua vulgar de toda nación a donde sea llevada, (4) para que morando abundantemente la Palabra de Dios en todos, puedan adorar a Dios de una manera aceptable (5) y para que por la paciencia y consolación de las Escrituras, tengan esperanza. (6) 1. Mateo 5:18. 2. Isaías 8:20; Hechos 15:15. 3. Juan 5:39,46. 4. 1 Corintios 14:6,9,11,12,24,27,28. 5. Colosenses 3:16. 6. Romanos 15:4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado no es múltiple, sino uno solo), éste se debe buscar y establecer por otros pasajes que hablen con más claridad del asunto. (1) 1. Hechos 15:15,16; 2 Pedro 1:20,21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X. El Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espíritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el Espíritu Santo que habla en las Escrituras. (1) 1. Mateo 22:29,31; Efesios 2:20 con Hechos 28:25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;CAPITULO 2: DE DIOS Y DE LA SANTISIMA TRINIDAD&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. No hay sino un solo Dios, (1) el único viviente y verdadero, (2) quien es infinito en su ser y perfecciones; (3) espíritu purísimo, (4) invisible, (5) sin cuerpo, miembros (6) o pasiones; (7) inmutable, (8) inmenso, (9) eterno, (10) incomprensible, (11) todopoderoso, (12) sabio, (13) santo, (14) libre, (15) absoluto, (16) que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad, que es inmutable y justísima (17) y para su propia gloria. (18) También Dios es amoroso, (19) benigno y misericordioso, paciente, abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad, transgresión y pecado, (20) galardonador de todos los que le buscan con diligencia, (21) y sobre todo muy justo y terrible en sus juicios, (22) que odia todo pecado (23) y que de ninguna manera dará por inocente al culpable, (24). 1. Deuteronomio 6:4; 1 Corintios 8:4,6. 2. 1 Tesalonicenses 1:9; Jeremías 10:10. 3. Job 11:7-9 y 26:14. 4. Juan 4:24. 5. 1 Timoteo 1:17. 6. Deuteronomio 4:15,16; Lucas 24:39; Juan 4:24. 7. Hechos 14:11,15. 8. Santiago 1:17; Malaquías 3:6. 9. 1 Reyes 8:27; Jeremías 23:23,24. 10. Salmos 90:2; 1 Timoteo 1:17. 11. Salmos 145:3. 12. Génesis 17:1; Apocalipsis 4:8. 13. Romanos 16:27. 14. Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8. 15. Salmos 115:3. 16. Éxodo 3:14. 17. Efesios 1:11. 18. Proverbios 16:4; Romanos 11:36. 19. 1 Juan 4:8,16. 20. Éxodo 34:6,7. 21. Hebreos 11:6. 22. Nehemías 9:32,33. 23. Salmos 5:5,6. 24. Nehemías 1:2,3; Éxodo 34:7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Dios posee en sí mismo y por sí mismo toda vida, (1) gloria, (2) bondad (3) y bienaventuranza; (4) es suficiente en todo, en sí mismo y respecto a sí mismo, no teniendo necesidad de ninguna de las criaturas que El ha hecho, (5) ni derivando ninguna gloria de ellas, (6) sino que solamente manifiesta su propia gloria en ellas, por ellas, hacia ellas y sobre ellas. El es la única fuente de todo ser, de quien, por quien y para quien son todas las cosas, (7) teniendo sobre ellas el más soberano dominio, y, haciendo por ellas, para ellas y sobre ellas toda su voluntad. (8) Todas las cosas están abiertas y manifiestas delante de su vista; (9) su conocimiento es infinito, infalible e independiente de toda criatura, (10) de modo que para El no hay ninguna cosa contingente o incierta. (11) Es santísimo en todos sus consejos, en todas sus obras y en todos sus mandatos. (12) A El son debidos todo culto, adoración, servicio y obediencia que tenga a bien exigir de los ángeles, de los hombres y de toda criatura. (13) 1. Juan 5:26 2. Hechos 7:2 3. Salmos 119:68 4. 1 Timoteo 6:15; Romanos 9:5 5. Hechos 17:24,25 6. Job 22:2,3 7. Romanos 11:36 8. Apocalipsis 4:11; Daniel 4:25,35; 1 Timoteo 6:15 9. Hebreos 4:13 10. Romanos 11:33,34; Salmos 147:5 11. Hechos 15:18; Ezequiel 11:5 12. Salmos 145:17; Romanos 7:12 13. Apocalipsis 5:12-14&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. En la unidad de la Divinidad hay tres personas de una sustancia, poder y eternidad; Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. (1) El Padre no es engendrado ni procede de nadie; el Hijo es eternamente engendrado del Padre, (2) y el Espíritu Santo procede eternamente del Padre y del Hijo. (3) 1. 1 Juan 5:7; Mateo 3:16,17 y 28:19; 2 Corintios 13:14. 2. Juan 1:14,18. 3. Juan 15:26; Gálatas 4:6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;CAPITULO 3: DEL DECRETO ETERNO DE DIOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordeno libre e inalterablemente todo lo que sucede. (1) Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado (2), ni hace violencia al libre albedrío de sus criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias, sino más bien las establece. (3) 1. Efesios 1:11; Romanos 11:33, 9:15,18; Hebreos 6:17. 2. Santiago 1:13,17; 1 Juan 1:5. 3. Hechos 2:23; 4:27-28; Mateo 17:12; Juan 19:11; Proverbios 16:33.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de supuestas condiciones, (1) sin embargo, nada decreto porque lo preveía como futuro o como cosa que sucedería en circunstancias dadas.(2) 1. Hechos 15:18; 1 Samuel 23:11-12; Mateo 11:21,23 . 2. Romanos 9:11,13,16,18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Por el decreto de Dios, para la manifestación de su propia gloria, algunos hombres y ángeles (1) son predestinados a vida eterna, y otros preordenados a muerte eterna. (2) 1. 1 Timoteo 5:21; Mateo 25:41. 2. Romanos 9:22-23; Efesios 1:5-6; Proverbios 16:4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Estos hombres y ángeles así predestinados y preordenados están designados particular e inalterablemente, y su número es tan cierto y definido que ni se puede aumentar ni disminuir. (1) 1. 2 Timoteo 2:19; Juan 13:18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. A aquellos que Dios ha predestinado para vida desde antes que fuesen puestos los fundamentos del mundo, conforme a su eterno e inmutable propósito y al consejo y beneplácito secreto de su propia voluntad, los ha escogido en Cristo para la gloria eterna. (1) Dios los ha predestinado por su libre gracia y puro amor, sin previsión de su fe o buenas obras, de su perseverancia en ellas o de cualquiera otra cosa en la criatura como condiciones o causas que le muevan a predestinarlos; (2) y lo ha hecho todo para alabanza de su gloriosa gracia. (3) 1. Efesios 1:4,9,11; Romanos 8:30; 2 Timoteo 1:9; 1 Tes. 5:9. 2. Romanos 9:11,13,16; Efesios 1:4,9. 3. Efesios 1:6,12.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Así como Dios ha designado a los elegidos para la gloria, de la misma manera, por el propósito libre y eterno de su voluntad, ha preordenado también los medios para ello. (1) Por tanto, los que son elegidos, habiendo caído en Adán, son redimidos por Cristo, (2) y en debido tiempo eficazmente llamados a la fe en Cristo por el Espíritu Santo; son justificados, adoptados, santificados, (3) y guardados por su poder, por medio de la fe, para salvación, (4) Nadie más será redimido por Cristo, eficazmente llamado, justificado, adoptado, santificado y salvado, sino solamente los elegidos. (5) 1. 1 Pedro 1:2; Efesios 1:4,5; 2:10; 2 Tes. 2:13. 2. 1 Tes. 5:9,10; Tito 2:14. 3. Romanos 8:30; Efesios 1:5; 2 Tes. 2:13. 4. 1 Pedro 1:5. 5. Juan 17:9; Romanos 8:28-39; Juan 6:64,65; 8:47 y 10:26; 1 Juan 2:19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Respecto a los demás hombres, Dios ha permitido, según el consejo inescrutable de su propia voluntad, por el cual otorga su misericordia o deja de hacerlo según quiere, para la gloria de su poder soberano sobre todas las criaturas, pasarles por alto y ordenarlos a deshonra y a ira a causa de sus pecados, para alabanza de la justicia gloriosa de Dios. (1) 1. Mateo 11:25,26; Romanos 9:17,18,21,22; 2 Timoteo 2:19,20; Judas 4; 1 Pedro 2:8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. La doctrina de este alto misterio de la predestinación debe tratarse con especial prudencia y cuidado, (1) para que los hombres al atender la voluntad de Dios revelada en su Palabra, y al ceder obediencia a ella, puedan por la certeza de su llamamiento eficaz estar seguros de su elección eterna. (2) De esta manera esta doctrina proporcionará motivos de alabanza, reverencia y admiración a Dios; (3) y humildad, diligencia y abundante consuelo a todos los que sinceramente obedecen al evangelio. (4) 1. Romanos 9:20 y 11:33; Deuteronomio 29:29. 2. 2 Pedro 1:10. 3. Efesios 1:6; Romanos 11:33. 4. Romanos 11:5,6,20 y 8:33; Lucas 10:20; 2 Pedro 1:10.&lt;br /&gt;CAPITULO 4: DE LA CREACION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. Agrado a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, (1) para la manifestación de la gloria de su poder, sabiduría y bondad eternas, (2) crear o hacer de la nada, en el principio, el mundo y todas las cosas que en él están, ya sean visibles o invisibles, en el lapso de seis días, y todas muy buenas. (3) 1. Hebreos 1:2; Juan 1:2,3; Génesis 1:2; Job 26:13 y 33:4. 2. Romanos 1:20; Jeremías 10:12; Salmo 104:24; Salmo 33:5,6. 3. (Génesis 1); Hebreos 11:3; Colosenses 1:16; Hechos 17:24.&lt;br /&gt;II. Después que Dios hubo creado todas las demás criaturas, creo al hombre, varón y hembra, (1) con alma racional e inmortal, (2) dotados de conocimiento, rectitud y santidad verdadera, a la imagen de Dios, (3) teniendo la ley de Dios escrita en su corazón, (4) y capacitados para cumplirla; (5) sin embargo, con la posibilidad de que la transgredieran dejados a su libre albedrío que era mutable. (6) Además de esta ley escrita en su corazón, recibieron el mandato de no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, y mientras guardaron este mandamiento, fueron felices, gozando de comunión con Dios, (7) y teniendo dominio sobre las criaturas. (8) 1. Génesis 1:27. 2. Génesis 2:7 con Eclesiastés 12:7 y Lucas 23:43; Mateo 10:28. 3. Génesis 1:26; Colosenses 3:10; Efesios 4:24. 4. Romanos 2:14,15. 5. Eclesiastés 7:29. 6. Génesis 3:6; Eclesiastés 7:29. 7. Génesis 2:17; 3:8-11,23. 8. Génesis 1:26,28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;CAPITULO 5: DE LA PROVIDENCIA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios, el Gran Creador de todo, sostiene, (1) dirige, dispone, y gobierna a todas las criaturas, acciones y cosas, (2) desde la más grande hasta la más pequeña, (3) por su sabia y santa providencia, (4) conforme a su presciencia infalible (5) y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, (6) para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia. (7) 1. Hebreos 1:3. 2. Daniel 4:34,35; Salmos 135:6; Hechos 17:25,26,28; Job 38,39,40 y 41 3. Mateo 10:29,30,31. 4. Proverbios 15:3; Salmos 145:17 y 104:24. 5. Hechos 15:18; Salmos 94:8-11. 6. Efesios 1:11; Salmos 33:10,11. 7. Efesios 3:10; Romanos 9:17; Salmos 145:7; Isaías 63:14; Génesis 45:7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Aunque con respecto a la presciencia y decreto de Dios, quien es la primera, todas las cosas sucederán inmutable e infaliblemente, (1) sin embargo, por la misma providencia las ha ordenado de tal manera, que sucederán conforme a la naturaleza de las causas secundarias, sea necesaria, libre o contingentemente. (2) 1. Hechos 2:23. 2. Génesis 8:22; Jeremías 31:35; Éxodo 21:13 con Deuteronomio 19:5; 1 Reyes 22:28,34; Isaías 10:6,7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Dios en su providencia ordinaria hace uso de medios; (1) a pesar de esto, El es libre para obrar sin ellos, (2) sobre ellos (3) y contra ellos, según le plazca. (4) 1. Hechos 27:31,44; Oseas 2:21,22. 2. Oseas 1:7; Mateo 4:4; Job 34:10. 3. Romanos 4:19-21. 4. 2 Reyes 6:6; Daniel 3:27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. El poder todopoderoso, la sabiduría inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia de tal manera, que esta se extiende aún hasta la primera caída y a todos los otros pecados de los ángeles y de los hombres, (1) y esto no solo por un mero permiso, (2) sino que los ha unido a ella con la más sabia y poderosa atadura, (3) ordenándolos y gobernándolos en una administración múltiple para sus propios fines santos; (4) pero de tal modo, que lo pecaminoso procede solo de la criatura, y no de Dios, quien siendo justísimo y santísimo, no es, ni puede ser autor o aprobador del pecado. (5) 1. Romanos 11:32-34; 2 Samuel 24:1; 1 Crónicas 21:1; 1 Reyes 22:22,23; 1 Crónicas 10:4,13,14: 2 Samuel 16:10; Hechos 2:23; Hechos 4:27,28. 2. Hechos 14:16. 3. Salmos 76:10; 2 Reyes 19:28. 4. Génesis 1:20; Isaías 10:6,7,12. 5. 1 Juan 2:16; Salmos 50:21; Santiago 1:13,14,17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. El todo sabio, justo y benigno Dios, a menudo deja por algún tiempo a sus hijos en las tentaciones multiformes y en la corrupción de sus propios corazones, a fin de disciplinarlos por sus pecados anteriores o para descubrirlos la fuerza oculta de la corrupción y el doblez de sus corazones, para que sean humildes; (1) y para infundir en ellos el sentimiento de una dependencia de apoyo más íntima y constante en El, y para hacerles más precavidos contra todas las ocasiones futuras del pecado, y para otros muchos fines santos y justos. (2) 1. 2 Crónicas 32:25,26,31; 2 Samuel 24:1. 2. 2 Corintios 12:7-9; Salmos 73; 77:1,10,12; Marcos 14:66-72 con Juan 21:15-17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. En cuanto a aquellos hombres malvados e impíos a quienes Dios como juez justo ha cegado y endurecido a causa de sus pecados anteriores, (1) no solo les niega su gracia por la cual podrían haber alumbrado sus entendimientos y obrado en sus corazones, (2) sino también algunas veces les retira los dones que ya tenían, (3) y los expone a cosas como su corrupción, que da ocasión al pecado, (4) y a la vez les entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satanás; (5) por tanto sucede que se endurecen aún bajo los mismos medios que Dios emplea para suavizar a los demás. 1. Romanos 1:24,26,28 y 11:7,8. 2. Deuteronomio 29:4. 3. Mateo 13:12; Mateo 25:29. 4. Deuteronomio 2:30; 2 Reyes 8:12,13. 5. Salmos 81:11,12; 2 Tesalonicenses 2:10-12. 6. Exodo 7:3; Exodo 8:15,32; 2 Corintios 2:15,16; Isaías 8:14; 1 Pedro 2:7,8; Isaías 6:9,10 con Hechos 28:26,27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Así como la providencia de Dios alcanza, en general a todas las criaturas, así también de un modo especial cuida a su Iglesia y dispone todas las cosas para el bien de ella. (1) 1. 1 Timoteo 4:10; Amos 9:8,9; Romanos 8:28; Isaías 43:3-5,14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;CAPITULO 6: DE LA CAIDA DEL HOMBRE, DEL PECADO Y DE SU CASTIGO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Nuestros primeros padres, seducidos por la sutileza y tentación de Satanás, pecaron al comer del fruto prohibido. (1) Quiso Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado habiendo propuesto ordenarlo para su propia gloria. (2) 1. Génesis 3:13; 2 Corintios 11:3. 2. Romanos 11:32.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Por este pecado cayeron de su rectitud original y perdieron la comunión con Dios, (1) y por tanto quedaron muertos en el pecado, (2) y totalmente corrompidos en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo. (3) 1. Génesis 3:6-8; Eclesiastés 7:29; Romanos 3:23. 2. Génesis 2:17; Efesios 2:1. 3. Tito 1:15; Génesis 6:5; Jeremías 17:9; Romanos 3:10-18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Siendo ellos el tronco de la raza humana, la culpa de este pecado les fue imputada, (1) y la misma muerte en el pecado y la naturaleza corrompida se transmitieron a la posteridad que desciende de ellos según la generación ordinaria. (2) 1. Hechos 17:26 con Romanos 5:12, 15-19 y 1 Corintios 15:21,22,49; Génesis 1:27,28; Génesis 2:16,17. 2. Salmos 51:5; Génesis 5:3; Job 14:4 y 15:14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. De esta corrupción original, por la cual estamos completamente impedidos, incapaces y opuestos a todo bien, (1) y enteramente inclinados a todo mal, (2) proceden todas nuestras transgresiones actuales. (3) 1. Romanos 5:6, 8:7 y 7:18; Colosenses 1:21. 2. Génesis 6:5; Génesis 8:21; Romanos 3:10-12. 3. Santiago 1:14,15; Mateo 15:19; Efesios 2:2,3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Esta corrupción de naturaleza permanece durante esta vida en aquellos que son regenerados; (1) y, aun cuando sea perdonada y amortiguada por medio de la fe en Cristo, sin embargo, ella, y todos los efectos de ella, son verdadera y propiamente pecado. (2) 1. 1 Juan 1:8,10; Romanos 7:14,17,18,23; Santiago 3:2; Proverbios 20:9; Eclesiastés 7:20. 2. Romanos 7:5,7,8,25; Gálatas 5:17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Todo pecado, ya sea original o actual, siendo una transgresión de la justa ley de Dios y contrario a ella, (1) por su propia naturaleza trae culpabilidad sobre el pecador, (2) por lo que este queda bajo la ira de Dios, (3) y de la maldición de la ley, (4) y por lo tanto sujeto a la muerte, (5) con todas las miserias espirituales, (6) temporales (7) y eternas. (8)&lt;br /&gt;1. 1 Juan 3:4. 2. Romanos 2:15; Romanos 3:9,19. 3. Efesios 2:3. 4. Gálatas 3:10. 5. Romanos 6:23. 6. Efesios 4:18. 7. Lamentaciones 3:39; Romanos 7:20. 8. Mateo 25:41; 2 Tesalonicenses 1:9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 7: DEL PACTO DE DIOS CON EL HOMBRE&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. La distancia entre Dios y la criatura es tan grande, que aún cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su Creador, sin embargo, ellas no podrán nunca tener plenitud con El como su bienaventuranza o galardón, si no es por alguna condescendencia voluntaria por parte de Dios, habiéndole placido a Este expresarla por medio de su pacto. (1) 1. Job 9:32,33; Salmos 113:5,6; Hechos 17:24,25; Isaías 40:13-17; 1 Samuel 2:25; Salmos 100:2,3; Job 22:2,3; Job 35:7,8; Lucas 17:10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El primer pacto hecho con el hombre fue un pacto de obras, (1) en el que se prometía la vida a Adán, y en éste a su posteridad, (2) bajo la condición de una obediencia personal perfecta. (3) 1. Gálatas 3:12. 2. Romanos 10:5; 5:12-20. 3. Génesis 2:17; Gálatas 3:10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. El hombre, por su caída, se hizo incapaz para la vida que tenía mediante aquel pacto, por lo que agrado a Dios hacer un segundo pacto, (1) llamado comúnmente el Pacto de gracia, según el cual Dios ofrece libremente a los pecadores vida y salvación por Cristo, exigiéndoles la fe en EL para que puedan ser salvos, (2) y prometiendo dar su Espíritu Santo a todos aquellos que ha ordenado para vida, dándoles así voluntad y capacidad para creer.(3) 1. Gálatas 3:21; Romanos 8:3; Romanos 3:20,21; Isaías 42:6; Génesis 3:15. 2. Marcos 16:15,16; Juan 3:16; Romanos 10:6;9; Gálatas 3:11. 3. Ezequiel 36:26,27; Juan 6:44,45.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Este pacto de gracia se propone con frecuencia en las Escrituras con el nombre de un testamento, con referencia a la muerte de Jesucristo el testador, y a la herencia eterna con todas las cosas que a ésta pertenecen y están legadas en este pacto. (1) 1. Hebreos 9:15-17 y 7:22; Lucas 22:20; 1 Corintios 11:25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Este pacto era ministrado de un modo diferente en el tiempo de la ley y en el del Evangelio. (1) Bajo la ley se ministraba por promesas, profecías, sacrificios, la circuncisión, el cordero pascual y otros tipos y ordenanzas entregados al pueblo judío; y todos señalaban al Cristo que había de venir, y (2) eran suficientes y eficaces en aquel tiempo por la operación del Espíritu Santo, para instruir y edificar a los elegidos en fe en el Mesías prometido, (3) por quien tenían plena remisión de pecado y salvación eterna. A este pacto se le llama el Antiguo Testamento. (4) 1. 2 Corintios 3:6-9. 2. Hebreos caps. 8, 9 y 10; Romanos 4:11; Colosenses 2:11,12; 1 Corintios 5:7. 3. 1 Corintios 10:1-4; Hebreos 11:13; Juan 8:56. 4. Gálatas 3:7,8,9,14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Bajo el Evangelio, cuando Cristo la sustancia fue manifestado, (1) las ordenanzas por las cuales se ministra este pacto son: la predicación de la Palabra, la administración de los sacramentos del Bautismo y de la Cena del Señor; (2) y aún cuando son menos en número y ministradas con más sencillez y menos gloria exterior, sin embargo, en ellas el pacto se muestra a todas las naciones, así a los judíos como a los gentiles, (3) con más plenitud, evidencia y eficacia espiritual, (4) y se le llama el Nuevo Testamento. (5) Con todo, no hay dos pactos de gracia diferentes en sustancia, sino uno y el mismo bajo diversas dispensaciones. (6) 1. Colosenses 2:17. 2. Mateo 28:19,20; 1 Corintios 11:23-25. 3. Mateo 28:19; Efesios 2:15-19. 4. Hebreos 12:22-27; Jeremías 31:33,34. 5. Lucas 22:20. 6. Gálatas 3:14,16; Hechos 15:11; Romanos 3:21,22,23 y 30; Salmos 32:1 con Romanos 4:3,6,16,17,23 y 24; Hebreos 13:8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 8: DE CRISTO, EL MEDIADOR&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Agrado a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesús, su unigénito Hijo, para que fuera el Mediador entre Dios y el hombre; (1) Profeta, (2) Sacerdote (3) y Rey; (4) el Salvador y Cabeza de su Iglesia; (5) el Heredero de todas las cosas, (6) y Juez de todo el mundo; (7) desde la eternidad le dio Dios un pueblo que fuera su simiente (8) y para que, a debido tiempo, lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara. (9) 1. Isaías 42:1; 1 Pedro 1:19,20; Juan 3:16; 1 Timoteo 2:5. 2. Hechos 3:22. 3. Hebreos 5:5,6. 4. Salmos 2:6; Lucas 1:33. 5. Efesios 5:23. 6. Hebreos 1:2. 7. Hechos 17:31. 8. Juan 17:6; Salmos 22:30; Isaías 53:10. 9. 1 Timoteo 2:6; Isaías 55:4,5; 1 Corintios 1:30.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, igual y de una sustancia con el Padre, habiendo llegado la plenitud del tiempo, tomo sobre si la naturaleza humana (1) con todas sus propiedades esenciales y con sus debilidades comunes, mas sin pecado. (2) Fue concebido por el poder del Espíritu Santo en el vientre de la virgen María, de la sustancia de ella. (3) Así que, dos naturalezas completas, perfectas y distintas, la divina y humana, se unieron inseparablemente en una persona, pero sin conversión composición o confusión alguna. (4) Esta persona es verdadero Dios y verdadero hombre, un solo Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre (5). 1. Juan 1:1,14; 1 Juan 5:20; Filipenses 2:6; Gálatas 4:4. 2. Hebreos 2:14,16,17 y 4:15. 3. Lucas 1:27,31,35; Gálatas 4:4. 4. Lucas 1:35; Colosenses 2:9; Romanos 9:5; 1 Timoteo 3:16; 1 Pedro 3:18. 5. Romanos 1:3,4; 1 Timoteo 2:5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. El Señor Jesús, en su naturaleza humana unida así a la divina, fue ungido y santificado con el Espíritu Santo sobre toda medida, (1) y posee todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, (2) pues agrado al Padre que en él habitase toda plenitud, (3) a fin de que siendo santo, inocente, inmaculado, lleno de gracia y de verdad, (4) fuese del todo apto para desempeñar el oficio de un mediador y fiador. (5) Cristo no tomo por si mismo este oficio, sino que fue llamado para ello por su Padre, (6) quien puso en sus manos todo juicio y poder, y le mando que desempeñara tal oficio. (7) 1. Salmos 45:7; Juan 3:34. 2. Colosenses 2:3. 3. Colosenses 1:19. 4. Hebreos 7:26 y Juan 1:14 5. Hechos 10:38; Hebreos 12:24 y 7:22. 6. Hebreos 5:4,5 7. Juan 5:22,27; Mateo 28:18; Hechos 2:36.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. El Señor Jesús, con la mayor voluntad tomo para si este oficio, (1) y para desempeñarlo, fue puesto bajo la ley, (2) la que cumplió perfectamente; (3) padeció los más crueles tormentos directamente en su alma (4) y los más dolorosos sufrimientos en su cuerpo; (5) fue crucificado y murió, (6) fue sepultado y permaneció bajo el poder de la muerte, aun cuando no vio corrupción. (7) Al tercer día se levanto de entre los muertos (8) con el mismo cuerpo que tenía cuando sufrió, (9) con el cual también ascendió al cielo y allí está sentado a la diestra del padre, (10) intercediendo, (11) y cuando sea el fin del mundo volverá para juzgar a los hombres y a los ángeles. (12) 1. Salmos 40:7,8 con Hebreos 10:5,10; Filipenses 2:8; Juan 10:18. 2. Gálatas 4:4. 3. Mateo 3:15 y 5:17. 4. Mateo 26:37,38 y 27:46; Lucas 22:44. 5. Mateo 26,27. 6. Filipenses 2:8. 7. Hechos 2:23,24,27 y 13:37; Romanos 6:9. 8. 1 Corintios 15:3,4. 9. Juan 20:25,27. 10. Marcos 16:19. 11. Romanos 8:34; Hebreos 9:24 y Hebreos 7:25. 12. Romanos 14:9,10; Hechos 1:11 y 10:42; Mateo 13:40-42; Judas 6; 2 Pedro 2:4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. El Señor Jesucristo, por su perfecta obediencia y por el sacrificio de si mismo que ofreció una sola vez por el Espíritu eterno de Dios, ha satisfecho plenamente a la justicia de su Padre, (1) y compro para aquellos que éste le había dado, no solo la reconciliación, sino también una herencia eterna en el reino de los cielos. (2) 1. Romanos 5:19 y 3:25,26; Hebreos 9:14,16 y 10:14; Efesios 5:2. 2. Efesios 1:11,14; Juan 17:2; Hebreos 9:12,15; Daniel 9:24,26; Colosenses 1:19,20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Aún cuando la obra de la redención no fue consumada por Cristo sino hasta después de su encarnación, sin embargo, la virtud, la eficacia y los beneficios de ella, fueron comunicados a los elegidos en todas las épocas transcurridas desde el principio del mundo en y por medio de las promesas, tipos y sacrificios, en los cuales Cristo fue revelado y señalado como la simiente de la mujer que heriría a la serpiente en la cabeza, y como el cordero inmolado desde el principio del mundo, siendo él, el mismo ayer, hoy y siempre. (1) 1. Gálatas 4:4,5; Génesis 3:15; Apocalipsis 13:8; Hebreos 13:8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Cristo en la obra de mediación, actúa conforme a ambas naturalezas, haciendo por medio de cada naturaleza lo que es propio de ella; (1) aunque por razón de la unidad de la persona, lo que es propio de una naturaleza, algunas veces se atribuye en la Escritura a la persona dominada por la otra naturaleza. (2) 1. 1 Pedro 3:18; Hebreos 9:14. 2. Hechos 20:28; Juan 3:13; 1 Juan 3:16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. A todos aquellos para quienes Cristo compro redención, les aplica y comunica cierta y eficazmente la misma; (1) intercediendo por ellos (2) revelándolos en la palabra y por medio de ella los misterios de la salvación; (3) persuadiéndoles eficazmente por su Espíritu a creer y a obedecer; y gobernando sus corazones por su palabra y Espíritu, (4) venciendo a todos sus enemigos por su gran poder y sabiduría, de tal manera y forma que sea más de acuerdo con su maravillosa e inescrutable dispensación. (5) 1. Juan 6:37,39 y 10:15,16. 2. 1 Juan 2:1,2; Romanos 8:34. 3. Juan 15:13,15 y 17:6; Efesios 1:7-9. 4. 2 Corintios 4:13; Romanos 8:9,14; Romanos 15:18,19; Juan 17:17 y 14:16. 5. Salmos 110:1; 1 Corintios 15:25,26; Malaquías 4:2,3; Colosenses 2:15.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 9: DEL LIBRE ALBEDRIO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios ha dotado a la voluntad del hombre con aquella libertad natural, que no es forzada ni determinada hacia el bien o hacia el mal, por ninguna necesidad absoluta de la naturaleza. (1) 1. Mateo 17:12; Santiago 1:14; Deuteronomio 30:19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El hombre en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que es bueno y agradable a Dios, (1) sin embargo era mutable y podía caer de dicho estado. (2) 1. Eclesiastés 7:29; Génesis 1:26. 2. Génesis 2:16,17 y 3:6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. El hombre, por su caída a un estado de pecado, ha perdido absolutamente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la salvación; (1) por tanto como hombre natural, que está enteramente opuesto a ese bien (2) y muerto en el pecado, (3) no puede por su propia fuerza convertirse a si mismo o prepararse para la conversión. (4) 1. Romanos 5:6 y 8:7; Juan 15:5. 2. Romanos 3:10,12. 3. Efesios 2:1,5; Colosenses 2:13. 4. Juan 6:44,65; 1 Corintios 2:14; Efesios 2:2-5; Tito 3:3-5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Cuando Dios convierte a un pecador y le traslada al estado de gracia, le libra de su estado de servidumbre natural bajo el pecado, (1) y por su sola gracia lo capacita para querer y obrar libremente lo que es espiritualmente bueno; (2) a pesar de eso, sin embargo, por razón de su corrupción que aún queda, el converso no sola ni perfectamente quiere lo que es bueno, sino quiere también lo que es malo. (3) 1. Colosenses 1:13; Juan 8:34,36. 2. Filipenses 2:13; Romanos 6:18,22. 3. Gálatas 5:17; Romanos 7:15,18,19,21,23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. La voluntad del hombre es hecha perfecta e inmutablemente libre para hacer tan solo lo que es bueno, únicamente en el estado de la gloria. (1) 1. Efesios 4:13; Judas 24; Hebreos 12:23; 1 Juan 3:2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 10: DEL LLAMAMIENTO EFICAZ&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. A todos aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, y a ellos solamente, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente (1) por su palabra y Espíritu, (2) fuera del estado de pecado y muerte en que están por naturaleza, a la gracia y salvación por Jesucristo; (3) iluminando espiritual y salvadoramente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios; (4) quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne; (5) renovando sus voluntades y por su potencia todopoderoso, induciéndoles hacia aquello que es bueno, (6) y trayéndoles eficazmente a Jesucristo; (7) de tal manera que ellos vienen con absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo. (8) 1. Romanos 8:30 y 11:7; Efesios 1:10,11. 2. 2 Tesalonicenses 2:13,14; 2 Corintios 3:3,6. 3. Romanos 8:2; 2 Timoteo 1:9,10; Efesios 2:1-5. 4. Hechos 26:18; 1 Corintios 2:10,12; Efesios 1:17,18. 5. Ezequiel 36:26. 6. Ezequiel 11:19; Filipenses 2:13; Deuteronomio 30:6; Ezequiel 36:27. 7. Efesios 1:19; Juan 6:44,45. 8. Cantares 1:4; Salmos 110:3; Juan 6:37; Romanos 6:16-18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Este llamamiento eficaz es solamente de la libre y especial gracia de Dios y de ninguna otra cosa prevista en el hombre; (1) el cual es en esto enteramente pasivo, hasta que siendo vivificado y renovado por el Espíritu Santo, (2), es capacitado por medio de esto para responder a este llamamiento y para recibir la gracia ofrecida y trasmitida en él. (3) 1. 2 Timoteo 1:9; Tito 3:4,5; Romanos 9:11; Efesios 2:4,5,8,9. 2. 1 Corintios 2:14; Romanos 8:7; Efesios 2:5. 3. Juan 6:37; Ezequiel 36:27; Juan 5:25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Los niños elegidos que mueren en la infancia, son regenerados y salvados por Cristo por medio del Espíritu, (1) quien obra cuando, donde y como quiere. (2) En la misma condición están todas las personas elegidas que sean incapaces de ser llamadas externamente por el ministerio de la palabra. (3) 1. Lucas 18:15,16; Hechos 2:38,39; Juan 3:3,5; 1 Juan 5:12; Romanos 8:9 (comparados). 2. Juan 3:8. 3. 1 Juan 5:12; Hechos 4:12.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Los otros no elegidos, aunque sean llamados por el ministerio de la palabra (1) y tengan algunas de las operaciones comunes del Espíritu, (2) sin embargo nunca vienen verdaderamente a Cristo, y por lo tanto no pueden ser salvos; (3) mucho menos pueden los hombres que no profesan la religión cristiana ser salvos de otra manera, aun cuando sean diligentes en ajustar sus vidas a la luz de la naturaleza y a la ley de la religión que profesan; (4) y el afirmar y sostener que lo pueden lograr así, es muy pernicioso y detestable. (5) 1. Mateo 22:14. 2. Mateo 7:22 y 13:20,21; Hebreos 6:4,5. 3. Juan 6:64-66 y 8::24. 4. Hechos 4:12; Juan 14:6; Efesios 2:12; Juan 4:22 y 17:3. 5. 2 Juan 9-11; 1 Corintios 16:22; Gálatas 1:6-8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 11: DE LA JUSTIFICACION&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. A los que Dios llama de una manera eficaz, también justifica gratuitamente, (1) no infundiendo justicia en ellos sino perdonándolos sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas; no por algo obrado en ellos o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo; no por imputarles la fe misma, ni el acto de creer, ni alguna otra obediencia evangélica como su justicia, sino imputándoles la obediencia y satisfacción de Cristo (2) y ellos por la fe, le reciben y descansan en el y en su justicia. Esta fe no la tienen de ellos mismos. Es un donde e Dios. (3) 1. Romanos 8:30 y 3:24. 2. Romanos 4:5-8; 2 Corintios 5:19,21; Romanos 3:22,24,25,27,28; Tito 3:5,7; Efesios 1:7; Jeremías 23:6; 1 Corintios 1:30,31; Romanos 5:17-19. 3. Hechos 10:44; Gálatas 2:16; Filipenses 3:9; Hechos 13:38,39; Efesios 2:7,8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. La fe, que así recibe a Cristo y descansa en El y en su justicia, es el único instrumento de justificación; (1) aunque no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompañada por todas las otras gracias salvadoras, y no es fe muerta, sino que obra por amor. (2) 1. Juan 1:12; Romanos 3:28 y 5:1. 2. Santiago 2:17,22,26; Gálatas 5:6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Cristo, por su obediencia y muerte, saldo totalmente la deuda de todos aquellos que así son justificados, e hizo una apropiada, real y completa satisfacción a la justicia de su Padre en favor de ellos. (1) Sin embargo, por cuanto Cristo fue dado por el Padre para los justificados (2) y su obediencia y satisfacción fueron aceptadas en su lugar, (3) y ambas gratuitamente; no porque hubiera alguna cosa en ellos, su justificación es solamente de pura gracia; (4) para que las dos, la exacta justicia y la rica gracia de Dios, puedan ser glorificadas en la justificación de los pecadores. (5) 1. Romanos 5:8-10,19; 1 Timoteo 2:5,6; Hebreos 10:10,14; Daniel 9:24,26; Isaías 53:4-6, 10-12. 2. Romanos 8:32. 3. 2 Corintios 5:21; Mateo 3:17; Efesios 5:2. 4. Romanos 3:24; Efesios 1:7. 5. Romanos 3:26; Efesios 2:7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Desde la eternidad, Dios decreto justificar a todos los elegidos; (1) y en el cumplimiento del tiempo, Cristo murió por sus pecados, y resucito para su justificación. (2) Sin embargo, ellos no son justificados sino hasta que Cristo les es realmente aplicado, por el Espíritu Santo, en el debido tiempo. (3) 1. Gálatas 3:8; 1 Pedro 1:2,19,20; Romanos 8:30. 2. Gálatas 4:4; 1 Timoteo 2:6; Romanos 4:25. 3. Colosenses 1:21,22; Gálatas 2:16; Tito 3:4-7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Dios continua perdonando los pecados de aquellos que son justificados; (1) y aunque ellos nunca pueden caer del estado de justificación, (2) sin embargo pueden, por sus pecados, caer bajo el desagrado paternal de Dios y no tener la luz de su rostro restaurada sobre ellos hasta que se humillen, confiesen sus pecados, pidan perdón y renueven su fe y su arrepentimiento. (3) 1. Mateo 6:12; 1 Juan 1:7,9 y 2:1,2. 2. Lucas 22:32; Juan 10:28; Hebreos 10:14. 3. Salmos 89:31-33; 51:7-12 y 32:5; Mateo 26:75; 1 Corintios 11:30,32; Lucas 1:20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. La justificación de los creyentes bajo el Antiguo Testamento era, en todos estos respectos, una y la misma con la justificación de los creyentes bajo el Nuevo Testamento. (1) 1. Gálatas 3:9,13,14; Romanos 4:22-24; Hebreos 13:8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 12: DE LA ADOPCION&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Dios se digna conceder a todos aquellos que son justificados en y por su único Hijo Jesucristo, que sean participes de la gracia y adopción: (1) por la cual ellos son contados dentro del número, y gozan de las libertades y privilegios de los hijos de Dios; (2) están marcados con su nombre, (3) reciben el espíritu de adopción; (4) tienen acceso confiadamente al trono de la gracia; (5) están capacitados para clamar, Abba, Padre; (6) son compadecidos, (7) protegidos, (8) proveídos, (9) y corregidos por el como por un padre; (10) sin embargo, nunca desechados, (11) sino sellados para el día de la redención, (12) y heredan las promesas, (13) como herederos de salvación eterna. (14) 1. Efesios 1:5; Gálatas 4:4,5. 2. Romanos 8:17; Juan 1:12. 3. Jeremías 14:9, 2 Corintios 6:18; Apocalipsis 3:12. 4. Romanos 8:15. 5. Efesios 3:12; Romanos 5:2. 6. Gálatas 4:6. 7. Salmos 103:13. 8. Proverbios 14:26. 9. Mateo 6:30,32; 1 Pedro 5:7. 10. Hebreos 12:6. 11. Lamentaciones 3:31. 12. Efesios 4:30. 13. Hebreos 6:12. 14. 1 Pedro 1:3,4; Hebreos 1:1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 13: LA SANTIFICACION&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Aquellos que son llamados eficazmente y regenerados, teniendo creados un nuevo corazón y un nuevo espíritu en ellos, son además santificados real y personalmente por medio de la virtud de la muerte y la resurrección de Cristo, (1) por su Palabra y Espíritu que mora en ellos; (2) el dominio del pecado sobre el cuerpo entero es destruido, (3) y las diversas concupiscencia de él son debilitadas y mortificadas más y más, (4) y los llamados son más y más fortalecidos y vivificados en todas las gracias salvadoras, (5) para la práctica de la verdadera santidad, sin la cual ningún hombre verá al Señor. (6) 1. 1 Corintios 6:11; Hechos 20:32; Filipenses 3:10; Romanos 6:5,6. 2. Juan 17:17; Efesios 5:26; 2 Tesalonicenses 2:13. 3. Romanos 6:6,14. 4. Gálatas 5:24; Romanos 8:13. 5. Colosenses 1:11; Efesios 3:16-19. 6. 2 Corintios 7:1; Hebreos 12:14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Esta santificación se efectúa en todo hombre, (1) aunque es incompleta en esta vida. Todavía quedan algunos remanentes de corrupción en todas partes, (2) de donde surge una continua e irreconciliable batalla; la carne lucha contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne. (3) 1. 1 Tesalonicenses 5:23. 2. 1 Juan 1:10; Romanos 7:18,23; Filipenses 3:12. 3. Gálatas 5:17; 1 Pedro 2:11.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. En dicha batalla, aunque la corrupción que aún queda puede prevalecer mucho por algún tiempo, (1) sin embargo, a través del continuo suministro de fuerza de parte del Espíritu Santificador de Cristo, la parte regenerada triunfa: (2) y así crecen en gracia los santos, (3) perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (4) 1. Romanos 7:23. 2. Romanos 6:14; 1 Juan 5:4; Efesios 4:15,16. 3. 2 Pedro 3:18; 2 Corintios 3:18. 4. 2 Corintios 7:1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 14: DE LA FE SALVADORA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. La gracia de la fe, por la cual se capacita a los elegidos para creer para la salvación de sus almas, (1) es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, (2) y es hecha ordinariamente por el ministerio de la palabra; (3) también por la cual, y por la administración de los sacramentos y por la oración, se aumenta y se fortalece. (4) 1. Hebreos 10:39 2. 2 Corintios 4:13; Efesios 1:17-19; 2:8. 3. Romanos 10:14,17 4. 1 Pedro 2:2; Hechos 20:32; Romanos 4:11; Lucas 17:5; Romanos 1:16,17&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Por esta fe, un cristiano cree que es verdadera cualquier cosa revelada en la Palabra, porque la autoridad de Dios mismo habla en ella; (1) y esta fe actúa de manera diferente sobre aquello que contiene cada pasaje en particular; produciendo obediencia hacia los mandamientos, (2) temblor ante las amenazas, (3) y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la que ha de venir. (4) Pero los principales hechos de la fe salvadora son: aceptar, recibir y descansar sólo en Cristo para la justificación, santificación y vida eterna, por virtud del pacto de gracia. (5) 1. Juan 4:42; 1 Tes. 2:13; 1 Juan 5:10; Hechos 24:14. 2. Romanos 16:26. 3. Isaías 66:2. 4. Hebreos 11:13; 1 Timoteo 4:8. 5. Juan 1:12; Hechos 26:31; Gálatas 2:20; Hechos 15:11.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Esta fe es diferente en grados: débil o fuerte; (1) puede ser atacada y debilitada frecuentemente y de muchas maneras, pero resulta victoriosa; (2) creciendo en muchos hasta obtener la completa seguridad a través de Cristo, (3) quien es tanto el autor como el consumador de nuestra fe. (4) 1. Hebreos 5:13,14; Romanos 4:19,20; Mateo 6:30, 8:10. 2. Lucas 22:31,32; Efesios 6:16; 1 Juan 5:4,5. 3. Hebreos 6:11,12; 10:22; Colosenses 2:2. 4. Hebreos 12:2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 15: DEL ARREPENTIMIENTO PARA VIDA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. El arrepentimiento para vida es una gracia evangélica, (1) y esta doctrina referente a ella debe ser predicada por cada ministro del Evangelio, tanto como la de fe en Cristo. (2) 1. Hechos 11:18; Zacarías 12:10. 2. Lucas 24:47; Marcos 1:15; Hechos 20:21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Al arrepentirse, un pecador se aflige por sus pecados y los odia, movido no sólo por la vista y el sentimiento del peligro, sino también por lo inmundo y odioso de ellos que son contrarios a la santa naturaleza y a la justa ley de Dios. Y al comprender la misericordia de Dios en Cristo para los que están arrepentidos, se aflige y odia sus pecados, de manera que se vuelve de todos ellos hacia Dios, (1) proponiéndose y esforzándose para andar con él en todos los caminos de sus mandamientos. (2) 1. Ezequiel 18:30,31 y 36:31; Isaías 30:22; Salmos 51:4; Jeremías 31:18,19; Joel 2:12,13; Amós 5:15; Salmos 119:128; 2 Corintios 7:11. 2. Salmos 119:6,59,106; Lucas 1:6; 2 Reyes 23:25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Aún cuando no debe confiarse en el arrepentimiento como una satisfacción por el pecado o una causa de perdón para este, (1) ya que el perdón es un acto de la pura gracia de Dios en Cristo; (2) sin embargo, es de tanta necesidad para todos los pecadores que ninguno puede esperar perdón sin arrepentimiento. (3). 1. Ezequiel 36:31,32 y 16:61-63. 2. Oseas 14:2,4; Romanos 3:24; Efesios 1:7. 3. Lucas 13:3,5; Hechos 17:30,31.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Así como no hay pecado tan pequeño que no merezca la condenación, (1) así tampoco ningún pecado es tan grande que pueda condenar a los que se arrepienten verdaderamente. 1. Romanos 6:23 y 5:12; Mateo 12:36. 2. Isaías 55:7 y 1:16,18; Romanos 8:1.&lt;br /&gt;V. Los hombres no deben quedar satisfechos con un arrepentimiento general de sus pecados, sino que es el deber de todo hombre procurar arrepentirse específicamente de sus pecados específicos. (1) 1. Salmos 19:13; Lucas 19:8; 1 Timoteo 1:13,15.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Todo hombre está obligado a confesar privadamente sus pecados a Dios, orando por el perdón de ellos; (1) al confesarlos y al apartarse de ellos hallará misericordia. (2) Así también el que escandaliza a su hermano o a la Iglesia de Cristo, debe estar dispuesto a declarar su arrepentimiento a los ofendidos, (3) por medio de una confesión pública o privada, con tristeza por su pecado. Los ofendidos deberán entonces reconciliarse con él y recibirlo en amor. (4) 1. Salmos 32:5,6; 51:4,5,7,9,14. 2. Proverbios 28:13; 1 Juan 1:9. 3. Santiago 5:16; Lucas 17:3,4; Josué 7:19; Salmos 51. 4. 2 Corintios 2:8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 16: DE LAS BUENAS OBRAS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Las buenas obras son solamente las que Dios ha ordenado en su Santa Palabra (1) y no las que, sin ninguna autoridad para ello, han imaginado los hombres por un fervor ciego o con cualquier pretexto de buena intención. (2) 1. Miqueas 6:8; Romanos 12:2; Hebreos 13:21. 2. Mateo 15:9; Isaías 29:13; 1 Pedro 1:18; Romanos 10:2; Juan 16:2; 1 Samuel 15:21-23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Estas buenas obras, hechas en obediencia a los mandamientos de Dios, son los frutos y evidencias de una fe viva y verdadera; (1) y por ellas manifiestan los creyentes su gratitud, (2) fortalecen su seguridad, (3) edifican a sus hermanos, (4) adoran la profesión del evangelio, (5) tapan la boca de los adversarios, (6) y glorifican a Dios; (7) pues los creyentes hechura de él, creados en Cristo Jesús para buenas obras, (8) para que teniendo por fruto la santificación, tengan como fin la vida eterna. (9) 1. Santiago 2:18,22. 2, Salmos 116:12,13; 1 Pedro 2:9. 3. 1 Juan 2:3,5; 2 Pedro 1:5-10. 4. 2 Corintios 9:2; Mateo 5:16. 5. Tito 2:5; 1 Timoteo 6:1; Tito 2:5, 9-12. 6. 1 Pedro 2:15. 7. 1 Pedro 2;12; Filipenses 1:11; Juan 15:8. 8. Efesios 2:10. 9. Romanos 6:22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. La capacidad que tienen los creyentes para hacer buenas obras, no es de ellos en ninguna manera, sino completamente del Espíritu de Cristo. (1) Y para que ellos puedan tener esta capacidad, además de las gracias que han recibido se necesita la influencia efectiva del mismo Espíritu Santo para obrar en ellos tanto el querer como el hacer por su buena voluntad; (2) sin embargo, ellos no deben degenerar en negligentes, como si no estuviesen obligados a obrar aparte de un impulso especial del Espíritu, sino que deben ser diligentes en avivar la gracia de Dios que está en ellos. (3) 1. Juan 15:4-6; Ezequiel 36:26,27. 2. Filipenses 2:13 y 4:13; 2 Corintios 3:5. 3. Filipenses 2:12; Hebreos 6:11,12; Isaías 64:7; 2 Pedro 1:3,5,10,11; 2 Timoteo 1:6; Hechos 26:6,7; Judas 20:21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Quienes en su obediencia alcanzan la mayor altura de perfección que es posible en esta vida, quedan todavía tan lejos de llegar a un grado de superrogar, y de hacer más de lo que Dios requiere, que les falta mucho en lo que por deber tienen que hacer. (1) 1. Lucas 17:10; Nehemías 13:22; Job 9:2,3; Gálatas 5:17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Nosotros no podemos, por nuestras mejores obras, merecer el perdón del pecado o la vida eterna de la mano de Dios; a causa de la gran desproporción que existe entre nuestras obras y la gloria que ha de venir, y por la distancia infinita que hay entre nosotros y Dios, a quien no podemos beneficiar por dichas obras, ni satisfacer la deuda de nuestros pecados anteriores; (1) pero cuando hemos hecho todo lo que podemos, no hemos hecho más que nuestro deber y somos siervos inútiles; (2) y además nuestras obras son buenas porque proceden de su Espíritu; (3) y por cuanto son hechas por nosotros, son impuras y contaminadas con tanta debilidad e imperfección, que no pueden soportar la severidad del juicio de Dios. (4) 1. Romanos 3:20 y 4:2,4,6; Efesios 2:8,9; Salmos 16:2; Tito 3:5-7; Romanos 8:18; Job 22:23 y 35:7,8. 2. Lucas 17:10. 3. Gálatas 5:22,23. 4. Isaías 64:6; Salmos 143:2 y 130:3; Gálatas 5:17; Romanos 7:15;18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Sin embargo, a pesar de lo anterior, siendo aceptadas las personas de los creyentes por medio de Cristo, sus buenas obras también son aceptadas en EL; (1) no como si fueran en esta vida enteramente irreprochables e irreprensibles a la vista de Dios; (2) sino que a EL, mirándolas en su Hijo, le place aceptar y recompensar lo que es sincero aun cuando sea acompañado de muchas debilidades e imperfecciones. (3) 1. Efesios 1:6; 1 Pedro 2:5; Éxodo 28:38; Génesis 4:4 con Hebreos 11:4. 2. Job 9:20; Salmos 143:2. 3. 2 Corintios 8:12; Hebreos 13:201,32 y 6:10; Mateo 25:21,23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Las obras hechas por hombres no regenerados, aún cuando por su esencia puedan ser cosas que Dios ordena, y de utilidad tanto para ellos como para otros, (1) sin embargo, porque proceden de un corazón no purificado por la fe (2) y no son hechas en la manera correcta de acuerdo con la Palabra, (3) ni para un fin correcto, (la gloria de Dios); (4) por lo tanto son pecaminosas, y no pueden agradar a Dios ni hacer a un hombre digno de recibir la gracia de parte de Dios. (5) Y a pesar de esto el descuido de las obras por parte de los no regenerados es más pecaminoso y desagradable a Dios. (6) 1. 2 Reyes 10:30,31; 1 Reyes 21:27,29; Filipenses 1:15,16,18. 2. Hebreos 11:4,6 comp. con Génesis 4:3-5. 3. 1 Corintios 13:3; Isaías 1:12. 4. Mateo 6:2,5,16. 5. Hageo 2:14; Tito 1:15 y 3:5; Amós 5:21,22; Oseas 1:4; Romanos 9:16. 6. Salmos 14:4 y 36:3; Job 21:14,15; Mateo 25:41-43,45 y 23:23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 17: DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. A quienes Dios ha aceptado en su Amado, y que han sido llamados eficazmente y santificados por su Espíritu, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente han de perseverar en él hasta el fin, y serán salvados eternamente. (1) 1. Filipenses 1:6; 2 Pedro 1:10; Juan 10:28,29; 1 Juan 3:9; 1 Pedro 1:5,9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Esta perseverancia de los santos depende no de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de elección, que fluye del amor gratuito e inmutable de Dios el Padre; (1) de la eficacia del mérito y de la intercesión de Jesucristo; (2) de la morada del Espíritu, y de la simiente de Dios que está en los santos; (3) y de la naturaleza del pacto de gracia, (4) de todo lo cual surge también la certeza y la infalibilidad de la perseverancia. (5) 1. 2 Timoteo 2:18,19; Jeremías 31:3. 2. Hebreos 10:10,14; 13:20,21; 7:25 y 9:12-15; Juan 17:11,24; Romanos 8:33-39; Lucas 22:32. 3. Juan 14:16,17; 1 Juan 2:27 y 3:9. 4. Jeremías 32:40. 5. 2 Tesalonicenses 3:3; 1 Juan 2:19; Juan 10:28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. No obstante esto, es posible que los creyentes, por las tentaciones de Satanás y del mundo, por el predominio de la corrupción que queda en ellos, y por el descuido de los medios para su preservación caigan en pecados graves; (1) y por algún tiempo permanezcan el ellos; (2) por lo cual atraerán el desagrado de Dios; (3) contristarán a su Espíritu Santo; (4) se verán excluidos en alguna medida de sus gracias y consuelos; (5) tendrán sus corazones endurecidos; (6) y sus conciencias heridas; (7) lastimarán y escandalizarán a otros, (8) y atraerán sobre sí juicios temporales. (9) 1. Mateo 26:70,72,74. 2. Salmos 51:14. 3. Isaías 64:5,7,9; 2 Samuel 11:27. 4. Efesios 4:30. 5. Salmos 51:8,10,12; Apocalipsis 2:4; Cantares 5:2,3,4,6,. 6. Marcos 6:52 y 16:14; Isaías 63:17. 7. Salmos 32:3,4 y 51:8. 8. 2 Samuel 12:14. 9. Salmos 89:31,32; 1 Corintios 11:32.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 18: DE LA SEGURIDAD DE LA GRACIA Y DE LA SALVACIÓN&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Aunque los hipócritas y otros hombres no regenerados pueden vanamente engañarse a sí mismos con esperanzas falsas y presunciones carnales de estar en el favor de Dios y en estado de salvación; (1) cuya esperanza perecerá; (2) sin embargo, los que creen verdaderamente en el Señor Jesús y le aman con sinceridad, esforzándose por andar con toda buena conciencia delante de él, pueden en esta vida, estar absolutamente seguros de que están en el estado de gracia, (3) y pueden regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios; y tal esperanza nunca les hará avergonzarse.(4) 1. Job 8:13,14; Miqueas 3:11; Deuteronomio 29:19; Juan 8:41. 2. Mateo 7:22,23. 3. 1 Juan 2:3; 5:13 y 3:14,18,19,21,24. 4. Romanos 5:2,5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Esta seguridad no es una mera persuasión presuntuosa y probable, fundada en una esperanza falible; (1) sino que es una seguridad infalible de fe basada en la verdad divina de las promesas de salvación, (2) en la demostración interna de aquellas gracias a las cuales se refieren las promesas, (3) en el testimonio del Espíritu de adopción testificando a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; (4) este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, y por EL cual somos sellados hasta el día de la redención.(5) 1. Hebreos 6:11,19. 2. Hebreos 6:17,18. 3. 2 Pedro 1:4,5,10.11; 1 Juan 2:3; 3:14; 2 Corintios 1:12. 4. Romanos 8:15,16. 5. Efesios 1:13,14; Efesios 4:30; 2 Corintios 1:21,22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Esta seguridad infalible no corresponde completamente a la esencia de la fe, sino que un verdadero creyente puede esperar mucho tiempo y luchar con muchas dificultades antes de ser participante de tal seguridad; (1) sin embargo, siendo capacitado el creyente por el Espíritu Santo para conocer las cosas que le son dadas gratuitamente por Dios, puede alcanzarlas sin una revelación extraordinaria por el uso correcto de los medios ordinarios; (2) y por eso es el deber de cada uno ser diligente para asegurar su llamamiento y elección; (3) para que su corazón se ensanche en la paz y en el gozo del Espíritu Santo, en amor y gratitud a Dios, y en la fuerza y alegría de los deberes de la obediencia, que son los frutos propios de esta seguridad: (4) así de lejos está esta enseñanza de inducir a los hombres a la negligencia. (5) 1. Isaías 50:10; 1 Juan 5:13; Marcos 9:24; Salmos 88 y 77:1-12. 2. 1 Corintios 2:12; 1 Juan 4:13; Hebreos 6:11,12; Efesios 3:17,19. 3. 2 Pedro 1:10. 4. Romanos 5:1,2,5; 14:17; 15:13; Salmos 119:32 y 4:6,7; Efesios 1:3,4. 5. 1 Juan 2:1,2; Romanos 6:1,2; Tito 2:11,12,14; 2 Corintios 7:1; Romanos 8:1,12; 1 Juan 3:2,3; Salmos 130:4; 1 Juan 1:6,7.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. La seguridad de la salvación de los verdaderos creyentes puede ser, en diversas maneras, zarandeada, disminuida o interrumpida; por la negligencia en preservarla; por caer en algún pecado especial, que hiera la conciencia y contriste el Espíritu; por alguna tentación repentina o vehemente; por retirarlos Dios la luz de su rostro y permitiendo, aun a los que le temen, (1) que caminen en tinieblas, y que no tengan luz; sin embargo, nunca quedan totalmente destituidos de aquella simiente de Dios, y de la vida de fe, de aquel amor de Cristo y de los hermanos, de aquella sinceridad de corazón y conciencia del deber. De todo lo cual, por la operación del Espíritu, esta seguridad puede ser revivida en su debido tiempo; (2) y por todo lo cual, mientras tanto, los verdaderos creyentes son sostenidos para que no caigan en la desesperación total. (3) 1. Cantares 5:2,3,6; Salmos 51:8,12,14; Efesios 4:30,31; Salmos 77:1-10; Mateo 26:69-72; Salmos 31:22 y 8; Isaías 50:10. 2. 1 Juan 3:9; Job 13:15; Lucas 22:32; Salmos 73:15 y 51:8,12; Isaías 50:10. 3. Miqueas 7:7-9, Jeremías 32:40; Isaías 54:7-10; Salmos 22:1; y Salmo 88.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 19: DE LA LEY DE DIOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios dio a Adán una ley como un pacto de obras, por la que lo obligó a toda su posteridad a una obediencia personal, completa, exacta y perpetua; le prometió la vida por el cumplimiento de ella, y le amenazó con la muerte si la infringía; y le dio también el poder y la capacidad para guardarla. (1) 1. Génesis 1:26,27; 2:17; Romanos 2:14,15; 10:5; 5:12,19. Véase Gálatas 3:10,12; Eclesiastés 7:29; Job 28:28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Esta ley, después de la caída de Adán, continuaba siendo una regla perfecta de rectitud; y como tal fue dada por Dios en el Monte Sinaí en diez mandamientos y escrita en dos tablas; (1) los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes para con Dios, y los otros seis, nuestros deberes para con los hombres. (2) 1. Santiago 1:25; 2:8; 10-12; Romanos 13:8,9; Deuteronomio 5:32 y 10:4; Exodo 34:1. 2. Mateo 22:37-40.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Además de esta ley, comúnmente llamada ley moral, agradó a Dios dar al pueblo de Israel, como una iglesia menor, leyes ceremoniales que contenían varias ordenanzas típicas; en parte de adoración prefigurando a Cristo, sus gracias, acciones, sufrimientos y beneficios, (1) y en parte expresando diversas instrucciones sobre los deberes morales. (2) Todas aquellas leyes ceremoniales están abrogadas ahora bajo el Nuevo Testamento. (3) 1. Hebreos 10:1; Gálatas 4:1-3; Colosenses 2:17; Hebreos 9. 2. 1 Corintios 5:7; 2 Corintios 6:17; Judas 23. 3. Colosenses 2:14,16,17; Efesios 2:15,16; Daniel 9:27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. A los israelitas como a un cuerpo político también les dio algunas leyes judiciales, que expiraron juntamente con el estado político de aquel pueblo, por lo que ahora no obligan a los otros pueblos, sino en lo que la justicia general de ellas lo requiera. (1) 1. Exodo 21 y 22:1-29; Génesis 49:10; comparado con 1 Pedro 2:13,14; Mateo 5:17 con 38,39; 1 Corintios 9:8-10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. La ley moral obliga por siempre a todos, tanto a los justificados, como a los que no lo están, a la obediencia de ella; (1) y esto no sólo en consideración a la naturaleza de ella sino también con respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio. (2) Cristo, en el evangelio, en ninguna manera abroga esta ley, sino que refuerza nuestra obligación de cumplirla. (3) 1. Romanos 13:8-10; Efesios 6:2; 1 Juan 2:3,4,7,8. 2. Santiago 2:10,11. 3. Mateo 5:17,19; Santiago 2:8; Romanos 3:31.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Aunque los verdaderos creyentes no están bajo la ley como un pacto de obras para ser justificados o condenados; (1) sin embargo, es de gran utilidad tanto para ellos como para otros; ya que como una regla de vida les informa de la voluntad de Dios y de sus deberes, les dirige y obliga a andar en conformidad con ella; (2) les descubre también la pecaminosa contaminación de su naturaleza, corazón y ida; (3) de tal manera, que cuando ellos se examinan delante de ella, puedan llegar a una convicción más profunda de su pecado, a sentir humillación por él y un odio contra él; (4) junto con una visión más clara de la necesidad que tienen de Cristo, y de la perfección de su obediencia. (5) También la ley moral es útil para los regenerados para restringir su corrupción, puesto que prohibe el pecado; (6) y las amenazas de ella sirven para mostrar lo que merecen aún sus pecados, y qué aflicciones puedan esperar por ellos en esta vida; aún cuando estén libres de la maldición con que amenaza la ley. (7) Las promesas de ella, de un modo semejante, manifiestan a los regenerados que Dios aprueba la obediencia y cuáles son las bendiciones que deben esperar por el cumplimiento de la misma; (8) aunque no se deba a ellos por la ley como un pacto de obras; (9) así que, si un hombre hace lo bueno y deja de hacer lo malo porque la ley le manda aquello y le prohibe esto, no es evidencia de que esté bajo la ley, sino bajo la gracia. (10) 1. Romanos 6:14 y 8:1; Gálatas 2:16; 3:13; 4:4,5; Hechos 13:39. 2. Romanos 7:12,22,25; Salmos 119:4-6; 1 Corintios 7:19; Gálatas 5:14,16; 18:23. 3. Romanos 7:7 y 3:20. 4. Romanos 7:9,14,24; Santiago 1:23-25. 5. Gálatas 3:24; Romanos 8:3,4 y 7:24. 6. Santiago 2:11; Salmos 119:101,104,128. 7. Esdras 9:13,14; Salmos 89:30-34. 8. Salmos 37:11 y 19:11; Levítico 26:1-14; con 2 Corintios 6:16; Efesios 6:2,3; Mateo 5:5. 9. Gálatas 2:16; Lucas 17:10. 10. Romanos 6:12,14; Hebreos 12:28,29; 1 Pedro 3:8-12; Salmos 34:12-16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Los usos de la ley ya mencionados, no son contrarios a la gracia del Evangelio, sino que concuerdan armoniosamente con él; (1) el Espíritu de Cristo subyuga y capacita la voluntad del hombre para que haga alegre y voluntariamente lo que requiere la voluntad de Dios, revelada en la ley. (2) 1. Gálatas 3:21. 2. Ezequiel 36:27; Hebreos 8:10; Jeremías 31:33.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 20: DE LA LIBERTAD CRISTIANA Y DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes que están bajo el Evangelio, consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios y de la maldición de la ley moral; (1) y en ser librados de este presente siglo malo, de la servidumbre de Satanás y del dominio del pecado; (2) del mal de las aflicciones, del aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna; (3) como también en su libre acceso a Dios, (4) y en rendir su obediencia a EL, no por temor servil, sino con un amor filial y con intención voluntaria. (5) Todo lo cual era común también a los creyentes bajo la ley; (6) aunque bajo el Nuevo Testamento la libertad de los cristianos se ensancha mucho más porque están libres de yugo de la ley ceremonial a que estaba sujeta la iglesia judaica, (7) y que tienen ahora mayor confianza para acercarse al trono de la gracia, (8) y mayores participaciones del libre Espíritu de Dios que aquellas de las cuales participaron los creyentes bajo la ley. (9) 1. Tito 2:14; 1 Tesal. 1:10; Gálatas 3:13. 2. Gálatas 1:4; Hechos 26:18; Colosenses 1:13; Romanos 6:14. 3. Salmos 119:71; 1 Corintios 15:54-57; Romanos 8:28; Romanos 8:1. 4. Romanos 5:1,2. 5. Romanos 8:14-15; 1 Juan 4:18. 6. Gálatas 3:9 y 14. 7. Gálatas 5:1 y 4:1-3,6,7; Hechos 15:10,11. 8. Hebreos 4:14,16; 10:19-22. 9. Juan 7:38-39; 2 Corintios 3:13, 17-18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Solo Dios es el Señor de la conciencia, (1) y la ha dejado libre de los mandamientos y doctrinas de los hombres, las cuales son en alguna manera contrarias a su Palabra, o está al lado de ella en asuntos de fe o de adoración. (2) Así que creer tales doctrinas u obedecer tales mandamientos con respecto a la conciencia, es traicionar la verdadera libertad de conciencia; (3) y el requerir una fe implícita y una obediencia ciega y absoluta, es destruir la libertad de conciencia (4) y también la razón. 1. Santiago 4:12; Romanos 14:4. 2. Hechos 4:19; 5:29; 1 Corintios 7:23; Mateo 23:8-10 y 15:9; 2 Corintios 1:24. 3. Colosenses 2:20,22 y 23; Gálatas 1:10; 2:4,5; 5:1. 4. Romanos 10:17; 14:23; Isaías 8:20; Hechos 17:11; Juan 4:22; Oseas 5:11; Apocalipsis 13:12,16,17; Jeremías 8:9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Aquellos que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican algún pecado o abrigan alguna concupiscencia destruyen, por esto, el propósito de la libertad cristiana; el cual es que siendo librados de las manos de nuestros enemigos, podamos servir al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de EL todos los días de nuestra vida. (1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Y porque los poderes que Dios ha ordenado y la libertad que Cristo ha comprado, no han sido destinados por Dios para destruirse, sino para preservarse y sostenerse mutuamente uno al otro; los que bajo el pretexto de la libertad cristiana, quieran oponerse a cualquier poder legal, o a un lícito ejercicio, sea civil o eclesiástico, resisten a la ordenanza de Dios. (1) Los que publican tales opiniones, o mantienen tales prácticas, que son contrarias a la luz de la naturaleza, o a los principios conocidos del Cristianismo, ya sea que se refieran a la fe, a la adoración o a la conducta, o al poder de la santidad; tales opiniones o prácticas erróneas, ya sea en su propia naturaleza o en la manera como las publican o las sostienen, son destructivas para la paz externa y el orden que Cristo ha establecido en la Iglesia. Se les puede llamar legalmente a cuentas, y se les puede procesar por la disciplina de la Iglesia. (2) 1. Mateo 12:25; 1 Pedro 2:13,14,16; Romanos 13:1-8; Hebreos 13:17. 2. Romanos 1:32; 1 Corintios 5:1,5,11,13; 2 Juan 10:11; 2 Tesal. 3:14; 1 Timoteo 6:3-5; Tito 1:10,11,13; 3:10; Mateo 18:15-17; 1 Timoteo 1:19,20; Apocalipsis 2:2,14,15,20; 3:9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 21: DE LA ADORACIÓN RELIGIOSA Y DEL DÍA DE REPOSO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. La luz de la naturaleza muestra que hay un Dios que tiene señorío y soberanía sobre todo; es bueno y hace bien a todos; y que, por tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído, y servido, con toda el alma con todo el corazón y con todas las fuerza. (1) Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por EL mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras. (2) 1. Romanos 1:20; Hechos 17:24; Salmos 119:68; Jeremías 10:7; Salmos 31:23; 18:3; Romanos 10:12; Salmos 62:8; Josué 24:14; Marcos 12:33. 2. Deuteronomio 12:32; 4:15-20; Mateo 15:9; 4:9,10; Hechos 17:25; Exodo 20:4-6; Colosenses 2:23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. La adoración religiosa ha de darse a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y a El solamente; (1) no a los ángeles, ni a los santos, ni a ninguna otra criatura; (2) y desde la caída, no sin algún Mediador; ni por la mediación de ningún otro, sino solamente de Cristo. (3) 1. Juan 5:13; 2 Corintios 13:14; Mateo 4:10. 2. Colosenses 2:18; Apocalipsis 19:10; Romanos 1:25. 3. Juan 14:6; 1 Timoteo 2:5; Efesios 2:18; Colosenses 3:17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Siendo la oración como acción de gracias una parte especial de la adoración religiosa, (1) la exige Dios de todos los hombres, (2) y para que pueda ser aceptada debe hacerse en el nombre del Hijo, (3) con la ayuda del Espíritu, (4) conforme a su voluntad, (5) con entendimiento, reverencia, humildad, fervor, fe, amor y perseverancia; (6) y si se hace oralmente, en una lengua conocida. (7) 1. Filipenses 4:6. 2. Salmos 65:2. 3. Juan 14:13,14; 1 Pedro 2:5. 4. Romanos 8:26. 5. 1 Juan 5:14. 6. Salmos 47:7; Eclesiastés 5:1,2; Hebreos 12:28; Génesis 18:27; Santiago 5:16; 1:6,7; Efesios 6:18; Marcos 11:24; Mateo 6:12,14,15; Colosenses 4:2. 7. 1 Corintios 14:14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. La oración ha de hacerse por cosas lícitas, (1) y a favor de toda clase de hombres que ahora viven, o que vivirán después; (2) pero no de los muertos (3) ni de aquellos de quienes se pueda saber que hayan cometido el pecado de muerte. (4) 1. 1 Juan 5:14. 2. 1 Timoteo 2:1,2; Juan 17:20; 2 Samuel 7:29; Rut 4:12. 3. 2 Samuel 12:21-23; Lucas 16:25,26; Apocalipsis 14:13. 4. 1 Juan 5:16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. La lectura de las Escrituras con temor reverencial; (1) la sólida predicación, (2) y el escuchar conscientemente la palabra, en obediencia a Dios, con entendimiento, fe y reverencia; (3) el cantar salmos con gracia en el corazón; (4) y también la debida administración y la recepción digna de los sacramentos instituidos por Cristo; todas estas cosas son parte de la adoración religiosa ordinaria a Dios; (5) y además, los juramentos religiosos, (6) los votos, (7) los ayunos solemnes, (8) y las acciones de gracias en ocasiones especiales, (9) han de usarse, en sus tiempos respectivos, de una manera santa y religiosa. (10) 1. Hechos 15:21; Apocalipsis 1:3. 2. 2 Timoteo 4:2. 3. Santiago 1:22; Hechos 10:33; Hebreos 4:2; Mateo 13:19; Isaías 66:2. 4. Colosenses 3:16; Efesios 5:19; Santiago 5:13. 5. Mateo 28:19; Hechos 2:42; 1 Corintios 11:23-29. 6. Deuteronomio 6:13; Nehemías 10:29. 7. Eclesiastés 5:4,5; Isaías 19:21. 8. Joel 2:12; Mateo 9:15; 1 Corintios 7:5; Ester 4:16. 9. Salmos 107; Ester 9:22. 10. Hebreos 12:28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Ahora bajo el Evangelio, ni la oración ni ninguna otra parte de la adoración religiosa están limitados a un lugar, ni son más aceptables por el lugar en que se realizan, o hacia el cual se dirigen; (1) sino que Dios ha de ser adorado en todas partes (2) en espíritu y en verdad; (3) tanto en lo privado en las en las familias (4) diariamente, (5) y en secreto cada uno por sí mismo; (6) así como de una manera más solemne en las reuniones públicas, las cuales no han de descuidarse ni abandonarse voluntariamente o por negligencia, cuando Dios por su palabra y providencia nos llama a ellas. (7) 1. Juan 4:21. 2. Malaquías 1:11; 1 Timoteo 2:8. 3. Juan 4:23,24. 4. Jeremías 10:25; Deuteronomio 6:6,7; Job 1:5; 2 Samuel 6:18-20; 1 Pedro 3:7; Hechos 10:2. 5. Mateo 6:11. 6. Mateo 6:6; Efesios 6:18. 7. Isaías 56:6,7; Hebreos 10:25; Proverbios 1:20,21,24; 8:34; Hechos 13:42; Lucas 4:16; Hechos 2:42.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Así como es la ley de la naturaleza que en lo general una proporción debida de tiempo se dedique a la adoración de Dios; así en su palabra, por un mandamiento positivo, moral y perpetuo que obliga a todos los hombres en todos los tiempos, Dios ha señalado particularmente un día de cada siete, para que sea guardado como un reposo santo para EL; (1) el cual desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, fue el último día de la semana; y desde la resurrección de Cristo fue cambiado el primer día de la semana, (2) al que se le llama en las Escrituras día del Señor (3) y debe ser perpetuado hasta el fin del mundo como el día de reposo cristiano. (4) 1. Exodo 20:8,10,11; Isaías 56:2,4,6,7. 2. Génesis 2:2,3; 1 Corintios 16:1,2; Hechos 20:7. 3. Apocalipsis 1:10. 4. Exodo 20:8,10; Mateo 5:17,18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. Este día de reposo se guarda santo para el Señor, cuando los hombres después de la debida preparación de su corazón y arreglados con anticipación todos sus asuntos ordinarios, no solamente guardan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos acerca de sus empleos y diversiones mundanales; (1) sino que también dedican todo el tiempo al ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de caridad y de misericordia. (2) 1. Exodo 20:8; 16:23,25,26,29,30; 31:15-17; Isaías 58:13; Nehemías 13:15,19,21,22. 2. Isaías 58:13; Mateo 12:1-13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 22: DE LOS JURAMENTOS Y DE LOS VOTOS LEGITIMOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Un juramento lícito es una parte de la adoración religiosa (1) por el cual una persona, en la debida ocasión, al jurar solemnemente, pone a Dios como testigo de lo que afirma o prometo, y para que le juzgue conforme a la verdad o a la falsedad de lo que jura. (2) 1. Deuteronomio 10:20. 2. Exodo 20:7; Levítico 19:12; 2 Corintios 1:23; 2 Crónicas 6:22,23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Sólo en el nombre de Dios deben jurar los hombres, y este nombre ha de usarse con todo temor santo y con reverencia. (1) Por lo tanto, jurar vana o temerariamente en ese nombre glorioso y terrible, o definitivamente jurar por cualquier otra cosa, es pecaminoso y debe aborrecerse. (2) Sin embargo, como en asuntos de peso y de importancia, un juramento está justificado por la Palabra de Dios, tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo, (3) por eso, cuando una autoridad legítima exija un juramento legal para tales asuntos, este juramento debe hacerse. (4) 1. Deuteronomio 6:13. 2. Jeremías 5:7; Santiago 5:12; Exodo 20:7; Mateo 5:34,37. 3. Hebreos 6:16; Isaías 65:16; 2 Corintios 1:23. 4. 1 Reyes 8:31; Esdras 10:5; Nehemías 13:25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Todo aquel que hace un juramento debe considerar seriamente la gravedad de un acto tan solemne, y por lo tanto no afirmar sino aquello de lo cual esté plenamente persuadido de que es la verdad. (1) Ni tampoco puede algún hombre obligarse por un juramento a alguna cosa, sino a lo que es bueno y justo, y a lo que el cree que lo es, y a lo que es capaz y está dispuesto a cumplir. (2) Sin embargo, es un pecado rehusar un juramento tocante a una cosa que es buena y justa, cuando sea exigida por una autoridad legítima. (3) 1. Jeremías 4:2; Éxodo 20:7 2. Génesis 24:2,3,5,6,8,9. 3. Números 5:19,21; Nehemías 5:12; Éxodo 22:7-11.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Un juramento debe hacerse en el sentido claro y común de las palabras, sin equivocación o reservas mentales. (1) Tal juramento no puede obligar a pecar; pero en todo aquello que no sea pecaminoso, habiéndose hecho, es obligatorio cumplirlo aun cuando sea en el propio daño del que lo hizo, (2) ni debe violarse porque haya sido hecho a herejes o a incrédulos. (3) 1. Salmos 24:4; Jeremías 4:2. 2. Salmos 15,4; 1 Samuel 25:22, 32-34. 3. Ezequiel 17:16,18,19; Josué 9:18,19 con 2 Samuel 21:1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Un voto es de naturaleza semejante a la de un juramento promisorio, y debe hacerse con el mismo cuidado religioso y cumplirse con la misma fidelidad. (1) 1. Isaías 19:21; Eclesiastés 5:4-6; Salmos 61:8; 66:13,14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. El voto no debe hacerse a ninguna criatura sino solo a Dios, (1) y para que sea acepto ha de hacerse voluntariamente, en fe y conciencia del deber, como muestra de gratitud por la misericordia recibida, o bien para obtener lo que queremos; por lo que nos obligamos a cumplir más estrictamente nuestros deberes necesarios u otras cosas, en cuanto puedan ayudarnos adecuadamente al cumplimiento de ellos. (2) 1. Salmos 76:11; Jeremías 44:25,26. 2. Deuteronomio 23:21-23; Salmos 50:14; Génesis 28:20-22; 1 Samuel 1:11; Salmos 132:2-5; 66:13,14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Ningún hombre puede hacer voto para ejecutar alguna cosa prohibida en la Palabra de Dios, o que impida el cumplimiento de algún deber ordenado en ella, o una cosa que no está en su capacidad, y para cuya ejecución no tenga ninguna promesa de ayuda por parte de Dios. (1) A tales respectos, los votos monásticos de los papistas de celibato perpetuo, de pobreza y de obediencia a las reglas eclesiásticas, están tan lejos de ser grados de perfección superior, que no son sino supersticiones y trampas pecaminosas en las que ningún cristiano debe enredarse. (2) 1. Hechos 23:12,14; marcos 6:26; Números 30:5,8,12 y 13. 2. Mateo 19:11,12; 1 Corintios 7:2,9; 7:23; Efesios 4:28; 1 Pedro 4:2.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 23: DEL MAGISTRADO CIVIL&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios, el Supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los magistrados civiles para estar sujetos a El, gobernando al pueblo para la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con el poder de la espada, para la defensa y aliento de los que son buenos, para el castigo de los malhechores. (1) 1. Romanos 13:1-4; 1 Pedro 2:13,14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Es lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de magistrado cuando sean llamados para ello; (1) en el desempeño de su cargo, deben mantener especialmente la piedad, la justicia y la paz, según las leyes sanas de cada estado, (2) así con este fin, bajo el Nuevo Testamento, pueden legalmente ahora hacer la guerra en ocasiones justas y necesarias. (3) 1. Proverbios 8:15,16; Romanos 13:1,2,4. 2. Salmos 2:10-12; 1 Timoteo 2:2; Salmos 82:3,4; 2 Samuel 23:3; 1 Pedro 2:13. 3. Lucas 3:14; Mateo 8:9,10; Hechos 10:1,2; Romanos 13:4; Apocalipsis 17:14,16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Los magistrados civiles no deben tomar para sí la administración de la palabra y de los sacramentos; (1) o el poder de las llaves del reino de los cielos; (2) ni se entremeterán en lo más mínimo en asuntos de la fe. (3) Sin embargo, como padres cuidadosos es el deber de los magistrados civiles proteger la Iglesia de nuestro Señor común, sin dar preferencia a alguna denominación de cristianos sobre las demás, de tal modo, que todas las personas eclesiásticas, cualesquiera que sean, gocen de completa, gratuita e incuestionable libertad, para desempeñar cada parte de sus funciones sagradas, sin violencia ni peligro. (4) Y como Jesucristo ha designado un gobierno regular y una disciplina en su Iglesia, ninguna ley de estado alguno debe interferir con ella, estorbar o limitar los ejercicios debidos entre los miembros voluntarios de alguna denominación de cristianos conforme a su propia confesión y creencia. (5) Es el deber de los magistrados civiles proteger a la persona y buen nombre de todo su pueblo, de una manera tan efectiva que no se permita que ninguna persona, sobre pretexto de religión o por incredulidad cometa alguna indignidad, violencia, abuso o injuria a otra persona cualquiera; debiendo procurar además que todas las reuniones eclesiásticas y religiosas se lleven a cabo sin molestia o disturbio. (6) 1. 2 Crónicas 26:18. 2. Mateo 16:19. 3. Juan 18:36. 4. Isaías 49:23. 5. Salmos 105:15. 6. 2 Samuel 23:2; 1 Timoteo 2:1; Romanos 13:4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Es el deber del pueblo orar por los magistrados, (1) honrar sus personas, (2) pagarles tributo y otros derechos, (3) obedecer sus mandatos legales y estar sujetos a su autoridad por causa de la conciencia. (4) La infidelidad o la diferencia de religión no invalida la autoridad legal y justa del magistrado, ni exime al pueblo de la debida obediencia a él; (5) de la cual las personas eclesiásticas no están exentas; (6) mucho menos tiene el Papa algún poder o jurisdicción sobre los magistrados en sus dominios, ni sobre alguno de los de su pueblo; y mucho menos tiene poder para quitarles sus propiedades o la vida, si les juzgara herejes, o por cualquier otro pretexto. (7) 1. 1 Timoteo 2:1,2. 2. 1 Pedro 2:17. 3. Romanos 13:6,7. 4. Romanos 13:5; Tito 3:1. 5. 1 Pedro 2:13,14,16. 6. Romanos 13:1; 1 Reyes 2:35; Hechos 25:9-11; 2 Pedro 2:1,10,11; Judas 8-11. 7. 2 Tesalonicenses 2:4; Apocalipsis 13:15-17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 24: DEL MATRIMONIO Y DEL DIVORCIO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer; no es lícito para ningún hombre tener más de una esposa, ni para ninguna mujer tener más de un marido, al mismo tiempo. (1) 1. Génesis 2:24; Mateo 19:5,6; Proverbios 2:17.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El matrimonio fue instituido para la mutua ayuda de esposo y esposa; (1) para multiplicar la raza humana por generación legítima y la iglesia con una simiente santa, (2) y para prevenir la impureza. (3) 1. Génesis 2:18. 2. Malaquías 2:15. 3. 1 Corintios 7:2,9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Es lícito para toda clase de personas casarse con quien sea capaz de dar su consentimiento con juicio; (1) sin embargo, es deber de los cristianos casarse solamente en el Señor. (2) Y por lo tanto los que profesan la verdadera religión reformada no deben casarse con los incrédulos, papistas u otros idólatras; ni deben los que son piadosos unirse en yugo desigual, casándose con los que notoriamente son perversos en sus vidas o que sostienen herejías detestables. (3) 1. Hebreos 13:4; 1 Timoteo 4:3; Génesis 24:57,58; 1 Corintios 7:36-38. 2. 1 Corintios 7:39. 3. Génesis 34:14; Exodo 34:16; Deuteronomio 7:3,4; 1 Reyes 11:4; Nehemías 13:25-27; Malaquías 2:11,12; 2 Corintios 6:14.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra de Dios, (1) ni pueden tales matrimonios incestuosos legalizarse por ninguna ley de hombre, ni por el consentimiento de las partes, de tal manera que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer. (2) 1. Levítico 18; 1 Corintios 5:1; Amós 2:7. 2. Marcos 6:18; Levítico 18:24-28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. El adulterio o la fornicación cometidos después del compromiso, siendo descubiertos antes del casamiento, dan ocasión justa a la parte inocente para anular aquel compromiso. (1) En caso de adulterio después del matrimonio, es lícito para la parte inocente promover su divorcio, (2) y después de éste, puede casarse con otra persona como si la parte ofensora hubiera muerto. (3) 1. Mateo 1:18-20. 2. Mateo 5:31,32. 3. Mateo 19:9; Romanos 7:2,3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Aunque la corrupción del hombre sea tal que le haga estudiar argumentos para separar indebidamente a los que Dios ha unido en matrimonio; sin embargo, nada sino el adulterio o la deserción obstinada que no puede ser remediada, ni por la Iglesia ni por el magistrado civil, es causa suficiente para disolver los lazos del matrimonio. (1) En este caso debe observarse un procedimiento público y ordenado, y las personas involucradas en el no deben ser dejadas en su caso a su propia voluntad y discreción. (2) 1. Mateo 19:8,9; 1 Corintios 7:15; Mateo 19:6. 2. Deuteronomio 24:1-4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 25: DE LA IGLESIA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. La iglesia católica o universal, que es invisible, se compone del número de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno, bajo Cristo la cabeza de ella; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todo. (1) 1. Efesios 1:10,22,23; 5:23,27,32; Colosenses 1:18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. La iglesia visible, que también es católica o universal bajo el evangelio (no está limitada a una nación como anteriormente en el tiempo de la ley), se compone de todos aquellos que en todo el mundo profesan la religión verdadera, (1) juntamente con sus hijos, (2) y es el reino del Señor Jesucristo, (3) la casa y familia de Dios, (4) fuera de la cual no hay posibilidad ordinaria de salvación. (5) 1. 1 Corintios 1:2; 12:12,13; Salmos 2:8; Apocalipsis 7:9; Romanos 15:9-12. 2. 1 Corintios 7:14; Hechos 2:39; Ezequiel 16:20-21; Romanos 11:16; Génesis 3:15; 17:7. 3. Mateo 13:47; Isaías 9:7. 4. Efesios 2:19; 3:15. 5. Hechos 2:47.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. A esta iglesia católica visible ha dado Cristo el ministerio, los oráculos y los sacramentos de Dios, para reunir y perfeccionar a los santos en esta vida y hasta el fin del mundo; y por su propia presencia y espíritu, de acuerdo con su promesa los hace eficientes para ello. (1) 1. 1 Corintios 12:28; Efesios 4:11-13; Isaías 59:21; Mateo 28:19,20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Esta iglesia católica ha sido más visible en unos tiempos que en otros. (1) Y las iglesias específicas que son parte de ella, son más puras o menos puras, de acuerdo como se enseñe y se abrace la doctrina del Evangelio, se administren los sacramentos y se celebre con mayor o menor pureza el culto público en ellas. (2) 1. Romanos 11:3,4; Apocalipsis 12:6,14. 2. 1 Corintios 5:6,7; Apocalipsis 2 y 3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Las más puras iglesias bajo el cielo están expuestas tanto a la impureza como al error, (1) y algunas han degenerado tanto que han llegado a ser, no iglesias de Cristo, sino sinagogas de Satanás. (2) Sin embargo, siempre habrá una iglesia en la tierra para adorar a Dios conforme a su voluntad. (3) 1. 1 Corintios 13:12; Mateo 13:24-30,47; Apocalipsis 2 y 3. 2. Apocalipsis 18:2; Romanos 11:18-22. 3. Mateo 16:18; 28:19-20; Salmos 72:17; 102:28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. No hay otra cabeza de la Iglesia sino el Señor Jesucristo; (1) ni puede en ningún sentido el Papa de Roma ser cabeza de ella; ya que es aquel anticristo, aquel hombre de pecado, e hijo de perdición que se exalta en la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios. (2) 1. Colosenses 1:18; Efesios 1:22. 2. Mateo 23:8-10; 2 Tesalonicenses 2:3,4,8,9; Apocalipsis 13:6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 26: DE LA COMUNION DE LOS SANTOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Todos los santos que están unidos a Jesucristo su cabeza, por su Espíritu y por la fe, tienen comunión con El en sus gracias, sufrimientos, muerte, resurrección y gloria. (1) Y estando unidos unos a otros en amor, tienen comunión en sus mutuos dones y gracias; (2) y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, que conducen a su mutuo bien, tanto en el hombre interior como en el exterior. (3) 1. 1 Juan 1:3; Efesios 3:16-19; Juan 1:16; Efesios 2:5,6; Filipenses 3:10; Romanos 6:5,6; 2 Timoteo 2:12. 2. Efesios 4:15,16; 1 Corintios 12:7; 3:21-23; Colosenses 2:19. 3. 1 Tesalonicenses 5:11,14; Romanos 1:11,12,14; Gálatas 6:10; 1 Juan 3:16-18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Los santos, por profesión, están obligados a mantener una comunión y un compañerismo santos en la adoración a Dios y a realizar los otros servicios espirituales que promueven su edificación mutua; (1) y también a socorrerse los unos a los otros en las cosas externas, de acuerdo con sus diferentes habilidades y necesidades. Esta comunión debe extenderse, según Dios presente la oportunidad, a todos aquellos que en todas partes invocan el nombre del Señor Jesús. (2) 1. Hebreos 10:24,25; Hechos 2:42,46; Isaías 2:3; 1 Corintios 11:20. 2. Hechos 2:44,45; 1 Juan 3:17; Hechos 11:29,30; 2 Corintios 8:9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Esta comunión que los santos tienen con Cristo no les hace de ninguna manera partícipes de la sustancia de su divinidad; ni ser iguales a Cristo en ningún respecto; el afirmar cualquiera de estas cosas sería impiedad y blasfemia. (1) Tampoco la mutua comunión como santos, invalida ni infringe el título o propiedad que cada hombre tiene sobre sus bienes y posesiones. (2) 1. Isaías 42:8; Colosenses 1:18,19; 1 Corintios 8:6; Salmos 45:7; 1 Timoteo 6:15,16; Hebreos 1:8,9. 2. Hechos 5:4; Exodo 20:15; Efesios 4:28.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 27: DE LOS SACRAMENTOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Los sacramentos son señales y sellos santos del pacto de gracia, (1) instituidos directamente por Dios, (2) para representar a Cristo y a sus beneficios y para confirmar nuestra participación en él, (3) y también para establecer una distinción visible entre aquellos que pertenecen a la iglesia y el resto del mundo, (4) y para obligarlos solamente al servicio de Dios en Cristo, conforme a Su Palabra. (5) 1. Romanos 4:11; Génesis 17:7,10. 2. Mateo 28:19; 1 Corintios 11:23. 3. 1 Corintios 10:16; 11:25,26; Gálatas 3:27. 4. Romanos 15:8; Éxodo 12:48; Génesis 34:14. 5. Romanos 6:3,4; 1 Corintios 10:16,21.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Hay en cada sacramento una relación espiritual o unión sacramental entre la señal y la cosa significada; de donde llega a suceder que los hombres y efectos del uno se atribuyen al otro. (1) 1. Génesis 17:10; Mateo 26:27,28; Tito 3:5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. La gracia que se manifiesta en los sacramentos o por ellos, mediante su uso correcto no se confiere por algún poder que hay en ellos; ni depende la eficacia de un sacramento de la piedad o intención del que lo administra, (1) sino de la obra del Espíritu, (2) y de la palabra de la institución; la cual contiene junto con un precepto que autoriza el uso del sacramento, una promesa de bendición para los que lo reciben dignamente. (3) 1. Romanos 2:28,29; 1 Pedro 3:21. 2. Mateo 3:11; 1 Corintios 12:13. 3. Mateo 26:27,28; 28:19,20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Sólo hay dos sacramentos instituidos por Cristo Nuestro Señor en el Evangelio; y son el Bautismo y la Cena del Señor; ninguno de los cuales debe ser administrado sino por un ministro de la palabra legalmente ordenado. (1) 1. Mateo 28:19; 1 Corintios 11:20,23; 4:1; Hebreos 5:4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Los sacramentos del Antiguo Testamento, en cuanto a las cosas espirituales significadas y manifestadas por ellos, eran en sustancia los mismos del Nuevo. (1) 1. 1 Corintios 10:1-4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 28: DEL BAUTISMO&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. El Bautismo es un sacramento del Nuevo Testamento, instituido por Jesucristo, (1) no para admitir solemnemente en la iglesia visible a la persona bautizada, (2) sino también para que sea para ella una señal y un sello del pacto de gracia, (3) de su injerto en Cristo, (4) de su regeneración, (5) de la remisión de sus pecados, (6) y de su rendición a Dios por Jesucristo, para andar en novedad de vida. (7) Este sacramento, por institución propia de Cristo debe continuarse en su Iglesia hasta el fin del mundo. (8) 1. Mateo 28:19. 2. 1 Corintios 12:13. 3. Romanos 4:11; Colosenses 2:11,12. 4. Gálatas 3:27; Romanos 6:5. 5. Tito 3:5. 6. Marcos 1:4. 7. Romanos 6:3,4. 8. Mateo 28:19,20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El elemento externo que ha de usarse en este sacramento es agua, con la cual ha de ser bautizada la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, por un ministro del Evangelio legalmente llamado para ello. (1) 1. Mateo 3:11; Juan 1:33; Mateo 28:19,10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. No es necesaria la inmersión de la persona en el agua; sin embargo se administra correctamente el bautismo por la aspersión o efusión del agua sobre la persona. (1) 1. Hechos 2:41; 16:33; Marcos 7:4; Hebreos 9:10, 19-22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. No sólo han de ser bautizados los que de hecho profesan fe en Cristo y obediencia a EL, (1) sino también los niños hijos de uno o de ambos padres creyentes. (2) 1. Marcos 16:15,16; Hechos 8:37,38. 2. Génesis 17:7,9; Gálatas 3:9,14; Colosenses 2:11,12; Hechos 2:38,39; Romanos 4:11,12; 1 Corintios 7:14; Mateo 28:19; Marcos 10:13-16; Lucas 18:15.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Aun cuando el menosprecio o descuido de este sacramento sea un pecado grave, (1) sin embargo, la gracia y la salvación no están tan inseparablemente unidas a ella, de manera que no pueda alguna persona ser regenerada o salvada sin el bautismo, (2) o que todos los que son bautizados sean indudablemente regenerados. (3) 1. Lucas 7:30 con Exodo 4:24-26. 2. Romanos 4:11; Hechos 10:2,4,22,31,45,47. 3. Hechos 8:13,23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. La eficacia del bautismo no está ligada al preciso momento en que es administrado; (1) sin embargo, por el uso correcto de este sacramento, la gracia prometida no solamente se ofrece, sino que realmente se manifiesta y se otorga por el Espíritu Santo a aquellos (sean adultos o infantes) a quienes corresponde aquella gracia, según el consejo de la propia voluntad de Dios; en su debido tiempo. (2) 1. Juan 3:5,8. 2. Gálatas 3:27; Tito 3:5; Efesios 5:25,26; Hechos 2:38,41.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. El sacramento del bautismo ha de administrarse una sola vez a cada persona. (1) 1. Tito 3:5.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 29: DE LA CENA DEL SEÑOR&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Nuestro Señor Jesús, la noche que fue entregado, instituyó el sacramento de su cuerpo y de su sangre, llamado la Cena del Señor, para que se observara en su Iglesia hasta el fin del mundo, para un recuerdo perpetuo del sacrificio de sí mismo en su muerte, para sellar en los verdaderos creyentes los beneficios de ella, para su alimentación espiritual y crecimiento en EL, para un mayor compromiso en y hacia todas las obligaciones que le deben a Cristo; y para ser un lazo y una prenda de su comunión con EL y de su mutua comunión, como miembros de su cuerpo místico. (1) 1. I Corintios 11:23-26; 10:16,17, 21 y 12:13.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. En este sacramento Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace ningún verdadero sacrificio por la remisión de los pecados de los vivos ni de los muertos; (1) sino que solamente es una conmemoración del único ofrecimiento de sí mismo y por sí mismo en la cruz, una sola vez para siempre y una ofrenda espiritual de la mayor alabanza posible a Dios a causa de esto. (2) Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos le llaman, es la injuria más abominable al único sacrificio de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos. (3) 1. Hebreos 9:22,25,26,28. 2. 1 Corintios 11:24-26; Mateo 26:26,27. 3. Hebreos 7:23,24,27 y 10:11,12,14,18.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. El Señor Jesús, en este sacramento, ha designado a sus ministros que declaren al pueblo su palabra de institución, que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el servicio sagrado; que tomen y partan el pan, y beban de la copa y (participando ellos mismos), den de los dos elementos a los comulgantes; (1) pero no a ninguno que no esté presente entonces en la congregación. (2) 1. Mateo 26:26-28; y Marcos 14:22-24; y Lucas 22:19,20; 1 Corintios 11:23-26. 2. Hechos 20:7; 1 Corintios 11:20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Las misas privadas o la recepción de este sacramento de un sacerdote o por cualquier otro privadamente; (1) como también el negar la copa al pueblo; (2) el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para pretendidos usos religiosos; todo esto es contrario a la naturaleza de este sacramento y a la institución de Cristo. (2) 1. 1 Corintios 10:16. 2. Marcos 14:23; 1 Corintios 11:25-29. 3. Mateo 15:9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Los elementos exteriores de este sacramento, debidamente apartados para los usos ordenados por Cristo, tienen tal relación con El crucificado, que verdadera aunque sólo sacramentalmente, se llaman algunas veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo; (1) no obstante, en sustancia y en naturaleza ellos todavía son verdadera y solamente pan y vino, como eran antes. (2) 1. Mateo 26:26-28. 2. 1 Corintios 11:26-28; Mateo 26:29.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino a la sustancia del cuerpo y de la sangre de Cristo, (llamada comúnmente transubstanciación), por la consagración del sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura sino también a la razón y al sentido común; echa abajo la naturaleza del sacramento; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones, y además una crasa idolatría. (1) 1. Hechos 3:21; 1 Corintios 11:24-26; Lucas 24:6,39.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Los que reciben dignamente este sacramento, participando exteriormente de los elementos visibles, (1) también participan interiormente, por la fe, de una manera real y verdadera aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose espiritualmente de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios de su muerte. El cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces ni carnal ni corporalmente dentro, con o bajo el pan y el vino; sin embargo, están real pero espiritualmente presentes en aquella ordenanza para la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos lo están para sus sentidos corporales. (2) 1. 1 Corintios 11:28. 2. 1 Corintios 10:16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. Aunque los ignorantes y malvados reciban los elementos exteriores en este sacramento, con todo, no reciben lo significado por ellos, sino que por acercarse indignamente son culpados del cuerpo y de la sangre del Señor para su propia condenación. Entonces, todas las personas ignorantes e impías como no son aptas para gozar de comunión con EL, tampoco son dignas de acercarse a la mesa del Señor, y mientras permanezcan en ese estado, no pueden, sin cometer un gran pecado contra Cristo, participar de estos sagrados misterios, (1) ni ser admitidos a ellos. (2) 1. 1 Corintios 11:27-29; 2 Corintios 6:14-16. 2. 1 Corintios 5:6,7,13; 2 Tesal. 3:6,14,15; Mateo 7:6.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 30: DE LA DISCIPLINA ECLESIÁSTICA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. El Señor Jesús como Rey y Cabeza de su Iglesia, ha designado en ella un gobierno dirigido por oficiales de la iglesia, diferentes de los magistrados civiles. (1) 1. Isaías 9:6,7; 1 Timoteo 5:17; 1 Tesal. 5:12; Hechos 20:17,18; 1 Corintios 12:28; Hebreos 13:7,17,24; Mateo 28:18-20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. A estos oficiales han sido entregadas las llaves del reino de los cielos, en virtud de lo cual tienen poder respectivamente para retener y remitir pecados, para cerrar aquel reino a los que no se arrepienten tanto por la palabra como por la disciplina; y para abrirlo a los pecadores arrepentidos, por el ministerio del Evangelio, y por la absolución de la disciplina según lo requieran las circunstancias. (1) 1. Mateo 16:19 y 18:17,18; Juan 20:21-23; 2 Corintios 2:6-8.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. La disciplina eclesiástica es necesaria para ganar y hacer volver a los hermanos que ofenden; para disuadir a otros de cometer ofensas semejantes; para purgar de la mala levadura que puede infectar toda la masa; para vindicar el honor de Cristo y la santa profesión del Evangelio; para prevenir la ira de Dios que justamente podría caer sobre la Iglesia si ella consintiera que su pacto y sus sellos fuesen profanados por ofensores notorios y obstinados. (1) 1. 1 Corintios 5; 1 Timoteo 5:20 y 1:20; Mateo 7:6; 1 Corintios 11:27-34 con Judas 23.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Para lograr mejor estos fines, los oficiales de la iglesia deben proceder por la amonestación, por la suspensión del sacramento de la Santa Cena por un tiempo, y por la excomunión de la iglesia, según la naturaleza del crimen y la ofensa de la persona. (1) 1. 1 Tesal. 5:12; 2 Tesal. 3:6,14,15; 1 Corintios 5:4,5; 13; Mateo 18:17; Tito 3:10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 31: DE LOS SINODOS Y CONCILIOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Para el mejor gobierno y mayor edificación de la iglesia debe haber tales asambleas como las comúnmente llamadas sínodos o concilios, (1) y corresponde a los presbíteros y otros oficiales de las determinadas iglesias, en virtud de su oficio y del poder que Cristo les ha dado para edificación y no para destrucción, convocar tales asambleas, (2) y reunirse en ellas con tanta frecuencia como juzguen conveniente para el bien de la iglesia. (3) 1. Hechos 15:2,4,6. 2. Hechos 15. 3. Hechos 15:22,23,25.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Corresponde a los sínodos y a los concilios determinar, como magistrados, en las controversias de fe y casos de conciencia, establecer reglas e instrucciones para el mejor orden en el culto público a Dios y en el gobierno de su iglesia, recibir reclamaciones en casos de mala administración y determinar con autoridad en las mismas. Tales decretos y determinaciones, si concuerdan con la palabra de Dios, deben ser recibidos con reverencia y sumisión, no sólo por su concordancia con la palabra, sino también por el poder por el cual son hechos, siendo éste una ordenanza de Dios instituida en su Palabra. (1) 1. Hechos 15:15,19,24,27-31; 16:4; Mateo 18:17-20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Todos los sínodos o concilios desde los tiempos de los apóstoles, ya sean generales o particulares, pueden errar, y muchos han errado; por eso es que no deben ser la regla de fe o de conducta, sino una ayuda para ambas. (1) 1. Hechos 17:11; 1 Corintios 2:5; 2 Corintios 1:24; Efesios 2:20.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Los sínodos y los concilios no deben tratar ni decidir más que lo que es eclesiástico, y no deben entrometerse en los asuntos civiles que conciernen al estado, sino únicamente por medio de petición humilde en casos extraordinarios; o por medio de consejo para satisfacer la conciencia, si para ello son solicitados por el magistrado civil. (1) 1. Lucas 12:13,14; Juan 18:36.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 32: DEL ESTADO DEL HOMBRE DESPUES DE LA MUERTE Y DE LA RESURRECCION DE LOS MUERTOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Los cuerpos de los hombres después de la muerte vuelven al polvo y ven la corrupción, (1) pero sus almas (que ni mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio. (2) Las almas de los justos, siendo entonces hechas perfectas en santidad, son recibidas en los más altos cielos en donde contemplan la faz de Dios en luz y gloria, esperando la completa redención de sus cuerpos. (3) Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, en donde permanecen atormentadas y envueltas en densas tinieblas, en espera del juicio del gran día. (4) Fuera de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro. 1. Génesis 3:19; Hechos 13:36. 2. Lucas 23:43; Eclesiastés 12:7. 3. Hebreos 12:23; 2 Corintios 5:1,6,8; Filipenses 1:23; Hechos 3:21; Efesios 4:10. 4. Lucas 16:23,24; Judas 6,7; Hechos 1:25; 1 Pedro 3:19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Los que se encuentren vivos en el último día, no morirán sino que serán transformados, (1) y todos los muertos serán resucitados con sus mismos cuerpos, y no con otros, aunque con diferentes cualidades, los cuales serán unidos otra vez a sus almas para siempre. (2) 1. 1 Tesal. 4:17; 1 Corintios 15:51,52. 2. Job 19:26,27; 1 Corintios 15:42-44.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Los cuerpos de los injustos, por el poder de Cristo, resucitarán para deshonra; los cuerpos de los justos, por su Espíritu, para honra; serán hechos entonces semejantes al cuerpo glorioso de Cristo. (1) 1. Hechos 24:15; Juan 5:28,29; Filipenses 3:21; 1 Corintios 15:43.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="FONT-WEIGHT: bold; TEXT-ALIGN: center"&gt;CAPITULO 33: DEL JUICIO FINAL&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;I. Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por Jesucristo, (1) a quien todo poder y juicio es dado por el Padre. (2) En tal día no sólo los ángeles apóstatas serán juzgados, (3) sino que también todas las personas que han vivido sobre la tierra, comparecerán delante del tribunal de Cristo para dar cuenta de sus pensamientos, palabras y acciones, y para recibir conforme a lo que hayan hecho en su cuerpo, sea bueno o malo. (4) 1. Hechos 17:31. 2. Juan 5:22,27. 3. 1 Corintios 6:3; Judas 6; 2 Pedro 2:4. 4. 2 Corintios 5:10; Eclesiastés 12:14; Romanos 2:16 y 14:10,12; Mateo 12:36,37.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación de los reprobados que son malvados y desobedientes. Pues entonces los justos entrarán a la vida eterna y recibirán la plenitud de gozo y refrigerio que vendrá de la presencia del Señor; pero los malvados que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con perdición perpetua, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder. (1) 1. Mateo 25:31-46; Romanos 2:5,6; 9:22,23; Mateo 25:21; Hechos 3:19; 2 Tes. 1:7-10.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Así como Cristo quiso que estuviésemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos los hombres de pecar, como para el mayor consuelo de los piadosos en su adversidad; (1) así también mantendrá ese día desconocido para los hombres, para que se desprendan de toda seguridad carnal y estén siempre vigilando porque no saben a qué hora vendrá el Señor; y estén siempre listos para decir: Ven, Señor Jesús; ven pronto. Amén. (2) 1. 2 Pedro 3:11,14; 2 Corintios 5:10,11; 2 Tes. 1:5-7; Lucas 21:27,28; Romanos 8:23,25. 2. Mateo 24:36,42,44; Marcos 13:35-37; Lucas 12:35,36; Apocalipsis 22:20.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-6060994675782227632?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/6060994675782227632/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=6060994675782227632' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/6060994675782227632'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/6060994675782227632'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/10/confesion-de-fe-de-westminster.html' title='Confesión de fe de Westminster'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-1513675931014120119</id><published>2009-09-06T16:58:00.005-05:00</published><updated>2009-09-06T17:24:46.155-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HECHOS-INTRODUCCIÓN'/><title type='text'>Introducción a Hechos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ESCRITOR&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El escritor del libro es Lucas, “el médico amado” (Colosenses 4:14). Él dirige este tratado a Teófilo, la misma persona a quien dirigió su Evangelio (Hechos 1:1 y Lucas 1:3). Veamos las notas del Evangelio de Lucas para encontrar información más detallada que nos demuestre con las Escrituras, que Lucas no fue solamente un “colaborador” de Pablo, sino que también había vivido personalmente muchos de los incidentes allí registrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertos pasajes como Hechos 16:10 y 20:5-6, fueron escritos con el pronombre “nosotros”, esto demuestra que Lucas estaba con Pablo durante ese tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;¿CUÁNDO FUE ESCRITO?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El periodo cubierto por este libro se extiende desde la ascensión del Señor resucitado hasta el cautiverio de Pablo en Roma, dándonos una fecha aproximada, entre el año 30 y 63 después de Cristo. El libro narra los hechos que tuvieron lugar después de la ascensión de Jesucristo, y bajo el poder del Espíritu Santo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;VERSÍCULO CLAVE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hechos 1:8 declara: “…y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” Muchos piensan que este versículo es la clave de libro, porque el resto del libro parece girar alrededor de esta afirmación. Los capítulos 1-7 hablan de Judea; los capítulos 8-12 de Samaria; los capítulos 13-15 de Asia Menor; los capítulos 16-23 de Grecia hasta Éfeso y los capítulos 24-28 de Roma y más allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EL PROPÓSITO Y MENSAJE DEL LIBRO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El libro trata sobre el ministerio del Señor Jesús después de su resurrección. (Capítulo 1:1-3); por lo tanto este libro no es para ser considerado como un COMIENZO sino como una CONTINUACIÖN. Mira los versículos 1 y 2 de Hechos 1 donde Lucas establece que la historia en su Evangelio es un registro “de todas las cosas que Jesús EMPEZÓ a hacer y enseñar HASTA el día en que fue tomado arriba.” El libro de Hechos nos habla de lo que pasó después de ese día en que el Señor Jesús ASCENDIÓ Y LO QUE CONTINUÓ HACIENDO Y ENSEÑANDO DESDE EL CIELO. En el libro de Hechos, el ministerio depende del poder del Espíritu Santo, (cuyo nombre aparece cerca de 72 veces). (Por favor lee cuidadosamente las notas sobre “La Iglesia Primitiva” para obtener mayor información).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;EL LIBRO ES TRANSICIONAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Este libro es la transición, o el puente desde el ministerio terrenal de Jesús, mostrado en los Evangelios, al ministerio de Pedro en el Libro de Hechos, y luego al ministerio de Pablo en las iglesias, mostrado por medio de las Epístolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A menos que entendamos esto, (que el libro de Hechos explica el ministerio de Pablo en las iglesias, mostrado por medio de las Epístolas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;A menos que entendamos esto, (que el libro de Hechos explica el ministerio de Pedro y pablo) no podremos darle una correcta interpretación; más bien podríamos tener confusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro comienza con la misericordia mostrada a Israel y la manifestación del reino; termina con el rechazo a Israel al Evangelio y el juicio decretado por Dios sobre esa nación. Abre con el ministerio hacia Israel y cierra con el ministerio hacia los gentiles. Empieza con el ministerio de Pedro en la tierra, y cierra con el ministerio de Pablo fuera de la tierra; Jerusalén es el centro del ministerio de Pedro a los Judíos, Antioquía (Siria) es el centro del ministerio de Pablo a los Gentiles; el ministerio de Pedro se encuentra en los primeros doce capítulos y el de Pablo desde el capítulo trece hasta el final. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fuente: Seminario Bíblico AFE&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-1513675931014120119?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/1513675931014120119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=1513675931014120119' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/1513675931014120119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/1513675931014120119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/09/introduccion-hechos.html' title='Introducción a Hechos'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-8586219024696959342</id><published>2009-08-31T12:11:00.001-05:00</published><updated>2009-08-31T12:12:53.483-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='JUSTINO MÁRTIR'/><title type='text'>Justino Mártir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como filósofo cristiano, apologista, incansable sembrador de la palabra y mártir, Justino ocupa un lugar prominente entre los cristianos del segundo siglo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nació de padres paganos en la antigua Siquem de Samaria, en los días cuando el último apóstol entraba en el reposo de los santos. Desde muy temprano empezó a mostrar una sed insaciable de verdad, y su afán por hallarla ha hecho que se le compare al mercader de la parábola de la perla de gran precio. Las creencias populares de las religiones dominantes le causaban disgusto, comprendiendo que eran sólo invenciones de hombres supersticiosos o interesados, que sólo podían satisfacer a los espíritus indiferentes. Buscó entonces la verdad en las escuelas de los filósofos, conversando con aquellos que demos­traban poseer ideas más sublimes que las que alimentaban a las multitudes extraviadas. Miraba a todos lados buscando el faro que podría guiarle al anhelado puerto de la sabiduría. Golpeaba a las puertas de todas las escuelas filosóficas. Hoy lo hallamos en contacto con un sabio y mañana con otro, "pero sólo podían hablarle de un Creador que gobierna y dirige las cosas grandes del Universo, pero según ellos, es indiferente a las necesidades individuales del hombre. De la escuela de los estoicos pasa a la de Pitágoras, pero siempre se halla envuelto en la niebla de vanas especulaciones, sin hallar en la filosofía aquella luz que su alma anhela. Viaja incesantemente de país en país, buscando los mejores frutos del saber humano. Ora está en Roma, ora en Atenas, ora en Alejandría, pero en busca de la misma cosa, siempre deseando conocer la verdad y tener luz sobre los insondables problemas que surgen ante el universo, la vida, la muerte y la eternidad. Por fin creyó haber llegado a la meta de sus peregrinaciones abrazando las enseñanzas de Platón, por medio de las cuales llegó a entrever las sublimidades de un Dios personal. Estaba en los umbrales, pero la puerta continuaba cerrada desoyendo sus clamores. El Dios de Platón no era tampoco el que podía satisfacer a un hombre que tenía hambre y sed de justicia. Su alma no podía alimentarse con áridos silogismos y vanas disputas de palabras. Tenía, pues, que seguir buscando lo que su alma necesitaba. Era Dios que guiaba a su futuro siervo por la senda de la sabiduría humana para que se diese cuenta de que en ella no reside la suprema bendición de Dios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El poderoso testimonio que los cristianos daban en sus días le impresionó mucho, y al verles morir tan valientemente por su fe, se puso a pensar si no serían ellos los poseedores de la bendición que él buscaba. No le era posible creer que aquel sublime martirologio, aquellas fervientes plegarias frente a la muerte, aquella activa y desinteresada propaganda de su fe, fuese obra de fanáticos y mucho menos de personas malas, como el vulgo se lo figuraba. Alguna fuerza divina, algún poder para él desconocido, alguna causa por él ignorada, en fin, un algo tenía que haber, que infundiese tan dulces esperanzas, que crease tanto heroísmo, y que diese animación y vida al movi­miento que no habían podido detener las espadas inclementes de los Césares, ni las fieras salvajes del anfiteatro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Caminando un día, pensativo, por las orillas del mar, vestido con su toga de filósofo, encontró a un anciano venerable, que le impresionó por su imponente aspecto y por la bondad de su carácter. Reconociendo en el manto que Justino era uno de los que buscan la verdad, aquel anciano se le acercó procurando entablar conversación. Era un cristiano que andaba buscando la oportunidad de cumplir con el mandato del Maestro de llevar el evangelio a toda criatura. Ni bien empezó a hablarle logró tocar la cuerda más sensible del corazón de Justino. Le dijo que la filosofía promete lo que no puede dar. Entonces le habló de las sagradas Escrituras, que encierran todo el consejo de Dios, y le indicó la conveniencia de leerlas atentamente, añadiendo: "ruega a Dios que abra tu corazón para ver la luz, -porque sin la voluntad de Dios y de su hijo Jesucristo, ningún hombre alcanzará la verdad". El corazón de Justino ardía dentro de él al oír las palabras tan a punto de su interlocutor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando se decidió a estudiar asiduamente las Escrituras del Antiguo Testamento. Las profecías le llenaron de admiración. La manera como éstas se cumplieron, le convenció de que aquellos hombres que las escribieron habían sido inspirados por Dios. Los Evangelios lo pusieron en contacto con aquel que pudo decir: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida". Pudo oír las palabras de aquel que habló como ningún otro habló, conocer los hechos de aquel que obró como ningún otro obró, y leer la vida del que vivió como ningún otro vivió. Las Escrituras le guiaron a Cristo, en quien halló la verdadera filosofía, y desde ese momento, Justino aparece militando entre los despreciados discípulos del que murió en una cruz.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En aquellos tiempos no se conocía la distinción moderna de clérigos y legos. No había una clase determinada de cristianos que monopolizase la predicación. Todos los que tenían el don lo hacían indistintamente, ya fuesen o no, obispos de la congregación. Justino, pues, sin abandonar la toga de filósofo que le daba acceso a los paganos, se consagró a predicar la verdad, no ya como uno que la buscaba sino como uno que la poseía. No cesaba de trabajar para que muchos viniesen al conocimiento del evangelio, pues creía que el que conoce la verdad y no hace a otros participantes de ella, será juzgado severamente por Dios. Toda su carrera, desde su conversión a su martirio, estuvo en armonía con esta creencia. Día tras día se le podía ver en las plazas, rodeado de grupos de personas que le escuchaban ansiosos. Los que pasaban se sentían atraídos por su toga, y después de la corriente salutación: "salve, filósofo", se quedaban a escucharle. Cumplía así el dicho de Salomón acerca de la Sabiduría: "En las alturas, junto al camino, a las encrucijadas de las veredas se para, a la entrada de las puertas da voces". Así era uno de los instrumentos poderosos en las manos del Señor, para hacer llegar a las multitudes el conocimiento del evangelio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Como escritor, Justino puede ser considerado uno de los más notables de los tiempos primitivos del cristianismo. Algunas de sus obras han llegado hasta nosotros. Refiriéndose a sus escritos, dice el profesor escocés James Orr: "El mayor de los apologistas de este período, cuyos trabajos aún se conservan, es Justino Mártir. De él poseemos dos Apologías dirigidas a Antonio Pío y al Senado Romano (año 150), y el Diálogo con Trifón, un judío, escrito algo más tarde. La primera Apología de Justino es una pieza argumentativa concebida noblemente, y admirablemente presentada. Consta de tres partes — la primera refuta los cargos hechos contra los cristianos; la segunda prueba la verdad de la religión cristiana, principalmente por medio de las profecías; la tercera explica la naturaleza del culto cristiano. La segunda Apología fue motivada por un vergonzoso caso de persecución bajo Urbico, el prefecto. El diálogo con Trifón es el relato de una larga discusión en Efeso, con un judío liberal, y hace frente a las objeciones que hace al cristianismo".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los escritos de Justino tienen el mérito de revelarnos cuáles eran las creencias y costumbres de aquella época.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndose al poder regenerador del evangelio, dice: "Podemos señalar a muchos entre nosotros, que de hombres violentos y tiranos, fueron cambiados por un poder victorioso". "Yo hallé en la doctrina de Cristo la única filosofía segura y saludable, porque tiene en sí el poder de encaminar a los que se apartan de la senda recua y es dulce la porción que tienen aquellos que la practican. Que la doctrina es más dulce que la miel, es evidente por el hecho de que los que son formados en ella, no niegan el nombre del Maestro aunque tengan que morir". "Nosotros que antes seguíamos artes mágicas, nos dedicamos al bien y al único Dios; que teníamos como la mejor cosa la adquisición de riquezas y posesiones, ahora tenemos todas las cosas en común, y comunicamos mutuamente en las necesidades; que nos odiábamos y destruíamos el uno al otro, y que a causa de las costumbres diferentes, no nos sentábamos junto al mismo fuego con personas de otras tribus, ahora, desde que vino Cristo, vivimos familiarmente con ellos, y oramos por nuestros enemigos, y procuramos persuadir a los que nos abo­rrecen injustamente, para que vivan conforme a los buenos preceptos de Cristo, a fin de que juntamente con nosotros, sean hechos participantes de la misma gozosa esperanza del galardón de Dios, ordenador de todo''.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sobre el culto cristiano en aquella época dice: "El día llamado del sol, todos los que viven en las ciudades o en el campo, se juntan en un lugar y se leen las Memorias de los após­toles o los escritos de los profetas, tanto como el tiempo lo permite; entonces el que preside, enseña y exhorta a imitar estas buenas cosas. Luego nos levantamos juntos y oramos (en otro pasaje menciona también el canto); traen pan, vino y agua, y el que preside ofrece oraciones y acciones de gracias según su don, y el pueblo dice amén". "Nos reunimos en el día del sol, porque es el día cuando Dios creó el mundo, y Jesucristo resucitó de entre los muertos".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Vemos que el culto no era ritualista ni ceremonioso, sino que consistía en la lectura de las Escrituras, la explicación de la misma, las oraciones, el canto y la participación de la cena bajo dos especies, y que tenía lugar, principalmente, el primer día de la semana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndose a la beneficencia cristiana, dice: "Los ricos entre nosotros ayudan a los necesitados; cada uno da lo que cree justo; y lo que se colecta es puesto aparte por el que preside, quien alivia a los huérfanos y a las viudas y a los que están enfermos o necesitados; o a los que están presos o son forasteros entre nosotros; en una palabra, cuida de los necesitados".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La actividad de Justino no pudo menos que despertar el odio de los adversarios. Un filósofo contrario a sus ideas deseando deshacerse de él, denunció que era cristiano, y junto con seis hermanos más, tuvo que comparecer ante las autoridades. Allí confesó abiertamente su fe en Cristo, no temiendo la ira de sus adversarios, y fue condenado a muerte. Un estoico, burlándose, le preguntó si suponía que después que le hubiesen cortado la cabeza iría al cielo. Justino le contestó que no lo suponía sino que estaba seguro. La decapitación de Justino y sus compañeros ocurrió probablemente en el año 167, siendo emperador Marco Aurelio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Los mártires de Lyon y Viena&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que Francia aparece en la historia del cristianismo, se presenta acompañada de una legión de mártires; primicias gloriosas de los miles que en siglos posteriores, sellarían con su muerte el testimonio de la fe que habían abrazado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Fue en el año 177, cuando las iglesias de Lyon y Viena (esta última es una ciudad francesa sobre el Ródano, que no hay que confundir con la capital de Austria del mismo nombre) sintieron el azote inclemente del paganismo. Los hechos rela­cionados con esta persecución fueron fielmente narrados por las iglesias de Lyon y Viena en una carta que enviaron a las iglesias hermanas de otras regiones. Esta carta se atribuye a la magistral pluma de Ireneo, y ha sido conservada, casi íntegramente, por Eusebio. Su autenticidad nunca fue puesta en duda, y ha sido llamada la perla literaria de la literatura cristiana de los primeros siglos. Al presentar a nuestros lectores los hechos de esos mártires, no podemos hacer nada mejor que reproducir los párrafos más notables de esta joya de la literatura y de la historia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;He aquí el preámbulo:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Los siervos de Jesucristo que están en Viena y Lyon, en la Galia, a los hermanos de Asia y de Frigia, que tienen la misma esperanza, paz, gracia y gloria de la parte de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor''.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Empieza la narración de los sufrimientos y dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Jamás las palabras podrán expresar, ni la pluma describir, el rigor de la persecución, la furia de los gentiles contra los santos, la crueldad de los suplicios que soportaron con constancia los bienaventurados mártires. El enemigo desplegó contra nosotros todas sus fuerzas, como preludio de lo que hará sufrir a los elegidos en su último advenimiento, cuando haya recibido mayor poder contra ellos. No hay cosa que no haya hecho para adiestrar de antemano a sus ministros en contra de los siervos de Dios. Empezaron por prohibirnos la entrada a los edificios públicos, a los baños, al foro; llegaron a prohibirnos toda aparición. Pero la gracia de Dios combatió por nosotros; libró del combate a los más débiles, y expuso a los que, por su coraje, se asemejan a firmes columnas, capaces de resistir a todos los esfuerzos del enemigo. Estos héroes, pues, habiendo llegado a la hora de la prueba, sufrieron toda clase de oprobios y tormentos; pero miraron todo eso como poca cosa, a causa del anhelo que tenían de reunirse lo más pronto a Jesucristo, enseñándonos, por su ejemplo, que las aflicciones de esta vida no tienen proporción con la gloria futura que sobre nosotros ha de ser manifestada.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Empezaron por soportar con la más generosa constancia todo lo que se puede sufrir de parte de un populacho insolente; gritos injuriosos, pillaje de sus bienes, insultos, arrestos y pri­siones, pedradas, y todos los excesos que puede hacer un pueblo furioso y bárbaro contra aquellos a quienes cree sus enemigos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Siendo arrastrados al foro, fueron interrogados delante de todo el pueblo, por el tribuno y autoridades de la ciudad; y después de haber confesado noblemente su fe, fueron puestos en la cárcel hasta la venida del presidente".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Epagato.&lt;/strong&gt; Sobre la noble actitud de Epagato dice la carta:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Cuando el magistrado llegó, los confesores fueron llevados delante del tribunal; y como él los tratara con toda clase de crueldades, Vetio Epagato, uno de nuestros hermanos, dio un bello ejemplo del amor que tenía para con Dios y para con el prójimo. Era un joven tan ordenado, que en su temprana juventud, había merecido el elogio que las Escrituras hacen del anciano Zacarías; como él andaba de modo irreprochable en el camino de todos los mandamientos del Señor, siempre listo para ser servicial al prójimo, lleno de fervor y de celo por la gloria de Dios. No pudo ver sin indignación la iniquidad del juicio que se nos hacía; penetrado de un justo dolor, pidió permiso para defender la causa de sus hermanos y demostrar que en nuestras costumbres no hay ni ateísmo ni impiedad. Al hacer esta proposición, la multitud que rodeaba el tribunal, se puso a lanzar gritos contra él, porque era muy conocido; y el presidente, herido por una demanda tan justa, por toda respuesta le preguntó si era cristiano. Epagato respondió con voz alta y dará que lo era, y en seguida fue colocado junto con los mártires y llamado el abogado de los cristianos; nombre glorioso que merecía, porque tenía, tanto o más que Zacarías, el Espíritu dentro de sí por abogado y consolador; lo que demostró por medio de ese amor ardiente que le hacía dar su sangre y su vida en defensa de sus hermanos. Era un verdadero discí­pulo, siguiendo en todas partes al Cordero divino".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Blandina.&lt;/strong&gt; Entre los mártires de Lyon, una niña esclava llamada Blandina, ocupa el lugar prominente. Oigamos lo que sobre ella dice la carta de las iglesias:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Entonces hicieron sufrir a los mártires tormentos tan atroces que no hay palabras para narrarlos; Satán puso todo en juego para Hacerles confesar las blasfemias y calumnias de que eran acusados. El furor del pueblo, del gobernador y de los soldados, se manifestó especialmente contra Santos, diácono de Viena; contra Maturo, neófito pero ya atleta generoso; contra Átale natural de Pérgamo, columna y sostén de la iglesia de aquella ciudad, y contra Blandina, joven esclava por medio de quien Jesucristo ha dejado ver cómo él sabe glorificar delan­te de Dios, lo que parece vil y menospreciable a los ojos de los hombres. Todos temíamos por esta joven; y aun su dueña, que figuraba en el número de los mártires, tenía miedo de que no tuviese la fuerza de confesar la fe, a causa de la debilidad de su cuerpo. Sin embargo, mostró tanto coraje, que hizo fatigar a los verdugos que la atormentaron desde la mañana hasta la noche. Después de haberla hecho sufrir todo género de suplicios, no sabiendo más que hacerle, se declararon vencidos; se quedaron muy sorprendidos de que respirase aún dentro de un cuerpo herido, y decían que uno solo de los suplicios bastaba para hacerla expirar, y que no era necesario hacerla sufrir tantos ni tan fuertes. Pero la santa mártir adquiría nuevas fuerzas, como buena atleta, confesando su fe: era para ella un refrigerio, un reposo, y cambiar sus tormentos en delicias el poder decir: "Yo soy cristiana. Entre nosotros no se comete ningún mal."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Sobre su primera presentación en el circo, dice la carta: "Blandina fue suspendida a un poste, para ser devorada por las bestias. Estando atada en forma de cruz, y orando con mucho fervor, llenaba de coraje a los otros mártires, que creían ver en su hermana, la representación del que fue crucificado por ellos, para enseñarles que cualquiera que sufra aquí por su gloria, gozará en el cielo de la vida eterna con Dios su Padre. Pero como ninguna bestia se atrevió a tocarla, la enviaron de nuevo a la prisión reservándola para otro combate, para que apareciendo victoriosa en muchos encuentros, hiciese caer, por una parte, una condenación mayor sobre la malicia de Satán y levantase por otra, el coraje de sus hermanos, quienes veían en ella una muchacha pobre, débil y despreciable, pero revestida de la fuerza invencible de Jesucristo, triunfar del infierno tantas veces, y ganar por medio de una victoria gloriosa, la corona de la inmortalidad."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En el segundo encuentro Blandina aparece en el circo junto con el joven Póntico, y la carta dice así:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"El último día de los espectáculos, hicieron comparecer de nuevo a Blandina y a un joven de unos quince años llamado Póntico. Todos los días lo habían traído al anfiteatro, para intimidarlo por la vista de los suplicios que hacían sufrir a los otros. Los gentiles querían forzarlos a jurar por sus ídolos. Como ellos seguían negando su pretendida divinidad, el pueblo se enfureció contra ellos; y sin ninguna compasión por la juventud del uno ni por el sexo de la otra, los hicieron pasar por todo género de tormentos, instigándoles a que jurasen. Pero su constancia fue invencible; porque Póntico, animado por su hermana, quien lo exhortaba y fortificaba frente a los paganos, sufrió generosamente todos los suplicios y entregó su espíritu.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"La bienaventurada Blandina quedó, pues, la última, como una madre noble, que después de haber enviado delante de ella sus hijos victoriosos a quienes animó en el combate, se apresura para ir a unirse con ellos. Entró en la misma carrera con tanto gozo como si fuese al festín nupcial y no al matadero, donde serviría de alimento a las fieras. Después de haber sufrido los azotes, de ser expuesta a las bestias, de ser quemada en la silla de hierro candente, la encerraron en una red y la presentaron a un toro, que la arrojó varias veces al aire; pero la santa mártir, ocupada en la esperanza que le daba su fe, hablaba con Jesucristo y no sentía los tormentos. Al fin degollaron esta víctima 'inocente; y los mismos paganos confesaron que nunca habían visto a una mujer, sufrir tanto ni con tan heroica cons­tancia."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Santos&lt;/b&gt;. Refiriéndose a Santos dice:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"El diácono Santos sufrió, por su parte, con una valentía sobrehumana, todos los suplicios que los verdugos pudieron imaginar, con la esperanza de arrancarle alguna palabra deshon­rosa a su fe. Llevó tan lejos su constancia que ni aun quiso decir su nombre, su ciudad, su país, ni si era libre o esclavo. A todas estas preguntas contestaba en lengua romana: “Yo soy cris­tiano”; confesando que esta profesión era su nombre, su patria, su condición, en una palabra, su todo, sin que los paganos pudiesen arrancarle otra respuesta. Esta firmeza irritó de tal modo al gobernador y a los verdugos, que después de haber empleado todos los demás suplicios, hicieron quemar chapas de cobre hasta quedar rojas y se las aplicaron a las partes más sensibles del cuerpo. Este santo mártir vio asar sus carnes sin cambiar siquiera de postura, y quedó inconmovible en la confesión de su fe, porque Jesucristo, fuente de vida, derramaba sobre él un rocío celestial que lo refrescaba y fortalecía. Su cuerpo así quemado y destrozado, era una llaga, y no tenía más la figura humana. Pero Jesucristo que sufría en él y desplegaba su gloria, confundía así al enemigo y animaba a los fieles, haciéndoles ver, por su ejemplo, que a nada se teme cuando uno tiene el amor del Padre, y que uno no sufre nada cuando contempla la gloria del Hijo. En efecto, sus verdugos se apresuraron algunos días después, a aplicarle nuevas torturas, en los momentos cuando la inflamación de las llagas las hacía tan dolorosas, que no podía sufrir que lo tocasen ni aun ligeramente. Se vanagloriaban de que sucumbiría al dolor, o que por lo menos, mu­riendo en los suplicios, intimidaría a otros. Pero contra las expectativas generales, su cuerpo desfigurado y dislocado, adquirió, en los últimos tormentos, su forma primitiva y el uso de todos sus miembros; de modo que esta segunda tortura, por la gracia de Jesucristo, fue el remedio de la primera."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Potín&lt;/b&gt;. Era éste un anciano de la iglesia y hombre de edad muy avanzada. Refiriéndose a su martirio dice así el documento que estamos citando:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Se apoderaron del bienaventurado Potín, que gobernaba la iglesia de Lyon en calidad de obispo. Tenía más de ochenta años, y se encontraba enfermo. Como apenas podía sostenerse y respirar, a causa de sus enfermedades, aunque el deseo del martirio le daba nuevas fuerzas, se vieron obligados a llevarlo al tribunal. La edad y la enfermedad ya habían deshecho su cuerpo; pero su alma quedaba unida para servir al triunfo de Jesucristo. Mientras los soldados lo conducían era seguido por otros soldados de la ciudad y de todo el pueblo que daba voces contra él, como si hubiera sido el mismo Cristo. Pero nada pudo abatir al anciano, ni impedirle confesar altamente su fe. Interrogado por el gobernador acerca de quién era el Dios de los cristianos, le contestó que si fuera digno, lo conocería. En seguida fue bárbaramente golpeado sin que tuviesen ninguna consideración a su avanzada edad. Los que estaban cerca lo herían a puñetazos y a puntapiés; los que estaban lejos le tira­ban la primera cosa que hallaban. Todos se hubieran creído culpables de un gran crimen si no lo hubieran insultado, para vengar el honor de los dioses. Apenas respiraba cuando fue llevado a la prisión, donde entregó su alma dos días después."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Otros dos mártires notables fueron Atalio y Alejandro. Veamos lo que dice el precioso documento que traducimos:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Como Atalio era muy conocido y distinguido a causa de sus buenas cualidades, el pueblo pedía incesantemente que lo trajesen al combate. Entró en la arena con santa seguridad. El testimonio de su conciencia le hacía intrépido, porque estaba aguerrido en todos los ejercicios de la milicia cristiana, y había sido entre nosotros un testigo fiel de la verdad. Primeramente le hicieron dar vueltas en el anfiteatro con un letrero delante de sí en el cual estaba escrito en latín: Este es Atalio el cristiano. El pueblo se estremecía contra él; pero el gober­nador, al saber que era ciudadano romano, lo hizo conducir otra vez a la prisión, junto con los otros. Y escribió al emperador tocante a los mártires, y esperaba su decisión."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La respuesta, que tenía que venir de Roma tardaba en llegar, y durante este tiempo los mártires pudieron reanimar a los hermanos que por temor habían renegado su fe, y prepararles para dar un valiente testimonio que confundiría a los paganos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Volvamos a Atalio y Alejandro&lt;/strong&gt;:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Mientras los interrogaban, un cierto Alejandro, frigio de nación y médico de profesión, que desde hacía mucho residía en la Galia (Francia) estaba cerca del tribunal. Era conocido de todos, a causa del amor que tenía a Dios, y de la libertad con que predicaba el evangelio; porque también desempeñaba las funciones de apóstol. Estando cerca del tribunal, exhortaba por medio de señales y gestos a los que eran interrogados, para que confesasen generosamente su fe. El pueblo que se dio cuenta, y que estaba enfurecido al ver a los que antes habían renegado su fe, confesarla con tanta constancia, dio gritos con­tra Alejandro, a quien atribuían este cambio. Al preguntarle el gobernador quién era, respondió: "Yo soy cristiano"; e inmediatamente fue condenado a ser entregado a las fieras. Al día siguiente entró en el anfiteatro con Atalio, a quien el gobernador, por agradar al pueblo, entregó a ese suplicio, a pesar de ser ciudadano romano. Ambos, después de sufrir todos los tormentos imaginables, fueron degollados. Alejandro no pronunció ni una sola queja ni palabra, pero hablaba interiormente con Dios. Atalio, mientras lo asaban en la silla de hierro, y que el olor de sus miembros quemados se podía sentir de lejos, dijo al pueblo en latín: "Esto es comer carne humana; lo que vos­otros hacéis: pero nosotros no comemos hombres ni come­temos ninguna otra clase de crimen".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando los mártires ya habían sucumbido, se ocuparon de ultrajar sus cadáveres. Así se expresa la carta:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"La ira de ellos fue más allá de la muerte. Arrojaron, para que fuesen comidos por los perros, los cadáveres de aquellos que la infección y otras calamidades habían hecho morir, y los hicieron custodiar día y noche, por temor de que alguno de nosotros les diese sepultura. Juntaron también los miembros esparcidos de los que habían luchado en el anfiteatro, restos dejados por las bestias y las llamas, con los cuerpos de aquellos a quienes habían decapitado y los hicieron custodiar varios días por los soldados".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los restos fueron finalmente quemados y arrojados al Ródano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La persecución no se sintió sólo en Lyon y Viena, sino en toda la región circunvecina. Un mártir ilustre que pereció poco tiempo después que los ya mencionados, fue Sinforiano de quien dice la carta:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Había en este tiempo en Autum, un joven llamado Sinforiano, de una familia noble y cristiana. Estaba en la flor de su edad y era instruido en las letras y en las buenas costumbres. La ciudad de Autum era una de las más antiguas y más ilustres de la Galia, pero también de las más supersticiosas. Adoraban principalmente a Cibeles, Apolión y Diana. Un día el pueblo estaba reunido para celebrar la solemnidad profana de Cibeles, a la cual llamaban la madre de los dioses. En ese tiempo el cónsul Heraclio estaba en Autum buscando cristianos. Le presentaron a Sinforiano, a quien habían arrestado como sedicioso, porque no había adorado al ídolo de Cibeles, que llevaban en una carroza, seguida de una gran multitud. Heraclio, sentado en el tribunal, le preguntó su nombre. El respon­dió: "Yo soy cristiano, y me llamo Sinforiano". El juez le dijo: "¿Eres cristiano? Por lo que veo tú te nos has escapado, porque no se profesa mucho, ahora, ese nombre entre nosotros. ¿Por qué rehúsas adorar la imagen de la madre de los dioses?" Sin­foriano contestó: "Os lo he dicho ya, yo soy cristiano, adoro al verdadero Dios que reina en los cielos; en cuanto al ídolo del demonio, si me lo permitís, lo romperé a martillazos". Él dijo: "Este no es sólo sacrílego, quiere ser rebelde. Que los oficiales digan si es ciudadano de este lugar". "Es de aquí —respon­dió uno— y hasta de una familia noble". "He aquí, tal vez, dijo el juez, porque tú te haces ilusiones. ¿O ignoras tú los edictos de nuestros emperadores? Que un oficial los lea". Leen el edicto de Marco Aurelio, como lo hemos visto ya. Al termi­narse la lectura. "¿Qué te parece, —dijo el juez a Sinforiano—, podemos quebrantar las ordenanzas de los príncipes? Hay dos acusaciones contra ti, de sacrilegio, y de rebelión contra las leyes; si no obedeces, lavarán este crimen en tu sangre". Habiendo declarado Sinforiano, en términos positivos, que per­manecía firme en el culto del verdadero Dios, y que detestaba las supersticiones de los idólatras, Heraclio lo hizo castigar y conducir a la prisión.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Algunos días después lo hizo comparecer de nuevo, probó de tentarlo con buenos modales, y le prometió una rica gratificación del tesoro público, con los honores de la milicia, si quería servir a los dioses inmortales. Añadió que no podía evitar de condenarlo al último suplicio, si aun rehusaba adorar las estatuas de Cibeles, de Apolión y de Diana".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Habiendo rehusado los ofrecimientos que se le hacían, Sin­foriano fue condenado a muerte, Sobre la valiente y serena actitud de su cristiana madre, dice la carta:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;"Mientras lo conducían fuera de la ciudad, como una víc­tima al sacrificio, su madre, venerable tanto por su piedad como por sus años, le gritó desde oí alto de las murallas: "Hijo mío, Sinforiano, mi hijo querido, acuérdate del Dios vivo', y ármate de constancia. No hay que temer a la muerte que conduce a la vida; levanta tu corazón, mira al que reina en los cielos. Hoy no te quitan la vida, te la cambian por una mejor. Hoy en cambio de una vida perecedera tú tendrás una vida perdurable". Al terminar este admirable relato, preguntemos con James Orr: "Las otras religiones tienen sus mártires; ¿pero tienen mártires como éstos?"&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6795888096840876023-8586219024696959342?l=estudiobiblicoafe.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/feeds/8586219024696959342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6795888096840876023&amp;postID=8586219024696959342' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8586219024696959342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6795888096840876023/posts/default/8586219024696959342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://estudiobiblicoafe.blogspot.com/2009/08/justino-martir.html' title='Justino Mártir'/><author><name>Asociación Cristiana AFE</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08223643609722437665</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6795888096840876023.post-4601933711803317160</id><published>2009-08-29T20:16:00.001-05:00</published><updated>2009-08-29T20:16:50.565-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='LA ORACIÓN POR LA UNIDAD'/><title ty
